RAMÓN LLANES

BLOG DE ARTE Y LITERATURA

miércoles, 11 de marzo de 2026

BIENVENIDOS AL RECUERDO

 BIENVENIDOS AL RECUERDO

Y el arrebol del sosiego da paso a estrenar otra vez al interruptor de la luz que ilumina la parte oscura del pensamiento; fue propicia la entrada, bajé, escalón a escalón, sin buscar algo concreto, solo oteando el estado de cuanto allí guardaba y casi tropezando con las últimas sillas, el sombrero flamenco, la guitarra, el acto de ayer, la compra de hoy; qué diferente del mes pasado se encontraba la memoria!, ¡qué tramos tan cortos se habían añadido!.
Me dio suficiente para entrar de lleno en la hondura del amor vivido, los entrecortados sobresaltos de la cuenta de crédito, el gusto –sin cambio- por los versos, la pasión allí muy estrenada, muy hecha, sin cansancio aún, con los ojos abiertos, la destreza de mis padres para saber educarme en medio de pocos medios, las niñas que nos introdujeron en la otra felicidad de la ternura, los fracasos y los tropezones, aquella mañana de baño en un charco donde casi se me tapó todo el aire, el fútbol en la era, mi pueblo como una mina siendo mina como un pueblo, la pequeñez de todas las cosas que tuve y la grandeza con que las tuve. Nada faltaba en el recuerdo o acaso la sensación de no saber guardarlo con más mimo.

ADIÓS A LA MUERTE

 ADIÓS A LA MUERTE

Una noche despertó Sergio sobresaltado llamando a su madre y gritando con efusivo llanto que odiaba la muerte, que no quería morir, que la muerte le estaba persiguiendo; apenas tendría 5 años de aquel suceso; con la ternura propia de una madre le besó la frente y le tranquilizó con palabras cariñosas advirtiéndole que la muerte no existía, que era invención de los sueños, que durmiera, que durmiera. En la paz de la niñez quedó prendido hasta olvidar aquel pensamiento fugaz para volverse juguetón y alegre los siguientes días, como fuera con anterioridad.
Sergio se hizo mayor huyendo de la muerte, renunció siempre a montar en avión, a saltar en público, a trabajar lejos de su casa, a usar el ascensor, a asistir a clases de gimnasia e incluso a enamorarse, a todo cuanto le pudiera acarrear un riesgo de muerte. Ahora tiene más de 90 años y continúa ileso, sin heridas, sin operaciones quirúrgicas, sin amores, en un estado perfecto físico y mental libre de la posibilidad de morir pero sin haber experimentado siquiera una sola emoción en toda su vida.

martes, 10 de marzo de 2026

LA DUDA

 LA DUDA

- No estaba dudando.
- Me dudabas, he notado que dudabas de mi; que te perdías en los pensamientos de mi inexistencia, que me llorabas por haber desaparecido o tal vez por no llegar a mirarte una sola vez. Y tú sabes dónde mis ojos se hacen reflejo de los tuyos, dónde mis manos han acariciado tanto, dónde mi piel se ha mojado contigo. Y ahora me dudas.
- Sólo dudo de mí. Olvidé anoche los renglones amarillos de mi historia. Olvidé aquellos impulsos de nostalgia, he caído en un presente vacío de pasado que ha guardado insultos y reproches, para conspirar a favor de lo desconocido. He borrado las estrellas porque dudo de mí, dudo que tengan perseverancia para brillarme; he tapado el mar que ya no percibo, he atrincherado al tiempo en una minúscula frase de despedida y me he vuelto a casa a tranquilizar la memoria. Y también he olvidado la memoria, la razón del recuerdo y la inercia de pensar. Me cabe dudar en un párpado la lágrima que se ha vuelto para no caer en espacio aprendido.
- ¿Y los años, la voz, la soberbia, el amor, la lucha?.
- En la duda.

lunes, 9 de marzo de 2026

AQUEL SÁBADO DEL TREN

 Aquel sábado del tren

 

 

        Tengo que escribir de tí, de aquel sábado del tren dirección emocional a todos los sitios con un punto de referencia en Molero; tengo que escribirte que no me fui con vosotros, mi camino tenía otro trecho, mi ansiedad era la misma, pero no trencé las vías para llegar contigo al Morante, al Paseo Nuevo, a la calleja, a la miel y al agua que esperaban casi en la tahona sin vestir.

        Para vender aquel sábado de lluvias es esencial ponerle un precio alto, porque el rincón de los pimientos “encurtíos” olía a nosotros al momento de llegar y no me extrañó, nunca me extraña, que al cabo de minutos conocieras el enjambre de miradas y ternuras que se mecían en las telarañas de hilo que simulaban miedo y eran esperanza.

        Escribo de tí, solo esto, Luis amigo, porque me apetece en otoño regar la poética de la inspiración y hacerle estos grandes huecos a nuestra buena amistad. Hasta la próxima gira.

 

 

Ramón Llanes 

CÓLICOS

 CÓLICOS

Los seres humanos en general pueden padecer un cólico nefrítico pero los poetas sufren a veces cólicos oníricos, los viejos sufren cólicos neolíticos, a los futbolistas les vienen cólicos balónicos, a los curas cólicos místicos, a los dulceros cólicos tártaros, a los alpinistas cólicos vértigos, a los morenos cólicos pálidos, a los escritores cólicos esdrújulos, a los torneros cólicos férricos, a los malvados cólicos sádicos, a las modistas cólicos módicos…y así hasta llegar al mundo que sufre a diario sus perversos cólicos bélicos.

MIRANDO

 MIRANDO

En la noche inventada
el diezmo morderá los ágapes
mientras una bandada de nubes
rizará el baile de los abejarucos
en su melodía de la tarde a medias,
un cubo guardará la sombra del pozo
y nosotros espaciaremos los ritos
de vivir pendientes
de las grandes esperanzas.
Ramón Llanes. (De TODOS MIS DÍAS)

RECUÉRDAME

 RECUÉRDAME

Las últimas risas, los desgarros últimos,
la trinchera ficticia -donde tantas veces viste el amor
con golosinas-, aquellas extrañas tristezas
de los paseantes por la arena.
Recuérdame la noche del cometa
y recuérdame, -si te hace bien traerlo a la memoria-,
el horror de las batallas o el sonido
de los vientos pareciendo balas perdidas
o la indigencia curtida de los marineros.
Te recordaré cómo siempre te amaba