RAMÓN LLANES

BLOG DE ARTE Y LITERATURA

domingo, 29 de noviembre de 2015

EL OTOÑO BLANCO


EL OTOÑO BLANCO. (cuento)


Y llegó un otoño cargado de hojas blancas, bosques blancos, agua blanca y lirios blancos. Un otoño perpetrado al blanco, con amaneceres blancos y luna llena sudando blanco.
En aquel extraño otoño de la historia se conocieron dos niños que acudían a un juego vestidos de blanco y en un impulso de infantilidad el uno entregó a ella un poema escrito a mano con tinta blanca, se miraron y corrieron al jardín.
Al otro lado de la ciudad vivía, en una inquieta soledad, un hombre de pelo blanco que resumía toda su felicidad en una gata blanca que acababa de parir cinco gatos finísimamente blancos, porque también para los animales era el tiempo del otoño más raro de la historia. El hombre guardó unas monedas en un cofrecillo blanco con una nota de destino: “para mi gata blanca y sus gatos blancos”, y se echó a dormir como si alguna vez quisiera morirse. Y soñó con una soledad blanca y despertó sonriendo.
El otoño blanco recogía sus mudas de hojas blancas y se preparaba a marchar por la lontananza del paisaje blanco con cierto dolor y mucha melancolía, y dejó a los pies de cada árbol una hoja blanca, en el agua una flor blanca, en el aire un suspiro blanco, en la lluvia una gota blanca. Al mirar atrás para despedirse de la blanca ciudad que le acogiera le saludaban con manos blancas dos niños entrelazados , un viejo solitario y seis gatos blancos con una pancarta escrita con letras blancas que decía: “ Adiós, otoño blanco, ¿eres la paz?.





Ramón Llanes. 28.7.01.

EL CAPITÁN DE LOS SUEÑOS


EL CAPITÁN DE LOS SUEÑOS.



Tengo, para mis sueños, un capitán de orden que me los selecciona- dijo-. Todas mis horas son de sueños, desde que la mañana aparece hasta los rubios claroscuros del atardecer, luego la noche; todas mis horas son de sueños. Y comenzó a contar sueños como cuentos vividos.
-Vestías traje negro, llevabas el pelo más largo de lo habitual subiendo los extremos hacia arriba, como aquella vez ,¿recuerdas?, alguien te ayudaba con unas maletas sin color, te despedías de no sé quién y desaparecías como si el paisaje te tragara. Yo volaba tras de ti, te hacía chorros de humo en el aire escribiendo tu nombre, te dejaba caer gotas de mis lágrimas.Te habías ido, desperté con la tristeza en los ojos.
El capitán me ordenó guardar este sueño. Discutimos. –No quiero guardar sueños tristes-.El capitán no se inmutó y conservó completo el sueño que te tuve.
-Apenas habíamos llegado a la mar y las gaviotas anunciaban el crecer de la marea, mientras el arenal con olor a brisa vieja alfombraba la playa. Mirábamos el horizonte con premonición. Un niño te ofrece un alga seca para tu suerte y se mete en el agua, corriendo por las olas como un dios pequeño, te asustas y me abrazas. Vuelve el niño con tres caras de sonrisa y nos canta una canción de amor, al momento que la mar se vuelve cielo y la arena es una nube que se torna a cada segundo tomando infinidad de sentidos. Ahora, azul, luego estampa, luego música, y así hasta mil facciones distintas. Tú coges el cielo con las manos y lo besas. Despierto y te encuentro pegada a mi boca.
Propuse al capitán guardar este sueño y lo aceptó.
  • He tenido dolor de cabeza, ya sabes que el viento me trastorna. Había mucha gente y tú estabas en un lugar que no identifico, fumabas y no querías mirarme, con un móvil verde te envié un mensaje que todos oyeron al sonar en el tuyo. Quedaron las gentes observando tu cara y yo tarareaba melodías de seducción, al tiempo que un hombre me invitaba a acercarme a ti. Me puse de mil colores y llegué a tu lugar, no eras la misma, el público reía y se mofaba de mi atrevimiento. Resultó que me esperabas en la puerta de atrás y te alcé deseándote. En ese momento sonaron trompetas y volví a sentir aquel dolor de cabeza que me produce el viento. Y ahora no recuerdo si desperté.

