RAMÓN LLANES

BLOG DE ARTE Y LITERATURA

martes, 3 de noviembre de 2026

HENO DE PRAVIA

 Heno de Pravia

Pravia es un concejo y parroquia de Asturias con una población de 7800 habitantes. La historia del jabón Heno de Pravia empieza en 1903. En aquel año Salvador Echeandía Gal, cofundador de Perfumería Gal con su paisano (ambos de Irún, Guipúzcoa) Lesmes Sainz de Vicuña Arrascaeta, realizaba un viaje por Asturias cuando al pasar por la villa de Pravia quedó prendado del aroma que se desprendía del heno recién cortado. A partir de ese momento se obsesionó con la idea de crear un perfume con aquel olor. Como consecuencia de ello, en 1905 sacó a la venta un jabón con el aroma del heno recién cortado al que llamó Heno de Pravia en recuerdo de esta localidad. En 1911, Perfumería Gal registra como marca la pastilla de jabón para tocador de Heno de Pravia, que ya llevaba un año en circulación. Este jabón se presentaba en forma de una pastilla de color verde como el heno verde y envuelta en papel amarillo como el heno seco.
Su éxito también se debe a que fue la primera empresa española en crear un departamento de publicidad. Se preocuparon en contratar a los mejores publicistas e ilustradores de principios del siglo XX. Actrices de la época la publicitaron como Margarita Xirgu, María Guerrero o María Ladrón de Guevara. Esta última declaraba en una portada de junio de 1916 de la revista Nuevo Mundo: “Me lavo con jabón Heno de Pravia porque es el más beneficioso para el cutis y el más perfumado”. En los años cincuenta, la compañía empezaría a contratar cuñas de radio, con músicas y canciones publicitarias pegadizas. Desde entonces hasta ahora aquel jabón con olor a hierba ha tenido un gran éxito, convirtiéndose en toda una gama de productos de higiene (jabones en pastilla, jabones en crema, geles, desodorantes, colonias familiares y colonia envasada), siendo actualmente una marca bien conocida y diferenciada que se vende en todo el mundo, a pesar de tener ya más de un siglo de existencia. Ahí queda.
Ramón Llanes. (Datos históricos obtenidos en Wikipedia)


A MI CAMPO DE SUR

 A MI CAMPO DE SUR

Que llueva,
que llueva en mi campo
que le hace falta,
que lleva sin beber
desde hace tanto,
que conoce la sed
y sabe sufrir
hasta el cansancio.
Que llueva,
que llueva bien,
mucho y despacio,
que le sobra polvo
a mi camino
y parece más corto
con el barro.
Que llueva,
que llueva un poco más
y será poco,
que ya no sabe el agua
sus regajos
y está cansado el sol
de singladuras
y está dolido el sol
de calentarlo.
Ramón Llanes. (UN SOPLO DE MI VIDA)

lunes, 2 de noviembre de 2026

OTRA VEZ

 
OTRA VEZ
 
Pequemos otra vez,
 rompiendo la farola del campo,
esa bandeja grande que, en forma de plata aseada,
se mueve colgada
por los llanos y los esmeriles,
se aniña, se empobrece, se disloca.
Luna se llama también
tu pensamiento.
 
 
Ramón Llanes. (de MEMORIA DEL PRÓDIGO)

EL CIELO ESTÁ DESHABITADO

 

EL CIELO ESTÁ DESHABITADO

Cuentan las crónicas de avezados entendidos en celestología que de poco tiempo a esta parte ha quedado el cielo sin clientela y se ven allá las calles y las camas y los circos y los parques muy solitarios, completamente faltos del personal que antes llegara a base del buenismo alcanzado en los sistemas premiantes de la órbita tierra. Se estudian las causas en universidades astrales para salir de las dudas y corregir o ratificar los resultados para bien de la atmósfera o para mal de los bichos vivientes; pugnan encuestas de renombre y casi a diario surgen gráficos de colores que distribuyen opiniones a favor y en contra de los elementos empleados para saber tanto de tan alta cúspide en cuestión de tiempos escasos incapaces -según las ciencias- de advertir dolencia, placer, perversión o daltonismo.

Ha quedado al arbitrio de la interpretación de los gatos. Lo cierto es que el cielo está en crisis de vocaciones, que habrán influido los humos tóxicos del régimen mundano o las incapacidades para alcanzar glorias prometidas o la escasez de creencias o el imperialismo de la no verdad; nos quedamos sin cielo de aquí a diciembre, sin cielo y sin frío y acaso sin agua, probablemente sin razón para oponernos a las encuestas, sin interés por las promesas y sin miedo por no alcanzarlo. Y así las cosas, de esta manera tan vulgar no demostrada ni escrita en libros importantes, así las cosas, una vez vivos, felices por tener tierra en los bolsillos y en la boca, engañados a conciencia y convencidos de la esterilidad del tiempo y de la tristeza alegre, hechos ya a todo eso y así las cosas, para qué el cielo.

