RAMÓN LLANES

BLOG DE ARTE Y LITERATURA

viernes, 30 de enero de 2015

PROSTITUCIÓN

 
30 enero 2015
Ramón Llanes.
 
 No seré tan iluso de caer en el tópico cursi de escribir de prostitución sin entenderla, sin conocer el germen que la origina o la circunstancia que la alienta; desconozco los pasos a dar para formar parte de su complejo engranaje, no tengo la información mínimamente necesaria y casi diría que mis datos son falsos, siempre tuve -o me crearon- una mala conciencia sobre tal actitud y los teóricos la refieren como acción de perversidad y vicio y me temo que me equivoco y que ellos tampoco aciertan.
Otros advierten de la función social que cumple la existencia de la prostitución al ser cauce para ofrecer afecto a quienes lo demandan; los menos arbitrarios le concederían mejores fórmulas de bienestar, los cínicos la impulsarían, los ateos entrarían en todos los trapos, los más religiosos seguirían rechazando su práctica en los foros públicos y reconocerían su imprescindible misión regeneradora en las pláticas privadas. Nadie o pocos han preguntado a ellas o a ellos sobre su idoneidad. Y me temo que están en un error.
No tengo una opinión perfecta formada para escribir en un diario sobre algo que me resulta tan desconocido como incómodo y no me atrevo a descorrer cortinas con osadía de listillo para extender a los lectores un conocimiento del que carezco. La prostitución es un mundo -dicen los practicantes- que requiere un estudio sociológico en profundidad donde se intenten tomar las fotos desde todas las ópticas y donde los protagonistas se impliquen. Si acaso cerrar un prostíbulo soluciona o crea problemas, si acaso es lupanar la propia vida fuera de su definido ámbito, si acaso hetairas no son solo las que perciben su diezmo, si acaso es un mal necesario o si acaso de no existir la prostitución habría que inventarla, son cuestiones espirituales a las que nunca he tenido acceso directo y temática de importancia poco tratada en los versos, ello me obliga a zanjar mi reflexión y dejar para los expertos tan delicado asunto, yo no me atrevo a escribir de algo que no entiendo.

Ramón Llanes en HUELVABUENASNOTICIAS.COM

jueves, 29 de enero de 2015

miércoles, 28 de enero de 2015

EL ENCUENTRO


Ayer apenas éramos extraños y hoy me produce comodidad haberte conocido. Aquella circunstancia no buscada y tan casual, aquella tarde a las seis, aquella plaza con luz, aquellas primeras palabras sobre la política del sentimiento, tus ojos puestos en todas las cosas, los compañeros hablando de desencantos, el tiempo, tan dócil; lo recuerdo como una grata sorpresa, como si me tocara encontrarte, como si estuvieras allí porque yo llegaría.
Ahora, cada vez que comprendo tu nombre y escribo tu sonrisa, me secciona la complacencia del alma una doble sonoridad de música nueva que impulsa un timón sin destino porque son los espacios quienes acuden abiertos a la complicidad nuestra, etérea y fértil desde la primera señal. Ni siquiera llamarle amistad, solo encuentro y tal vez serendipia afectuosa que vibra desde la primera atención. Sin conocer de ti más allá del nombre y sabiendo solo de tu físico, habiendo intercambiado pensamientos y risas, siendo seres de distinta procedencia, con deberes sociales distintos y con edades desiguales, nos mantuvimos erectos en el agrado, gustándonos en el trato y considerando que algo común unía toda la amalgama de distinciones.
Al cerrar la página de aquella tarde, doblegué el sentido que para otro asunto tenía y me encaminé, escritura arriba, a dedicarte las primeras salvas, no huyendo del tiempo ni aclamando las ligerezas de la segunda emoción, solo derritiendo las sobredosis del mejor sentido a la conformidad. Nada más de ti he conocido para no llamarte, como dije, a la esclavitud de la amistad; solo ahí, en todas las puertas encendidas pero sin limitación de la conciencia, sin arraigo, sin voluntad; solo el pulso determinando el deseo, las cosas en sus sitios, los destinos en su crianza y las vidas en sus loterías. Saber solo tu nombre, no más que conocerte por la sonrisa, es el trance que guardaré de aquel encuentro de las seis en la plaza con luz, una tarde de la vida.
Ramón Llanes en HUELVAHOY.COM. 28.1.2015

A MI AMIGO LUIS PÉREZ QUINTERO


A MI AMIGO LUIS PÉREZ QUINTERO EN SU SANTORAL




Aquí acudo yo a celebrar tu santo
y no traerte el bañador que esperas,
sabes que eso solo broma fuera
y no será para ti causa de llanto.

Para ti tiene mucho más encanto
compartir nuestra amistad verdadera
con tu María Fernanda y mi Miguela
con muchas risas, tinto y con tu canto.

