EXTRANJERO
Al principio me llamaron extranjero en otro lugar donde no se veían los árboles ni las nubes y quise estar allí porque perdí el hambre; luego me volvieron a llamar extranjero en el tajo donde las horas eran cansadas y se perdía de vista el placer pero me obligué a quedarme porque el trabajo me ayudaba a vivir; más tarde me llamaron extranjero en una fiesta donde sobraban luces y las personas se divertían sin prestar atención pero me gustaba aquello porque allí me compré mi primer helado; siguieron llamándome extranjero en el pueblo que me habitaba porque mi color de piel era distinto y me advirtieron que fuera civilizado pero me quedé porque aprendí a no entenderlos; al cabo de un tiempo en este lugar alguien me trató con desprecio por no saber interpretar sus normas pero ya era tarde para dejarme llevar por las condiciones adversas y me senté a llorar y perdí el miedo; en otra ocasión me insultaron por intentar amar a alguien diferente y estuve a punto de huir pero seguía teniendo hambre. Hoy he pasado por esta vida donde la tierra es inmensamente hostil para mis sueños y mi propio corazón me ha llamado extranjero y he decidido complacer al mundo que me odia y volverme loco un rato y romperles la falsa decencia cantándoles una canción que me enseñó mi abuela en mi idioma nativo. Y se me han quedado mirándome como si fuera el tipo más extraño de la historia y solo los niños me aplaudieron.
Ramón Llanes. 22.4.26