OS HUMANOS NO DISPARAN
RAMON LLANES
DE LITERATURA Y FOTOGRAFIA
RAMÓN LLANES
jueves, 1 de octubre de 2026
LOS HUMANOS NO DISPARAN
QUÉ SABRÁ EL MAR
QUÉ SABRÁ EL MAR. (XXIII)
RESPUESTAS
RESPUESTAS
Ha
venido el emisario a traer la encuesta, a preguntar por la vida, a ocuparse de
nosotros, a llevarse una respuesta en el cuaderno para sus apuntes. Ha querido
preguntar por el timbre roto, por la pared caída, por el silencio, y nadie ha
consentido emitir una respuesta. Preguntó por las horas de descanso, por los
hijos que están inscritos en el libro de familia, por la estufa apagada, por el
tendedero, y callaron los asistentes como si se tratara de una trampa contra
ellos. Quiso preguntar por el salario de cada mes, por la hipoteca vencida, por
los papeles del coche, por la ansiedad de los niños, por el desorden en la
casa, por la limpieza de los cristales, por la religión que profesan, por los
ídolos que tienen, por los sueños despiertos de cada día, y no fue capaz de
hacerlo. Preguntó por la trivialidad en forma de test: la dieta mediterránea,
la marca del reloj, los años de la abuela, el número favorito, la hora del
almuerzo, y cada cual respondió al intruso con las mismas premisas de la encuesta:
que de dónde venía, que para quién, que por qué, que cuándo, que su nombre, que
su cargo, que su filiación deportiva.
El emisario era un hombre pequeño que
nunca tuvo inquietudes ni aspiró a puesto de responsabilidad, hacía su trabajo,
se montaba en su motocicleta, visitaba a su madre todos los días, llevaba
afecto al hogar y se bebía de un sorbo la programación nocturna de la tele. No
pensaba en ascender ni en tener más hijos ni en buscar una amante ni en
escribir un poema, se limitaba a obedecer, sin preguntas y sin respuestas.
Todos los osados sin respuestas se
asoman antes a la argucia para comprender mejor por qué se les tiene en cuenta
para conocerlos; todos saben que cuando les preguntan les ofenden, que si
responden se desnudan, que si se callan aciertan. Hartos de estar hartos, de
furias, de anuncios, de voces, de acosos, hartos de la cosa pública, del amén
privado, de la asistencia y del recelo, hartos de sí mismos, los hombres sin
respuestas son la asamblea tácita, la mayoría.
Ramón Llanes.
LOS DERECHOS DE LA CALLE
LOS DERECHOS DE LA
CALLE
Me ha tocado vivir varias veces
la vida, tengo de señales el alma llena; ahora pongo la memoria en la
notoriedad de la calle para el alcance de nuestros derechos, todos los derechos
se consiguieron en la calle, no tuvimos otro escenario mejor para disentir ni
lugar más perfecto para presentar la amplia rebeldía que asoló nuestro sentido
ético de configurar la existencia. Siempre fue la calle un lugar de alianzas,
de complicidad, de compromisos, de correr, de insistir y de implicaciones; por
nombrar logros: la jornada laboral, el derecho al descanso, los convenios, el
derecho a las Autonomías, todos los derechos de la democracia, la sanidad, la
Paz, el matrimonio igualitario, la vida. Los derechos los buscábamos en la
calle o los inventábamos y una vez conseguidos en una esquina o en una plaza
seguíamos a por los siguientes; y todos esos derechos ganados en la calle son
universales y ahora forman parte como bienes jurídicos protegibles y patrimonio
de la humanidad con afectación a todos los seres humanos, incluso para quienes
nunca pisaron los adoquines ni sufrieron el dolor de las porras de los grises,
incluso para quienes ponían obstáculos para que las rebeldías fracasaran.
La calle siempre fue nuestra
aliada y solo nos falló una vez y nos costó muchas vidas, aquellas miles de
manifestaciones contra la guerra de Irak nos falló la calle, pudieron más las
malvadas mentiras de los poderosos, nos falló la calle y el mundo perdió la conciencia
pero nunca más volvió a suceder, jamás sucederá de nuevo.
Ramón
Llanes. 1 octubre 2026.
miércoles, 30 de septiembre de 2026
TU SOMBRA
TU SOMBRA
“Tu sombra me suena” fue su
saludo amable y me extendió el abrazo, hicimos parada para refrendarnos el
afecto, intercambiamos las palabras necesarias, nos miramos y nos reímos a la
vez, apenas dos minutos o tal vez un repaso a la vida, luego, sin olvidarnos, continuamos
con la misión marcada de cada cual pero
un rato largo recordé su manera tan lírica de saludarme; no solo me percibió el
cuerpo sino también la sombra e intuí que se refería amistosamente al alma. Y
tanto me gustó que me produjo este inspirado sentimiento que aquí descargo con
idéntica profusión de cariño.
VOLVERÁ SETIEMBRE?
VOLVERÁ SETIEMBRE?
¿Volverán los días
con hojas de colores
teñidas de miedo?,
¿volverán los sustos
con ojos de pandemia
y caras de muertos?,
¿volverán los sapos
a cantar en las
noches un requiem eterno?,
¿volverán las rosas
a llenar de perfume
el aire del huerto?,
¿volverán los hombres
a medir la tristeza y
romper silencios?,
¿volverá el olvido
a quitar la distancia
de aquellos recuerdos?,
¿volverá setiembre
a enterrar los
pasados y empezar de nuevo?,
¿volverá mi madre
a besarme la frente
aunque esté despierto?.
Rllanes
EL MIEDO DEBE ESPERAR
EL MIEDO DEBE ESPERAR
El mundo de la ingesta del odio abana
a diario el miedo para los otros, ayer con aquello del coronel proponiendo un
golpe de estado, ahora con el discurso maligno contra Maricarmen, la semana
pasada con el gas pimienta y todos los días, desde hace mucho tiempo, con la
propaganda perversa hacia el núcleo matriz de la democracia. No es por
casualidad, existe un pacto con diablos creados para la ocasión del
derrocamiento que empuja laxas conciencias de seres inhabitados de corduras.
Parecen puros defensores de la verdad, se insertan en los foros para taponar
las palabras, insultan con vocablos nunca dichos en tribunas de culto, pretenden
conseguir que los de acá barruntemos el miedo, que desistamos de la rebeldía,
que nos colguemos del silencio en casa sin otro pensamiento que la corrida de
toros de los sábados por la tarde. No estamos reciclados aun a estas milongas, nos
manifestamos siempre por algo sutil e importante, ayer por la sanidad, ahora
por la vivienda, mañana por la memoria histórica y todos los días por el honor
a la poesía, a la pintura y al arte, cosas que a ellos no importan.
El miedo debe esperar, nos quedan
agallas para seguir escribiendo, nos quedan utopías que alcanzar, nos quedan
aventuras de salvavidas, de Ucranias en guerra, de Palestinas devastadas, de
Sudanes hambrientos y de Cubas ahogadas, nos queda una partida larga para
continuar departiendo entregas y soplando vientos ábregos a los conflictos;
somos muchos, cada vez más, tenemos aliados, hemos pedido ayudas a todas las
verdades y nos han ofrecido confianza. Y por todo eso el miedo que nos tratan
de infundir debe esperar.
Ramón
Llanes. 30. Setiembre 2026.


