EN BUSCA DE LA CALMA PERDIDA.
Ha salido el honor como una bala,
siempre se parece el honor a las balas,
nunca a la dignidad o a los sueños,
nunca las balas restauran el honor.
Huele a desasosiego
en la sala grande de la fiesta del pueblo,
que algunos muchos han venido
a odiarnos por mandato
de otro alguien
que va por el mundo robando países
como si fueran sus preferidas golosinas.
Hierve más el odio que la razón,
un alguien con ética ha buscado
en las leyes la palabra
y ha comenzado otra vez la vida.
No es necesario vencer
para alimentar el orgullo
de patriotas nostálgicos.
No más que la calma y la palabra
traerán comisuras alegres
al ardor de nosotros.
Ramón Llanes