Esta vez, el capitán de mis sueños sonrió y me tocó suavemente la espalda en señal de ánimos, y volvió a guardarlo.
-Querrás que te cuente también mis sueños despiertos. No son tan sueños como los anteriores. Pero verás. Soñé que todos los días eran jueves, que siempre era luna llena, que nosotros le poníamos voz al paisaje. El árbol tiene un sonido grave y pronuncia solo palabras esdrújulas, curiosamente no sabe cantar, tiene mal oído; la tierra es perezosa, no sabe andar y posee una voz cantarina y sonora, el aire toca la guitarra y pone voz de tenor o contralto según le apetezca, el agua es melódica, siempre canta lo mismo, sus palabras solo son tres y las repite; nuestros pasos tienen música de bemoles, para ir usan un arpegio ligero, para volver, un arpegio lento, para detenerse le ponen freno los charcos, para correr, el viento les ayudan; nuestros pasos son pies con alma; la mañana tiene voz de mujer, la tarde es un lamento de ángeles, la noche es una flauta tocando amor. Otras veces nos permitimos cambiarles las voces y hacemos de magos a nuestro antojo. Disfrutamos cuando un mediodía de calor agobiante, siendo jueves, le pusiste voz de muñeca al perro y de pájaro a una mariposa; me siento bien al oir tu risa, es un premio. Tu voz, ¡ay, tu voz!, también la percibo en mis sueños despiertos de jueves; y en una apuesta conmigo mismo compuse una nana con tu voz, la ensayé con todos los sonidos posibles, lluvia, candela, estrella fugaz, hasta silencio, pero me quedé con ella, aquel día tan repetido de mis sueños despiertos de jueves.
El capitán de mis sueños me indicó que ya no era niño para soñar despierto, pero yo lo hago para ti, en tu honor, porque sabía que alguna vez tendría la oportunidad de contártelos.
Al capitán le gustan, lo sé.
-En otro sueño era fiesta, el sol iluminaba las sombras y las mujeres ponían techo de cortadillo entre los árboles, los hombres repartían besos y un señor con barba blanca nos trajo sombreros y pasteles. Aún no tenía trece años, el sueño me había hecho volver. Recuerdo que sonaban cohetes y subíamos al circo con ilusión de fiesta. No estabas en este sueño y el capitán no me permitió que lo guardara; te lo cuento y lo olvidas, tampoco yo quiero conservar sueños de tu ausencia.
En un descuido del capitán volví a soñar despierto. Fue en un lugar con muchas avispas donde decidimos encontrarnos, allí estaban ellas, ruidosas y entretenidas en su laboriosidad mientras nosotros, bajo un árbol, nos amábamos. Te descubrí algunos lunares ocultos que jamás había visto, muy cerca zumbaban sin molestarnos sorprendidas quizá de aquel festín. La tarde conservaba esa quietud que hace la calma y las hojas caían de una en una apenas sin moverse. Nos dijimos, en besos, todo lo que se pueden decir dos enamorados. Al poco, observamos que alguien nos miraba desde lejos, no era un hombre, tenía movimientos de pájaro pero su grito silencioso parecía más bien de un fantasma. No tuvimos miedo y seguimos en lo nuestro. La luna había comenzado su regla de restar tiempo y la oscuridad se imponía. Oímos una voz limpia que pronunciaba nuestros nombres en tono dulce, nos arropamos uno con el otro en postura de atención, sin dejar de besarnos y, al pronto, sonó un estruendo a modo de tormenta, cegándonos una luz intensa acompañada de un viento húmedo, empezó a llover. Quizá fuera la lluvia que nos llamaba o nos invitaba a quedarnos, cuando tenías que irte.
Conozco al capitán desde siempre y volví a tener la osadía de contárselo, puso cara de ternura y me preguntó quién eres tú. Le hice un regate, simulé que se trataba de una desconocida ilusión y se dejó engañar, sin apenas ocultarme que sabía más o quizá lo sabía todo.
En noviembre, con el otoño en plena fortaleza, los sueños tienen vicios de nostalgia, me gusta guardar los sueños de noviembre. Aquel huele a tristeza como a herida vieja, lo llevo en mi pañuelo con un nombre extraño, solo tú y yo lo identificamos. La tarde del lago, un espacio deseoso de ser rescatado para cualquier sueño de hombre, con la luminosidad del sur presionando desde los alto y la sutileza del agua. Tomamos una barca sin remos, nos perdimos en los balanceos de la belleza y tocábamos casi la profundidad en perfecta consonancia con la tierra con una visión cristalina de sus colores mientras el frío mecía a poco, sin disciplina, la barca hasta llevarnos a otro lugar del lago donde se oía una torpe fusión del viento con los árboles que nos cortó los latidos, queríamos volver a la orilla pero algo nos empujaba a los rizos turbulentos del agua donde se ennegrecía con furor de tormenta y movía la barca con un capricho cíclope esperando su naufragio. He de decirte que nos olvidamos de los besos que nos quedaban en las venas y sentimos el miedo de la muerte en las pestañas. Te miraba y me dabas fuerzas, con mis manos hacía remos, no sabía si gritar o tirarme contigo a la deriva, no conocía si la arena quedaba lejana, no sabía hacer remero improvisado para salvarte de una lágrima que te asomaba la mejilla, no alcanzaba a adivinar el tiempo que había transcurrido y perdí la noción de nosotros mismos. Tú eras lo único que quería salvar en aquel momento y sin embargo me caí en las aguas turbias, ví perderse la barca hacia el infinito y me decías adiós desde tu sonrisa.
Ahora no recuerdo si desperté o aún sigo dormido, pero jamás he vuelto a verte.
O es el sueño más extravagante que he tenido o alguien me impulsó a soñarlo. Noviembre es mi tiempo, se caen las hojas, pero las hojas vuelven en primavera, no comprendo cómo pude tener un sueño trágico a tu lado. O el sueño fuera tuyo, tal vez. “Sinsentido” le puse de nombre a este sueño que me dejó sin ti. Cuando ya estábamos en la barca dijiste que jamás habías montado, que no sabías nadar, que no teníamos remos, que todo aquello era un sinsentido pero me besaste más fuerte que nunca e hicimos la singladura que ya conoces.
El capitán leía cuando le conté mi sueño y se quedó dormido debajo de la luna y no he vuelto a despertarlo. ¡Si alguna vez volviera a soñar que aún me amas...!


