RAMÓN LLANES

BLOG DE ARTE Y LITERATURA

lunes, 22 de junio de 2026

OFRENDA Y PETICIÓN

 OFRENDA Y PETICIÓN

Ofrezco un saludo a destiempo
un consejo imprudente
una caricia en público
una mirada ajena
un ramo de rosas.
Y pido: un saludo siempre
un consejo fácil
una caricia a solas
una mirada pequeña
un ramo de rosas.
Ofrezco un recuerdo sin datos
un sueño de pesadillas
una copa de sol
un baño de luna
un poema con música.
Y pido: un recuerdo agradable
un sueño de amor
una copa de vino
un baño de sol
un poema con música.
Ramón Llanes. (Del poemario UN SOPLO DE MI VIDA)

domingo, 21 de junio de 2026

MIL NOMBRES

 MIL NOMBRES

Pudimos haber advertido revisando los modelos de estancia que tenemos mil nombres asignados en el formulario de vivir y acaso sin darnos cuenta somos cliente en la tienda, docente en el colegio, inquilino en la casa de otro, votante en las elecciones, parturienta en el parto, preso en la trena, actor en el pleito, payaso en el circo, adversario en la contienda, enfermo en el hospital, pecador en la iglesia, funcionario en la oficina, difunto en el entierro, vigilante en la playa, socorrista en la piscina, camarera en el bar, zapatero en el oficio. Y acaso por ello el modulador se olvidara del uso de los mil adjetivos que nos quedan impuestos para ser soñador en la vida, tímida en la mirada, libre en el pensamiento, pasota en el sueño, romántico en el amor, rojo en la ideología o tierno en la costumbre. Así tendrá la vida mil formas para llamarnos que siempre serán diferentes dependiendo del lugar, de la actitud o del compromiso. Mientras nosotros seguimos en lo nuestro aceptando la propuesta como una diversión.
Ramón Llanes.

YO MALTRATO

 YO MALTRATO

Yo maltrato el curso del diálogo, me quedo en silencio para no gritar cuando apenas sale la voz, mi histeria se sube al infinito de lo absurdo, carezco de reacción de calma, pierdo toda la capacidad de cordura de las personas pacíficas y dejo de ser un civilizado en esa opacidad silenciosa de la cobardía y daño los códigos humanos de convivencia. Yo maltrato si ocupo la acera del amor solo para mis gozos, si abuso del placer con gemidos de posesión y me creo músculo o sabio merecedor único del cuerpo y de la conciencia de la amada. Yo maltrato en la alcoba que en detrimento ajeno me incita a una presunción de poderío capaz de forzar los besos e imponer la plena sentimentalidad como cualquier salvaje que se olvida de ternuras. Yo maltrato al faltar a la consigna del humor como medio de conspiración contra tedio y rutina en momentos de escasez de fantasías. Yo maltrato la delicia de abrazarnos y maltrato desafiante la caricia imprevista, la palabra menos tierna y los contrapuntos del debate si acaso no se me corresponde como equivocadamente mis pocas facultades me requieren. . Yo maltrato con desesperación en noches apasionadas al faltarme el tiempo deseado. Yo maltrato con la imbecilidad de los poderosos y acabo por admitir mi desvergüenza.
Yo maltrato por error, soy lo incívico de mi lista ética, me asusto de bordear estas insolencias malvadas que me pueblan el alma pero no me sobrarán agallas para hacerme al molde que me enseñaron porque creo ciegamente en mí y en mi conciencia.
Ramón Llanes.

AL HILO DEL FÚTBOL

 AL HILO DEL FÚTBOL

Con esto del fútbol, el tiempo del ocio se acelera, nos quedamos desatendidos, desocupados, como si no tuviéramos ocupaciones. Y luego la sorpresa de nuestro equipo nos eleva la moral, nos pretende ansiosos de triunfos, se nos agolpan las emociones. Es el contorno de la vida activa, algunos de los sueños que notamos se precipitan para cumplirse. La euforia ronda calle a calle los pueblos, es como una Navidad en verano, donde casi no se habla de tristeza ni de penalidades ni de agobios. El fútbol aglutina nuestros sentimientos.
Se necesitan los espacios ocupados de algo que dé sentido a la indolencia restante, a la de los días sin notas de color. Para alguien, que se asoma de soslayo a la pantalla por la inercia, rechaza el espectáculo con sus razones pero nada impide que el grueso de los forofos continúe en alegría, se gana un pulso a la competición con el esfuerzo de otros. Se sienten las ilusiones y se propagan. Es el entorno quien manda. Y nosotros somos entorno y parte, paganos y lúdicos, en este elenco de motivaciones.
Hasta que se nos permita el placer, disfrutemos.
Ramón Llanes

