RAMÓN LLANES

BLOG DE ARTE Y LITERATURA

domingo, 2 de agosto de 2026

ROMPIENDO LAS ESQUINAS

ROMPIENDO LAS ESQUINAS
Definitivamente presento mi candidatura de disconformidad con la evolución que observo en la sociedad a la que pertenezco y he decidido marcharme a otro lugar, quizá a un lugar inseguro donde estén en quiebra los sistemas de pensiones, donde la sanidad se ponga en entredicho, donde el mundo esté partido en diecisiete trozos y se permita empujar cada cual para su lado, donde cada uno que se lleve la pasta no esté obligado a devolverla, donde predomine el mercadeo a la hora de elegir gobernantes e importe más la necesidad ideológica que el pueblo, donde los políticos perciban cifras astronómicas por su trabajo mientras se discuten los salarios de los obreros, donde haya muchos pobres y esté institucionalizada la pobreza como medio estadístico para destacar más a los ricos y hacerlos más ricos aun, donde no exista manera de devaluar el desempleo, donde se voten opciones de marcha atrás para recuperar lo peor de los sistemas superados, donde valga nada quitarle la vida a una mujer, donde sea imposible encontrar un trabajo digno, donde la religión ordene las conciencias y el mundo, donde pueda ser un poco menos feliz.
Me iré y después de mil vueltas me encontraré en el mismo punto de partida sometido al placer de ser rebelde y pertenecer al club donde se rompen las esquinas y donde nadie levanta la voz más allá del silencio. Y será como quedarme.
Ramón Llanes.

ACÓGEME MUNDO

 ACÓGEME MUNDO.

Aun con humo en el alma
el dolor me inspira desafío,
acógeme mundo,
libérame de esta guerra
de largos tiempos,
no quiero que me maten mi hambre
solo que me acorten
las distancias que cuidan las fronteras.
Acógeme mundo
y mira con ternura
cada uno de mis sueños,
comparte conmigo la verdad
y duerme en mi conciencia.
Ramón Llanes

sábado, 1 de agosto de 2026

EN BUSCA DE LA CALMA PERDIDA

 EN BUSCA DE LA CALMA PERDIDA.

Ha salido el honor como una bala,
siempre se parece el honor a las balas,
nunca a la dignidad o a los sueños,
nunca las balas restauran el honor.
Huele a desasosiego
en la sala grande de la fiesta del pueblo,
que algunos muchos han venido
a odiarnos por mandato
de otro alguien
que va por el mundo robando países
como si fueran sus preferidas golosinas.
Hierve más el odio que la razón,
un alguien con ética ha buscado
en las leyes la palabra
y ha comenzado otra vez la vida.
No es necesario vencer
para alimentar el orgullo
de patriotas nostálgicos.
No más que la calma y la palabra
traerán comisuras alegres
al ardor de nosotros.
Ramón Llanes

viernes, 31 de julio de 2026

EL VERTIDO

 EL VERTIDO.

Hago acopio del vertido,
primero las hojas escritas, las palabras,
el entusiasmo. De aquella templanza
traída en los ojos, de aquella forma del abrazo,
del propósito que precedió al equipaje
hago acopio. Es, como quisiera, memorándum
de un calígrafo que todo lo escribió con besos,
con letra indígena y vanidosa.
Hago también acopio del vertido del tiempo
que nos apeó de la distancia,
nos alertó del miedo, nos montó
en el tren de los invitados, en el vagón
especial de las pasiones. También de lo vertido
a la nada hago el acopio
para reservarlo del olvido. Del impulso
entregado a la libre voluntad del amor,
de los sentimientos, hago el más íntimo acopio
por si un acaso estrena la puesta de largo
que tanta vigencia tuvo en nuestros sueños.
De ti hago acopio, en toda tu reserva
que te convierte siempre en esperanza
para la casa del hombre
que se volverá tierra en cualquier vertido.
Ramón Llanes

jueves, 30 de julio de 2026

AL CABEZO EL MADROÑAL

AL CABEZO “EL MADROÑAL”
A Tharsis, que me crió.
Anteayer, jugando en la era,
me acariciaba tu sombra,
distraído mirabas,
con los ojos cansados,
la huerta y la corta.
Anteanoche, cantando en tu cima,
calentabas tus hojas
en la “jacha” del “coto”
al son de fandangos
con voz semi-ronca.
Y la luna, rociando tus pinos,
reflejaba en las rocas
todo el agua del dique
y en “el cerro los gatos”
azulaba la choza.
Y mañana, recordando los sueños,
me contarás tus cosas
de barreneros viejos
que en el piso catorce
sufrieron a solas.
Ramón Llanes. (Del poemario UN SOPLO DE MI VIDA)

AL CABEZO EL MADROÑAL

AL CABEZO “EL MADROÑAL”
A Tharsis, que me crió.
Anteayer, jugando en la era,
me acariciaba tu sombra,
distraído mirabas,
con los ojos cansados,
la huerta y la corta.
Anteanoche, cantando en tu cima,
calentabas tus hojas
en la “jacha” del “coto”
al son de fandangos
con voz semi-ronca.
Y la luna, rociando tus pinos,
reflejaba en las rocas
todo el agua del dique
y en “el cerro los gatos”
azulaba la choza.
Y mañana, recordando los sueños,
me contarás tus cosas
de barreneros viejos
que en el piso catorce
sufrieron a solas.
Ramón Llanes. (Del poemario UN SOPLO DE MI VIDA)

CULPABLES DEL EMPLEO

 CULPABLES DEL EMPLEO

Cuentan las sagradas estadísticas que en este mes de julio se contabiliza un empleo creciente solo visto veinte años atrás y ya han levantado la voz las catervas oficiales y oficiosas para asumirse directamente el honor del progreso en la lucha contra esta lacra social tan al orden del día y tan al uso en nuestro entorno. Y dicen quienes representan a la autonomía cercana que han sido ellos, que los programas están dando sus resultados; y dicen los del estado que las consignaciones presupuestarias han conseguido engrandecer la economía y desbancar el paro; y algunos otros organismos de indolente estancia también pretenden apuntarse el gol. Nadie, sin embargo, halaga al Sebastián de Lepe que aumentó la siembra a base de desvelos, al Pedro de Moguer que se apostó un esfuerzo más con la vida, al Juan Antonio de Palos que ha llamado a cuarenta trabajadores más, al Vicente de Lucena, al Paco de Bonares o a los cientos de agricultores de la zona que han hecho bien las cosas. Nadie ha encumbrado a las PYMES que arriesgan, a los autónomos que se aventuran, a los migrantes y a los jóvenes que han comenzado por primera vez a involucrarse en la sociedad. Nadie tiene en cuenta a la ingente cantidad de trabajadores que desplazan su sentido del confort a cambio de seguir subsistiendo. A esta gente me refiero para dedicarles un brindis.
Ramón Llanes