CULPABLES DEL EMPLEO
Cuentan las sagradas estadísticas que en este mes de julio se contabiliza un empleo creciente solo visto veinte años atrás y ya han levantado la voz las catervas oficiales y oficiosas para asumirse directamente el honor del progreso en la lucha contra esta lacra social tan al orden del día y tan al uso en nuestro entorno. Y dicen quienes representan a la autonomía cercana que han sido ellos, que los programas están dando sus resultados; y dicen los del estado que las consignaciones presupuestarias han conseguido engrandecer la economía y desbancar el paro; y algunos otros organismos de indolente estancia también pretenden apuntarse el gol. Nadie, sin embargo, halaga al Sebastián de Lepe que aumentó la siembra a base de desvelos, al Pedro de Moguer que se apostó un esfuerzo más con la vida, al Juan Antonio de Palos que ha llamado a cuarenta trabajadores más, al Vicente de Lucena, al Paco de Bonares o a los cientos de agricultores de la zona que han hecho bien las cosas. Nadie ha encumbrado a las PYMES que arriesgan, a los autónomos que se aventuran, a los migrantes y a los jóvenes que han comenzado por primera vez a involucrarse en la sociedad. Nadie tiene en cuenta a la ingente cantidad de trabajadores que desplazan su sentido del confort a cambio de seguir subsistiendo. A esta gente me refiero para dedicarles un brindis.
Ramón Llanes
