Porque sobra tiempo para seguir inventando pasiones.
Porque todos los días no se tiene el cuerpo rebelde.
Porque han vuelto a morir humanos en la negra mar del descuido.
Porque no soy general ni mando en el mundo.
Porque no me gusta hasta dónde odian los vivos.
Porque me hartaron de noticias de mujeres muertas.
Porque nadie cambia por paz todas las venganzas.
Porque no se aliaron con la sensatez y la cordura.
Porque me han roto en mil pedazos los sueños de paz.
Porque no he aprendido a odiarles.
Porque no tengo fuerzas para estropearles sus juguetes de guerra.
Porque soy un perdedor con miedo a seguir perdiendo.
Porque no soy sobrino de dios.
Así no, porque estoy muerto desde el jueves.
Ramón Llanes.
