EL MIEDO DEBE ESPERAR
El mundo de la ingesta del odio abana
a diario el miedo para los otros, ayer con aquello del coronel proponiendo un
golpe de estado, ahora con el discurso maligno contra Maricarmen, la semana
pasada con el gas pimienta y todos los días, desde hace mucho tiempo, con la
propaganda perversa hacia el núcleo matriz de la democracia. No es por
casualidad, existe un pacto con diablos creados para la ocasión del
derrocamiento que empuja laxas conciencias de seres inhabitados de corduras.
Parecen puros defensores de la verdad, se insertan en los foros para taponar
las palabras, insultan con vocablos nunca dichos en tribunas de culto, pretenden
conseguir que los de acá barruntemos el miedo, que desistamos de la rebeldía,
que nos colguemos del silencio en casa sin otro pensamiento que la corrida de
toros de los sábados por la tarde. No estamos reciclados aun a estas milongas, nos
manifestamos siempre por algo sutil e importante, ayer por la sanidad, ahora
por la vivienda, mañana por la memoria histórica y todos los días por el honor
a la poesía, a la pintura y al arte, cosas que a ellos no importan.
El miedo debe esperar, nos quedan
agallas para seguir escribiendo, nos quedan utopías que alcanzar, nos quedan
aventuras de salvavidas, de Ucranias en guerra, de Palestinas devastadas, de
Sudanes hambrientos y de Cubas ahogadas, nos queda una partida larga para
continuar departiendo entregas y soplando vientos ábregos a los conflictos;
somos muchos, cada vez más, tenemos aliados, hemos pedido ayudas a todas las
verdades y nos han ofrecido confianza. Y por todo eso el miedo que nos tratan
de infundir debe esperar.
Ramón
Llanes. 30. Setiembre 2026.