RAMÓN LLANES

BLOG DE ARTE Y LITERATURA

martes, 2 de junio de 2026

AÑOS DESPUÉS

 


AÑOS DESPUÉS PRESENTACIÓN

 

Antonio pasaba un día por aquí, por la calle de Enmedio, dirección Casa Colón, porque había vuelto de Madrid después de haberse dedicado un tiempo largo a defender unos principios constitucionales relacionados siempre con la república; pasaba por Huelva como en una época imaginada algún siglo después, quería visitar a su bisnieta Antonia María Peralto a quien le dio por repasar sus memorias y escribir sobre su estirpe ya gastada por la vida. Antonio presenta un aspecto alegre y vivaracho, sabe de todo esto más que todos nosotros juntos, sufrió mucho y se empeñó en inventar su exilio voluntario en Sevilla pero no conoce a su Antonia y a pesar de no tener un estado emocional en calma y siendo consciente de su alteración física, a pesar de no poder ser visto por aquello de la inmortalidad de los deseos, viene a resolver con ella asuntos de familia.

Antonia se sienta, Diego le extiende alfombra roja porque es el máximo culpable de poner en la luz una novela guardada; nosotros, que somos los protagonistas irreales de una historia real, asistimos como invitados preferidos al acto del nacimiento de un libro, algo tan singular en este frágil universo de los escombros y los abismos; nos miramos como si nos conociéramos, parecemos cómplices de la obra porque somos amigos de Antonia, nos une un afecto común que también es admirativo. Ella está contenta, no tiene idea de la simetría que formamos, cree que está escribiendo un lienzo sobre sus padres, cree que está pintando una novela sobre sus ancestros, cree que esto es el sillón del Ayuntamiento de Madrid donde su bisabuelo fue concejal en aquella lejanía; cree que rebusca entre los papeles todos los acontecimientos que le sucedieron, intenta averiguar por qué se vino a pasar ciertos desencantos económicos en aquellos años; y encuentra el tesoro que nunca se imaginó encontrar.

Esta noche Antonia dormirá más tranquila, ha dado un paso importante en la etimología de los suyos; de pronto vuelve a la sala, a esta, nosotros aun estamos sentados esperando darle otro aplauso y solicitando su firma en el libro, su bisabuelo Antonio ocupa la última fila, está en silencio con una media sonrisa en los labios. Antonia cree que no ha terminado de contar algunos pormenores y continúa hablando de algunos enredos, de amores, de traición, de engaños; en un descuido vuelve a dormirse con la paz metida en el alma y piensa o sueña que está en la Sala José Luis García Palacios para presentar una novela que ha escrito sobre la vida de un mito que hace tiempo le rondaba por la cabeza y despierta; ahora mira a cada una de las personas que llenan la sala, a cada una de ellas se dirige con la mirada intentando que alguien le pregunte por Antonio Peralto, que alguien desee saber el por qué de su estancia en Huelva, de sus años de docencia y de algo más pero ella persiste en descubrir secretos familiares guardados; otra vez de pronto se duerme y se despierta y ya no es Antonia, es Ena, y quiere contar quién es Ena.

El bisabuelo Antonio viene por la calle de Enmedio porque ha visto en las redes que una tal Antonia María Peralto presenta un libro y se interesa tanto que se viste de prisa para llegar a la calle Botica, le suena de algo el nombre de la escritora ¿puede ser su descendiente?, ¿puede que todo lo que escribe sea cierto?, ¿necesitará que le cuente más cosas?, ¿se acordará de mí?. Entra y ocupa el último asiento de la última fila a sabiendas que debería estar en el primer asiento de la primera fila porque él es el mito buscado. Y se le abre otra sonrisa y se acerca a su biznieta Antonia y le pide que le dedique el libro.

 

 

            Ramón Llanes. Huelva 2 junio 2026.

TRAGICOMEDIA EN TRES ACTOS

 TRAGICOMEDIA EN TRES ACTOS

-ACTO PRIMERO.-
Darío cambió su turno en la larga cola del supermercado y se dedicó a preguntar la edad a cuantos la componían. El primero tenía 40 años, el quinto tenía 40 años, la cajera tenía 40 años, el último tenía 40 años, el supervisor tenía 40 años.
-ACTO SEGUNDO.-
En distinta ciudad, Elena era la vigésimocuarta en la cola del paro y cambió su turno para preguntar la edad de todos los que esperaban. El segundo tenía 40 años, la novena tenía 40 años, el chico de la silla de ruedas tenía 40 años, el señor de bigotes tenía 40 años, la rubia tenía 40 años.
-ACTO TERCERO.-
No era cierto, no tenían 40 años pero cada cual fingió, a su manera, la edad. El más viejo quiso indicar los años que le quedaban; otra, los años que le gustaría tener; otro, la edad de su hermana; la más joven no quiso que supieran su edad y dijo la de su madre. Nadie de las listas tenía 40 años.
-MORALEJA: “La vida, cuarenta años después”.
Ramón Llanes.

