RAMÓN LLANES

BLOG DE ARTE Y LITERATURA

jueves, 1 de octubre de 2026

LOS HUMANOS NO DISPARAN

 OS HUMANOS NO DISPARAN

Los músicos, los poetas, las pintoras, los artesanos, los fotógrafos, los escultores, las modistas, las profesoras, los cirujanos, las solitarias, los efebos, las curiosas, los inquilinos, los ateos, las rebeldes, los glotones, los libres, las desempleadas, los escolares, las maestras, las secretarias, las enfermeras, las cuidadoras, las cuidadas, las viudas, los pobres, los gordos, las flacas, los pusilánimes, las tímidas, los sensatos, los informáticos, los buzos, las locas, los campesinos, los heteros, las guapas, los ingenuos, los cardiólogos, las escritoras, los insulsos, los alegres, las extravagantes, las dóciles, las solteras, los sabios, las cantantes, los violinistas, los conserjes, los indiscretos, los rectos, los serios, los juerguistas, los borrachos, las madres, los torpes, los despedidos, las fulanas, los idiotas, los mercachifles, las despistadas, los sonámbulos, los tristes, los imberbes, las listas, las rubias…todas, todos, tienen las manos y las mentes ocupadas en vivir, en convivir, en inventar mundos mejores, en amar; que a nadie se le ocurra llamarlos para las contiendas, los humanos no disparan.
Ramón Llanes. 2.10.2026

QUÉ SABRÁ EL MAR


 QUÉ SABRÁ EL MAR. (XXIII)

Qué sabrá el mar de suburbios y recetas,
de glotonería, de cuevas o de límites?,
qué sabrá de letras, de sotanas,
de cables sueltos, de pandemias
o de sombras sin hacer?,
sabrá el mar de los días que nos quedan
o de las resacas pasadas?,
sabrá de números indiscretos,
de fantasmas, de lobos, de ronquidos,
de locuras o de soberbias?,
sabrá el mar algo de tí, de mí, de nosotros,
del encanto, de la lluvia, de un poema?,
qué le faltará por saber,
para contárselo?.
Rllanes. (De MARINVERSO)

RESPUESTAS

 RESPUESTAS

 

 

         Ha venido el emisario a traer la encuesta, a preguntar por la vida, a ocuparse de nosotros, a llevarse una respuesta en el cuaderno para sus apuntes. Ha querido preguntar por el timbre roto, por la pared caída, por el silencio, y nadie ha consentido emitir una respuesta. Preguntó por las horas de descanso, por los hijos que están inscritos en el libro de familia, por la estufa apagada, por el tendedero, y callaron los asistentes como si se tratara de una trampa contra ellos. Quiso preguntar por el salario de cada mes, por la hipoteca vencida, por los papeles del coche, por la ansiedad de los niños, por el desorden en la casa, por la limpieza de los cristales, por la religión que profesan, por los ídolos que tienen, por los sueños despiertos de cada día, y no fue capaz de hacerlo. Preguntó por la trivialidad en forma de test: la dieta mediterránea, la marca del reloj, los años de la abuela, el número favorito, la hora del almuerzo, y cada cual respondió al intruso con las mismas premisas de la encuesta: que de dónde venía, que para quién, que por qué, que cuándo, que su nombre, que su cargo, que su filiación deportiva.

         El emisario era un hombre pequeño que nunca tuvo inquietudes ni aspiró a puesto de responsabilidad, hacía su trabajo, se montaba en su motocicleta, visitaba a su madre todos los días, llevaba afecto al hogar y se bebía de un sorbo la programación nocturna de la tele. No pensaba en ascender ni en tener más hijos ni en buscar una amante ni en escribir un poema, se limitaba a obedecer, sin preguntas y sin respuestas.

         Todos los osados sin respuestas se asoman antes a la argucia para comprender mejor por qué se les tiene en cuenta para conocerlos; todos saben que cuando les preguntan les ofenden, que si responden se desnudan, que si se callan aciertan. Hartos de estar hartos, de furias, de anuncios, de voces, de acosos, hartos de la cosa pública, del amén privado, de la asistencia y del recelo, hartos de sí mismos, los hombres sin respuestas son la asamblea tácita, la mayoría.

 

 

         Ramón Llanes. 