R. Llanes 15.2.03.

LA RÁBIDA


26 noviembre 2015
Monasterio de La Rábida.
Monasterio de La Rábida.
Ramón Llanes. 
El convento fue amparo de rezos durante los tiempos anteriores hasta que le llegara la causa para su notoriedad en la historia. Aquel lugar de recogimiento y silencios profundos desde donde se divisaran siempre las concupiscencias de la fauna, el esplendor de la flora autóctona y el fluir de los ríos por sus cauces tranquilos, aquel lugar es ahora un emblema de vida que jugó su papel importante a los efectos deservir de cobijo consejero al hombre Cristóbal Colón que hundiera su fantasía en quillas abiertas para descubrir un mundo distinto y nuevo. Allí se forjaron los preparativos y la merced, se reclutaron los aventureros y se hizo marinería maestra para fondear con destreza la ruta marcada por el almirante.
Frescos de Vázquez Díaz.
Frescos de Vázquez Díaz.
Llevamos en una parte de nuestro orgullo esta simbología y más si luego pusiera Vázquez Díaz color de arte a las paredes de los claustros. El entorno se embelleció con el tiempo, cada cual le fue poniendo adorno a modo de flores, de imágenes, de monolito, de carabelas, de música y de paisajes, hasta hacerlo imprescindible en nuestro paseo y en nuestra admiración. Ahora luce con armonía, el entorno acoge además la Universidad que acrecienta la honra y da una sutil pátina de sabiduría y conocimiento que unida a la efigie histórica ayudan a reiterarle en miles de ocasiones toda su belleza. También es lugar de culto devocionario a la Patrona de Palos, también es un todo diverso capaz de conjugar oraciones con convivencias, con nostalgias, con lugar de reposo y lugar de diversión; es La Rábida, sencillamente única, para nosotros y para quienes se atreven a visitarla y sorprenderse.
Muelle de las Carabelas.
Muelle de las Carabelas.
En nuestro recorrido lírico por aspectos amables de nuestro ámbito presentamos nuestras predilecciones como fanáticos seres que nos resolvemos la emotividad hablando de nuestras cosas y a esa crecida de sentimientos vino la memoria aanunciar La Rábida como mito onubense de vida. Es bondadoso el tiempo por esta concesión, le hacemos la alusión de grandeza y le seguimos poniendo los hatillos de pleitesía a nuestra Rábida querida, lugar de nuestras más utópicas evocaciones.
HUELVABUENASNOTICIAS.COM

