RAMÓN LLANES

BLOG DE ARTE Y LITERATURA

miércoles, 15 de abril de 2026

CITA CON LAURA

 CITA CON LAURA

Este arte inusual de merodear por los sueños no contados de los hombres, permite a un aprendiz de adivino saber de las cosas que se suceden en el amor con tan exacta posibilidad de acierto como si de pronosticar el tiempo se tratara. Es verdad, en un cuaderno no escrito de sucesos no acaecidos suelo observar, sin pudor, las citas amorosas que llenan sus páginas de una pasión atemporal y también, a veces, se empaña de un desengaño fugaz que rastrea las hojas queriendo imponer un inoportuno ritmo.
En tal cuaderno se amontonan besos, citas, promesas, silencios, “te quieros”, y las mil sensaciones que presiden una relación. Parece que alguien tiene previsión exacta de cuanto va a ocurrir, como si viera por un alto telescopio el futuro. Mas siempre no es igual, no siempre el amor acaba en desengaño ni siempre el primer impulso termina en amor. Las consecuencias se saben desde arriba pero son impredecibles para la mayoría de los humanos.
En la hoja de hoy, color ocre pálido, con letras escritas a modo de timidez, se colige con medio gusto a la vulgaridad y medio secreto al desatino, un eslogan que indica: Cita con Laura, y una fecha en un calendario rodeado en rojo chillón. Cuenta, -advierto que se trata de hecho aún por suceder- cómo Lucas recibe la consigna letal de acercarse al lugar que la nota indica con completa identificación, para evitar confusiones. Laura se dice menuda, culta, con los ojos tan grandes como un pozo, con la ansiedad por las nubes, generosa y alegre, tierna, serena y sobre todo apasionada. Lucas y Laura no se conocen, viven en la misma órbita generacional y geográfica, pajean por los mismos lugares pero nunca han tenido la suerte de encontrarse siquiera en el mercado.
Ellos no lo saben, no saben que la cita no tendrá lugar, que Lucas no aceptó tan seductora sugerencia. Ellos no conocen de este don protector que el universo otorga con magia a los seres ingrávidos que pululan el espacio celeste en busca de estas emociones; ellos no se encontrarán porque existe un resquicio en la voluntad de Lucas que le hace desconfiar de la cita.
Desde arriba se ven todas las emociones y la distancia no las disminuye, las agranda; se ven desde arriba hasta los sueños más osados, hasta comprender por qué el futuro hace esas filigranas con la realidad para modificar tantos sentimientos.
RAMÓN LLANES

martes, 14 de abril de 2026

CALLE DEL OLVIDO

 CALLE DEL OLVIDO

Hoy, las autoridades por fin,
han puesto nombre a la calle rota
donde solo viven los obreros,
donde juegan el pozo con la sed,
el perro con la gata, los gritos con el silencio.
Le han puesto calle del olvido
y aplaudieron al pisarla el alcalde
por vez primera.
Luego invitaron a refresco y hambre,
se marcharon en largos coches negros
con bocinas huecas
y hablaron de otra cosa, las autoridades,
de otra cosa distinta de los obreros
y de la calle rota
y de las promesas de siempre.
Nadie miró,
los obreros siguieron llorando
con el olvido.
Ramón Llanes.

UN SOPLO DE MI VIDA

 UN SOPLO DE MI VIDA

Yo llevo en un soplo de mi vida
tu vida a cuestas,
a centímetros de golpes
calmo mi pensar
para ser caricia;
quiero saber, por mí,
la longitud concreta
de unos besos
y busco una mano cálida
para sanar mi frío.
El sol que necesito
me abrigará
cuando acaso
me recuerdes una mañana.
Ramón Llanes. Del poemario UN SOPLO DE MI VIDA (1982)

