RAMÓN LLANES

BLOG DE ARTE Y LITERATURA

lunes, 16 de febrero de 2026

EXPRESAMENTE HUELVA

 EXPRESAMENTE HUELVA.

Arribar desde la quilla, esculpir con olas el calidoscopio azul del ser,
el sonido tenue de la barca; verde es el tiempo que distingue la vid,
los pasos gregarios de mineros en la estirpe de su verdad,
la luz azotando paisajes, el color alto y noble de la Sierra
sin adormecer la elegancia, la inaudita riqueza del baile
de folía que el Andévalo custodia, la sombra de los pagos
que reinan lindes sin frontera con la amada tierra vecina
que tanto dulzor aporta en convivencia, la nostalgia de seguir
descubriendo mundos cada día con la aventura en la emoción,
el verso que presagia la identidad, Juan Ramón en todo el espacio,
la majestuosidad de la mar pendiente de nosotros;
la “sonanta” en plena lírica, el estero que sabe pensar en Doñana,
los pueblos amados, tan plácidos, con las insignias del fandango,
el sentimiento con el sutil apego a la dignidad,
la voz del pregonero en tardes de adoración a credos primigenios;
qué niño no sabe de minas, de orillas, de atardeceres,
quién no se mancha de mar y largo estío;
aquí se amplía el azulario del horizonte y huele a vida;
que sea conservada esta memoria.
Nadie olvide que recitamos expresamente a Huelva.

EL CARNÉ

 EL CARNÉ.

Que alguien escriba por mí esta página vertebrada, que alguien exprese por mí el contenido de su propio pensamiento. Si acaso no fuera pensamiento, que alguien presente el carné de oyente y divague sobre la teoría de la queja, ahora que vale quejarse por todo y ahora que todos tenemos carné en muchos colores. Alguien, tú mismo, o el vecino del cuarto que siempre pone muy alta la música o el vendedor de cupones que te pregunta a diario si le compras o que se queje quien haya perdido su carné de maltratador y nosotros le daremos jarabe de palo y otras cosas o que se queje el agua que no vino. Es un derecho la queja y también un compromiso.
Se quejó un hombre con carné de patrón de barco que no debió sufrir su accidente en una calle mientras la cruzaba, que su puesto para sobresaltos y sustos estaba en la mar. A los que llevan carné de coche y de macarra también se les permite quejarse del por qué los demás nos quejamos tanto de ellos.
Y cierren por mí este cuadernillo de contrastes, algunas noches sin luz, algunas mujeres que gritan sin éxito porque se les hace daño, algunos peatones que encuentran aceras muy estrechas, algunos niños que no tiene escuela; cualquiera puede cerrar esta página por mí.
Ramón Llanes.

AL OTRO LADO DEL AIRE

 AL OTRO LADO DEL AIRE.

descolgaremos la memoria
para que cada susurro sea un huracán,
cada beso mil propósitos,
la luz un medio de alcanzarte,
y en vida,
con los ojos prestados de inocencia,
ocupemos la paz, toda la paz,
la eternidad deseada de la paz
y nadie será cómplice de cansancios.
Allá, contigo en los solsticios,
el aire pondrá remedio a los atardeceres
en que nunca nos tuvimos,
a las escarchas que nos dejaba la noche,
al castigo de redimir siempre culpas de otros,
el aire rocía
un sahumerio de libros
que te llegará certificado
a cualquier lugar donde te escondan,
el cartero te dará noticias de mi,
apenas esté lejana la palabra que me alivie.
Al otro lado del aire
las miradas no tienen distancia,
el pensamiento es único, para dos,
el fuego y la pasión van a lo mismo,
la voz, una melodía sin descansos.
Así seremos, al otro lado del aire,
a donde siempre quiero que vengas.