jueves, 26 de noviembre de 2015

PESPUNTES DE RECUERDOS


PESPUNTES DE RECUERDOS



La sastrería gozaba de una salud espiritual insólita que hasta los ovillos entendieron; padre animaba al tedio con cada viñeta de vida, de esa vida de humor gastado propio solo de él, que, con tanta espontaneidad y refresco de sabiduría, se humedecía en los labios abiertos de la veintena de costureras amables que deslizaban su mocedad por aquel hábito de crecer entre hilos y sonreírle al placer de una convivencia feliz, sin pronósticos de desahucio.
Y en aquella entretela, aún niños, jugábamos a todo; éramos hermanos Juanita, Simón y yo, y cada una de las mozuelas que componían el elenco de artistas de nuestro teatro y cada uno de los espectadores del mercado que venían a aplaudir y columpiarse en los tenderetes de los trajes nuevos que se fabricaban a modo de perfección. Reinábamos un paraíso hecho a nuestro antojo, casi todo era jugar, cortar telas pequeñas, refunfuñarnos, oír los di-retes de los mentideros de la concurrencia, oler la plaza a pescado y frutas, revolotear confundidos con la idea de la felicidad de niños y volver a la cama soñando con el futuro cierto del día siguiente.
Un soplo de ingenio nos rescató a mi hermano Simón y a mí, algunos años después de haber muerto la niña Juanita, y nos llevó sorprendidos a otear un horizonte de mar, apenas cruzar el paso de Corrales en canoa y atravesar campos solitarios, dejándonos caer en el Seminario de Huelva, un lugar que nunca fue un sueño y se formó poco a poco en crecida realidad. Fuimos con más ilusión que ropas y aquello, a primera vista, nos pareció otro paraíso; aquello, tan grande, pasillos interminables, campo de fútbol, frontones, compañeros, todo se nos convirtió en un lugar protector, con garantías para nuestro proyecto de vida, pensado a la manera de niños de pocos años. Aquella idea fue creciendo y nuestros deseos y nuestras conformidades y nuestras esperanzas también crecían a la vez que el cuerpo. Sorprendente desde la primera luz del día hasta el último toque para el descanso. Aquello se parecía mucho a la felicidad que nunca habíamos buscado o aquello podría ser la felicidad que estábamos buscando.
La formación académica y la formación humana se unían en un estudiado complot para hacer rosquillas de espiritualidad desde cualquier actitud, la vida de un internado religioso no podía ser de otra manera; a donde nosotros fuímos, mi hermano Simón y yo, era el lugar perfecto para la formación y la educación y era el lugar perfecto para aprender convivencias, teorías de todo, deporte, capacidad de reflexión, etc. Era lugar único, privilegiado, lugar deseado por la inmensa mayoría de los chicos de aquella edad y por los padres.
Cuanto de allí obtuve de beneficio real sería interminable rememorarlo pero se me quedó una especie de conocimiento estrella, que ha marcado mi postura y ha creado mi estrategia de vida. Primero he de referirme a la bondad; porque el patio nos era bondadoso, porque aquel escondido misterio de no sé qué dios, era bondadoso; porque allí se estudiaba bondad y el mundo lo componíamos nosotros mismos a base de la inocencia de la bondad. Los hombres que nos cuidaban ejercían su bondad en los pasillos y los profesores traían la bondad a las aulas, el primer paso estaba conseguido con este imprescindible valor, medio aprendido medio inyectado en los genes.
Pero eran muchas las estaciones por recorrer y larga la travesía. Aquello se me convirtió, de inicio, en una enorme caja de sorpresas, todo me abstraía del mundo conocido, todo me era nuevo, genial y sorprendente, cada partícula se me clavaba en los ojos y se me difundía por esa noble verdad que un niño busca en cada tiempo. En mis estrellas, puestas ahora en lo más digno del pensamiento, están los compañeros; la ilimitada facultad de nosotros para hacernos entender y querer, éramos un universo disimulado porque se resumía en una sola generación. No importaban los cursos, los mayores trataban a los menores con respeto y los menores trataban a los mayores con admiración. Con tales premisas el mundo aquel, cubierto de internamiento, era más palacio que encierro, era muy poco cruel, más ventana que puerta; era, ciertamente cónclave de estancia pero obtenido del compromiso de bienestar que cada uno ponía a la convivencia.
El conocimiento adquirido ha servido de todo, como un disco duro de eterna permanencia; los modales y formas se configuraban estudiadas hasta para sonar mocos; era imprescindible saber sentarse, saber dormir, saber usar los cubiertos en la mesa, saber guardar silencio y saber hablar; todo lo módico tenía una importancia extrema y todo lo entendido en el mejor orden de la educación tenía pre-valencia en la enseñanza.
Quizá, ahora que hacemos memoria viva de todo lo guardado, cada misticismo y cada minúscula parte de todo lo experimentado, está impreso en la genética y ha sido factor decisivo en el comportamiento posterior; en todas las facetas, en todas las gamas de momentos que sucedieron a los principios del seminario, he tenido ocasión de actuar con la ejemplarizante referencia que aquellos hombres dejaran en mi estado. Soy un claro producto de una educación religiosa pero abierta, mística pero comprensiva, tenaz pero satisfactoria. Soy un clamor dentro de mí que me inclina constantemente a producir en métodos la excelencia aprendida. Y aunque no siempre se consiga, ahí estamos en continua instauración de la verdad, quizá con muchas dudas pero con mucha libertad para tenerla.
Es mi visión genérica sobre un tiempo de mi vida que me valió la formación de la otra vida; existe en mí un alto grado de buena voluntad porque me deslizaron por el alma un elevadísimo grado de verdad.

