RAMÓN LLANES

BLOG DE ARTE Y LITERATURA

lunes, 11 de mayo de 2026

EL EXTRAÑO VALOR DEL JURAMENTO

EL EXTRAÑO VALOR DEL JURAMENTO
El ser humano huye del juramento porque sabe del compromiso ético que conlleva y de sus consecuencias negativas en su fuero interno y en su dignidad; en ocasiones, sin embargo, es preceptivo jurar y se hace -pensamos- sin rigor, a la ligera, como si fuera parte del protocolo que el cargo impone, como la corbata o la hora; y con el transcurso del tiempo se ha convertido en una liturgia banal. ¿Qué pensará un recién nombrado senador, delegado, presidente, parlamentario o alcalde cuando pone su mano encima de la Constitución para jurar su cargo?, ¿será consciente de la importancia de su promesa?, ¿le servirá de algo en su comportamiento público?, ¿será conocedor de sus reglas, de sus motivos y de sus deberes para con sus súbditos en base a ese rito?, ¿lo tendrá en cuenta durante su tiempo al servicio de los demás?, ¿se olvidará de las consignas partidistas que sean contrarias al ordenamiento jurado?; de no ser así, ¿por qué no se instauran métodos de reproche y castigo para los incumplidores?. ¿Es temprano aún para andar con estas cavilaciones?.
Ramón Llanes.

AHORA VENGO YO

AHORA VENGO YO
He venido a cambiar el último subrayado en rojo del horizonte que ayer puso la tarde en las puertas de la noche, me gusta el rojo, tiene demasiada fuerza para anunciar la oscuridad; vengo a ponerle al amor el nombre de las cosas que se mueven sin ser vistas, no le llamarás a partir de mañana “amor” a la manera de expresarnos el sentimiento del afecto y más allá, detecto las líneas pálidas de los labios besados en la trayectoria del preámbulo del beso; cambiaré el concepto que tienen las flores en la belleza para inculcarles algo de suciedad, las consonantes nunca deben presidir palabras hermosas, se hará la fealdad si esta responde al código que me gusta. No te llamaré amigo, que desde ahora serás la controversia de mi pulso, el anonimato de mi secuela de hombre, no me gusta la palabra amigo, acaba en vocal que a su vez es nihilista, se confunde con un cero. Y acaso sepas que para cambiarlo he venido yo -todopoderoso incauto- a desculturizar la vida porque en el pupitre donde habito no están bien vistas las palabras que acaban en “da”, gustan más aquellas que finalizan en “mi”. Lo siento, acostúmbrate, debes obedecerme aunque yo no entienda de esto. Busca tú mismo el mensaje.
Ramón Llanes.

domingo, 10 de mayo de 2026

UN RATO DE VIDA

UN RATO DE VIDA



Ayer fue un sábado tristemente anormal porque en mayo no están anunciadas tantas tormentas, fue un día anormal; ayer también se hicieron ratos de vida a modo de premios de convivencia, eso tan fácil de agarrar una guitarra y tocarla como amándola o eso tan amable de recibir en la casa de Romería de nuestro tiempo la visita de un amigo Alonso, cerreño desde siempre, -con Leo en su alma- para ponernos miel de cante en el entarimado suelo de nuestra estancia. Nos alegró el rato, nos alegramos con su voz, nos cubrimos de sonrisas y abrazos cuando todo afuera pareciera insulso y gris por el imperio de la lluvia. Y el “marismeño” nos dibujó un arcoiris en las emociones y en el paisaje.


Ramón Llanes. 10.5.2026




sábado, 9 de mayo de 2026

ME PIERDO

35.- me pierdo
Se me deslizan los pasos por la acera
de mi andanza a la espera de un perseguidor
que quiera vengarse de mis sueños con él.
Miro desesperadamente la esquina doblada,
aligero la valentía, me pierdo
y observo de soslayo al nadie que me persigue.
Me pregunto si he tenido miedo
y me respondo que he tenido prisa.
Rllanes. (De FÁBULA DEL VACÍO)

TENGO GANAS DE GENTES

TENGO GANAS DE GENTES
Te echo de menos, amigo/a de la lírica, del paisanaje, del teatro, de la juerga, de la vida, tengo unas infinitas ganas de que me cuentes cosas mirándonos a los ojos con una sonrisa grande en el paladar del alma; se me ha ido agrandando la ansiedad a medida que el tiempo me impidiera verte, lo mismo que comer o soñar te preciso; sé que solo es un rato y que nada nos habrá cambiado para que sigamos recitándonos poemas de pueblo en pueblo o que nos volvamos a ver a la hora de nuestra conversación diaria del mediodía o en la Romería de nuestro pueblo hablando y cantando de nosotros o en los mil momentos que antes tuviéramos y ahora nos faltan. Guárdame la mejor mirada, el más tierno abrazo, las palabras más cálidas, reserva para mi esa ternura que nos sirve de complicidad y nos hizo causa en la amistad, soy un consumidor compulsivo de afectos y hasta que nos veamos lo más lindo será esperarte.
Ramón Llanes.

viernes, 8 de mayo de 2026

A QUIENES SE FUERON DEL SUR

A QUIENES SE FUERON DEL SUR.
El Sur te mandará el abrazo
fuerte del encuentro
y te esperará con el traje
nuevo de domingo.
El Sur quiere empadronar
tu voz en sus quejíos
y recibirte a sombra de la higuera.
El Sur te llama, compañero,
y te invita a compartir
la fiesta secular de cada día.
Ramón Llanes. (de ÁMBITO SUR)

FLORES EN EL LUPANAR

FLORES EN EL LUPANAR
Llegaban flores todos los días, las flores traían un olor fuerte a distancia y a deseos, una carta escrita con cuido expresaba el amor en apenas diez palabras encerradas en un secreto. Y todos los días el lupanar olía a flores rojas, olía a mensaje de complicidad y a melodía de pasión; se vestía de silencios y de sonrisas, como se visten los prados, se recogían los saldos desordenados de la noche, se hacían números esperando las horas y se atardecía con ansias.La vida en el lupanar no era cortejo en su esencia discreta ni era burdel en su escalofrío, el tiempo se alimentaba de caricias, no existía la soledad ni los compromisos, nunca llegaron a devolverse las flores ni a ocultarse los besos. Ellas reinaban celosas, deshacían truenos y escándalos, miraban los ojos y los cuerpos, sin ser amantes, sin prohibición, con el descaro de la ternura; reinaban en los hombres y en sus pensamientos hasta revolverles de placer todos los tránsitos antes nunca vividos.Y los hombres salían siendo dioses, de un olimpo de estetas, desahuciados de las lacras que la vida de afuera les dejaran en los labios y en las cicatrices; los hombres se desfiguraban del miedo, renacían, gritaban, lloraban en otros brazos la osadía de su desnudez y acababan implorando aquella verdad como única, en ellos nunca habida. El lupanar fue la parte de gloria que los solitarios encontraron y la quietud del abrazo que desearon.La noche del treinta cerraron las luces intermitentes del lupanar porque los odios protestaron contra sus prácticas. Desde entonces la vida es tal simulacro como antes, los hombres dejaron de circundar aquellos amores y el tiempo se encargó de apagar los deseos. Las estadísticas oficiales no han publicado si se mantuvo en aquel ámbito idéntico grado de felicidad entre los habitantes solitarios pero sí publicaron que todos los días llegaban flores rojas a la puerta cerrada del lupanar.
Ramón Llanes. (EL CAJÓN DEL SASTRE)