Pues ya que estamos, Feliz Navidad,
Feliz cumpleaños y aniversario,
y gracias siempre por nuestra amistad.

Y que nunca te sea necesario
visitar ni médico ni hospital,
y suerte a tus universitarios.





Ramón Llanes
Huelva 21 de junio de 2012.

A JUAN MANUEL BAQUERO


A  JUAN MANUEL BAQUERO, AMPARADOR DE NOBLEZAS



Vas atado a la sombra del paisaje
de alguna encina vieja y silenciosa,
te buscas en el reino de tus cosas
y amansas con paciencia tu coraje.

Envuelves en “mastranto” tu bagaje
“pa” que huela a barranco tu semilla
y germine “tu ser de la Burrilla”
en todos los que lleven tu equipaje,

que en esa paz que buscas desde el suelo
arropas tu plegaria más sencilla
que llega a tu Virgen, que en el cielo,

conoce que has guardado mil cosillas
de tu vida y tu amado Castillejos
que escondes con pasión en tu cajilla.


Ramón Llanes
(del poemario SONETOS DE CORAZÓN)

martes, 27 de enero de 2015

SER INGENUO



 
 Enlazando asuntos y atando cabos para llegar a una conclusión razonable, hurgando en las bondades, moviendo fichas de confianza en el sentido de las agujas del reloj, nunca simulando, siempre empleando la candidez como norma no académica, mirando de frente las cosas y el mundo, empleando la ingenuidad en la gran esfera convulsa del cosmos expeditivo y agresor, parecerá un pronóstico ficticio de acción o parodia, que ha cambiado la sustancia del ser o que se suceden alteraciones importantes en la máquina de vivir.
         Desde los observatorios no formulados ni pretendidos los compañeros de viaje quedan apuntados en la lista de los pícaros, que indiciariamente está asignada a la inteligencia; en el anverso, cualquier dato que tienda a definir la actitud general en arenas de candor, sencillez o credulidad, es costumbre viral el encuadre en personalidad sencilla, torpe, soñadora o utópica, con la consiguiente bruteza de sustraerle al individuo su renglón en el catálogo de los listos. Culpa el error más que a las consecuencias a las actitudes y supuestamente el ingenuo se obliga a no permanecer incauto o confiado so pena de desmerecer trato en el columpio de este insano parque de atracciones.
 
         Encontrar un perfil posicionado en la pauta de la ingenuidad, excretor de malabarismos retorcidos y afinado en los cortes de la limpieza, resulta poco menos que imposible y produce una extraña sensación de chufla en los avatares del ruido que genera el trámite de convivir. El observador no tira de estadísticas ni usa su catálogo de adjetivos -unos amables, otros desagradables- para encajar a cada individuo en su lugar exacto, el observador se limita a otorgarle posición ética, le dota de función y le deja libre en la constancia para desde allí tender el alambre de salvación al primero que descuide el pálpito; en alguna ocasión o en muchas, se rendirán cuentas a la libertad, sin adjetivos ni calificaciones.
 
Ramón Llanes en DIGITALEXTREMADURA.COM 27.1.2015

RESPUESTAS

Ha venido el emisario a traer la encuesta, a preguntar por la vida, a ocuparse de nosotros, a llevarse una respuesta en el cuaderno para sus apuntes. Ha querido preguntar por el timbre roto, por la pared caída, por el silencio, y nadie ha consentido emitir una respuesta. Preguntó por las horas de descanso, por los hijos que están inscritos en el libro de familia, por la estufa apagada, por el tendedero, y callaron los asistentes como si se tratara de una trampa contra ellos. Quiso preguntar por el salario de cada mes, por la hipoteca vencida, por los papeles del coche, por la ansiedad de los niños, por el desorden en la casa, por la limpieza de los cristales, por la religión que profesan, por los ídolos que tienen, por los sueños despiertos de cada día, y no fue capaz de hacerlo. Preguntó por la trivialidad en forma de test: la dieta mediterránea, la marca del reloj, los años de la abuela, el número favorito, la hora del almuerzo, y cada cual respondió al intruso con las mismas premisas de la encuesta: que de dónde venía, que para quién, que por qué, que cuándo, que su nombre, que su cargo, que su filiación deportiva.
El emisario era un hombre pequeño que nunca tuvo inquietudes ni aspiró a puesto de responsabilidad, hacía su trabajo, se montaba en su motocicleta, visitaba a su madre todos los días, llevaba afecto al hogar y se bebía de un sorbo la programación nocturna de la tele. No pensaba en ascender ni en tener más hijos ni en buscar una amante ni en escribir un poema, se limitaba a obedecer, sin preguntas y sin respuestas.
Todos los osados sin respuestas se asoman antes a la argucia para comprender mejor por qué se les tiene en cuenta para conocerlos; todos saben que cuando les preguntan les ofenden, que si responden se desnudan, que si se callan aciertan. Hartos de estar hartos, de furias, de anuncios, de voces, de acosos, hartos de la cosa pública, del amén privado, de la asistencia y del recelo, hartos de sí mismos, los hombres sin respuestas son la asamblea tácita, la mayoría.

