RAMÓN LLANES

BLOG DE ARTE Y LITERATURA

sábado, 19 de septiembre de 2026

HAMBRE

 HAMBRE

Son días de hambre,
nos pasan por los ojos como castigos
anunciando un mañana peor,
en peligro de extinción la costumbre de comer sueños
letras, risas, derechos,
en peligro la vida, la decencia, la locura.
Acaba el día y sigue la dolencia
en las últimas caries de la utopía perdida,
se acercan los buitres a comernos más,
vienen hoy los santos para advertirnos
de la muerte, no significamos un bledo
en la escala del afecto
de quienes ordenan repartir las justicias
de cada tarde.
Solo tu armonía, amor, me cuida la estima.
Ramón Llanes

LA VIÑA DE LA LUNA

 LA VIÑA DE LA LUNA.

(Dedicado a los seres humanos que saben entender la viña)
Poco antes del inicio de la vendimia sufrió padre un inoportuno malestar que fue diagnosticado de infarto impidiendo que pudiera estar como siempre al tanto de las labores que requieren un cuido especial, humano y tierno en las viñas. Había observado con denuedo cómo su preferida Viña de la Luna presentaba una fortaleza inusual y mística, -como aquella primera vez de hace veinticinco años cuando yo naciera- estaba esperanzado en obtener un caldo exquisito dado que las cepas se habían prestado a color deseado de la suculencia y las uvas parecían un arco iris donde el verde destacaba, brillaban las hojas y se degustaba en la fruta un imaginado sabor a vida. Me aconsejó de mil maneras que todo se hiciera de forma artesanal y así lo hice.
El 23 de noviembre –mi cumpleaños- cuando le acerqué a padre la primera gota de mosto para su aprobación aún permanecía dolido en su honor más por su lejanía del tajo que por las dolencias físicas, me esperaba impaciente con su sabia delicadeza deseando que se hubiera cumplido su sueño de luna y la tierra le hubiera obsequiado con el manjar de un vino único. Después de coger el vaso y mirarlo con templanza, lo abrazó para regalarle cuatro lágrimas de emociones, lo probó como saben los hombres probar la vida en un frasco y me susurró con solemnidad: no es vino, eres tú. Y se dejó dormir con una sonrisa en el alma.
Ramón Llanes.

ANDÉVALO PROFUNDO. FINAL. EL CANTE DEDICADO A LA MUJER.

 


viernes, 18 de septiembre de 2026

JAZZ EN EL MUSEO

 JAZZ EN EL MUSEO (GRUPO ALMAJAZZ)

Los protagonistas pintados en los cuadros del fondo miraban extasiados a un plácido público sin conocerlos y los músicos para redimir culpa por darles la espalda tocaban un jazz que serenamente se hacía merecedor del entusiasmo humano. Tarde de setiembre, sala virtuosa de un museo que guarda piezas de un culto imprescindible, una joven con piano, otra con flauta, un clarinete a buen son, un bajo tan suave como la brisa onubense, una batería custodiada por otro joven, una guitarra de apuntes necesarios y dos jóvenes mujeres dándole voz al espacio y mordiendo el placer sonoro de los espectadores emocionados. Eso y mucho más fue todo o tal vez también un ejercicio de paz para un mundo raro o tal vez la expresa solemnidad de saber cómo conjugar dos formas de hacer arte. O tal vez entender la vida.
Ramón Llanes. Huelva 17 setiembre 2026



ANDÉVALO PROFUNDO. CAP. 6º. EL CANTE.

 ANDÉVALO PROFUNDO.

Capítulo 6º.
EL CANTE.
Para testimoniar la delicada manera con que el cante influye en la complicidad de El Andévalo, a partir de ahora se sucederán algunas letras de fandangos como resumen final a este ensayo sobre la comarca referenciada.



jueves, 17 de septiembre de 2026

ANDÁVALO PROFUNDO. CAP.5. LA POESÍA.

 ANDÉVALO PROFUNDO.

Capítulo 5º. LA POESÍA.
Y como tal traigo aquel viejo fandango alosnero que inventara otro a quien le propusieron los consumos y tendría que marcharse de su tierra y cantaba con dolor:
No sé si marcharme a Ubrique
o marcharme a Grazalema,
o a Alcalá de los Gazules
o al Alosno que es mi tierra.
Queda todo definido.
Ramón Llanes



TRAGICOMEDIA EN UN ACTO

 TRAGICOMEDIA EN UN ACTO

Fuíme resuelto a agarrar la suerte por los pelos y obligarla a prestarme la debida atención, alegando mi posición generosa con la vida, mi fidelidad con el euromillón de martes y viernes y mi amigable relación personal con Curro y con Antonio, dos personajes influyentes en esto de las loterías. Quien me precedía en la compra pidió tachar el número 90 en el papel expreso donde se insertan los números; a indicación de Curro -el 90 no se puede elegir porque no está, solo llega hasta el 50, (le advirtió)- la señora espetó y casi insultó al sistema, con frases como, es mi número preferido, siempre he ganado en el bingo con él, mi marido murió a los 90 y etc, etc, aceptó la insinuación de Curro: “tache usted noventa veces el uno”, lo hizo y se fue tan feliz y satisfecha con una gran sonrisa por haberse rebelado contra algo y haber sido atendida.
MORALEJA: Se trata de insistir en la vida.
Ramón Llanes.