EL ÚLTIMO FUEGO
A estas alturas un fuego habrá tragado lo suyo y otro espera la siesta para despertarse y traer una venganza inútil, desprovista de bondad, mientras las flores tiemblan y los animales vigilan atentos a la desesperación una vez y otra, durmiendo asomados a la muerte, siempre. ¿ Serán los ciclos?, ¿ o serán los hombres que empujan a los ciclos?. ¡Tanto tiempo festejando la llegada estival, para esto!.
Los fuegos que devastan los nidales tienden ropa de sudor y frío. Nunca va solo el fuego de lugar a lugar a maldecir la dehesa como depredador de trinos, lo llevan en las manos seres de los planetas del odio que son atilas de devoción y disfrutan en el escondite del anonimato o del descuido.
A este verano no le quedarán ya más fuegos en el armario de los sustos, habrá agotado sus propias previsiones y tal vez ni sepa hasta dónde estamos los humanos de su vileza y de sus humos arrogantes. ¡Firma, fuego, tu última página y desaparece!.
A ellos, que nunca leerán este epitafio.