Ramón Llanes en DIARIODEHUELVA.ES. 26.1.2015

lunes, 26 de enero de 2015

POR TI


POR TÍ
El sorbo de codicia por ti
o el último sollozo de la noche
o las flores de los endrinos en el ocaso
o la luz inquieta en tu sonrisa
o la plaga de lodo
o la sombra con el musgo y tu retrato
o mis galones de general poeta
o mi evocación a la plenitud de la luna vaga
o mi arrebato cuando te sostengo los ojos
o mi agua de labios sin cloro
o yo en carrera de metros lisos hacia ti
o mi debilidad por los ritos
o el paso del tiempo en soledad
o mis besos con éter y silencios
o una pulmonía por esperarte
o el resto de pus que me queda en el alma
o la valentía de los románticos
o mi visión de ti enhebrando pensamientos
o un abrigo de visón con etiqueta de olvido
o la paz que te robo en cada beso
o el enigma de lo que nunca has dicho
o la sabiduría de los sordos
o la tenacidad del pasamanos
o la arritmia de mi boca en la espera
o yo durmiendo sin sueño
o yo amaneciendo en tus brazos
o tú despertándome
o la risa contenida de los aliados
o la guerra por lograr acercamientos
o los gritos que se me ocurren
o la locura bendita de los presos que huyen
o yo escribiéndote el romance en versos
o tú asomada siempre a mi
o nosotros pacto de amores sin remedio,
elige tú, amor, tú que me amas.
Ramón Llanes. (del poemario TRATADO DE ELLA)

jueves, 22 de enero de 2015

DE LO HUMANO


DE LO HUMANO

Arriesgarse a escribir del temple en la calle treinta y dos de la manzana este del barrio nostálgico de una ciudad vieja, con ojos en el puente que indica el paso del río, los nubarrones en el sitio de siempre cortándose intencionadamente la luz a la hora más fría del día más frío, costando una inmensidad poder calentarse la única cacerola de la subsistencia, quedando helados los niños en el salón sin cortinas y lleno de miedos. No hay luz en casa, vinieron a desarmarla, se llevaron el calor y dejaron más miedo, se quemaron de indiferencias, cerraron las puertas para que no entrara el frío que ya vivía allí y tropezaron también con el hambre de enero en aquel almacén de cuerpos inanimados por la dureza de la insolidaridad.
Arriesgarse a escribir de la falta sangre de cero negativo en un hospital del barrio nuevo, aquel que se divisa cuando se cruza la rotonda de la escultura de un militar condecorado, un sitio donde se padece la multiplicidad del dolor que se quema y contagia de dentro afuera como una cascada de fuego, allí mismo, en ese hospital donde tantos sueños se quedaron, donde no han cortado la luz porque falta sangre de cero negativo y esperan que llegue un compromiso con urgencia.
Arriesgarse a escribir que avisan, mientras, en los plasmas, que la vida se pone cada día más fácil, que es una realidad encontrar un hueco en cualquier hueco, que se acabó el deshonor en el salario y se acabó la tristeza en los hogares. Y avisan que, pronto, por esta condición de progreso, por este estado de gracia venido a más, por tanta dulcificación en el entorno, por las penas pasadas, por la voluntad de los gerifaltes, anuncian convocatoria de elecciones para sorprender al enemigo -que es el ciudadano-, para concederse un nuevo baño de multitudes a los victoriosos, para asegurar las ejecuciones, para que se pueda cortar la luz sin riesgo jurídico, para que siga faltando sangre y medicamento de hepatitis, para que la sociedad apruebe las conductas y para que todas las cosas tengan un soporte de justificación suficiente como para evitar una manifestación, una protesta, una demanda o una cárcel.


Ramón Llanes. 21.1.2015. En HUELVABUENASNOTICIAS.COM

lunes, 19 de enero de 2015

HE NACIDO


HE NACIDO

He nacido con lluvia en la boca,
brazos mojados, pies en lodos
y charcos de agua en mis sueños,
he nacido por la candidez de mayo
sin darme cuenta de la luz.
Se me acercan los recuerdos
del atardecer de setiembre que nos cuajó
la herida en el tesón de un golpe,
cuando éramos también
un solo charco.