sábado, 20 de junio de 2026

LA DOBLE VERDAD DEL ESPEJO

 LA DOBLE VERDAD DEL ESPEJO

Siempre he creído que el espejo nos engaña y le reservo un cierto agnosticismo por su manera de enseñarnos la realidad, hasta el punto de dudar de sus actos; le he notado en muchas ocasiones una predisposición al desencanto mostrando una imagen de pusilánime de mí mismo sabiendo yo, de sobra, que jamás tuve esa correspondencia en mi proceder; con tal mensaje he caminado muchos días haciendo magnos esfuerzos por disimular mi desventaja con los demás, he sonreído hasta empalagar, he sido valiente o gritón o borracho solo para demostrar a los congéneres más cercanos que mi aspecto exterior era producto del espejo y en nada se parecía a la verdad de mi actitud ante la vida. No conseguía quitarme la faz depresiva, “lo llevas escrito en la cara, eres un pusilánime crónico”, -me decían-.
En otras ocasiones el espejo, más nítido, me sacaba a relucir un aspecto amable en momentos innecesarios como la asistencia a un funeral, allí me convertía en un tipo guasón y simpático viéndome en la obligada razón de solicitar disculpas y cambiar los gestos ante el asombro de los dolientes, “se te nota poca sensibilidad”, -comentaban algunos- y me exigían una conducta más acorde con el ritual de la muerte; yo apelaba a la maldad de mi espejo pero de nada me servía.
Con gran desbarajuste en mi interior decidí seguir los consejos de un amigo y visitar un museo del espejo que en una feria de pueblo ponían para mofa de los paisanos; allí me ví gordo, flaco, con nariz puntiaguda, alto, enano, calvo, niño…los distintos espejos me trataban de modificar la estética con el solo fin de conseguirme un rato de risa placentera; no tengo conciencia de haber disfrutado en aquel espejismo pero sí me asedió un pensamiento nuevo que determinaba mi torpeza y supe que los espejos jugaban al agrado o al sollozo pero mostrando siempre mi unívoca estampa, era simplemente un YO reflejado en una pantalla. Y se despejaron mis dudas sobre la insolencia de los espejos. Y aun vivo.
Ramón Llanes.

viernes, 19 de junio de 2026

VENCIDO EN LA CONTIENDA

 VENCIDO EN LA CONTIENDA

Se te ocurre doblegar el dolor
por ser vencido en la contienda,
expresas tu propósito de enmienda
controlando un poco tu pasión.
La felicidad puede más que la razón
y de razones completas tu agenda,
te pones en las lágrimas la venda
y crees aliviado el corazón.
Apenas aparentas afición,
quizá de tu gol pareces dueño
y pierdes la ironía y el sabor,
¿acaso te vuelves más pequeño
al dibujar en tus manos un balón
y hacer de tu vida solo un sueño?
Rllanes.

CUARENTA SEGUNDOS

 RECORDANDO LA INDIGNACIÓN EN CUARENTA SEGUNDOS

Apenas he conseguido cuarenta segundos para expresar un privilegio cuando me he dado cuenta de que me han inscrito en el listín de los indignados; al parecer doy el perfil, se me nota en la manera de andar; ahora, con este compromiso en el cuerpo no se me ocurre otra cosa que repetir el lema “si no nos dejáis soñar no os dejaremos dormir”, calzarme la más fuerte voluntad y partir con ellos hacia esa singladura donde la ventisca es la mejor de las caricias que se consigue y la contracorriente la única esperanza.
Apenas estoy en los elegidos cuando consigo aprender que somos más de cuarenta millones de indignados y nos parece útil cruzar esta maravillosa aventura de la utopía. No hemos soñado otro remedio. Y aún seguimos en las mismas.
Ramón Llanes.