COSAS DE TODOS LOS DÍAS
Cuesta pensar que en otros lugares la vida no es plácida, que el dolor cruje cuerpos y sentimientos, que no existe acuerdo de entendimiento entre los habitantes; es difícil pensar desde aquí que las disputas presiden los negocios, los plenos, los colegios, los jardines, las asociaciones, las paredes, las sombras; es complicado hacerse a la idea de la existencia de un mundo peor escaso de libertad o conciencia, sometido, triste, delicado de salud, con eternas necesidades de vindicar la felicidad; no resulta fácil identificar a los seres que otros territorios habitan y que no desean seguir compartiendo el “algo” que con otros une; en esta parte del universo, con mar cálido trayendo brisa, la luz encendida a tope en los esteros, la prisa envejecida, los colores de la risa siempre puestos, la canción en los labios y la pena fuera del tajo, en este lugar se sucede la vida sin pelmas que incendien la sabiduría de custodiar la convivencia como el más preciado de los tesoros.