R.llanes. (del libro MEMORIA DEL PRÓDIGO)

NO LLAMES A MI TIMBRE


domingo, 18 de enero de 2015

MAÑANA SERÁ VERANO


En un ejercicio de observación alguien más osado que la naturaleza pronostica la inminente llegada del verano a través de su estudio y de los indicios que el tiempo le ha concedido; las nubes juegan en un sitio preferente distinto del invierno, la calidez no es la propia de la fecha. Examen detallado a la empírica razón hasta consentir que las estaciones se mueven al capricho de los deseos, mil veces la solicitud de un deseo, un millón de mil veces pidiendo un deseo, el cumplimiento de un deseo, los astros se mudan, cambian sus órbitas y están por complacer.
Acuden los pájaros migratorios a los humedales para sondear alimentos y ritos de sofoco en los níveos trances de la época fría. Y se encargan de anunciar el trámite del estío sin necesidad de una publicación en redes o de un artículo en prensa, acaso solo con la fuerza del deseo; los pájaros vuelan el aire invernal animándole a marcharse. No bastará, por poco, la figura del tiempo, que se mantendrá sorprendido en la línea más oculta de la tarde esperando aconteceres y calorías.
Las estaciones no son intolerantes, se detienen o aceleran el paso cuando los sucedáneos de la tormenta empujan las espuelas y a otro remedio que continuar no les obliga la complacencia; son abstractas, no sometidas, nunca míseras, instruyen a los hombres, tiemblan, sueñan, compaginan una tarde de lluvia con un apunte de calor y un arcoiris con un sobresalto. Estíos esperanzados, otoños baldíos, inviernos indemnes a la luctuosidad, primaveras embargadas de flores, un calidoscopio adivinando las propuestas de la luz, las yeguas en sus partos, el tiesto de la ventana oliendo a fantasía. Otro alguien de la esfera mágica silba un trino y se hacen los hitos en entrañas de deseo, otra vez los deseos; qué sería del cauce natural sin deseos, qué tiempos no vendrán al agrado. Y los pájaros queriéndose en las ramas y en el aire; y un manantial que cimbrea las adelfas. Ahora llueve con rabia y el viento sopla sin miedo, mañana será verano solo para la imaginación del poeta.
Ramón Llanes en HUELVAHOY.COM

LA COMPRA


 Una visita al mercado nuevo que se atestó de compradores desde bien temprano, algunos simulando curiosidad y otros desabrochándose la prudencia. El bullicio no se consumía con el tránsito y el público era el espectáculo. Como una obra, un teatro de comedia traído al escenario menos usual, decoración de frutas, fondo de carnicerías, frescura en la inercia y vendedores de avío que entonaban una canción de súplica que más parecía el reclamo de las aves en tiempos de celos. El montaje se perfeccionaba con las miradas atentas, las colas en los puestos limitaban libertad y la escena transcurría al hilo de un argumento con el mismo guión de todos los días.

         Emocionalmente la compra no aportaba estímulos ni quitaba adrenalina, el entusiasmo estaba en la escenificación. Todo en el sitio real, todo abierto, propicio para la espontaneidad, sin previsión de un resultado  y sin causa ni reglas. Una obra sin planteamiento nudo y desenlace pero con toda la ortodoxia requerida; una obra sin drama ni comedia, sin protagonistas ni aplausos. A merced de la improvisación pero con la armonía singular de la sorpresa.

          Un lenguaje unívoco personado en la emblemática consistencia de lo cotidiano sonando en tono mayor, perceptible y grato que parecía la banda sonora de la obra; luces naturales colándose por en medio de la plaza, un olor fuerte a salud haciendo de perfume del foro, los actores imaginarios, las los precios, los encuentros, los colores tan excitantes de las especias, la dulzura de la mañana del sábado; el entorno tan parecido a la vida, tan perfecto, tan poco solitario y tan seductor.

         Endulzados los compradores por la persistencia del cumplimiento del deseo -por merecer una excusa-, este ágora medio irreal se hizo leyenda al poco que las puertas del mercado silenciaron la escena, el director inexistente ordenó bajar la claqueta, la tramoya se oscureció y la función dio paso a la otra realidad, supuestamente más imaginada.

Ramón Llanes en DIGITALEXTREMADURA.COM. 18.1.2015

ME SORPRENDEN


sábado, 17 de enero de 2015

viernes, 16 de enero de 2015

REPASANDO EL OLVIDO


16 enero 2015
Ramón Llanes. 

