RAMON LLANES
DE LITERATURA Y FOTOGRAFIA
RAMÓN LLANES
domingo, 4 de enero de 2026
RITOS
jueves, 1 de enero de 2026
VERSOS
martes, 30 de diciembre de 2025
DISIMULOS
DISIMULOS
Disimulan
los feroces sus garras afiladas para el combate, los calvos disimulan la
calvicie, el capitalismo salvaje actual disimula sus consecuencias, el tímido
se auto disimula, los amantes disimulan estar enamorados y esconden sus deseos
y desaparecen de la luz y se siguen amando, los políticos intentan disimular
sus errores y lo consiguen durante un tiempo hasta que la voracidad del
siguiente político le descubre un pastel mayor incluso que el estimado; la
democracia disimula sus manchas y sus imperfecciones, se amedrenta del poder y
del pueblo, asume menos responsabilidades de las establecidas, corretea por los
charcos donde se pudre la dignidad y deja de ser democracia muchos ratos dando
paso a floripondios extraños que en nada se le parecen; la vida disimula su
dolor, casi incapaz de entender que es solo una materia imperdurable,
vulnerable y frágil sometida a la continua amenaza de la muerte; los hombres
son los expertos en disimulos, en ocultar lo que saben, lo que sienten, lo que
hacen, propiciando a los demás una apariencia distinta de la real a fin de
conseguir mayor relevancia social, mayor rédito público o mejor aceptación
general. El disimulo es un arma amable de común utilidad que solventa grandes
compromisos, evita otros y se consagra como un acto sin aserto delictivo ni
reproche personal.
Como
institución conceptual admirada debe su prolífico uso a otra institución
llamada picaresca a través de las cuales- de estas dos-, solo a la pretensión
de aparentar, olvidar, conceder indulgencia, plasmar tolerancia o engañar,
limitan sus metas. Es sin embargo el disimulo un notorio componente de la
mentira que en asuntos nimios pasa desapercibido pero influye en el desarrollo
de las sociedades en temas de trascendencia. No tendrá repercusión disimular
una mirada, un sueño o una soledad pero no será de recibo aceptar el disimulo
de una tragedia, una felonía cometida por gobernantes o cualquiera de los
maltratos sociales que se llevan a cabo incumpliendo la carta magna para
cubrirse en grandezas sus actores. No apostamos, desde la razón, por disimulos
nocivos que dejan una malvada huella en los pueblos. Acaso, mejor la verdad,
siempre.
lunes, 29 de diciembre de 2025
DE LOS NIÑOS
DE LOS NIÑOS
RESPUESTAS
RESPUESTAS
Ha
venido el emisario a traer la encuesta, a preguntar por la vida, a ocuparse de
nosotros, a llevarse una respuesta en el cuaderno para sus apuntes. Ha querido
preguntar por el timbre roto, por la pared caída, por el silencio, y nadie ha
consentido emitir una respuesta. Preguntó por las horas de descanso, por los
hijos que están inscritos en el libro de familia, por la estufa apagada, por el
tendedero, y callaron los asistentes como si se tratara de una trampa contra
ellos. Quiso preguntar por el salario de cada mes, por la hipoteca vencida, por
los papeles del coche, por la ansiedad de los niños, por el desorden en la
casa, por la limpieza de los cristales, por la religión que profesan, por los
ídolos que tienen, por los sueños despiertos de cada día, y no fue capaz de
hacerlo. Preguntó por la trivialidad en forma de test: la dieta mediterránea,
la marca del reloj, los años de la abuela, el número favorito, la hora del
almuerzo, y cada cual respondió al intruso con las mismas premisas de la encuesta:
que de dónde venía, que para quién, que por qué, que cuándo, que su nombre, que
su cargo, que su filiación deportiva.
El emisario era un hombre pequeño que
nunca tuvo inquietudes ni aspiró a puesto de responsabilidad, hacía su trabajo,
se montaba en su motocicleta, visitaba a su madre todos los días, llevaba
afecto al hogar y se bebía de un sorbo la programación nocturna de la tele. No
pensaba en ascender ni en tener más hijos ni en buscar una amante ni en
escribir un poema, se limitaba a obedecer, sin preguntas y sin respuestas.
Todos los osados sin respuestas se
asoman antes a la argucia para comprender mejor por qué se les tiene en cuenta
para conocerlos; todos saben que cuando les preguntan les ofenden, que si
responden se desnudan, que si se callan aciertan. Hartos de estar hartos, de
furias, de anuncios, de voces, de acosos, hartos de la cosa pública, del amén
privado, de la asistencia y del recelo, hartos de sí mismos, los hombres sin
respuestas son la asamblea tácita, la mayoría.
Ramón Llanes.