RAMÓN LLANES

BLOG DE ARTE Y LITERATURA

viernes, 23 de octubre de 2026

DE LA PAZ Y DE LA MINA

DE LA PAZ Y DE LA MINA
La parte de nosotros que deambula
en la nostalgia nos pide el clamor
conjunto de la Paz, de la Mina,
de los pozos abiertos,
de las extendidas manos,
del barreno en el aire,
del abrazo en el alma;
nos pide un eco distinto
en la galería que evoque la Paz del azufre,
para agarrarnos Mina a la parte de ti que nos quema
las entrañas de nuestra obstruida pasión,
la parte de la Paz que nos inquieta la soberanía
del sentimiento. Hemos perdido toda la parte de la Mina,
toda la Paz en partes, todo entero el deseo;
a mucho de amarlas conseguiremos
alcanzar de la Mina su ajuste,
de la Paz su sistema, de nosotros el regazo,
de la vida
las míticas emociones.
Ramón Llanes.



EL EXTRAÑO VALOR DEL JURAMENTO

EL EXTRAÑO VALOR DEL JURAMENTO
El ser humano huye del juramento porque sabe del compromiso ético que conlleva y de sus consecuencias negativas en su fuero interno y en su dignidad; en ocasiones, sin embargo, es preceptivo jurar y se hace -pensamos- sin rigor, a la ligera, como si fuera parte del protocolo que el cargo impone, como la corbata o la hora; y con el transcurso del tiempo se ha convertido en una liturgia banal. ¿Qué pensará un recién nombrado senador, delegado, presidente, parlamentario o alcalde cuando pone su mano encima de la Constitución para jurar su cargo?, ¿será consciente de la importancia de su promesa?, ¿le servirá de algo en su comportamiento público?, ¿será conocedor de sus reglas, de sus motivos y de sus deberes para con sus súbditos en base a ese rito?, ¿lo tendrá en cuenta durante su tiempo al servicio de los demás?, ¿se olvidará de las consignas partidistas que sean contrarias al ordenamiento jurado?; de no ser así, ¿por qué no se instauran métodos de reproche y castigo para los incumplidores?. ¿Es temprano aún para andar con estas cavilaciones?.
Ramón Llanes.

QUÉ SUERTE

QUÉ SUERTE
Qué suerte que a vosotros os tenemos,
qué suerte nuestros pueblos, nuestra gente
y qué suerte sabernos diferentes
en esto de querer y de entendernos.
Ramón Llanes.

NACER A LA VIDA

nacer a la vida


Por escribir versos terrestres

nazco a la vida

en cada minúscula letra

y en cada renglón.

Es la necesidad espiritual

que me ordena el alma

y me requiere la inocencia.


Rllanes (De FÁBULA DEL VACÍO)

miércoles, 21 de octubre de 2026

RECUÉRDAME

 Recuérdame.

Recuérdame que me ate los zapatos,
la soledad no arrecia,
duele la memoria,
recuérdame que no me olvide
de acercarme al norte de mi tiempo para guardar el paraguas,
la fiebre no ha llegado,
los árboles tienen fijas las hojas.
Recuérdame que no me olvide de mirar la noticia de la tarde,
recuérdame que insista en el poema de anoche.
Recuérdame que te dedique el fin de semana o la vida
con el premio de casi la luna llena que nos oriente,
así las cosas, parecerán de otra manera.
Recuérdame que no me enfurezcan los goles
ni me mientan los árbitros,
pasaremos de largo por el césped.
Recuérdame que estamos aquí
con mejores sentimientos
y más noble actitud que el siglo pasado.
Recuérdame que no te olvide.
Ramón llanes

martes, 20 de octubre de 2026

VIVA LA LIBRERÍA


 

LAURA

 LAURA.

Caídas todas las hojas del árbol, desnudo, propicio a que el viento le quite la savia de soñar y vivir, que el otoño le arranque las miserias, que no le quepa una mirada, un halago, un hastío; jalde su cuerpo intrépido a intemperies hambrientas. Los árboles no tienen ahora tiempo para la esperanza, se pierden en flemas de descuido, ni van ni vienen, ni se acercan, ni gritan, ni estiman.
Están los hombres como los árboles, los niños son su propio juguete hasta que la hora de sorpresas entre jardín arriba por el corredor de una luz despiadada. Al fondo suena el arpegio insomne de una guitarra llamando a melancolía y mana de las nubes una lluvia carnosa.
- Laura, deja que te mime. Se te nublan las lágrimas si te cansas esperando tras los cristales. Esta tarde es para el otoño, él no vendrá; deja que te acaricie, deja, mi niña, que enjuague tu pelo en ternuras, no vendrá, no vendrá.
Poco a poco un sobresalto y ¡la noche!, con Laura en la ventana de abajo contando árboles miedosos, viendo correr las hojas por el tejado y azuzar las ramas al cobertizo. Y Laura se miente, se esconde de los ruidos, se estremece del silencio, no se cansa de su deseo.
- Él es como los árboles que ni van ni vienen; como los niños sin juguetes. Has de dormir, mi niña, el otoño te ha impedido los besos, pero el otoño trae sueños cuando lo anuncie en el jardín.
Después, las criaturas del firmamento dejaron en nada la tarde mas no lograron apagar la esperanza de Laura.
R.Llanes