Hemos asistido a la asamblea de la memoria junto con neuronas, espasmos, incertidumbres y recuerdos. Allí dormitaban las esencias del contenido que hizo de la vida un inconcluso devenir de tiempos, con sus agnosticismos, sus banalidades, su deidad y su elegancia; pareciera que todo el control emotivo estuviera alerta en la sobranza de las inquietudes, todo el predio para andar, toda la locuacidad aprendida, todo el ritmo de los referentes y las canciones; pareciera que la memoria reforzara su himno a la solemnidad, entonando notas con estruendo para recordar los grandes actos y pareciera que se deslizara con atención la bolsa de la nostalgia. Todo real, allí, en la asamblea plenaria de los protagonistas de cada historia. Pretendíamos dar la sensación de integridad.
Hasta que apareciera el olvido pudo llegar el desvanecimiento o la incredulidad y a nadie que presumiera de perfección pareció correcta su llegada; al cambio de tal adversidad supimos que habían quedado ocultos, en la misma memoria, un determinante mundo de afectos, la mayor parte de las caricias, los besos no vividos, la ingratitud percibida, las cobardías, el cajón grande de los errores, todo estaba perdido en la imposible capacidad de lo guardado y se espetaban contra las bruces del olvido en un trato ingenuo y torpe.
Se rompió la asamblea, el ideario presupuestado no pronosticó esta destemplanza y volvieron los ecos a admitir el más craso error. Se acercaron las células y empezaron a darle vigencia a los pensamientos hasta conseguir recuperar uno a uno recuerdos escondidos. Allí estaba todo, ni uno solo desapareció de la memoria; los pequeños momentos, las innecesarias caídas, las miradas, el solsticio aquel, los sueños de niño, el pavor a la oscuridad, la ternura de los padres, la corpulencia de los cuentos de gigantes, todo estaba intacto como deseando su restauración a la realidad activa. En el punto siguiente del orden del día de la asamblea se incluyó una dotación especial de recursos hasta conseguir prolongar la capacidad de la memoria a fin de aprovechar en ella su experiencia y su larga trayectoria de valores. Y se aprobó por unanimidad.
HUELVABUENASNOTICIAS.COM

miércoles, 14 de enero de 2015

martes, 13 de enero de 2015

A RAMÓN LLANES (PRESENTACIÓN SECUENCIAS POR PACO G. DURÁN)


Qué tienen en común y de diferente, a la vez, el agua y el fuego, la luz y la sombra, la tierra y el aire, el amor y el desamor… Evidentemente, todo y nada. Tales conceptos coexisten con nosotros día a día. Forman parte de nuestra vida. Cada uno los vemos de una manera distinta. Sin embargo, Ramón nos las cuenta en sus semblanzas internas de una forma sencilla, con un dominio de los vocablos, del conocimiento de la lengua, con una técnica llena de lirismo, que a muchos nos parece difícil interpretar. ¿Lo veis? Sencillez y dificultad. Palabras antagónicas que todos vivimos y que todos sentimos… ¿Cómo explicarlo? Sin duda, la clave está en la visión personal, en el don, en el duende, en el ARTE con mayúsculas. Por tanto, llegamos a la resolución de un sencillo silogismo existencial: “Ramón Llanes es un artista”.
Consigue con su pluma lo que un gran pintor llega a plasmar con sus pinceles. El resultado de ese lienzo son estas “Secuencias del más adentro” y otros muchos de su extensa obra literaria. El paisaje lo tiene a su alrededor: nos baja a la mina, nos sube a los cabezos andevaleños y desde allí nos transporta la memoria, porque él, como nadie, sabe plasmar el trazo, el color, la expresión, el sentimiento…
Amigo Ramón, déjame decirte utilizando tus propias palabras, que aún es pronto para que degustes tus flores de chocolate. Seguro que verás como “…iremos corriendo al futuro, empujándonos unos a otros todos los hombres de la mina” y, sin duda “…volveremos a ser bocamina, pirita, salario y alegría”. Y ten, pero que muy claro, que tu nombre también permanecerá escrito en las piedras de Tharsis, para siempre. Mucha salud y enhorabuena por este trozo de tu talento y de tus adentros.

09/01/2015
Dedicado a Ramón Llanes Domínguez, en la presentación en Tharsis de su último libro editado “Secuencias del más adentro”.

Francisco González Durán.

PRESENTACIÓN SECUENCIAS POR JUAN DOMÍNGUEZ







PRESENTACIÓN DEL LIBRO

SECUENCIAS DEL MÁS ADENTRO”
(Ramón Llanes Domínguez)



Tharsis, 9 Enero 2015


Siempre es un motivo de alegría y emoción el nacimiento de un nuevo libro y no sólo para su autor o autora sino para el mundo en general y el mundo cultural en particular.

Alegría y emoción que se traduce también cuando la obra literaria es presentada en sociedad y mucho más cuando se presenta en el lugar en el que el autor o autora vio la luz por primera vez, allí entre los tuyos, allí entre tu gente.

Este es el caso que nos ha reunido en esta tarde gélida pero a la vez ardiente de este viernes nueve de enero de este recién estrenado dos mil quince.

