RAMÓN LLANES

BLOG DE ARTE Y LITERATURA

viernes, 15 de mayo de 2026

UN SER HUMANO


 

CONSULTANDO A LA TIERRA

 CONSULTANDO A LA TIERRA.

Fuíme a resolver con cuido mis pensamientos antes de suponer el mundo mejor que en sueños intuyeran mis cábalas de hombre, fuíme con necesidad más real a preguntarle a la tierra con mis divagaciones de poeta qué sería de nosotros después de los comicios y de qué consejo podría fiarme. Al mar pregunté qué humanos le persiguen y quiénes le alientan; al aire pregunté quién de los candidatos le prestó atención más correcta; a los árboles y a los pájaros expliqué estos asuntos de los programas y a ellos pregunté consejos para mi voto; pregunté también a los colores y a los sentimientos la causa para confiar en uno u otro; al camino, al cansancio, a la vejez, a la libertad, a las montañas, al dolor de cabeza y al ombligo solicité una respuesta sobre mis decisiones políticas; pregunté a los virus del hospital, a los pupitres del colegio, a las cuentas de sumar y a la geometría, al agua y a los suspiros, y a todas las emociones tuve la osadía de preguntar cuál consideraban la mejor opción para mi voto. Y todas las cosas miraron al escenario, a la academia, a las guitarras, a los libros, a los versos, a los artistas, a los poetas, a los pobres, a los románticos; y los pájaros volaron a la parte de los sueños y el agua miró a la utopía y los sentimientos señalaron a la parte izquierda, allí donde se guarda el corazón y sus enseres de amar.
Por ellos me reafirmé en la idea de mi conciencia de votar por un curso mejor para el pupitre y un sentido más cercano a la libertad de la vida y de los seres que la ocupan; volví a desdeñar a quienes proponen tropiezos, malhumor, discordia y gresca. Decidí votar con la convicción de la utilidad para cambiar sistemas y evolucionar actitudes, votar para mañana y nunca para ayer. Votar por ti que me acompañas en esta tarea del alma.
Ramón Llanes

jueves, 14 de mayo de 2026

HEDONISMO

 HEDONISMO.

En una avenida golosa de paz y colores, anoche, sonaron mil tonos de sevillanas porque el tiempo concede compás en esta fecha para este acontecimiento. También anoche en la misma avenida golosa de paz y colores, las paredes soportaban los carteles que anunciando los perfiles de los candidatos a las próximas elecciones. En la misma avenida golosa de paz y colores se percibían las fragancias de la primavera en un esplendor espiritual y exuberante. Y fue allí mismo, avenida de paz y colores, donde la amistad se me abrazó hasta ocupar completo el sentimiento.
Anoche, sin ir más lejos, tuve a mano un compendio de sensualidad. Mi vista, mi olfato, mi tacto, mi oído y mi gusto se hicieron presentes en una avenida golosa de paz y colores. Por si algo pudiera faltar pensé en el amor que nos tenemos y , como si estuvieras a mi lado, compartímos el beso, mientras el candidato del partido TAL, nos miraba sonriente pidiéndonos un voto a cambio de todo.
Nada fue necesario inventar, todo estaba allí, conspirando en la realidad de las sensualidades para que un hombre y una mujer se engancharan en el pensamiento a través de los sentidos. Nada fue obligatorio inventar y aún ahora, el hombre del cartel sigue mirándonos, mantenemos el gusto del jamón, recordamos los olores de las flores del parque, el abrazo del amigo y nuestro compartimento personal vuelven a solicitarnos un beso en aquella avenida golosa de paz y colores.
Ramón Llanes

miércoles, 13 de mayo de 2026

BÁLSAMOS DE LA MEMORIA DOLIDA

 BÁLSAMOS DE LA MEMORIA DOLIDA

Golpes de recuerdos invaden
mi memoria
recorridos por la sobredosis
de felicidad
durante tanto tiempo,
relucen abrazos primarios
que dejaron viva la pesadez
del pensamiento, es un galimatías
de sucesos el pasmo
que custodia mi sentido del respeto
a lo vivido;
con guardar lo primero
y acaso el último lavado
o con reciclar lo menos lírico
hubiera bastado; fue más que un susto la muerte,
ahora es un torbellino
de ideas que se escapan de mi traje de hombre,
mi alma
necesita más olvidos.
Ramón Llanes.

