RAMÓN LLANES

BLOG DE ARTE Y LITERATURA

miércoles, 13 de mayo de 2026

BÁLSAMOS DE LA MEMORIA DOLIDA

 BÁLSAMOS DE LA MEMORIA DOLIDA

Golpes de recuerdos invaden
mi memoria
recorridos por la sobredosis
de felicidad
durante tanto tiempo,
relucen abrazos primarios
que dejaron viva la pesadez
del pensamiento, es un galimatías
de sucesos el pasmo
que custodia mi sentido del respeto
a lo vivido;
con guardar lo primero
y acaso el último lavado
o con reciclar lo menos lírico
hubiera bastado; fue más que un susto la muerte,
ahora es un torbellino
de ideas que se escapan de mi traje de hombre,
mi alma
necesita más olvidos.
Ramón Llanes.

CURIOSAMENTE, LA MAR


 CURIOSAMENTE, LA MAR

Son las tres menos mucho, no llueve, no amanece ni falta que le hace, el solar cárdeno huele a marisma, el agua huele- curiosamente- a luz. Se refleja en la balsa y alisa el tiempo de la bocana. Gusta la mar en temple al observador; es la recompensa a tanto forzar los ojos, primero en la charca, en el oleaje luego, recompensa sin enredos.
Al otro lado, acá, -digo-, corrige el último examen la profesora de veinticuatro años que nunca supo de espumas y mareas; el tema refiere literatura en ciernes, niños aprendiendo acentos -curiosamente- sobre la mar tan cercana. Para ella es nuevo el lugar, vino a sorprenderse de enseñar, vino a soltar cuadernos y buscar novio o a soltar novio y buscar cuaderno, que a la postre son la misma cosa, mientras fisgoneaba en sus ratos de ocio los edificios viejos de la ciudad. No encontró centro antiguo, ni monumentos importantes ni patrimonios de renombre, solo era una ciudad pequeña con un baño de mar en las espaldas desde que se conocen los tiempos.
Los niños le describieron la mar aquella tarde a las tres menos mucho, en metáforas y con gracejo de marinería, en luto y en bullicio; los niños sabían de los colores de la mar y de su grandeza y de su misterio, nadie alertó aversión ni prisa, la mar estaba fuera y en casa todos los días del año y todas las noches.
Cuando se fue aquella tarde sucedieron miles más, por ejemplo, hasta que los niños fueron tan profesores como la chica de los veinticuatro y se sentaron en su lugar. En una clase sobre la mar, de la misma ciudad húmeda sin centro ni patrimonio, el niño de la tarima-ahora profesor- quiso distinguir su entorno y pidió descripciones de oleajes y arenas y marismas.
Curiosamente se cumplió la paradoja más triste, los niños estaban, jugaban, tenían hambre o ganas de correr, mordían la paz con los dientes ingenuos, se saciaban de todo, presumían de libertad, enciclopedias sin abrir, horror por nada, manías por la calle pero se turbaron por la osadía del profesor al pretender descifrar conocimientos infantiles sobre la mar cercana. La mar era un espejismo que solo servía para gozarla en verano y poco más.
Pudo sucumbir el tiempo pero ella se movía con pasos de agua y precedía los aconteceres tanto como a las tormentas. Curiosamente no se marchó el reloj ni el vicio de las olas, la profesora corregía a las tres menos mucho los exámenes mientras decidió entretener sus pensamientos en la danza marina del atardecer, aquí en la ciudad hallada a la que vino por pereza y sin inquietudes. Y la mar se le enganchó tiernamente en la piel y de allí a los adentros y vaya usted a saber si la profesora volvió a preguntar por edificios antiguos, casco viejo o patrimonio.
Foto: Sergio Llagas.

martes, 12 de mayo de 2026

AYER FUE MARTES EN HUELVA

 AYER FUE MARTES EN HUELVA

Nada comparable con la rutina de los días, la impaciencia de los niños por salir del colegio y las madres luciendo la entrega en cuidado y mimo, la subida y la bajada de la marea en su ciclo menos adverso, la luz de la normalidad, el saludo ligero a los ligeros amigos que caminan de pronto, el encuentro habitual con el mendigo a quien se le toma más que cariño y se le ayuda, la llegada de un compañero de complicidades que trae como abrazo una pluma preciosa que me deja en la trabilla del alma, una llamada para ir cerrando proyectos, la tensión ajustada a la copa de vino, la clase de guitarra a los niños, lo adorable del hogar, el calmo tiempo de mayo, la probanza de un exquisito queso y la conversación nocturna con mi amiga María a quien hace mucho que no veo; las cosas sin rango que pasan una sola vez y se mastican en un martes sin postureo ni ambición y sin embargo todo junto completa el calendario con holganza de agrado; nada comparable con la rutina.
Ramón Llanes.

