RAMÓN LLANES

BLOG DE ARTE Y LITERATURA

lunes, 22 de junio de 2026

HEMOS HABLADO

 HEMOS HABLADO.

Hemos hablado de muchas cosas, hermano,
de todo cuanto el tiempo nos permite,
de todo cuanto la palabra nos tolera,
de cuanto el pensamiento nos anuncia.
Hemos hablado tú y yo de la ausencia transparente
y de la oscura presencia,
de la ansiedad y de los signos.
A tanto hemos llegado
que ya sabemos de cada cual su ideario de vida.
Tú, hermano, en tu lago azul de inocencia,
ingenuo como las cosas pequeñas,
sin angustias que alteren tus compromisos,
sin densidades ocultas ni miedos,
con la cara alta de la verdad en la que crees.
Yo, hermano, con la pizca de rebeldía,
la seña romántica, mis maderas poéticas,
mis fotos, mi bohemia.
De todo hemos hablado
durante los años que nos dura
y permanece la amistad.
Y ahora, para no desmerecernos,
y a pesar de los murmullos que nos asustan,
seguiremos creyendo en nosotros
y en todos los seres que nos engrandecen
la verdad de nuestro universo.
Ramón Llanes

UN CUENTO

 UN CUENTO.

En un cuento la noche tiene su parte de luminosidad, el día su tinte de tiniebla, el arco iris presenta más de siete colores, los huesos pueden ser de madera y las flores de plastilina. También en un cuento aparecen príncipes donde no existen los príncipes y brujas con escobas de volar.
Esta realidad, vista con detalle y ojos abiertos, sin colocón ni anestesia, más se parece a un cuento; surge de cualquier rincón una tormenta, alguien pulsa botones de maremotos, las brujas se prodigan, a veces todo es blanco y las hadas tienen largo protagonismo mediático en un hueco que descalifica a la fealdad.
Nadie puede atreverse a asegurar que se trata de una curva de desnivel en el equilibrado mundo de los seres inteligentes, más se parece a un cuento. Nos subiremos mañana al trapecio a buscar el trébol de cuatro hojas, regalaremos flores traídas de las montañas mágicas, montaremos un circo de gigantes. Mejor que seamos de cuento.
Este calor no trae moraleja.
Ramón Llanes

LOS LUNES VIENEN SIN SER LLAMADOS

 LOS LUNES VIENEN SIN SER LLAMADOS

Se acerca un lunes sigiloso a la soledad de un alguien triste y le pone alfileres de agonía sin ser capaz de prestarle otro fruto, viene el lunes todas las semanas y nadie puede anularlo desde su asimetría de nostalgia, se sabe que los lunes son nostalgia de sábados y domingos repletos, que no tienen personalidad propia y que se pierden en la abulia de las horas; si llega un lunes al tajo con traje dormido nadie le pide respeto ni le hace un juego amable, acaso se le pone una sombra para no despreciarle; nadie se casa un lunes ni se peina bien ni se limpia los zapatos, los lunes no son para eso; si se presenta un lunes con un cumpleaños en el minutero se le aplaude un rato y se le olvida después. Pero los lunes son pacientes, llegan sin ser llamados, tienen su cobertura legal y se acomodan libres y ufanos como cualquier otro día hasta que un lunes de la vida toque la suerte al timbre y descargue riqueza y un bienestar inesperado, entonces ese día de lunes será siempre el de la alegría aunque nadie recuerde nombrarlo como lunes sino como el día 10 del mes mayo porque los lunes carecen de rango. Qué habrá pensado un alguien humano que recibiera una sentencia condenatoria en la mañana de un lunes caluroso de un mes de estío.
Ramón Llanes. 22.06.2026 (lunes).