TENEBRIDAD

 TENEBRIDAD

El ruido de la calle, bien de mañana, tiene su sonoridad arcaica y antigua que parece simular un reflejo de algo o una memoria nueva; en el caminar lento y detrás de mis pasos oí que alguien que conversaba con un niño pronunció la palabra “tenebridad” a cuenta de no sé qué y me giré para felicitarle por haberme recordado ese bello vocablo. Luego seguí andando y pensé en las veces que me sentí en un estado tenebroso en el transcurso de la vida y fueron muchos aunque no tantos o fueron tantos que parecieron muchos, ni siquiera intenté rememorarlos porque antes de cualquier otro renglón de pensamiento se me volvieron a caer los ecos de una única tenebridad, la peor de todas, aquella que nos llevó a cambiar los sistemas del corazón y convertir en nostalgia las vivencias más puras y alegres, esa que me supo indicar que este 14 de abril de unos años atrás dejó mi madre su existencia en nuestro más cruel legado. Y entonces me causó menos dolor comprobar que ni tenebridad está admitida en nuestro diccionario ni mi madre dejó de ocupar el lugar privilegiado que tiene en mi alma.
Ramón Llanes. 14.abril 2026.



lunes, 13 de abril de 2026

HA NACIDO LA VIDA

 HA NACIDO LA VIDA.

Se abre el telón,
la luz cenital del mundo ilumina el alma
mientras lagrimea la última voz
que sufre en la butaca dorada de la fila décima del teatro.
Se oye un grito profundo hiriendo la silenciosa
armonía de los ojos, canta un hombre, tosen los goznes,
la escena se languidece por las rendijas
de una noche terca en templanzas.
Ha nacido la vida,
todas las madres besan la frente primera
de los niños de la tierra,
los hombres traen más luz a la estancia
y se refleja la alegría en cada gozo,
suenan barítonos que llenan de guitarras
la solaz gratitud.
Ha nacido la vida,
se han hecho cómplices todas las vidas
para devolverle a la muerte
su sitio eterno, sin manos, sin estigmas,
sin memoria.
Ha nacido la vida.
Se cierra el telón.
Ramón Llanes.

DE CÓMO GESTIONAR LOS BESOS

 DE CÓMO GESTIONAR LOS BESOS

(En el Día Internacional del Beso)
Puestos a pensar, desde la comisura izquierda del labio de abajo, las sales que provocan los placeres sensuales del beso están formadas de una infinitud de moléculas ricas en azúcares que se reproducen con el contacto entre labios y otorgan una delicada fragancia de bienestar, especies extrañas que circundan la piel hasta imprimirla de todos los sabores exquisitos que caben en la exageración pura de un encuentro llamado beso.
La gestión de semejante fórmula de placer se lleva a cabo solo con las personas que están configuradas en el más cercano ámbito de intimidad. Las sociedades -avanzadas o no- censuran los contactos tan plácidos y atractivos entre labios de bocas no ajustadas a unos cánones morales o costumbristas por entenderse como formas de posibles transmisiones de enfermedades latentes que se propagan con las glándulas salivarias con probable provocación de infecciones. El beso no ha sido sinónimo de constante transmisión vírica ni figura como acción que la medicina expresamente rechace en evitación de tales trastornos.
Las reglas del beso son consuetudinarias, exentas de tratados y disciplinas; el beso es un signo inequívoco de afecto, de entrega, de amor -en el mayor de los casos- y está desajustado de las normas para su necesidad. Mas qué dulzor y complicidad produce, qué deleite para quienes se enfrascan en prácticas intensas de su uso. Y el beneficio colateral que deja, en su espiritual órbita, no admite comparaciones con otras opciones de estrechamiento de sentimientos entre personas. El beso es el prototipo del amor, el signo de la pasión.
Instaurar el impulso de los muchos condimentos positivos que contiene el beso, qué mal endémico o trasnochado ha de traer a esta criatura moderna llamada sociedad actual, qué desorden, qué miseria. Como tener un pasaporte para visitar los mundos, gestionar la utilización del beso en términos menos intimistas, será señal de evolución y avance en la difícil tarea de vivir.
Ramón Llanes.

domingo, 12 de abril de 2026

Y VOLVER

 
Y VOLVER
 
Y volver a los sitios tan amados
para compartir de nuevo la vida, 
 preguntar por las personas queridas
y recordar “San Benitos” pasados,
 
recuperar la sonrisa, el abrazo
y llorar por amistades perdidas
y despertar la guitarra dormida
de la vivencia que evoca el fandango.
 
Rememorar folías y pregones,
Mayordomías, danza, lucimiento,
jamugueras, ermita, devociones.
 
Y estar y quedarse en el pensamiento
como se quedan tantas emociones
entre los más cerreños sentimientos.
 
 
Ramón Llanes. 2026.