Pues sí queridos amigos y amigas. Alguien que está sentado en esta mesa, alguien para quien hoy es un día muy especial, en este nuestro Tharsis de cobre y de vagonetas y que por el amor de sus padres Pepe y Candelaria se le concedió la libertad de la luz presenta su último libro escrito y publicado.

Porque tú, nuestro querido y admirado paisano Ramón Llanes Domínguez tienes a bien presentar esta nueva obra literaria tuya en tu pueblo, en ese Tharsis tuyo y nuestro.

Este Ramón que como él mismo se describió es un pelele de huesos, de trapo y humo viejos. Un inacabado canto de nostalgias, un renglón seguido sin puntos y sin comas, una enredadera sin camino. Un payaso de recuerdos que busca la libertad que le hace falta para acabar el canto de nostalgias, para poner los puntos necesarios, para rellenar los huesos con su sangre, para que los humos y la enredadera lo definan.

Este Ramón que eleva su voz en forma de versos en la primera de las tres partes titulada “Mineralogía del alma” que forman este libro “Secuencias del más adentro” para que no nos olvidemos de nuestro Malacate, de nuestras piedras, galerías, minerales, paisajes, aromos, hombres, trenes, casino, cielo, posada…
Este Ramón que eleva su voz en forma de prosa en la segunda parte titulada “El día menos pensado” para deleitarnos con unos relatos breves no exentos por supuesto de toques literarios para el goce del lector reflejados en algunos como “Cita con Laura, El tren de las cerezas, El niño y el mar, El otoño blanco, La leyenda del pirata amante, Un leve toque de respeto”.

Este Ramón que eleva su voz en forma de prosa en la tercera parte, no exenta de pinceladas a la actualidad de nuestro pueblo, comarca y provincia, titulada “El ojo perdido” para decir a quien corresponda que en nuestra tierra estamos olvidados pero no vencidos y que nuestros sueños son todos de mina, de ruido de barrenos, de máquinas en estado febril comiéndose los riscos; los sueños son de esperanzas, de filones y galerías cultivando el alma misma de la tierra, de negrura al atardecer en los rostros manchados de los hombres después del tajo. No son sueños de nostalgia, son sueños de futuro, de renacer, de salir de las listas del paro. Son los sueños de muchos ciudadanos por volver a lo nuestro.
En “Abrid las minas” sugiere a los políticos que tanto han estropeado nuestra vida que le pongan un toque de dignidad a su gestión, que sean conscientes de lo que ha de significar la puesta en valor de todos los recursos mineros y que se pongan a trabajar día y noche hasta que empiecen a sonar barrenos y maquinarias en los aires de nuestro queridísimo Andévalo.

Se atreve Ramón a pedirle a sus queridos “Reyes Magos de Tharsis” que nos dejen en cada casa un expediente limpio para ser firmado por todos como municipio número ochenta de la provincia de Huelva, que es la ansiosa voluntad de este pueblo suyo llamado Tharsis.

Por último y aprovechando este atril, no me gustaría dejar pasar la oportunidad de recordar a quienes corresponda y a todos nosotros tharsileños y tharsileñas que un pueblo, en este caso nuestro pueblo Tharsis, se debe construir desde el respeto, amor y conciencia a todo y por todo lo nuestro.

Y Ramón es patrimonio vivo de nuestro pueblo y concedámosle el lugar que por amor y lealtad se merece en este su rincón favorito de la geografía andevaleña.

Mientras tanto, disfruten de su verso y prosa en su libro que hoy hace su puesta de largo en Tharsis: “Secuencias del más adentro”.


Juan Domínguez Blanco.-

lunes, 12 de enero de 2015

SIEMPRE NOS QUEDARÁ PARÍS


Gota a gota, llenando vasos de incordios, poniendo al brete de la intolerancia el mensaje de credo divino, huestes de perversos anegan de sangre y dolor lugares de culto, personas de respeto. Una muerte nunca tendrá justificante para aminorar su reprobación, estas tampoco. Paris ha quedado en humo de vehemencias por esos “quienes” de la nada que se alertan con inspiraciones extrañas para proceder con la barbarie a cercenar vidas desde un antojo singular, sin una razón lógica ni una trama acertada.
Estos seres macabros se mueven a sus anchas por las avenidas acogedoras que les dieron rango y les permitieron formar parte de una ciudadanía educada en los tálamos de la democracia y ahora se rebelan contra la tolerancia, acechan detrás de cada gesto no aceptado y disparan a discreción como si de un juego de película se tratara. Otro día tocó a muerte en Madrid, otro a Nueva York, otro a Londres y desconocemos el hasta cuándo y los límites de esta maldad. No saben -suponemos- de nuestras preocupaciones por nuestras esperanzas y dan señales de ataque cuando se sienten -a su modo- atacados. Tiran a matar, como el escorpión, aunque la ofensa haya sido la negación del saludo.
Nosotros, tan enfrascados en otras atenciones, no poseemos fórmulas para atajar este problema y los responsables de nuestra seguridad tampoco parecen buscarlas. Las normas deben establecer la pacífica convivencia entre todos pero sin grado ilimitado de permisividad. Quienes predican la muerte no han de tener sitio en nuestra sociedad; a quienes no saben de estas cosas habrá que hablarles de correspondencia en el respeto o, sencillamente, impedirles estar.
Ramón Llanes en DIARIODEHUELVA.COM. 12.1.2015

