RAMÓN LLANES

BLOG DE ARTE Y LITERATURA

miércoles, 18 de febrero de 2026

LAS CONSIGNAS DEL ARTE

 LAS CONSIGNAS DEL ARTE

La velocidad no evita el arte, tampoco la calma es su presagio. El arte tiene ese don de misterio que deviene fiel al orden, al pensamiento, a la inspiración, a la habilidad y al conocimiento. Me interesa el arte humano, el arte de la perfección en la humanidad de los seres que nos habitan la parcela donde nos habitamos. Respiramos arte o mediocridad dependiendo de quien tengamos en la convivencia; somos fugaces o perennes según aquello que estemos pretendiendo desde el inicio.
Mi arte admirado proviene de sueños bien cumplidos, de delicadezas en el trato, de educación en las relaciones -todo esto es arte-, de servicio a la comunidad en todos los planos, de compromiso en la mejora de la sociedad, de ...miles de formas que empiezan y acaban siendo puro arte. Un cuadro que emocione puede ser arte, un beso que exprese amor, también; una buena fotografía puede ser arte, un detalle de honestidad también; una escultura puede ser arte, un abrazo también; un buen poema puede ser arte, un impulso de generosidad, también. Y toda la vida amando es la más alta distinción del arte.
El arte como medio para lograr mejores cotas de bienestar y felicidad, en todos los sentidos que dejo en esta cartera abierta de pensamientos, pretendidamente artística.

LA MOTOCICLETA

 LA MOTOCICLETA.

A la motocicleta le faltaba el espejo retrovisor izquierdo, el giro lo advirtió con la mano sin cerciorarse del adelantamiento de quien le seguía, en el instante mismo ambos coincidieron en un punto y los conductores besaron el suelo de un asfalto con signos de decadencia y deterioro.
Solo fue un susto. Los cascos salvaron el golpe. Era raso y extraño el lugar, arena en el arcén, árboles lejanos, ni una señal que indicara prohibiciones, ni otra que permitiera la doble circulación. Se trataba de una carretera vacía, inactiva y solitaria. Acababa exactamente en aquel lugar, no existía siguiente consigna ni precipicio, se terminaba el asfalto y todo se convertía en maleza.
De aquellos lugares infinitos de donde parece que el viento da la vuelta y nada ocurre, de donde incluso el tiempo se desposesiona de la prisa, de donde se entreven luces por todas partes, de allí surgió un anhelo. La motocicleta quedó parada a distancia de civilización, los dos chicos se miraron en señal de reproche buscando en cada mirada la culpa del otro mientras el silencio ocupaba una ausencia prolongada de métodos, para hablar bastaba el gesto, para deshacerse de responsabilidad, también. Así lo hicieron, ni una palabra, ni siquiera preguntarse los nombres, ni siquiera emitir un sonido de dolor o desesperanza. Allí no era lunes, era todos los días o era cualquier día inconcreto de un verano absurdo. Solo la mirada, el placer de una mirada en su sitio inhóspito, de dos seres encontrados en una caída de motocicleta al tomar una dirección inexistente, donde termina el mundo de lo realizable y comienzan los sueños.
Por la mirada se comunicaron que llegaron hasta allí, buscándose.

SONETO A LA BODEGA RAMÍREZ

 SONETO A LA BODEGA RAMÍREZ

Huele a mar de mistela y manzanilla,
a búcaro, barril y salazones,
al rito de tener conversaciones,
a duelas, a venencia y a morcilla.
A gente de sosiego, a paletilla,
a cántaro, solera y mejillones.
Huele a barro de luz de bodegones,
a sal, marisco, cal y ensaladilla.
Y huele, por oler, a casta vieja,
a lugar de templanza y “Piterilla”,
a palio de bohemios y parejas,
a queso huele, a vino de capilla,
a Vito, malecón y enredadera,
con Paco en el recuerdo, ¡a maravilla!.
Ramón Llanes. 15-3-1996.

