El amor me gusta con horizontes
de nalgas que muevan a las caderas,
un ombligo trenzado a la ligera
en las sombras del sur o el sol del norte.
Me gustan del amor falsas quimeras
que me engañen, que me reconforten,
que me lluevan de olvido y no me importe,
que me dejen desnudo en una espera,
que del mundo por loco me deporten,
que por apasionado no tuvieran
lugar para el castigo de este hombre
que vivió de amor y de amor muriera
en un abrazo o en un beso, donde
llorara para mí la primavera.
Ramón Llanes. 14.02.2026