OFRENDA Y PETICIÓN

 OFRENDA Y PETICIÓN

Ofrezco un saludo a destiempo
un consejo imprudente
una caricia en público
una mirada ajena
un ramo de rosas.
Y pido: un saludo siempre
un consejo fácil
una caricia a solas
una mirada pequeña
un ramo de rosas.
Ofrezco un recuerdo sin datos
un sueño de pesadillas
una copa de sol
un baño de luna
un poema con música.
Y pido: un recuerdo agradable
un sueño de amor
una copa de vino
un baño de sol
un poema con música.
Ramón Llanes. (Del poemario UN SOPLO DE MI VIDA)

domingo, 21 de junio de 2026

MIL NOMBRES

 MIL NOMBRES

Pudimos haber advertido revisando los modelos de estancia que tenemos mil nombres asignados en el formulario de vivir y acaso sin darnos cuenta somos cliente en la tienda, docente en el colegio, inquilino en la casa de otro, votante en las elecciones, parturienta en el parto, preso en la trena, actor en el pleito, payaso en el circo, adversario en la contienda, enfermo en el hospital, pecador en la iglesia, funcionario en la oficina, difunto en el entierro, vigilante en la playa, socorrista en la piscina, camarera en el bar, zapatero en el oficio. Y acaso por ello el modulador se olvidara del uso de los mil adjetivos que nos quedan impuestos para ser soñador en la vida, tímida en la mirada, libre en el pensamiento, pasota en el sueño, romántico en el amor, rojo en la ideología o tierno en la costumbre. Así tendrá la vida mil formas para llamarnos que siempre serán diferentes dependiendo del lugar, de la actitud o del compromiso. Mientras nosotros seguimos en lo nuestro aceptando la propuesta como una diversión.
Ramón Llanes.

YO MALTRATO

 YO MALTRATO

Yo maltrato el curso del diálogo, me quedo en silencio para no gritar cuando apenas sale la voz, mi histeria se sube al infinito de lo absurdo, carezco de reacción de calma, pierdo toda la capacidad de cordura de las personas pacíficas y dejo de ser un civilizado en esa opacidad silenciosa de la cobardía y daño los códigos humanos de convivencia. Yo maltrato si ocupo la acera del amor solo para mis gozos, si abuso del placer con gemidos de posesión y me creo músculo o sabio merecedor único del cuerpo y de la conciencia de la amada. Yo maltrato en la alcoba que en detrimento ajeno me incita a una presunción de poderío capaz de forzar los besos e imponer la plena sentimentalidad como cualquier salvaje que se olvida de ternuras. Yo maltrato al faltar a la consigna del humor como medio de conspiración contra tedio y rutina en momentos de escasez de fantasías. Yo maltrato la delicia de abrazarnos y maltrato desafiante la caricia imprevista, la palabra menos tierna y los contrapuntos del debate si acaso no se me corresponde como equivocadamente mis pocas facultades me requieren. . Yo maltrato con desesperación en noches apasionadas al faltarme el tiempo deseado. Yo maltrato con la imbecilidad de los poderosos y acabo por admitir mi desvergüenza.
Yo maltrato por error, soy lo incívico de mi lista ética, me asusto de bordear estas insolencias malvadas que me pueblan el alma pero no me sobrarán agallas para hacerme al molde que me enseñaron porque creo ciegamente en mí y en mi conciencia.
Ramón Llanes.

AL HILO DEL FÚTBOL

 AL HILO DEL FÚTBOL

Con esto del fútbol, el tiempo del ocio se acelera, nos quedamos desatendidos, desocupados, como si no tuviéramos ocupaciones. Y luego la sorpresa de nuestro equipo nos eleva la moral, nos pretende ansiosos de triunfos, se nos agolpan las emociones. Es el contorno de la vida activa, algunos de los sueños que notamos se precipitan para cumplirse. La euforia ronda calle a calle los pueblos, es como una Navidad en verano, donde casi no se habla de tristeza ni de penalidades ni de agobios. El fútbol aglutina nuestros sentimientos.
Se necesitan los espacios ocupados de algo que dé sentido a la indolencia restante, a la de los días sin notas de color. Para alguien, que se asoma de soslayo a la pantalla por la inercia, rechaza el espectáculo con sus razones pero nada impide que el grueso de los forofos continúe en alegría, se gana un pulso a la competición con el esfuerzo de otros. Se sienten las ilusiones y se propagan. Es el entorno quien manda. Y nosotros somos entorno y parte, paganos y lúdicos, en este elenco de motivaciones.
Hasta que se nos permita el placer, disfrutemos.
Ramón Llanes