martes, 17 de febrero de 2026

ME GUSTA EL AMOR

 ME GUSTA EL AMOR

El amor me gusta con horizontes
de nalgas que muevan a las caderas,
un ombligo trenzado a la ligera
en las sombras del sur o el sol del norte.
Me gustan del amor falsas quimeras
que me engañen, que me reconforten,
que me lluevan de olvido y no me importe,
que me dejen desnudo en una espera,
que del mundo por loco me deporten,
que por apasionado no tuvieran
lugar para el castigo de este hombre
que vivió de amor y de amor muriera
en un abrazo o en un beso, donde
llorara para mí la primavera.
Ramón Llanes. 14.02.2026

CAUSAS DEL OLVIDO

 CAUSAS DEL OLVIDO

Por qué
se entristece este tiempo
de ventanas cerradas
y ni una luz se cuela
por la rendija del proyecto;
por qué
las rosas ni son rosas ni huelen
a dos días después,
por qué
el adiós a las memorias
para bien de los olvidos.
Y la injusticia, por qué;
y los abusos, por qué;
y esta constante dolencia de tripas
de tanto desencanto, por qué.
Maldito olvido
que nos enfila a oscuras conciencias
Todo esto no era preciso para vivir.

lunes, 16 de febrero de 2026

EXPRESAMENTE HUELVA

 EXPRESAMENTE HUELVA.

Arribar desde la quilla, esculpir con olas el calidoscopio azul del ser,
el sonido tenue de la barca; verde es el tiempo que distingue la vid,
los pasos gregarios de mineros en la estirpe de su verdad,
la luz azotando paisajes, el color alto y noble de la Sierra
sin adormecer la elegancia, la inaudita riqueza del baile
de folía que el Andévalo custodia, la sombra de los pagos
que reinan lindes sin frontera con la amada tierra vecina
que tanto dulzor aporta en convivencia, la nostalgia de seguir
descubriendo mundos cada día con la aventura en la emoción,
el verso que presagia la identidad, Juan Ramón en todo el espacio,
la majestuosidad de la mar pendiente de nosotros;
la “sonanta” en plena lírica, el estero que sabe pensar en Doñana,
los pueblos amados, tan plácidos, con las insignias del fandango,
el sentimiento con el sutil apego a la dignidad,
la voz del pregonero en tardes de adoración a credos primigenios;
qué niño no sabe de minas, de orillas, de atardeceres,
quién no se mancha de mar y largo estío;
aquí se amplía el azulario del horizonte y huele a vida;
que sea conservada esta memoria.
Nadie olvide que recitamos expresamente a Huelva.

EL CARNÉ

 EL CARNÉ.

Que alguien escriba por mí esta página vertebrada, que alguien exprese por mí el contenido de su propio pensamiento. Si acaso no fuera pensamiento, que alguien presente el carné de oyente y divague sobre la teoría de la queja, ahora que vale quejarse por todo y ahora que todos tenemos carné en muchos colores. Alguien, tú mismo, o el vecino del cuarto que siempre pone muy alta la música o el vendedor de cupones que te pregunta a diario si le compras o que se queje quien haya perdido su carné de maltratador y nosotros le daremos jarabe de palo y otras cosas o que se queje el agua que no vino. Es un derecho la queja y también un compromiso.
Se quejó un hombre con carné de patrón de barco que no debió sufrir su accidente en una calle mientras la cruzaba, que su puesto para sobresaltos y sustos estaba en la mar. A los que llevan carné de coche y de macarra también se les permite quejarse del por qué los demás nos quejamos tanto de ellos.
Y cierren por mí este cuadernillo de contrastes, algunas noches sin luz, algunas mujeres que gritan sin éxito porque se les hace daño, algunos peatones que encuentran aceras muy estrechas, algunos niños que no tiene escuela; cualquiera puede cerrar esta página por mí.
Ramón Llanes.