RAMÓN LLANES

BLOG DE ARTE Y LITERATURA

domingo, 12 de abril de 2026

SENTIRES

SENTIRES
Siento primavera romántica escogerme
para amasar otro sueño ilimitado
y sembrar partículas de SUR de rato a rato.
Siento la mar y el SUR acercándome a los rojos tejados,
a los nuevos naranjales,
a los balcones floridos y a la espuma.
Siento la vida
vivir en mis adentros.
Ramón Llanes. (de ÁMBITO SUR).

viernes, 10 de abril de 2026

OPINAR

OPINAR
De opiniones se han hecho los importantes tratados y se han formado los esquemas que ejercen como reglas de ética y estética esta comunidad de adeptos a vivir; cada vez son más necesarias las aportaciones a este engranaje y con ello se ha llegado al vicio de opinar sin saber. Los medios son restrictivos y medianamente rigurosos pero las redes sociales permiten de todo y la osadía impera y copa la lista de argumentos sin base ni entendimiento; de banalidades y torpezas están llenas las páginas (o muros) que no vienen a enriquecer el diálogo ni la cultura sino a emborronar los renglones y las mentes; pocos opinan de la composición de las galaxias o de la cría de cangrejos jorobados porque no saben y sin embargo cualquiera, sin tener idea, opina de política como si fuera un gran experto y entonces el error surge y la confusión se extiende, mal asunto. Esto no lo consideren como una opinión.
Ramón Llanes

jueves, 9 de abril de 2026

GENTE

Gente.
Estuve en la solana, en campo abierto
y había gente que buscaba algo en los árboles,
recorrí las calles donde mucha gente huía de la prisa,
tropecé con el dolor y seguía habiendo gente a sus espaldas,
en el mismo sitio me encontré con gente dispuesta,
paseantes, aventureros, enfermos,
se crecían en la búsqueda de lo etéreo
y jugaban a entretenerse con la felicidad
dando por hecho haberla encontrado en las afueras.
Ramón Llanes.

miércoles, 8 de abril de 2026

UNA LLAMADA, UN RECUERDO

 UNA LLAMADA, UN RECUERDO

La espera tiene esa virtud de constancia que anima la soledad hasta nutrirla de sensaciones; ayer esperaba, mañana esperará con la docilidad del pensamiento en cada mimbre de estancia, luego el devaneo con la sorpresa, la suntuosidad del regalo. Todo se convierte en prenda de apego, la delicadeza mima las razones y la querencia a lo nuestro deja viva la estampa del deseo.
El recuerdo en la estima de esa verdad que consolida el cómodo compromiso con la realidad, hay pendientes que dejan de serlo y futuros que se enrolan en una pausa de lógica. Ya están en el fragor del tiempo las cosas puestas para las faltas, las coberturas y las listas. Nada sobrará en la faldriquera o acaso un hueco mínimo para un sentimiento de última hora.
Así se estibará el sondeo de felicidades pretendidas por la contundencia de una llamada a las cuitas de lo agradable y con la creencia en la fortaleza de los recuerdos, un todo impersonal que se funde en gracia y a veces en gloria de humanos de a pie que circundan hiperverdades con las mismas ganas que sube una estrella a otro firmamento. Sobran motivos para esperar desenlaces colgados en los recuerdos como sobran estímulos para libar con los ojos de la inconsciencia cualquier júbilo que se adelante. Llamada y recuerdo, un algo efímero que se repite en el largo cauce de nuestro tiempo.
Ramón Llanes

LA MUJER DEL HOMBRE MÁS FELÍZ DEL MUNDO

 LA MUJER DEL HOMBRE MÁS FELIZ DEL MUNDO

La mujer del hombre más feliz del mundo
tiene los ojos manchados con rímel de alcohol,
se desnuda obligada por la mano
y tirita cada vez que le añaden un beso
con vana palabrería y sucio merecer.
La mujer del hombre más feliz del mundo
duerme despierta de soledades,
es abrazada con látigos ardientes,
se arrodilla por mandato
y se culpa de no dar tanto como le ordena.
La mujer del hombre más feliz del mundo
le ha partido sus proezas en diez mitades
cuando clavó con rebeldía su última mirada
en el grito agudo de su valentía
y salió huyendo como un cobarde
el hombre más feliz del mundo.
Rllanes.

martes, 7 de abril de 2026

FANDANGO. SOLO TENGO


 

LA TERCERA PARTE DE TI

 LA TERCERA PARTE DE TI

Asombrado acude quien suele aligerar el paso al edén de una mirada tuya y de ambos, y percibe que las velas tributan su agonía con luces tibias no deseando el apagón y deseando el apego; transcienden de vida a sombra haciendo el humillo de atención que les ocupa la supervivencia. No se han perdido pero están en ello, acaso por no ser alimentadas de alegorías de afecto. Cuando el pronóstico acecha, solo la tercera parte de ti anima la condolencia, el funesto precio de lo distante se traga las dos partes de la dedicación.
Llamaremos otra vez a la osadía, a las previsiones sin protocolos que impulsaran vida activa en el ámbito del amor, llamaremos a los hados protectores, a las alcancías de reservas de sentimientos que guardan tanto, al tiempo apacible que se sincera sin pasar y enmudece si son los amantes quienes arengan las caricias. Esa costumbre de llamar que nunca se pierde y todo es como ayer, como la última tarde, como el renglón que deja pasión abierta a la próxima línea.
Y sondear las partes de ti, las desconocidas y amadas, las partes del alma inmune, los predictores que se acaloran con el tacto, las búsquedas de las sensaciones que motivan luengos proyectos de eternas querencias a fin de preservarlas del desacato de la inercia y los sobresaltos. Entonces, brillen velas encendidas sin mestizaje.
Ramón Llanes