RAMÓN LLANES

BLOG DE ARTE Y LITERATURA

lunes, 13 de julio de 2026

FANDANGO. MI CORAZÓN DICE


 

EL AGUA NO SABE

 EL AGUA NO SABE

Al canal que cruza la hierba le llaman para testificar
en el pleito, los pájaros no irán, las piedras no han temblado;
el agua no sabe, continúa absorta
mientras los hombres se empeñan en desviarla
para llenar otro surco.
¡Ay, el agua!, misión de maltrato en trechos y caudal!,
el universo del agua enturbiado
por la miserable ineptitud de los enanillos del bosque
que no supieron ni sabrán
el nombre que la naturaleza le pone a las cosas.
Rllanes. (De FÁBULA DEL VACÍO)

EL PUCHERO

 EL PUCHERO

El puchero de madre tiene todos los sabores agradables de los alimentos y repara las cicatrices que deja la noche en la estampa del cuerpo y en el suburbio del alma, así que sin ser una pócima mágica solo alcanzable por seres de élites, llena de contenido una ansiedad perecedera y avisa de las calamidades existentes en el alrededor; es el placer que la naturaleza y madre ponen en las bocas agnósticas a tanto diseñado arte culinario y concede la fuerza digestiva para hacer frente a las mil caras que presenta la tarde en días de calor y en tiempo de truenos.
Cuentan las leyendas más severas de su poder salvador en épocas de hambruna y de sus facultades para sobrevivir a las circunstancias adversas de las modas y las evoluciones en esto de la gastronomía, permanece el puchero en la ternura caldosa de su impronta casera, acaso la luz semiabierta de la cocina pendiente del deleite, la mirada siempre insinuante del gato, la consejería eterna de madre en la silla de al lado, el humo de padre sofisticando el ambiente, los hermanos inquietos y los ingredientes de vida haciendo de un cuerpo débil, adormilado y pusilánime, un hombre de altura creyendo en metas y sueños mientras es devorado el último hálito de elixir que el espejo del plato vislumbra en la postrera faz del fondo vacío.
Amar la costumbre orgánica que los antepasados emitieron como un talón al portador de longitud infinita, arte de cocina y tiempo, amar hasta dedicarle el monumento más útil y hacerle un hueco en la asignación como patrimonio de la más humilde humanidad por haber contribuido a la felicidad de los pobres en todos los tiempos y haberle ganado el envite a tanta dificultad. El puchero es la hacienda de madre, la herencia de madre, el calor de madre para resolver las insignificantes dudas de la imaginación alimenticia. En su honor se explican las cosas pequeñas con la grandeza de las palabras.
Ramón Llanes



domingo, 12 de julio de 2026

COSAS DE NIÑOS

 

COSAS DE NIÑOS
 
Dedicado a Calañas,
tierra de mi estirpe,
y alma mía.
 
 
 
¿Dónde está la fuente, madre?,
¿dónde la niña galana?,
¿dónde los hombres cansados
con sueños en la mirada?.
¿A dónde van los señores
con la grupera y la jaca?,
¿de dónde vienen las voces
que se oyen, tan lejanas?,
¿dónde están los empedrados
de la cuesta de la plaza?,
¿por qué se miran los novios
con las manos enlazadas?,
¿por qué la muerte se avisa
con un toque de campana?,
¿por qué dicen que es eterno
el Morante, que me encanta?.
 
Y tú, ¿por qué lloras, madre
cuando ves la Coronada?.
Dime, madre, ¿tú que sabes
de la mina, que se acaba?,
¿qué sabes de “los adentros”
que solo conoce el alma?,
¿qué sabes, madre, del miedo
que por las noches te abrasa?,
¿dónde guardas la alegría
que nunca asoma a tu cara?.
 
-Tantas preguntas me haces,
mi niño, que me emborrachan;
la fuente está adormecida
entre los sueños del agua
y delante de la Virgen
señorea la galana.
Los hombres no están cansados,
esperan a la esperanza.
Esos señores que miras,
con la grupera y la jaca,
son los jinetes del tiempo
que galopan por el alba
y van haciendo caminos
por las sendas solitarias.
¿Tú no ves las calles viejas
con las esquinas más blancas
y las vidas de la historia
en sus paredes grabadas?.
Allí los novios se cuentan
sensaciones y se hablan
y se besan escondidos
del pudor de las miradas.
 
Así es el amor, mi niño,
preludio de fuego y lágrima;
y por eso se entretienen
con las manos enlazadas.
 
La campana de la Iglesia
hace temblar la templanza
pero a gloria también toca
y a rosario de plegaria.
Es tan eterno el Morante
como el frío y la mañana
y es eterno centinela
de la vida de Calañas.
 
Ya sabes lo que yo siento
al llegar la Coronada
¿por qué me preguntas, hijo?,
las emociones se callan.
La mina nunca se agota,
de tarde en tarde se para
por razones que no entiendo,
nadie sabe lo que pasa.
Cuando tú seas mayor
verás cómo se levanta
y podrás dejar en ella
el sudor de tus entrañas.
 
Los “adentros” son “adentros”,
cosas que viven guardadas,
motivos de la existencia
que te consuelan el alma.
Y cuando me viene el miedo
y me perturba la calma
con una sonrisa tuya
ya me siento consolada.
Tú eres, hijo, la alegría
de todas mis esperanzas.
Las vocecillas que suenan
son el eco que dejaran
los niños, que como tú,
hacen preguntas tan raras.
 
 
 
 
                                               R. Llanes. 1.07.1992.
 
 

CONFIDENCIAS

 CONFIDENCIAS

Haremos que la nada se asuste de la historia,
que la historia no es arrastre, no es huella.
Es, la historia, cambio en el espacio,
en los silencios, en la verdad.
Tiempo para reparar el paraíso roto,
para versionar magias y matices. Lugar
para tragarse esquemas y quemar
las palabras en el espejo.
Tiempo para nosotros.
Ramón Llanes. (MEMORIA DEL PRÓDIGO)

CRECEMOS

 CRECEMOS

Andamos de servilleta en servilleta creyéndonos crecer hasta que las sombras nos advierten que solo crecen ellas y que nosotros somos aun semillas de parvulario asomadas al revés; caminamos por detrás de la puerta, tenemos la arritmia del vértigo por adelantar a las nubes y no poseemos el don de calcular las distancias ni los horizontes. Nos acostamos con la idea perversa de tener la conciencia tranquila cuando han fenecido a nuestras espaldas los sueños de otros seres y cuando la discordia asola nuestro zaguán más preciado que es la tierra. Descrecemos a pasos agigantados sin tener la osadía de pensar “por culpa de quién”.
Ramón Llanes.

SI SUPIERAN LOS PÁJAROS

 SI SUPIERAN LOS PÁJAROS

Con devoción y honra,
a Miguel Hernández.
No faltaron a la cita las premisas del alba,
creyeron en ti como hombre
y anidaron en la misma boca del canto
libre escrito de tus carnes no vengadas,
los poetas nunca hicieron silencios
con tus versos de dolor,
nunca desoyeron la tímida palabra
que rozara el frío
ni las caldas del fuego que te faltaran,
¡ay, Miguel, si supieran los pájaros
la verdad de tu vida
como sabemos los poetas
la mentira estricta de tu muerte!,
¡ay, Miguel, si no te hubieras ido
y estuvieras de sol a sol enredado en libros
y asuntos comiendo las metáforas
y leyendo con pan las variaciones de la tarde!.
¡Ay, Miguel, si pudieras hoy cantar con nosotros
el himno de libertad que tú empezaste!
Ramón Llanes.