Ramón Llanes Domínguez. Enero 2014. 

miércoles, 25 de noviembre de 2015

AL POETA


AL POETA (23)

R.Ll.D.
 ¡Qué larga es la sombra del viento
meciendo tus palabras
entre sogas de mineral!
Pausada sensación tus encuentros
donde anidas adjetivos
que el corazón latió.
Letras y más letras,
se abren paso
a contramina de fuego.
Poesía de piedra
en galerías y pozos,
mundo reinado
por dones de sílabas fecundas.
Sosiego de tarde donde
el sol cobre abate
a las sombras que instalan
el tiempo y la memoria.
Abanderas el filón
y los versos azufrados,
compañero, amigo, viejo lector.
Me lees con ahínco,
camarada de lunas
es el poeta carpintero.

Patricia Chapela. 25.11.2015 

lunes, 23 de noviembre de 2015

VINO EL SILENCIO



2.- vino el silencio


La inocencia formalizó amistad con los recién llegados,
prestó el cuenco de beber,
prestó la gubia de artesanar los modos,
se hicieron los ecos en la estancia
y las paredes ensordecieron su murmullo
de afonía, vino el silencio y se quedó mudo
de tanto manjar. La palabra estaba, a sus anchas,
inquieta y deseante.
El mundo desapareció con un trueno,
solo un susto le invitó a la salida.


Rllanes. FÁBULA DEL VACÍO. Editorial Niebla 2015

jueves, 19 de noviembre de 2015

EL LUGAR DE LA VERDAD



3.- el lugar de la verdad


Mi lugar ocupa todo el espacio,
todo el universo-credo de los diarios
que agilizan la verdad entre los inhumanos,
la verdad de gritar y la carencia del olvido.
Mi lugar, mío, limpio, con sombras.


Ramón Llanes. Fábula del vacío. Editorial Niebla 2015

miércoles, 18 de noviembre de 2015

FORMA DE EXISTENCIA





4.- forma de existencia

Vuestro juego es amado
porque tiene laberinto y urnas de cristal
para formular los deseos.
Es nimbo con escudería de versos,
el escalón de manzana, la luz de aceite, el pan de nube,
la máscara de fábula.
Es lugar vuestro para descuidar las cosas
del pozo y acunar aquí roces con el vacío
como adular al aire y sacarle un soplo.
Para vosotros aquella mesa, aquel cabezal,
la escalera de subir, la manta de soñar.
Para vosotros esta forma de existencia.