 

                Ramón Llanes. 2.11.2026

domingo, 1 de noviembre de 2026

DIFUNTOS

 DIFUNTOS

Los difuntos somos nosotros antes de ayer o el año pasado, solo que a ellos ya les vibró la muerte y alcanzaron la dimensión de una presencia diluida en el pensamiento; los difuntos nos viven los días con adelanto, nos recuerdan las recetas de los sueños y nos cuidan en los reversos de las curvas; nos calman y nos infunden rebeldías. Están en las luces de la memoria a todas las horas de todos los calendarios, hoy han bajado a la tierra a un no sé qué de efeméride para el ritual acostumbrado del cementerio y se dejan ver entre las flores y lloran al conocer los nietos que no conocieron en el quicio de la vida.
No aprendemos a existir sin ellos, nos hacen falta, les necesitamos para sustentar y agrandar los sentimientos.
Ramón Llanes. 2.11.2026

DESPUÉS DE MAÑANA

 
DESPUÉS  DE  MAÑANA.
 
Has olvidado tu horquilla en mi zapato,
las gafas de leer, la pulsera y los besos en la mesa de noche;
el libro de poemas abierto por la página 27,
los recuerdos que no existen más que en el recuerdo
y la mitad del precio de soñar, has dejado;
y una bruma de espacios sordos
que turban y divierten mi emoción
cuando no es ajena a nosotros.
El vacío es una estampa en el cuarto,
solo la percha guarda tu olor a desnudo
y medio pendiente en el suelo de aquel olvido.
Habías gritado libertad sin querer despertarme
y lo hiciste con ternura, despeinada de amor.
Aun me agobia el eco de ayer,
me retumba en las manos la indolencia
que no se hizo cómplice
cuando se cerraban las luces del espejo
y te mirabas la sonrisa que te salía del alma sin haberla llamado,
eres así de excepcional, tal como te conocí.
Te hacías alegre y estabas triste
antes y después del último cumpleaños.
Luego cayó un reloj que avisaba la hora del equipaje
y te llevaste otro libro y tus medias
y todo se transmutó en melancolía.
Pudimos hacerle todos los guiños al dolor
pero ya era mañana al advertirlo.
Es que sonaste a ocaso
allí detrás de la puerta,
sobre el rincón derecho.
Y, de pronto, ya no estabas
ni estaba el eco ni el dolor ni la habitación
ni la ciudad ni el olvido.
No estaba el futuro llamándonos
ni estaban las caricias en la sombra
ni siquiera quedó la armonía del mensaje.
Solos tú y yo, en la culpa, en el placer.
Te quiero hablar, otra vez, cuando te tenga.
¿Quisiste volver para decirme:
“después de mañana seguiremos amándonos”?.
 
 
Ramón Llanes.

NOS ESPERA LA PAZ

 NOS ESPERA LA PAZ

A pesar de todo la Paz nos espera detrás de la rémora o el conflicto, detrás de cada bulla y cada insulto, la Paz tiene sensibilidad infinita y estará pendiente de acortar el desahogo de unos, la incongruencia de otros y de restaurar los valores perdidos, las incomodidades que nacen de un desahucio y la violencia que se impregna en la sociedad por el ejemplo de quienes no saben aplicar la democracia; la Paz sabe reconducir la soberbia de los estrados y extirpar los modelos injustos que imponen los seres injustos que se precian de impartir la justicia, la Paz posee dones profundos que no han sido aun descubiertos por los rancios gremios que oponen su verdad a la verdad de todos.
La Paz domina los estigmas del paisaje y sabe consolar las tormentas, se mueve fuera del ámbito que odia y observa amorosamente a los humanos, a los árboles, a las cosas y a cada una de las vidas que ejercen temporalidad en esta tribu. Esta Paz, que se fue forjando minuto a minuto y milímetro a milímetro, tan ganada a la oquedad y a las sombras, esta Paz que gime en el dolor, se agacha y se levanta con el latido que emite el universo.
Estamos protegidos por la Paz, es la todopoderosa verdad de las fuerzas naturales y cuando ella venga provista de infinitud nada ni nadie sabrá evitarla. Y entonces entenderemos que todo lo actual sumido en gresca habrá sido un paso imperfecto, y entonces se pacificarán las brisas, sobrarán la altivez y el engaño y con seguridad absoluta andarán sin miedo los trenes de la vida.
Ramón Llanes. 1.11.2026