RAMÓN LLANES

BLOG DE ARTE Y LITERATURA

lunes, 20 de abril de 2026

ORDENANDO EL ARMARIO

Ordenando el armario
Los huecos del armario olían a recuerdos y las ropas tenían el mismo color que los recuerdos, ese color ambiguo entre ocre y gris plisado, con suficiente perfume incrustado en la urdimbre hasta hacerlas perfectamente guardadas; las perchas se mantenían en la inmunidad, siempre se salvaban de las pérdidas, siempre se apegaban al barrote blanco que las cobijaba y las aguantaba todos los tiempos necesarios. El armario se fue convirtiendo, con la necesidad, en un cuaderno con páginas colgadas donde se podía escribir y leer la vida.
A los armarios también les llega su tren de partida para divagar sin rumbo por las extremidades de los sueños, unas veces con el equipaje a cuestas y otras -las menos- con lo puesto; desde el armario al infinito solo hay un tramo de pequeñeces y los viajes parecen siempre los mismos, como si solo se moviera el pensamiento y nunca la memoria. Ayer tarde diera en casa por cambiar las arrugas de las mangas y ponerlas al orden izquierdo para que las camisas gozaran de distinto espacio, teniendo para ello que desocupar sitios, tirar las prendas en más desuso y refrescar con ellas el pozo de las emociones. Allí estaba el traje de vivir, cada corbata de andar por las esperanzas, cada pantalón hecho al molde del cuerpo, cada mancha o retazo de mancha que quedara como intérprete de las andanzas; allí podían buscarse madrugadas, besos, canciones, desengaños, amores, signos, el armario es también un murmullo del pasado con alma quieta.
Al terminar de colocar de nuevo y de otra manera las cosas del armario se vino a la punta de la lengua la primera palabra o la penúltima pasión y los hondos altillos apretujaron otra vez los mismos recuerdos, dando a entender quizá que los cambios de lugar traen a la evocación la mística del sentimiento y la consignación de otro orden pero jamás impiden que se borren los estigmas, las brechas, la resignación y los recuerdos que tan cuidados permanecen con lealtad en el misterio del armario.
Rllanes.

SI ME DAN A ELEGIR

SI ME DAN A ELEGIR
Si me dan a elegir entre ESTOS que se lanzaron al agua y cruzaron a nado el gran río, a contracorriente, sin salvavidas, perseguidos por las fauces de los cocodrilos con el fin de salvar a los de la otra orilla que temían las llamas y la soledad sufriendo el sofoco cruel de un fuego maldito y AQUELLOS que desde la barca reían, jaleaban a los cocodrilos y aplaudían las pérdidas de vidas en ambas batallas, me quedo con ESTOS.
Si me dan a elegir entre UNOS que trabajan y OTROS que se ocupan de minimizar la tarea y magnificar el cansancio y el error por creer que cada descuido en la labor les significa ventaja en el prestigio, me quedo con UNOS.
Si me dan a elegir entre TORPES sin uniforme de guerra, desinhibidos del combate y la venganza y LISTOS preparados para cualquier contienda de odios, siempre adictos a solemnidades y a la insana fórmula de perseguir malheridos, me quedo con los TORPES.
Si me dan a elegir entre el FUTURO y la NOSTALGIA, me quedo con el FUTURO.
Si me dan a elegir entre la CONSTANCIA de la hormiga o la INGRATITUD del cuco, me quedo con la CONSTANCIA.
Si me dan a elegir entre la SANGRE o el CIELO, me quedo con la SANGRE.
Si me dan a elegir entre UN ABRAZO o un INSULTO, me quedo con el ABRAZO.
Si me dan a elegir entre salvarme YO o salvarnos NOSOTROS, me quedo con NOSOTROS.
Ramón Llanes