RAMÓN LLANES. FÁBULA DEL VACÍO. EDITORIAL NIEBLA 2015

martes, 17 de noviembre de 2015

DEPENDIENTES


La venganza está servida en mantel de riqueza, con el fondo siempre romántico de ciudades lindas y con las pulsaciones de los seres a flor de la piel más hermosa; la dulce fragancia de los perfumes insaciables y el culto de excelencia por la belleza, justifican la maravillosa docilidad al hedonismo más efervescente, mientras el miedo persigue la conformidad y no se mitiga el deber de la venganza. La guerra empieza a formar parte de la verdad y ya no son efímeros los bombardeos ni limitados los conflictos; aquí, los demás, confirman la dependencia a estos episodios donde cualquiera es vulnerable y cualquiera puede perecer sin apenas denunciarlo.
La parte de nadie que pronostica el dolor, los dependientes del miedo, todos los deshabituados a las consecuencias de la contienda, que son tantos como casi el infinito, que son los obreros de la paz cotidiana, quienes la hacen posible en muchos sitios y quienes la custodian, todos los utópicos que la han cuidado en la insignificancia de una riña suelta y que no tuvieron acceso a los mercados de armas ni a las fábricas de destrucción activa, todos aquellos de las clases de ética en el pupitre de madera, de la lectura del Quijote en mañanas de frío sin calefacción, todos los inútiles que se durmieron soñando con un mundo mejor o al menos mejorable y que ahora se tiran de los pelos porque se irán en poco tiempo sin haberlo conseguido. Esto no se parece a lo soñado.
Para qué tanto empeño y tanto disloque de revoluciones pacíficas y de manifestaciones en favor de la armonía y de la solución de las cosas, para qué todos los movimientos de lealtad y amor por esos mundos, viviendo debajo de estrellas y pensando en alcanzarlas o para qué la universidad, las lecciones de Filosofía, el estudio de los clásicos, el latín, el griego, Góngora, Lorca; para qué la guitarra al hombro distribuyendo canciones sentimentales por las noches de amistad. Todo, para acabar siendo un dependiente más de la vulgaridad del miedo y de la fatalidad de la guerra; de nada sirvió el espíritu, de nada el trabajo realizado con las pestañas sonrientes, ahora todo se resuelve desde la hipócrita destrucción de los seres con bombas en la conciencia. Otra vez nos equivocamos.
Ramón Llanes en DIARIODEHUELVA.ES. 17.11.2015

lunes, 16 de noviembre de 2015

EL CANSANCIO DEL CARCELERO


El cansancio del carcelero

Carcelero
Quienes impulsan el independentismo de Cataluña lo hacen conscientes del juego que supone echar un pulso al estado hasta aburrirlo, más que dominarlo. Ambos tienen razones jurídicas y ambos poseen argumentos para que una u otra opción se resuelva. El imperativo legal impide la segregación y en tal aserto se asientan los separatistas pero ello conlleva una serie de situaciones procesales de difícil cumplimiento; los promotores de la diáspora saben de las dificultades que tiene el estado para atender escrupulosamente cada acción y solo esperan un olvido por aquí o un fallo por allá para enturbiar el procedimiento, algo así como estar atentos al cansancio del carcelero para escapar.
No es otra cosa que un juego ingeniado desde la osadía, la prepotencia y la locura. Es lógico que cada pueblo quiera obtener la cuota de independencia que cree corresponderle y que cada cual pueda luchar por esa legitimidad si la considera perdida, desahuciada o vilipendiada; el derecho de los pueblos al progreso y al bienestar está asignado en nuestra Carta Magna como derecho especialmente protegido por las leyes. La duda sobre “la cosa catalana” no se asienta en oponerse a la separación para evitar su evolución, no para trabar los adelantos o los sueños. La cuestión no ha sido centrada y existe un desconocimiento sobre esta ambigüedad que aún no queda ni aclarada ni resuelta.
Esta secesión es un capricho político, con escaso apoyo popular, que se significa mediante la inducción al mismo al culpar al estado de los perjuicios, maldades y molestias que al pueblo catalán les produce formar parte de un engranaje general. El error parte de la sinrazón. No es el pueblo destinatario o protagonista el generador de esta sublevación sino la locura mental de cuatro iluminados que se autoproclaman salvadores de una patria ficticia. Y toda la estrategia empleada para tal fin por esta camarilla de adeptos se sostiene exclusivamente en morder al elefante y esperar que el carcelero duerma, se canse o se descuide para salir espetados de su propio cuerpo institucional, sin importar el respeto a las normas que ellos mismos pusieron antes de comenzar la contienda. Entenderlo como golpe de estado para ocuparle mayor reproche sería menos que reconocerles el derecho.

Ramón Llanes. HUELVAHOY.COM

MUJERES


Cada vez más oscurecida la conciencia de los violentos, parece; cada día se abre una tumba más, producto de incapacidades e intolerancias, parece; el mundo no aprendió los mensajes de la vida, los hombres maltratadores no aprendieron las consecuencias de la muerte, las mujeres siguen estando solas en la protección, parece. No han ocurrido venganzas para que aumente en cada minuto la hostigación y el miedo, las culpas no están repartidas y se centran en los mismos ejemplares, parece; el hombre pierde valentía por momentos, se ciñe el terror a una causa equivocada, las llamadas de atención son inocuas, parece.