EL FUEGO Y TÚ

 EL FUEGO Y TÚ

No he visto el fuego en tus límites
ni te he oído quejarte de una quemadura,
el fuego y tú, -mar crecido, mar grande-,
sois inseparables enemigos
que solo la hombría de la naturaleza
entiende. Cóncavos los dos,
con mil bocas abiertas
y una envidia cerrada en el emblema,
casi que el fuego y tú
seáis la misma furia
del mismo desafortunado desaire.
Ramón Llanes

BIENVENIDOS AL RECUERDO

 BIENVENIDOS AL RECUERDO

Y el arrebol del sosiego da paso a estrenar otra vez al interruptor de la luz que ilumina la parte oscura del pensamiento; fue propicia la entrada, bajé, escalón a escalón, sin buscar algo concreto, solo oteando el estado de cuanto allí guardaba y casi tropezando con las últimas sillas, el sombrero flamenco, la guitarra, el acto de ayer, la compra de hoy; qué diferente del mes pasado se encontraba la memoria!, ¡qué tramos tan cortos se habían añadido!.
Me dio suficiente para entrar de lleno en la hondura del amor vivido, los entrecortados sobresaltos de la cuenta de crédito, el gusto –sin cambio- por los versos, la pasión allí muy estrenada, muy hecha, sin cansancio aún, con los ojos abiertos, la destreza de mis padres para saber educarme en medio de pocos medios, las niñas que nos introdujeron en la otra felicidad de la ternura, los fracasos y los tropezones, aquella mañana de baño en un charco donde casi se me tapó todo el aire, el fútbol en la era, mi pueblo como una mina siendo mina como un pueblo, la pequeñez de todas las cosas que tuve y la grandeza con que las tuve. Nada faltaba en el recuerdo o acaso la sensación de no saber guardarlo con más mimo.
Ramón Llanes

lunes, 1 de junio de 2026

EL VIOLINISTA EN EL TEJADO

 EL VIOLINISTA EN EL TEJADO

Como demagogia define el diccionario “la apelación a prejuicios, emociones, miedos y esperanzas del público para ganar apoyo popular, mediante la retórica y la propaganda”. Con ello se evidencia que tal práctica forma parte del entorno político con una intensidad empírica constatada. Es, quizá, la madre de las artes de la estrategia en esto de obtención de poder.
Aristóteles sostenía que cuando en los gobiernos populares la ley es subordinada al capricho de los muchos, definidos por él como los "pobres", surgen los demagogos que halagan a los ciudadanos, dan máxima importancia a sus sentimientos y orientan la acción política en función de los mismos. Aristóteles define por lo tanto, al demagogo como “adulador del pueblo”.
No es permisible que los sistemas se resguarden en argucias de esta índole porque son nocivas para el sostenimiento de la honestidad y convergen en consecuencias de rechazos, podredumbre de la democracia y daños importantes para los ciudadanos. No son aceptables las subidas de tono en demagogias con usos indebidos ni los malabarismos de indecencia por otros tejados. El servidor público tiene un rango infinitamente mayor pero más comprometido.
Ramón Llanes

AMANECIÓ


 AMANECIÓ

Si amaneció de nuevo el cáncamo está abierto, el cuadro se cae o aguanta, la raíz no retrocede, el camino tiene variantes, el prestidigitador nos engaña, todo como ayer. Es un período de días previstos para la ensoñación y los mareos. Que corro, paro, grito, desespero, amo, tiemblo; pistas miles, millones de opciones, infinidad de argumentos que pueden caber en un disco duro, en un bolsillo, en una agenda. Pero es un amanecer, sol tedioso, nubarrones, sofoco, calma, valentía, miedo, ocupación. Un bolígrafo escribiendo pensamientos por una sorpresa, como los pájaros que nunca inventan.
En el ocaso confiaremos en la nostalgia al traer los bálsamos y la tarea será agnóstica y los gozos aliviarán la esperanza pero el día uno o el veinte o el nueve de cada año, sin importarles el siglo, serán exactamente idénticos en el calendario y en la vida, licuada de rutinas. Si amanece, por algo cabe el aliento.
Foto: Joaquín Llagas.

domingo, 31 de mayo de 2026

OTRA VEZ

 OTRA VEZ

Pequemos otra vez
rompiendo la farola del campo,
esa bandeja grande que, en forma de plata aseada,
se mueve colgada
por los llanos y los esmeriles,
se aniña, se empobrece, se disloca.
Luna se llama también
tu pensamiento.
Ramón Llanes. (de MEMORIA DEL PRÓDIGO