Recuérdame.
Recuérdame que me ate los zapatos,
la soledad no arrecia,
duele la memoria,
recuérdame que no me olvide
de acercarme al norte de mi tiempo para guardar el paraguas,
la fiebre no ha llegado,
los árboles tienen fijas las hojas.
Recuérdame que no me olvide de mirar la noticia de la tarde,
recuérdame que insista en el poema de anoche.
Recuérdame que te dedique el fin de semana o la vida
con el premio de casi la luna llena que nos oriente,
así las cosas, parecerán de otra manera.
Recuérdame que no me enfurezcan los goles
ni me mientan los árbitros,
pasaremos de largo por el césped.
Recuérdame que estamos aquí
con mejores sentimientos
y más noble actitud que el siglo pasado.
Recuérdame que no te olvide.
Ramón llanes