INDICADORES DE RESPETO

 INDICADORES DE RESPETO

Yo sé de estas cosas lo justo. Incapaz de escribir un tratado y ni acaso un artículo de opinión que refleje la parte de intención que me empuja a este desliz de expresión sin intento alguno de convencer. Pero ando, y el andar levanta polvo, y el polvo provoca hilaridad o sofoco y después de andar, de observar al polvo en sus muchas dimensiones y de comprobar que la hilaridad y el sofoco no conjugan con sosiego -o algo parecido-, después de todo eso y lo que se olvida, se me meten como huellas las grescas intencionadas que hacen quebrar las aristas del societario privilegiado que vivo y entiendo que, a todos, nos distingue.
Las manías por la descalificación de los seres que más miramos a través de los medios se ha convertido en honorable manera de mostrar disconformidad con sus formas y la asamblea de los curtidores de faltas de respeto ha minado el escenario. Se ha creado un tratado de chistología burlesca que se utiliza con descaro ante cualquiera que tenga cuota de pantalla superior a la normal. Los políticos y la corona, los presidentes de los bancos tales y los concejales de cualquier causa, congregan la casi totalidad de los verbos insidiosos y la maledicencia que se descarga en ellos como premio a sus desvergüenzas, quizá, presumo. La institución de la libertad de expresión domina a la otra no menos constitucional y natural institución del respeto. Es permisible insultar al político, es adecuado burlarse del rey, porque ni uno ni otro nos merece el mínimo respeto que somos capaces de conceder a otros gremios, sectores o colectivos. Nadie, nadie se atreve a condenar actitudes de una determinada persona ajena a lo público; en la cultura cotidiana no son frecuentes los abusos ni las faltas de respeto entre cada uno de los habitantes, ni son bien vistas las chanzas entre individuos o entre grupos, digamos cofradías, asociaciones, colectivos de ciclistas, de actores, gremios de fontaneros, etc. La metedura para con los políticos o la corona son simpáticas y causan risas de tabernas.
Como no sé mucho de esto ni siquiera se me ocurre la solución pero abogaría por el respeto a todos, quienes sean -políticos o reyes, ricos o vanidosos, capitalistas o alcaldes- a todos; ya sean de la forma de gobierno contraria, del emblema contrario o de la bandera de otros colores; abogaría más por la buena compostura que por la descalificación aunque los destinatarios no se lo merezcan. Podría ser también un matiz para seguir creando escenario social mejor, intuyo.

sábado, 14 de febrero de 2026

PAPELES DE AMAR


 

MÍRAME

MÍRAME
Mírame las espaldas rotas y humedecidas
por la migraña del balanceo del tiempo, mírame
la pus ocre y cuéntame que se hizo de noche
para perderte; nunca me insinúes
que hemos partido juntos desde el mismo pozo,
no me enfríes la dolencia,
háblame del inicio de tu azul transido y ágil,
pongamos la luz insomne, comencemos a llorar
como novios que se olvidan en las distancias
y nombremos a tus protectores
para esta aventura de rizos, cuando tú pierdes los anclajes,
cuando desnudo yo mi soberbia, cuando tú muerdes
y los humanos te hacen la ola
con una sinfonía de temores. Ocupa tu sitio
y miénteme las veces que sufras
y absorbe de un trago la tierra
hasta vomitarla a la atmósfera que te sostiene.
Es un idilio, amado mar, un idilio
donde ambos aparecemos colgados
de la sombra y donde tú permaneces
como permanecerán mis versos.

LA AMISTAD PRIMERO

Cuando pienso, ando, opino o escribo me siento bien porque lo hago para mi y para alguien más, es la vanagloria de tener amigos y poder compartir con ellos conversación y pensamientos. Esta sociedad nos ha hecho afables, ciertamente, pero también nos ha dotado de prejuicios que nos separan, de lemas que nos condicionan y de principios que -sin serlo- nos parecen los más importantes y dignos y que merecen ser defendidos a ultranza; luego resulta que todo eso es severamente inocuo e inútil, que las ideas nos alejan y perdemos las mejores cuotas de amistad por mantener la ideología, la afiliación o el compromiso y nos vamos metiendo en compartimentos estancos donde solo podemos y sabemos disfrutar con personas de nuestra misma cuerda, ya sea en religión, afición, credos o política y al cabo de un tiempo hemos estrechado al máximo el área que tanta felicidad nos proporcionara. Seamos rebeldes, rompamos la cuerda.
Ramón Llanes.