PERDIDOS


 La vida tiene parámetros escondidos. Para ir a la tristeza se precisa comprobar la voluptuosidad de la alegría como para hablar se precisa del silencio o del descanso para volver a cansarse; son probos galimatías que enredan el sostenimiento efímero que impone la pulsación del cuerpo. Estar encontrado para poder perderse,  sano para valorar el dolor y cuerdo para entender la locura.

         Sondeando los acuíferos se supieron las estribaciones del agua y sus efectos en la aportación vital a los seres vivos; investigando el espacio supimos algo de las distancias; leyendo, aprendimos, adquirimos conocimientos, entendimos más el mundo encontrado. Puede quedarse ahí la curiosidad o avanzar hasta sus aplicaciones. Sí, determinar para qué aquello, para dónde el cálculo, para cuándo la obra; auto inculcarse la necesidad de normas o módulos, después del aprendizaje, a fin de unir el compromiso de lo aprendido con la solidaridad de la enseñanza, eso tan útil llamado compartir sabidurías para extender más las experiencias obtenidas quizá por el bien de los demás y de la sociedad.

         Nunca en términos de consejos, dogmas u otras tildes frecuentes en la docencia, solo enseñar conocimientos, distribuir lo aprendido. Algunas disciplinas conllevan ciertamente mucho teorema personal que el enseñante apunta en sus comentarios y ejercen influencias decisivas en quien lo aprende; otras disciplinas no son exactas y juegan en ella las valoraciones más extravagantes o acertadas que realizan los docentes, pero es un riesgo asumido con tendencia a controles de rigor que no la admitan o se extingan en lo posible.

         La aparición del deseo como confrontación para conseguir lo deseado, tener conciencia de un conflicto para adecuar mejor la paz, mancharse para sentir el placer de limpiarse o probar la ausencia para vivir después apasionadamente un beso. Cuando todo sea empezar por mor de la práctica de saber iniciar nuevos momentos a costa de lo compartido.

Ramón Llanes en digitalextremadura.com 12.1.2015

SECUENCIAS. PRESENTACIÓN THARSIS. 9.1.2015


RECUÉRDAME


viernes, 9 de enero de 2015

HABLANDO SOLO

9 enero 2015
Ramón Llanes.
 
 Se ha estirado tanto el “informatismo” que casi hasta para hablar solo es obligado indicar la contraseña, índice inequívoco de la esclavitud a la tecnología obligada y consecuencia de una  dependencia atroz a este tipo de apetecibles formas de comunicarnos. Pretendía meterme en el cajón de los ritos para saber cómo ponerle acierto en recibir amigos en casa, ofrecerles lo mejor del hogar, del calor, del trato y que se sintieran de la mejor manera posible, que tuvieran la libertad para bostezar a gusto, probar la lírica de nuestra convivencia y ponerle un encanto fresco y distinto a las creencias nuestras, eso pretendía.
El sol de la calle me hizo un hueco que mi sombra acarició un instante y la cabeza siguió moviendo fichas de la mesa: los cubiertos en su lado, las servilletas  nuevas, un vino escogido, el paisaje desde el balcón; dándole vueltas y hablando conmigo de la incidencia de estos amigos en la armonía nuestra, de cómo hemos mantenido una amistad durante muchos años sin apenas proporcionarles un desatino, de cómo hemos quemado juntos etapas preciosas y nos hemos transmitido el afecto en cada ocasión. Hablaba durante la soledad de la tarde, de frente a la suculencia de un año recién estrenado, con las manos en los bolsillos y el corazón atento a atender para que nada pudiera olvidarse en esta prodigiosa liturgia de recibir en casa a buenos amigos.
Ni apenas los ruidos se metían a distraer el pensamiento que hurgaba apasionado en los pormenores del encuentro y desembalaba conversaciones como un niño busca detrás del papel su regalo de reyes. Tanto énfasis pusiera el subconsciente que la longitud entre el deseo y la realidad se perdió paso a paso en la avenida de las flores y ocultó en la mente la causa preparada hasta morderla con un gancho de olvido y perder la orientación y el destino en un opaco despiste de la grieta del intelecto solo sostenida por el sentimiento del agrado. Entonces hablaba de otras cosas triviales en nula relación con con el contexto esencial de la pretensión primera. Habían pasado los árboles que señalizaban la entrada a la vida pensada y con la extrañeza del paisaje comprendí la pérdida de órbita aunque no el porqué de la misma. Volviendo atrás recuperé la misión de la llegada de los amigos, con toda naturalidad y me sentí bien.