domingo, 19 de abril de 2026

DESDE ESTA ORILLA


 DESDE ESTA ORILLA

Y llegaremos en el orden que nos solicita la convivencia para aparecer, atravesando la Sierra Ensillada, en la comisura de nuestra protectora tierra, escarbando primero el polvillo, pisando luego con devoción cada piedra y acabando incrustados en los selectos huecos elegidos para posicionar todo aquello que lleva a la amistad, a la concordia y a la mítica y ansiada realidad.
Allá es donde únicamente recordamos lo vivido: la niñez, el amor, los padres, los amigos, los abuelos, los campos, los nombres de las cosas y las razones; allá, un minuto magnifica el agradecimiento y agranda la responsabilidad; allá, cualquier palabra lleva un eco de tiempo, de solera, de bienestar; y las cosas tienen los nombres que la perfección pone para ocasiones así. Cada vez todo parece definitivo y todo es nuevo, hasta el color es como más azul y las columnas del olvido aún nos dan calambres en los ojos; aún se siente que nadie es mejor por tener más, nadie mejor que nosotros que tenemos una tierra profunda que nos acredita como especiales, que poseemos el privilegio de estar esperando y ser esperados, siempre, sin precio, a mano alzada, con brazos extendidos, como imprescindibles para que la vida pueda continuar.
Nosotros estaremos como vecinos, como amantes de aquel paraíso, dispuestos a cantar o a calcular los silencios pero estaremos vivos y pendientes de todo, como la luz o el deseo. Que la vida por acá es grata, gustosa, nos consuela y nos arropa pero no es capaz de traernos hasta aquí cortas, jaramagos ni colores que echamos de menos. Iremos con los pies respetuosos y alegres para convivir con los que están y honrar con la memoria a quienes se fueron.
Rllanes.

BESTIARIO DE LA AUSENCIA

 BESTIARIO DE LA AUSENCIA

Desposeído de indultos, la ausencia no calma.
La sangre no dignifica,
no maltrata más la piel que la carencia de palabra,
los lobos aparecen tras la ventana,
todas las noches, todas las ventanas,
todos los días oscuros, los círculos cerrados,
las paredes manchadas de cieno,
perdido el rumbo,
la carga de desespero pesando como una culpa.
Perdidas las ocasiones que reclaman los ojos,
queda todo lo que no se parece a la paz,
lo que se despreciaba, lo inútil es ahora el mejor
plato. Es el bestiario de la ausencia,
que duda si desconectar manos cómplices
o desabrir las puertas de cal y canto
propiedades del amor. Duda si preguntar
o silenciar, atender o borrar,
duda, todo el tiempo hecho efímero,
sin edemas de eternidad alentando.
Muere pálido en consuelo que tanto uniera,
desfallecen elencos de gozos, convertidos
en bestiarios de caprichos que traen
los polizones sordos, las agrestes carencias,
las indeseables miserias.
Mientras, vence el bestiario
la luz huída a los sitios sin premios.
R.Llanes

sábado, 18 de abril de 2026

ARTESANOS

ARTESANOS
Tan cerca siempre de la belleza los artesanos son mujeres y hombres que practican el bien a la manera de infundirle alma al cuadro, a la forja, a la madera, a la cerámica, y es cuando los objetos pasan de la nada a la admiración y se hacen las sorpresas y surgen exclamaciones con halagos; los artesanos son poetas del tiempo y dioses de la tierra que aligeran la carga de los otros poniendo excelencia en cada tarea y pasión en cada trazo. Y son artesanos los cuidadores de enfermos, los que mueven sonrisas y saben agradar, los tantos voluntarios de humanidad que se gastan las manos dando. Se nos morirá la grandeza cuando nos falten los artesanos de vidas y la ventisca se lleve todos los sonidos amables de la lluvia; cuando se nos pierda la inspiración y el arte pase desapercibido. ¿Se presiente?.
Ramón Llanes.

EL QUE LLEVA FLORES

EL QUE LLEVA FLORES
El que lleva flores de pensamientos,
azucenas blancas para este sur,
gardenias de América, como tú;
orquídeas y lirios, flores de viento,
margarita y dalias, halo y aliento,
en dinteles blancos la rosa azul,
hortensia y caricia fina de tul;
en el espejo clavel, aposento
de novias de sueños con amapolas,
con violetas y con girasol,
sobran lunas llenas con aureola,
jazmines, jacintos, sol y rumor,
fuente que se duerme con la farola
y amores que despiertan la pasión.
Ramón Llanes



jueves, 16 de abril de 2026

EL EMISARIO

 EL EMISARIO

Contó el emisario en síntesis
la historia de un desengaño
y gastó todas las palabras.
Contó la insolencia de un olvido
y sobraron todas las palabras,
contó la emoción de un beso
y lloró el emisario
y lloramos, sin palabras,
los dolientes, los besados,
hasta que se inventó
otra vez otro beso
y surgió el emisario
con una sonrisa.
Ramón Llanes.