RAMÓN LLANES

BLOG DE ARTE Y LITERATURA

martes, 17 de marzo de 2026

HAGAMOS LA GUERRA

 HAGAMOS LA GUERRA

No son buenos tiempos para la paz, hagamos la guerra; pongamos grilletes en las esquinas, despropósitos en el afecto, veneno en los besos, insolencia en el trato, estupidez en las relaciones; pongamos aguarrás en el vino, intolerancia en los modos, bronca en las tertulias, gritos en los silencios, maldad en las miradas; pongamos odio en el aire, pongamos ineficacia en las tareas, pongamos sombras malditas en la luz, pongamos engaños en el negocio, pongamos tristeza en el amor. Pongamos envidias y sustos y bullas y zancadillas y desprecios, pongamos, en este mundo nuestro, todo aquello que conduzca a tributar honor a la guerra o pongamos políticos que estén enmarcados en el belicismo y démosles poder, más poder, mucho poder, para que puedan, a su antojo, declarar la guerra a los pobres, a los homosexuales, a los artistas, a los inmigrantes, a los enfermos, a los macarras, a los médicos, a los universitarios, a los cultos, a los filósofos; prestemos nuestra conciencia para que con ella fortifiquen los saldos, custodien los tanques, compren bombas y acechen de manera continua a otros seres, aunque no sean enemigos, aunque nunca fueran enemigos; vendámosles la libertad para que inventen naufragios, desapariciones y muertes; hagamos que sean exactamente nuestra pasión y entreguémosles nuestra verdad para que limpien el mundo de seres contrarios a sus pensamientos y para que nos consigan un cielo azul eterno para nosotros y una tierra espléndida, falaz y suntuosa para ellos. Hagamos la guerra que les interesa y miremos nosotros a todos los lados distintos de donde se deslizan las bombas; dejemos que lloren quienes no son de nuestra cuerda y que se destrocen de miseria y se mueran despiadados por esta civilización sensata donde no tienen cabida los sueños ni las utopías ni la paz.
Sigamos sin desmenuzar la lealtad aprendida y sin prestarles la palabra para que la usen y aspiren a estar en perfecta complicidad y consonancia con los seres que componemos esta linda huerta de frescas ideas de concordia donde no se crían ni crecen las venganzas ni los verdugos ni los odios ni los fusiles. Sigamos jugando a soldaditos entrando en sus campos de batalla y en sus aviones de combate, sigamos aplaudiendo los telediarios que anuncian embestidas, sigamos votando discordias y armas hasta que quede el suelo en un imperecedero dolor, sigamos ignorando las consecuencias pretendidas de la paz y estaremos haciendo la guerra.
Ramón Llanes

lunes, 16 de marzo de 2026

ME CONFORMO

 ME CONFORMO

Me conformo con este lugar,
con esta luz, con mi impaciencia,
con los vosotros pacíficos que andáis el agua
buscando la paz de los humanos para los humanos
despreciados por la paz.
Me conformo con aligerar la tarde
para seguir proponiendo poemas
en la escolanía, el cementerio y los hospitales,
para volver al verso
como quien vuelve a casa para abrazar a la madre,
que inventa con palabras la solución del mundo.
Me conformo contigo que trabajas conmigo,
que juntos creemos en la utopía
de cerrar las puertas a los artefactos que nos hunden,
contigo, que duermes conmigo pensando
en despertar sin sonido de bombas;
me conformo con los seres
que han llegado hoy hasta aquí
para sobresaltarse con nosotros
y apurar otra copa de verdad en esta singladura poética.
Confórmate conmigo
y hagamos que nos crean virtuosos
de la Paz, que no se detienen, que no desfallecen,
que miran la vida con el color de lo posible.
Confórmate conmigo, poeta.
Yo me conformo con este lugar, contigo.

Rllanes.

PARA NOSOTROS

 PARA NOSOTROS

Ha venido a recogernos, el agua.
A templarnos, el aire.
A tenernos, el tiempo.
El mar ha venido en acarreo de olas
con sueñecillos de singladuras
en los arenosos ojos, a mecernos.
Han venido para estar,
estar en lazos con nosotros,
la libertad, el vencejo, los colores
y tu jazmín,
con sed de ti
vinieron las lluvias, el ángulo, la balsa.
El hombre urdido en bruces de creosota
ha venido limpio a tu ventana.
Y el sol, en golosinas, ha venido también
para nosotros.
Ramón Llanes.

DE LO TENIDO, DE LO DEBIDO

 DE LO TENIDO, DE LO DEBIDO

He de hacer el inventario general de vida, he de conocer los amigos que me quedan, los abrazos que debo; he de formatear la lista de los agobios, restaurar los sentimientos -que acaso se dolieron, que acaso se olvidaron-, conspirar en el papel contra todo aquello que desee sea causa de desprendimiento, he de valorar todo cuanto ha merecido formar parte de mi patrimonio y de hacer cuentas de todo aquello que aún falta por cumplir.
Que de lo tenido no se llene el cuaderno de intereses y monedas, que de lo debido no sea grande la página; que de lo tenido sobresalgan los recuerdos, las pasiones, el entusiasmo, la verdad; que de lo debido estén también en el apunte las acciones en contra y una consigna para tener plena insatisfacción y dotación presupuestaria para el desagravio. Que de lo tenido se junten los nombres de quienes pusieron gotas de amor y a quienes tuviera afectados extensamente con la estima. Que de lo debido no vengan a cobrar su parte con la misión de diezmo intrépido y sí con la obligación de exigir.
Que no haya de ser un pulso a la existencia con tal de saldar la cuenta de los desequilibrios, las locuras y las rebeldías; que no sumen más los éxitos que los fracasos, que se escriban en rojo las pérdidas de amistad, valores y pequeñas cosas; que no se haga imposible reconocer errores y figuren los nombres de los momentos de envidia, codicia y arrogancia, no para el castigo y sí para la corrección; que al tener se le otorgue la prueba de la entrega, que al deber se le note la dosis de tolerancia.
Lo tenido fue causa de una constante premura por la complacencia, desde la constancia a la lucha, desde la realidad a lo imposible. Lo tenido no ha perdido vigencia, lo debido no es una asignatura pendiente. El libro quedará escrito, -no emborronado-, en el orden de los sueños, como un listín de memorias que convierta cada renglón en un emocionante canto a la vida.