Ramón Llanes en HUELVABUENASNOTICIAS.COM

jueves, 8 de enero de 2015

martes, 6 de enero de 2015

A LA VIDA LLEGUÉ POR UN ATAJO


REGES THARSIS


CONSUMIDORES DE SUEÑOS


Aún a estas alturas de la vida, con la longitud extrema, la altitud infinita, la medida larga y los recuerdos acumulados, existen razonables dudas sobre la exacta determinación de dos conceptos que persiguen los gráciles eventos del gremio humano; no aparecen definidos los parámetros que identifican con nitidez realidad y fantasía. Los ensayos sobre estos dos conceptos aportan innumerables conclusiones que no vienen al caso porque de cierto el mundo se mueve apaciblemente entre ambos sin desmerecer al primero ni acoger al segundo o viceversa.
Por este lateral de enero, con frío al trapo y abrigo al uso, se cuelan los cuentos con sus cargas ruidosas de fantasía, se preservan sueños ingenuos, miradas únicas, abrazos íntimos y emociones vestidas de ropaje mágico para solventar acaso que es invierno o quizá que la historia inmortalizara modos de realzar la vida. De ahí la proliferación de invenciones amables que inyectan ese mínimo de estrés optimizado que produce favores de sonrisas, otorga animosidad para continuar la senda y enseña una expectativa que confirma la complicidad en el reparto de las actitudes benignas. Es así: realidad y fantasía hechas desde la conspiración de los deseos formando ese consumismo de sueños que tan celosamente conservan los tiempos sin apenas defecto y con la virtuosidad de la sorpresa.
De hecho vinieron seres a poner prendas en la ilusión y regalos en el alma y de hecho el giro del globo olvidó magia en otros lugares; el capricho de la extravagancia en la distribución de los sueños suele traer olvidanzas y descuidos. Y de aquellos que duermen en la loa de una realidad desahogada dependen los contratos solidarios para aquellos otros que la sueñan. Se echa en falta aún mucha realidad para extender la fantasía o acaso a la viceversa.
Ramón Llanes en Huelvahoy.com 5.1.2015


viernes, 2 de enero de 2015

ESCRIBIR

2 enero 2015
pluma
Escribir.
Ramón Llanes.
 
 Escribir, de qué; acaso de los tópicos agrados que se incitan en momentos nuevos cuando parece comenzar algo y se advierten propósitos; o acaso escribir de los deseos, de todos los deseos que aparecen de forma virtual en un aledaño del pensamiento, se subyugan, se les pone valor, se les obedece y se cumplen para proferirlo a los colindantes seres que juegan en la misma rayuela; o escribir de la proyección individual que un ciclo nuevo trae al ánimo, escribirle al proyecto perdido, al sueño nunca realizado, al deber de superación personal para alcanzar mejor bula y codearse con más altas nubes; escribir, acaso, de lo necesario en el circo, de lo ideal para sustentar a los leones y para solucionar los acosos y las tropelías de los llamados enemigos de la actividad; o escribir poniéndole pasión al envite depositando fuerza en las formas, atreviéndose a romper la ola próxima o detener la siguiente bala.
La noche del treinta y uno se cerró entre fuegos al aire a modo de celebración y los primeros minutos del día de este año, estrenado en igualdad de condiciones, también fueron objeto de una cierta ambición por lo novedoso y se observa que no pocos son los depositados valores que se le conceden simplemente por ser nuevo y querer entender que nada le vincula al anterior ciclo. El tiempo no se hace solo, son los hombres quienes lo diseñan, lo confirman y lo ejecutan. El calendario tiene una inseparable dependencia de los hombres, ambos se engañan, coinciden o se ayudan.
Escribir no será ponerle trabas al festejo ni mordaza a la alegría; un defecto de la imaginación impulsa a prolongar los sueños y consensuar los parámetros con un eclecticismo pensado. De lo escrito queda su carácter en la huella, los tópicos giros hacia los acontecimientos que dominan la escena se traen a la reflexión; toca escribir de este tiempo expectante, futuro incierto pero aliado, que ha puesto sus credenciales en la vida para que los protagonistas le pongan números o humanidad. Mientras, a rehacer la caminata, echar a andar y calzarse de impulsos, con la generosidad de creer más en nosotros que en el calendario.

Ramón Llanes en HUELVABUENASNOTICIAS.COM

jueves, 1 de enero de 2015