CAMBIOS

 CAMBIOS

Al cambiarnos presente por pasado,
educación por vana indiferencia,
calamidad por calmas y paciencia,
realidad por un sueño deseado,
al cambiarnos tres libros por un dado,
cambiar una pasión por la demencia,
la soledad cambiarla por creencias,
toda la luz cambiarla por un palo
haremos el agua en sólido estado,
la razón en un ratón convertida,
y la paz en un molde derribado.
Nos quedará conciencia pervertida,
ansias por conseguir lo no ganado
y un dolor tan procaz como una herida.
RAMÓN LLANES

LA LITURGIA DE LA PROBANZA

 LA LITURGIA DE LA PROBANZA

Perdí la emoción cuando me colocaron en el extremo de una mesa larga llena de copas lujosas sin llenar, me saludaron con cierta cortesía –quizá pensando que fuera yo el político de turno que acudía al acto para cubrir el protocolo-, comenzaron a servir los vinos después de unas elogiosas palabras del Presidente sobre la importancia de la liturgia de la probanza mientras algunos miraban con curiosidad mi aspecto desenfadado.
Al comprender la confusión preferí seguir el juego y probé las ocho especialidades de vinos de crianza que adornaban de emulsión y placer tan barroco lugar, miré con agrado a los otros miembros del jurado y me dejé llevar por la sensualidad fragosa y profunda del gusto. Casi olvidé la causa de mi presencia al sentirme gratamente favorecido por el honor esporádico que me hacía el destino y ni siquiera quise ahondar en consecuencias, ¡me sentía tan bien!.
Acerté en la elección del mejor caldo, fui calurosamente aplaudido –ellos seguían tan equivocados como yo-, recibí como regalo una botella del vino ganador y volví a casa con una sonrisa. “A veces –como en la vida- se entra para recitar un poema y se sale con un vino en los labios.
-Parecidas sensaciones- pensé”.
Ramón Llanes (Del libro TE CUENTO)

POBRE DE MÍ

 POBRE DE MI

Cuando hicieron en mi espiritual universo el reparto de las emociones con las cuales debía caminar el resto de la vida se olvidaron de inculcarme el sabor del café, el gusto estético por una corrida de toros, la persecución vehemente a la riqueza, el placer que supone la degustación de los alimentos, el disfrute al andar despacio, el aprecio a las matemáticas, a la mecánica, a la hortelanía, al disfraz, a montar en bicicleta, al ajedrez, a seguir una carrera de coches y acaso a otros más delirios comunes que también son ajenos a mis referencias para el bienestar. A cambio me colmaron de utopías, de versos, de menudencias sensuales como lluvias, atardeceres, melancolías, etc. Y con tal mochila he subsanado mis años. ¡Pobre de mí!.
Ramón Llanes. 12.5.26

lunes, 11 de mayo de 2026

APUESTAS

APUESTAS
Apuesto mi Paz y mi palabra,
mi ilusión, mi deber y mi conciencia;
apuesto mi libro y mi temor,
mis jueves por la tarde, mi pensamiento,
mi linterna y mi sombrero.
Apuesto la Paz de la palabra,
la persiana de las luces rotas,
los paisajes sin fusiles, la mirada y el recuerdo;
apuesto contigo por el mundo sin hacer,
por las tormentas del tiempo,
por las retinas cálidas del alba,
por tu blusa de domingo,
por los sueños
y por las muertes de los hombres pacíficos.
Apuesto con vosotros mi soledad,
mis agallas, mis risas de las doce
y la libertad de mirarnos.
Apuesto con vosotros
el genio que nos tiene apostados a la vida.
Ramón Llanes