Hay un mundo por hacer, delante de los ojos se destrozan los amores a base de insultos insoportables y los caciques de la brutalidad pasean su inmunidad por las narices del universo sin esperar siquiera un reproche o una bofetada; es significativa la luz que descubre los golpes y los arañazos que la noche pone en el bello rostro de la mujer dormida. Nadie sabe hasta cuando la omisión de la sociedad por erradicar estas soledades, esta lacra extendida que destruye sueños sin importar; hasta cuándo la incivilización sostenida con sus moldes casi aceptados.

Apenas un asomo de maldad debería aparecer el resorte social de condena, como un mecanismo automático que respondiera antes del primer guantazo para enmudecer el siguiente y nunca llegar al emblema del dolor. Existen medios para conmutar la crónica intranquilidad por certidumbres y calmas. O habrá que inventarse otra dinámica activista que incardine esta hiel maldita a momentos de felicidad. Quizá se atreva el hombre a luchar contra sí mismo en terrenos que nadie debe pisar y en respetos que otros no deben hundir.

Esto es un almacén de convivencias necesarias donde a cada cual toca un día misión de ser bueno o mejor y donde ningún cada cual aprisionado por la diablura de la violencia contra otros seres tiene cabida para estar en los elegidos. Han de saber de la repulsa anterior y la inmediata y la posterior y tener firme conocimiento de convivir con seres iguales. Ay, si fuera posible fumigar diariamente el aire contra la insidia de los celos!. Acaso ellas pudieran continuar soñando.


Ramón Llanes. DIGITALEXTREMADURA.COM

viernes, 13 de noviembre de 2015

jueves, 12 de noviembre de 2015

HUELVA, DE CINE


Huelva, de cine

» Cambiaremos la preocupación que nos insulta el alma por unos ratos de sueños delante de una pantalla donde se nos permitirá establecer lazos de sentimientos con tierras hermanas y donde haremos jerga común con cada historia.
12 noviembre 2015
Cartel de la 41 edición del Festival de Cine Iberoamericano de Huelva.
Cartel de la 41 edición del Festival de Cine Iberoamericano de Huelva.
Ramón Llanes. 
La estancia de este calor furtivo no ha impedido que la ciudad se esté poniendo traje de cine y es el mismísimo bochorno telón de fondo de un escenario infinito donde se nutre la vida de la otra parte de fantasía que la compone, a modo de un jardín cálido de rosas encendidas, de una risa extendida a la marisma o de una insólita vanidad en los habitantes que se verán comediados y dramatizados, según cada guión. El mundo de habla hispana resumido en la bondad de Huelva, para que después de cuarenta y un años se hayan adherido a esta farándula nuevos títeres o cómicos o genios o todas las cosas a la vez y hayan dejado su impronta artística en este medio urbano tan necesitado de todo y tan sobrado de ilusiones.
Cambiaremos la preocupación que nos insulta el alma por unos ratos de sueños delante de una pantalla donde se nos permitirá establecer lazos de sentimientos con tierras hermanas y donde haremos jerga común con cada historia. Seremos en el escenario los seres dolientes de la trama, los protagonistas, la tramoya, los efectos especiales y los créditos; seremos la única parte de producción que no sale dañada y el final más feliz de un evento de personas que entraron para deshacerse del rugido del tren de afuera.
Es el otoño el testigo que fragua la excelencia del cine, quien le pone hueco, capacidad y honor, para luego el onubensismo dedicarle tiempo y aplauso, para luego las instituciones crearle estructura, para luego la realidad administrarle un contenido menos ficticio, para luego masticar en la memoria de Huelva las vivencias que hicieron un poco mejor el aire, para luego volver a empezar a preparar la edición siguiente con el pulso sin temblar y la garantía de las cosas bien hechas como resumen a enseñar. Viene el mundo a Huelva, a encontrar o reencontrar lo distinto, aquello de la mar cercana, de los ríos protectores, de los tiempos calmos, de la luz eterna; a Huelva vendrá la vida de todas las vidas a aprenderse de cómo es posible perpetuarse en lugar tan originalmente precioso sin apenas aparecer en los letreros de la otra parte del mundo. Vendrán a sorprenderse.

miércoles, 11 de noviembre de 2015

SUERTE DE VIVIR







7.- suerte de vivir

Tú echarás la suerte de vivir,
yo te oiré callarla
hasta el alba.
Bailarán las acacias a los sones del viento
y tú harás el día con un lápiz blanco
y amaremos nuestras bocas
en paralelo al infinito.