LOS DERECHOS DE LA CALLE

 

LOS DERECHOS DE LA CALLE

Me ha tocado vivir varias veces la vida, tengo de señales el alma llena; ahora pongo la memoria en la notoriedad de la calle para el alcance de nuestros derechos, todos los derechos se consiguieron en la calle, no tuvimos otro escenario mejor para disentir ni lugar más perfecto para presentar la amplia rebeldía que asoló nuestro sentido ético de configurar la existencia. Siempre fue la calle un lugar de alianzas, de complicidad, de compromisos, de correr, de insistir y de implicaciones; por nombrar logros: la jornada laboral, el derecho al descanso, los convenios, el derecho a las Autonomías, todos los derechos de la democracia, la sanidad, la Paz, el matrimonio igualitario, la vida. Los derechos los buscábamos en la calle o los inventábamos y una vez conseguidos en una esquina o en una plaza seguíamos a por los siguientes; y todos esos derechos ganados en la calle son universales y ahora forman parte como bienes jurídicos protegibles y patrimonio de la humanidad con afectación a todos los seres humanos, incluso para quienes nunca pisaron los adoquines ni sufrieron el dolor de las porras de los grises, incluso para quienes ponían obstáculos para que las rebeldías fracasaran.

La calle siempre fue nuestra aliada y solo nos falló una vez y nos costó muchas vidas, aquellas miles de manifestaciones contra la guerra de Irak nos falló la calle, pudieron más las malvadas mentiras de los poderosos, nos falló la calle y el mundo perdió la conciencia pero nunca más volvió a suceder, jamás sucederá de nuevo.

 

                Ramón Llanes. 1 octubre 2026.




miércoles, 30 de septiembre de 2026

TU SOMBRA

 TU SOMBRA

 

“Tu sombra me suena” fue su saludo amable y me extendió el abrazo, hicimos parada para refrendarnos el afecto, intercambiamos las palabras necesarias, nos miramos y nos reímos a la vez, apenas dos minutos o tal vez un repaso a la vida, luego, sin olvidarnos, continuamos con la misión marcada de cada cual  pero un rato largo recordé su manera tan lírica de saludarme; no solo me percibió el cuerpo sino también la sombra e intuí que se refería amistosamente al alma. Y tanto me gustó que me produjo este inspirado sentimiento que aquí descargo con idéntica profusión de cariño.

 

                Ramón Llanes. 

VOLVERÁ SETIEMBRE?

 
VOLVERÁ SETIEMBRE?
 
 
¿Volverán los días
con hojas de colores teñidas de miedo?,
¿volverán los sustos
con ojos de pandemia y caras de muertos?,
¿volverán los sapos
a cantar en las noches un requiem eterno?,
¿volverán las rosas
a llenar de perfume el aire del huerto?,
¿volverán los hombres
a medir la tristeza y romper  silencios?,
¿volverá el olvido
a quitar la distancia de aquellos recuerdos?,
¿volverá setiembre
a enterrar los pasados y empezar de nuevo?,
¿volverá mi madre
a besarme la frente aunque esté despierto?.
Rllanes





EL MIEDO DEBE ESPERAR

 

EL MIEDO DEBE ESPERAR

El mundo de la ingesta del odio abana a diario el miedo para los otros, ayer con aquello del coronel proponiendo un golpe de estado, ahora con el discurso maligno contra Maricarmen, la semana pasada con el gas pimienta y todos los días, desde hace mucho tiempo, con la propaganda perversa hacia el núcleo matriz de la democracia. No es por casualidad, existe un pacto con diablos creados para la ocasión del derrocamiento que empuja laxas conciencias de seres inhabitados de corduras. Parecen puros defensores de la verdad, se insertan en los foros para taponar las palabras, insultan con vocablos nunca dichos en tribunas de culto, pretenden conseguir que los de acá barruntemos el miedo, que desistamos de la rebeldía, que nos colguemos del silencio en casa sin otro pensamiento que la corrida de toros de los sábados por la tarde. No estamos reciclados aun a estas milongas, nos manifestamos siempre por algo sutil e importante, ayer por la sanidad, ahora por la vivienda, mañana por la memoria histórica y todos los días por el honor a la poesía, a la pintura y al arte, cosas que a ellos no importan.

El miedo debe esperar, nos quedan agallas para seguir escribiendo, nos quedan utopías que alcanzar, nos quedan aventuras de salvavidas, de Ucranias en guerra, de Palestinas devastadas, de Sudanes hambrientos y de Cubas ahogadas, nos queda una partida larga para continuar departiendo entregas y soplando vientos ábregos a los conflictos; somos muchos, cada vez más, tenemos aliados, hemos pedido ayudas a todas las verdades y nos han ofrecido confianza. Y por todo eso el miedo que nos tratan de infundir debe esperar.

 

                Ramón Llanes. 30. Setiembre 2026.