ALMA AMÉRICA
Al imaginarte solo éramos pensamiento o acaso la minúscula soledad de un ideario convertida en un hueco pensante incapaz de revolucionar una placenta y sin embargo nos confirmaron la vida y todo comenzó a cambiar, vinieron a dejarnos en la efemérides más casual, con la mistura ardiente; para ti hicieron de Pampa un ejido nuevo, para mi diseñaron un trozo de tierra herida y suculenta; nos conocimos en un sueño, aquel que tuviste de volver a la génesis y conocer la España profunda y aquel otro mío que con la misma identidad y presagio me animó a recorrer tu llanura de alma América y no desfallecer hasta encontrarte. De ser extraños a querernos pasó un instante, la primera mirada hizo recuerdos sin haberlos vivido , nos pareció que ya estábamos inventados en aquel deseo del interior de la madre, quizá nos configurara la estética por el rango racial que nuestros ojos traían de origen; es cierto que no nos mezcló el destino, nacimos mezclados de intuición y emociones.
Cuando llenaste mi sonrisa con tus palabras te supe más como yo, cuando tu voz dibujó un arco iris con nuestros colores nos entregamos a la profusión del beso y vino la lluvia a mojar aquella esperada verdad. Ya habíamos cubierto mil siglos con la imaginación en tránsitos de inexistencia y desde ahora se nos abría una luz para premiar la conspiración nuestra para décadas venideras, ya éramos de nosotros, pertenecientes al plural y al pronombre, a la saciedad y al futuro, éramos representantes de la fortaleza que la raza ponía en caminos iguales, socios del mestizaje sin desarraigo ni mácula. De ti me nacieron los hombres, de mi te nacieron las mujeres, de ambos enamorados nos nació el sentimiento, de esta justificación de nacencias nos vino la alegría con mil resortes a componer en el predio amado el sentido del amor.
Ni siquiera advertimos que todo pudiera haber sido un sueño querido pero es verdad que el tiempo no estaba esperándonos ni los soldados habían llamado a nuestras puertas, fue sigilo cada disparate y deber cada mirada; conseguimos, por una vez, ser lo pensado; unimos mucho más que la libertad. Dicen que a ti se parecen los hijos en belleza y a mi en rebeldía; decimos que nos ha puesto la vida una linda épica en los dobleces de las manos. No más es la felicidad.
Ramón Llanes.