Ramón Llanes. FÁBULA DEL VACÍO. Editorial Niebla 2015  

lunes, 9 de noviembre de 2015

QUÉ VOTAR


Un acertado analista de la situación actual mundial se atrevió a decir hace poco que “la democracia es incompatible con el capitalismo”; a partir de este sofisma cualquiera puede iniciar su lista de opciones para cumplir bien con la necesidad de votar. Es tan importante esta aseveración que debería conducirnos a rechazar aquellos programas que se asentaran en la propulsión del feroz capitalismo que hemos vivido durante esta última reciente época de gobierno tan apegado a las teorías capitalistas y a las prácticas que lo impulsaron.
Determinar el pensamiento del voto olvidando las siglas evita el condicionante de la servidumbre y abre un más amplio espectro de cualidades, acaso antes escondidas o nunca sacadas a la luz, que ayudarán a construir una conciencia más lógica. Y poner delante de cada opción el propio ombligo desvirtúa la elección. Con los condicionantes que esta sociedad está desenvolviendo sus actitudes, la preponderancia del pensamiento humanista, que está instaurado en el beneficio común por encima del beneficio individual, se presenta como una alternativa imprescindible para este momento concreto. El humanismo nunca tragó sapos ajenos a sus principios, se ausentó de siglas dogmáticas e impregnó de voluntad y orden colectivo cualquier mandato que pusieran en sus manos.
Lo difícil ahora será buscar ese humanismo, dónde se esconde, qué formación lo defiende, quién lo lleva en su programa; pueden ser verdades o falacias, pueden venir viciadas de demagogia o descompuestas por manoseos anteriores; se complica de nuevo la elección y siembra todas las dudas en cada uno de los votantes. Si se encuentra un sistema que haga tábula rasa con los abusos de cartera a los cuales estuvimos sometidos, que mire a todos y más al más necesitado, que la leyes que se promulguen sean para beneficio general, si se encuentra sistema así, provisto además de bondad y apasionado por hacer del bien a todos una filosofía de estado, si esto está en el ambiente que proponen no debe dársele más vueltas al voto. Si no es así recuérdese al menos que “democracia y capitalismo son incompatibles”.
Ramón Llanes en DIARIODEHUELVA.ES. 9.11.2015

COMPARTE EL UNIVERSO DE LA MINA


domingo, 8 de noviembre de 2015

viernes, 6 de noviembre de 2015

PLAZA DE LAS MONJAS



5 noviembre 2015
La Plaza de las Monjas de Huelva.
La Plaza de las Monjas de Huelva.
Ramón Llanes. 
Huelva tiene un son armonioso y natural que combina con el acorde de la vida que se va formando en cada paso y en cada instante por el núcleo de su mundo y de sus calles.La Plaza de las Monjas es el centro cálido de toda esa armonía; aquí se juega, se manifiestan los problemas, se canta, se piensa, se pasea, se ponen libros para ser leídos o comprados, se sueña y se ríe, es el lugar que atesora, como ningún otro, el sentir más completo de la ciudad y de sus ciudadanos.
Imagen del convento.
Imagen del convento.
Un convento la preside y le da nombre, unas palmeras la elevan, una fuente la identifica y un monumento al insigne Colón le pone nota de cualidad y orgullo.Discurre por esta plaza toda la vida de Huelva, de todos sus asuntos conoce y a todas sus caras atiende e identifica; la calidez y la luz dominan gratamente la estancia y el agua ofrece una sinfonía útil que se adhiere a la idea de agrado de los innumerables viandantes que a diario la gozan.
Monumento a Colón.
Monumento a Colón.
Es suficiente para ayudar al acomodo de los onubenses y para escuchar, al ritmo de las palabras, el trasiego amable de todos los pormenores del transcurrir de la vida sin que apenas se moleste el vuelo de las palomas y sin que se pierda una nota del pentagrama del templete ni se evada un sueño de aquellos que la ciudad tiene pendientes en su lista de solicitudes.
Edificio del Banco de España.
Edificio del Banco de España.
La olvidada sede del Banco de España, que pronto será cultura, la belleza del antiguo Hotel París, los recodos de la antesala de la Gran Vía, la avenida recta hasta su final con El Punto, los edificios antiguos y modernos que la componen y sobre todo la cadencia de la Plaza de las Monjas la convierten en mentidero vivo de una población que respira y se mueve y anhela y lucha y ama; una ciudad con espejos en la mirada y prisas en los zapatos, capaz de todo o de nada pero abierta y funcional hasta la más mínima acción de verdad y compromiso. La Plaza de las Monjas es un hervidero de sentimientos ganados y es también la página más noble y escrita de la historia de la vieja Onuba.
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