domingo, 15 de marzo de 2026

COSAS DE LA CALLE. 12

 COSAS DE LA CALLE (12)

El banco como entidad financiera refuerza todos los conceptos de la necesidad de limitar la ferocidad del capital hasta establecerse en una encuesta última de la hartura social que existe con esta figura. El banco representa las más de las veces la usura, otras el engaño y muchas otras viene precedido, - no sin razón- de cierta mala fama al ser uno de los servicios más caros del mercado. Nos hemos creado su necesariedad porque son buenos e imprescindibles los servicios que ofertan y ofrecen aunque se excedan en este ofrecimiento llegando a convertirse en tiendas de todo.
Ayer realizaban una protesta los vecinos de un pueblo porque la entidad bancaria había decidido cerrar sus puertas en la localidad. Pudieron hacer fiesta, tirar cohetes, poner farolillos y divertirse pero optaron por hacer público su rechazo al cierre del banco. A los mayores les dolería no poder acercarse con parsimonia a cobrar su pensión y pagar la luz y el agua; a los jóvenes se les cerrarían todas las puertas para acceder a un préstamo para esto o para lo otro. Eso no importa a la entidad, no se tiene en cuenta que el servicio sea necesario solo observan su bajo nivel de rentabilidad y “quédese que yo me voy”. Los vecinos debieron aplaudir la decisión y extenderle alfombra roja para que se les hiciera más cómoda la marcha, “me cachis”.

CONVERSACIONES DE TABERNA

CONVERSACIONES DE TABERNA



Repasar lo antiguo sin necesidad de añadirle nostalgia agrada o al menos entretiene; si acaso se vuelca el recuerdo en lugar compartido con personas de la misma o cercana crianza, produce diversión; el complemento de la habitualidad con un hilo genérico consentido, aumenta el placer; si se reproduce en torno a hechos graciosos acaecidos que están inscritos en la memoria, emociona. Y consumir a diario este alimento espiritualizado se entiende como eficaz para el buen desarrollo de la vida. De ahí que conversar en una taberna con personas del mismo paisaje y de igual paisanaje, supone para todos un deleite que se eleva a más altitud si se trata con amigos de similares edades e identidades. Advierten las normas que las amables relaciones favorecen los estados de felicidad; la taberna es un lugar que posee esa magia de acudir cada cual a la leyenda, al cuento y al pasado a sabiendas de producir acercamientos de afectos con las dosis lógicas de ampliar los conocimientos de todos los adictos a estos efusivos diálogos donde prevalece el sentido de la homogeneidad en el educado debate.

Llegar a la hora exacta a la taberna, encontrar a los mismos, saludarnos tal vez sin necesitar más palabras que una sonrisa o un gesto cómplice, ocupar la misma silla, tomar la misma copa e hipotecar con honor ese rato único del día por saber de la plenitud del momento, significa resolver la supervivencia al estilo más fácil y elegante que ofrecen el tiempo y los compañeros de tertulia. Perderse en ello es olvidarse de absurdos pensamientos, falsas guerras y sucias opulencias.

Aun así, lo más importante de todo se configura en la aceptación de los códigos especiales que se imponen en esta costumbre de reunirse en una taberna para hablar y reírnos de nosotros. Me voy, no quiero llegar tarde.



Ramón Llanes. 15.03.2026

AHORA VENGO YO

AHORA VENGO YO
He venido a cambiar el último subrayado en rojo del horizonte que ayer puso la tarde en las puertas de la noche, me gusta el rojo, tiene demasiada fuerza para anunciar la oscuridad; vengo a ponerle al amor el nombre de las cosas que se mueven sin ser vistas, no le llamarás a partir de mañana “amor” a la manera de expresarnos el sentimiento del afecto y más allá, detecto las líneas pálidas de los labios besados en la trayectoria del preámbulo del beso; cambiaré el concepto que tienen las flores en la belleza para inculcarles algo de suciedad, las consonantes nunca deben presidir palabras hermosas, se hará la fealdad si esta responde al código que me gusta. No te llamaré amigo, que desde ahora serás la controversia de mi pulso, el anonimato de mi secuela de hombre, no me gusta la palabra amigo, acaba en vocal que a su vez es nihilista, se confunde con un cero. Y acaso sepas que para cambiarlo he venido yo -todopoderoso incauto- a desculturizar la vida porque en el pupitre donde habito no están bien vistas las palabras que acaban en “da”, gustan más aquellas que finalizan en “mi”. Lo siento, acostúmbrate, debes obedecerme aunque yo no entienda de esto. Busca tú mismo el mensaje.