LIBERTAD SIN IRA
La razón de un clásico en la estructura musical cumple un medio siglo prolongado y quienes no han llegado a la edad no saben de la placentera sorpresa causada en el ámbito ansioso de aquella expectante sociedad, lo saben quienes maduraron sueños con la sola alianza de una canción, lo saben -lo sabemos- los perseguidos en las calles y en los libros, los pernoctas de las utopías, los incrédulos de las liturgias, los desatendidos en los hospitales y los corredores de fondo delante de una jauría de lobos grises que perseguían ideas para destrozarlas. Lo sabemos bien quienes cantamos ese himno gigante y extraño que Jarcha nos puso en la rebeldía de la boca y nos sirvió de entrenamiento para conseguir inventar un proyecto de mundo mejor.
Ahora vivimos en la remembranza de un pasado nostálgico valedor de mucho y aliado aun de algo que se olvidó borrar, es que persiste la invasión del impasible ademán, de los columpios del “faccio” indolente de la perversa institución represiva que impidió la evolución y se inclinó por disparar miserablemente a las vidas. Queda vigente un tufillo a odio en quienes no entendieron la libertad sin ira proclamada en los cuadernos libres de los seres humanos libres que construían tendencias de un bienestar universal. Queda violencia a flor de piel en gremios de camisa nueva hostiles con los diferentes, queda una ingrata oscuridad en este pentagrama que supo musicar los sentimientos con la utilidad de notas sonorizadas con abrazos, queda un mundo entero por recorrer repartiendo libros en los parques y melodías en las tabernas hasta que resuene guárdate tu miedo y tu ira en los estrados de las justicias mal ordenadas y para incidir de nuevo en y si no la hay sin duda la habrá. Ya es hora.
¿Es una canción que invita a la modificación de los moldes violentos o lo he soñado en noches de luna llena contándonos risas bajo la guitarra?, ¿es una opción formulada desde la verdad de los seres inconformistas o lo hemos soñado juntos en las aulas?, ¿es un prospecto de una medicación contra el malestar de la insidia o lo tendremos que volver a soñar en la trena represiva?.
Los adscritos a la fórmula de esta LIBERTAD SIN IRA somos más de cuarenta millones y tenemos poetas buscando poetas en los cubos de basura del tiempo y en las cunetas enrojecidas por el dolor; no hemos perdido el vicio de querer encontrarnos, SIN IRA, en la ganada función de la democracia porque la canción nos despertó de la sumisión y nos enseñó cómo abrir las manos para la honestad sabiduría del utópico bien ya conseguido. Con esa LIBERTAD en el alma somos más de cuarenta millones persiguiendo la PAZ. ¡Feliz LIBERTAD SIN IRA!.
