RAMÓN LLANES

BLOG DE ARTE Y LITERATURA

martes, 12 de mayo de 2026

AYER FUE MARTES EN HUELVA

 AYER FUE MARTES EN HUELVA

Nada comparable con la rutina de los días, la impaciencia de los niños por salir del colegio y las madres luciendo la entrega en cuidado y mimo, la subida y la bajada de la marea en su ciclo menos adverso, la luz de la normalidad, el saludo ligero a los ligeros amigos que caminan de pronto, el encuentro habitual con el mendigo a quien se le toma más que cariño y se le ayuda, la llegada de un compañero de complicidades que trae como abrazo una pluma preciosa que me deja en la trabilla del alma, una llamada para ir cerrando proyectos, la tensión ajustada a la copa de vino, la clase de guitarra a los niños, lo adorable del hogar, el calmo tiempo de mayo, la probanza de un exquisito queso y la conversación nocturna con mi amiga María a quien hace mucho que no veo; las cosas sin rango que pasan una sola vez y se mastican en un martes sin postureo ni ambición y sin embargo todo junto completa el calendario con holganza de agrado; nada comparable con la rutina.
Ramón Llanes.

CAMBIOS

 CAMBIOS

Al cambiarnos presente por pasado,
educación por vana indiferencia,
calamidad por calmas y paciencia,
realidad por un sueño deseado,
al cambiarnos tres libros por un dado,
cambiar una pasión por la demencia,
la soledad cambiarla por creencias,
toda la luz cambiarla por un palo
haremos el agua en sólido estado,
la razón en un ratón convertida,
y la paz en un molde derribado.
Nos quedará conciencia pervertida,
ansias por conseguir lo no ganado
y un dolor tan procaz como una herida.
RAMÓN LLANES

LA LITURGIA DE LA PROBANZA

 LA LITURGIA DE LA PROBANZA

Perdí la emoción cuando me colocaron en el extremo de una mesa larga llena de copas lujosas sin llenar, me saludaron con cierta cortesía –quizá pensando que fuera yo el político de turno que acudía al acto para cubrir el protocolo-, comenzaron a servir los vinos después de unas elogiosas palabras del Presidente sobre la importancia de la liturgia de la probanza mientras algunos miraban con curiosidad mi aspecto desenfadado.
Al comprender la confusión preferí seguir el juego y probé las ocho especialidades de vinos de crianza que adornaban de emulsión y placer tan barroco lugar, miré con agrado a los otros miembros del jurado y me dejé llevar por la sensualidad fragosa y profunda del gusto. Casi olvidé la causa de mi presencia al sentirme gratamente favorecido por el honor esporádico que me hacía el destino y ni siquiera quise ahondar en consecuencias, ¡me sentía tan bien!.
Acerté en la elección del mejor caldo, fui calurosamente aplaudido –ellos seguían tan equivocados como yo-, recibí como regalo una botella del vino ganador y volví a casa con una sonrisa. “A veces –como en la vida- se entra para recitar un poema y se sale con un vino en los labios.
-Parecidas sensaciones- pensé”.
Ramón Llanes (Del libro TE CUENTO)

POBRE DE MÍ

 POBRE DE MI

Cuando hicieron en mi espiritual universo el reparto de las emociones con las cuales debía caminar el resto de la vida se olvidaron de inculcarme el sabor del café, el gusto estético por una corrida de toros, la persecución vehemente a la riqueza, el placer que supone la degustación de los alimentos, el disfrute al andar despacio, el aprecio a las matemáticas, a la mecánica, a la hortelanía, al disfraz, a montar en bicicleta, al ajedrez, a seguir una carrera de coches y acaso a otros más delirios comunes que también son ajenos a mis referencias para el bienestar. A cambio me colmaron de utopías, de versos, de menudencias sensuales como lluvias, atardeceres, melancolías, etc. Y con tal mochila he subsanado mis años. ¡Pobre de mí!.
Ramón Llanes. 12.5.26

lunes, 11 de mayo de 2026

APUESTAS

APUESTAS
Apuesto mi Paz y mi palabra,
mi ilusión, mi deber y mi conciencia;
apuesto mi libro y mi temor,
mis jueves por la tarde, mi pensamiento,
mi linterna y mi sombrero.
Apuesto la Paz de la palabra,
la persiana de las luces rotas,
los paisajes sin fusiles, la mirada y el recuerdo;
apuesto contigo por el mundo sin hacer,
por las tormentas del tiempo,
por las retinas cálidas del alba,
por tu blusa de domingo,
por los sueños
y por las muertes de los hombres pacíficos.
Apuesto con vosotros mi soledad,
mis agallas, mis risas de las doce
y la libertad de mirarnos.
Apuesto con vosotros
el genio que nos tiene apostados a la vida.
Ramón Llanes

EL EXTRAÑO VALOR DEL JURAMENTO

EL EXTRAÑO VALOR DEL JURAMENTO
El ser humano huye del juramento porque sabe del compromiso ético que conlleva y de sus consecuencias negativas en su fuero interno y en su dignidad; en ocasiones, sin embargo, es preceptivo jurar y se hace -pensamos- sin rigor, a la ligera, como si fuera parte del protocolo que el cargo impone, como la corbata o la hora; y con el transcurso del tiempo se ha convertido en una liturgia banal. ¿Qué pensará un recién nombrado senador, delegado, presidente, parlamentario o alcalde cuando pone su mano encima de la Constitución para jurar su cargo?, ¿será consciente de la importancia de su promesa?, ¿le servirá de algo en su comportamiento público?, ¿será conocedor de sus reglas, de sus motivos y de sus deberes para con sus súbditos en base a ese rito?, ¿lo tendrá en cuenta durante su tiempo al servicio de los demás?, ¿se olvidará de las consignas partidistas que sean contrarias al ordenamiento jurado?; de no ser así, ¿por qué no se instauran métodos de reproche y castigo para los incumplidores?. ¿Es temprano aún para andar con estas cavilaciones?.
Ramón Llanes.

AHORA VENGO YO

AHORA VENGO YO
He venido a cambiar el último subrayado en rojo del horizonte que ayer puso la tarde en las puertas de la noche, me gusta el rojo, tiene demasiada fuerza para anunciar la oscuridad; vengo a ponerle al amor el nombre de las cosas que se mueven sin ser vistas, no le llamarás a partir de mañana “amor” a la manera de expresarnos el sentimiento del afecto y más allá, detecto las líneas pálidas de los labios besados en la trayectoria del preámbulo del beso; cambiaré el concepto que tienen las flores en la belleza para inculcarles algo de suciedad, las consonantes nunca deben presidir palabras hermosas, se hará la fealdad si esta responde al código que me gusta. No te llamaré amigo, que desde ahora serás la controversia de mi pulso, el anonimato de mi secuela de hombre, no me gusta la palabra amigo, acaba en vocal que a su vez es nihilista, se confunde con un cero. Y acaso sepas que para cambiarlo he venido yo -todopoderoso incauto- a desculturizar la vida porque en el pupitre donde habito no están bien vistas las palabras que acaban en “da”, gustan más aquellas que finalizan en “mi”. Lo siento, acostúmbrate, debes obedecerme aunque yo no entienda de esto. Busca tú mismo el mensaje.
Ramón Llanes.