CURIOSAMENTE, LA MAR


 CURIOSAMENTE, LA MAR

Son las tres menos mucho, no llueve, no amanece ni falta que le hace, el solar cárdeno huele a marisma, el agua huele- curiosamente- a luz. Se refleja en la balsa y alisa el tiempo de la bocana. Gusta la mar en temple al observador; es la recompensa a tanto forzar los ojos, primero en la charca, en el oleaje luego, recompensa sin enredos.
Al otro lado, acá, -digo-, corrige el último examen la profesora de veinticuatro años que nunca supo de espumas y mareas; el tema refiere literatura en ciernes, niños aprendiendo acentos -curiosamente- sobre la mar tan cercana. Para ella es nuevo el lugar, vino a sorprenderse de enseñar, vino a soltar cuadernos y buscar novio o a soltar novio y buscar cuaderno, que a la postre son la misma cosa, mientras fisgoneaba en sus ratos de ocio los edificios viejos de la ciudad. No encontró centro antiguo, ni monumentos importantes ni patrimonios de renombre, solo era una ciudad pequeña con un baño de mar en las espaldas desde que se conocen los tiempos.
Los niños le describieron la mar aquella tarde a las tres menos mucho, en metáforas y con gracejo de marinería, en luto y en bullicio; los niños sabían de los colores de la mar y de su grandeza y de su misterio, nadie alertó aversión ni prisa, la mar estaba fuera y en casa todos los días del año y todas las noches.
Cuando se fue aquella tarde sucedieron miles más, por ejemplo, hasta que los niños fueron tan profesores como la chica de los veinticuatro y se sentaron en su lugar. En una clase sobre la mar, de la misma ciudad húmeda sin centro ni patrimonio, el niño de la tarima-ahora profesor- quiso distinguir su entorno y pidió descripciones de oleajes y arenas y marismas.
Curiosamente se cumplió la paradoja más triste, los niños estaban, jugaban, tenían hambre o ganas de correr, mordían la paz con los dientes ingenuos, se saciaban de todo, presumían de libertad, enciclopedias sin abrir, horror por nada, manías por la calle pero se turbaron por la osadía del profesor al pretender descifrar conocimientos infantiles sobre la mar cercana. La mar era un espejismo que solo servía para gozarla en verano y poco más.
Pudo sucumbir el tiempo pero ella se movía con pasos de agua y precedía los aconteceres tanto como a las tormentas. Curiosamente no se marchó el reloj ni el vicio de las olas, la profesora corregía a las tres menos mucho los exámenes mientras decidió entretener sus pensamientos en la danza marina del atardecer, aquí en la ciudad hallada a la que vino por pereza y sin inquietudes. Y la mar se le enganchó tiernamente en la piel y de allí a los adentros y vaya usted a saber si la profesora volvió a preguntar por edificios antiguos, casco viejo o patrimonio.
Foto: Sergio Llagas.

martes, 12 de mayo de 2026

AYER FUE MARTES EN HUELVA

 AYER FUE MARTES EN HUELVA

Nada comparable con la rutina de los días, la impaciencia de los niños por salir del colegio y las madres luciendo la entrega en cuidado y mimo, la subida y la bajada de la marea en su ciclo menos adverso, la luz de la normalidad, el saludo ligero a los ligeros amigos que caminan de pronto, el encuentro habitual con el mendigo a quien se le toma más que cariño y se le ayuda, la llegada de un compañero de complicidades que trae como abrazo una pluma preciosa que me deja en la trabilla del alma, una llamada para ir cerrando proyectos, la tensión ajustada a la copa de vino, la clase de guitarra a los niños, lo adorable del hogar, el calmo tiempo de mayo, la probanza de un exquisito queso y la conversación nocturna con mi amiga María a quien hace mucho que no veo; las cosas sin rango que pasan una sola vez y se mastican en un martes sin postureo ni ambición y sin embargo todo junto completa el calendario con holganza de agrado; nada comparable con la rutina.
Ramón Llanes.

CAMBIOS

 CAMBIOS

Al cambiarnos presente por pasado,
educación por vana indiferencia,
calamidad por calmas y paciencia,
realidad por un sueño deseado,
al cambiarnos tres libros por un dado,
cambiar una pasión por la demencia,
la soledad cambiarla por creencias,
toda la luz cambiarla por un palo
haremos el agua en sólido estado,
la razón en un ratón convertida,
y la paz en un molde derribado.
Nos quedará conciencia pervertida,
ansias por conseguir lo no ganado
y un dolor tan procaz como una herida.
RAMÓN LLANES