RAMÓN LLANES

BLOG DE ARTE Y LITERATURA

martes, 7 de julio de 2026

ME GUSTA EL CALOR

 ME GUSTA EL CALOR

Vive conmigo desde hace casi tres meses un sudor impreso que más bien parece piel o arruga de tanto como se empeña en marcarse y aún así restriego a quienes me quieren oír que me gusta el calor, el tiempo del calor y las consecuencias amables o molestas del dichoso calor. Algún amigo se atrevería a regalarme un año entero de calor para que -según él- comprobara cómo el calor es una turbulencia nefasta para el cuerpo y para la vida; hablamos mucho de ello y seguimos discrepando con el abanico en la mano, él con educados improperios, yo con poéticos halagos.
Mis argumentos se asientan en la vitalidad que identifica al personal en este tiempo calmo y abierto, en que el mundo es una calle inmensa donde cada cual busca su sombra después del baño de sol, en que el sentimiento es más ardiente y más fogoso el ideario, en que se duerme menos y con menos necesidad, en que el horizonte es más infinito para inducir a la aventura, en que se habla más, se ama más, se entiende mejor y se abraza más y en que la vida en estío es más alegre; estos son algunos de mis argumentos para seguir pensando que es más cómodo el calor que el frío. ¡Para tirar cohetes!.
Ramón Llanes

PARECIDO

 PARECIDO

El universo ha fijado en nosotros
su felicidad, se excede en luces,
acompaña al sol para nuestras excelencias
cotidianas, se muestra sobradamente fecundo
y entrega más de lo que pide.
Me considero universo
con pies de sur, vencejo inquieto,
rato conventual de altramuces y taberna,
sitio de todos,
candil y horizonte inacabable.
Este universo recita equipaje con mudas de poemas,
lleva un trozo de alma en las manos,
presume de caricias, se ofrece al destino,
consigue un hallazgo al corazón
y siempre guarda en el silencio
todas las preguntas.
La solapa del universo
se parece apasionadamente al sur.
Ramón Llanes.

DERECHOS INNEGOCIABLES

 DERECHOS INNEGOCIABLES

El precioso verano se ha convertido en una estación de tránsito para cualquier destino. Algunos llegarán al otoño, otros saltarán ciclos y serán capaces de acabar de nuevo en otro estío. Incertidumbres, en definitiva. Así, se me quemaron las manos buscando en mi cajón de derechos, aquellos que han organizado mi vida de manera próxima y profunda; vida cierta, sin versatilidades ni extrañezas; vida con un sobresalto de última hora que me intenta limar derechos de la máxima madurez.
Ordeno los derechos con la jerarquía de su grandeza, les asigno el etiquetado de importancia y les pronuncio el respeto con todas las mayúsculas; a nadie es permitido -ni por evolución, inercia o mandato- destruir o desbrozar los derechos innegociables que son el eje central de las causas y el bienestar del ser humano. La vida exige una ilimitada protección, desde los poderes públicos y desde la sociedad. La restricción en los medios que sirven para el cuidado de la vida, -díganse prevenciones, diagnósticos, atenciones médicas, atenciones quirúrgicas, medicación etc- supone una merma con respecto al deber de protección debido. El derecho a la vida, a la seguridad a la vida que cada cual tenemos inscrito, en todos los términos de despliegue de dispositivos que incidan en su garantía, en todos los conceptos que sean adecuados para conseguirlo, es un indeleble deber imposible de eludir en democracia para quienes ostentan, -por propia voluntad y por sufragio universal- el deber de su protección.
El cuidado de la vida desde su inicio, a todos los ciudadanos, en todos los momentos, tiene que constituir un principio inalienable para que su dedicación desprenda objetivos cumplidos de mejora de la calidad de la vida física de cada individuo. El derecho a la vida no entra en estas escalas a los efectos de competir, es el derecho por excelencia.
Esta opción ha dejado de entenderse en los últimos tiempos y emanan desde los poderes públicos actitudes de conspiración contra quienes ejercen el servicio al cuidado de la vida y contra los elementos materiales que les son complementarios e imprescindibles para tal servicio, con sobredosis de deslealtad y vulneración a los principios constitucionalmente consagrados. No puedo dar a ello mi consentimiento y elevo a la instancia mayor su mayor respeto y su inmediata rectificación.
Rllanes.

domingo, 5 de julio de 2026

NADIE TE MIRARÁ CUANDO DESFILES

 NADIE TE MIRARÁ CUANDO DESFILES

 

 

Seguro marcharás

erecto y con el fusil colgado,

un creyente de libertad deforme,

un corsario del mundo y afamado

por conmover mocitas de renombre.

Y nadie  mirará,

y nadie te verá

ni serás siquiera honroso hombre

de larga credencial,

de garante verdad,

ni al verte desfilar serán conformes.

 ¿Y cuándo gritarán

que sobra desfilar?.

La Paz no necesita tu uniforme.

 

 

Ramón Llanes

DESAFINANDO

 DESAFINANDO

Canté para alegrar un instante del mediodía
al sopor de una sombra ardiente,
canté para desafinar las distancias
que me pueblan de inversos placeres
el ritmo de la vida,
canté conmigo, para mi sola conciencia,
y me quedé despierto
desafinando las gradas altas del sueño.
Y pervivo.
Rllanes

sábado, 4 de julio de 2026

FRÁGIL POEMA

 FRÁGIL POEMA

Cualquiera es soldado
con licencia para olvidar,
cualquiera cree tener el don
de ganar. Y así, nadie es perdedor,
nadie aprende las reglas de la ética,
la disciplina del afecto.
Ha desaparecido
el privilegio de la conciencia,
esta selva se seca de amapolas,
preside el ambiente un tufo
a tanque oxidado y a penal.
Los animales reproducen vida
en Ítaca, las plantas en Jíbaro.
Se han llevado el oro de Tharsis
a las colmenas de avaros de Troya,
es el espacio un cenagal de indiferencias
donde domina un pirata
que rompe las estrellas con el garfio
y quita luz a los astros. Isla Negra
se ha quedado indispuesta
en la crecida del verso.
Autorizaron a cualquiera
para mandar con licencia,
para quemar almanaques, borrar músicas,
encarcelar el aire, envenenar el agua
y mutilar todos los poemas.
Ramón Llanes
(del poemario MEMORIA DEL PRÓDIGO)