RAMÓN LLANES

BLOG DE ARTE Y LITERATURA

domingo, 25 de octubre de 2026

EL OTOÑO

 EL OTOÑO.

La sonrisa de Ana es un otoño esperanzador, el perro lleva un otoño en los ojos, la cartera de los niños tiene color de otoño, el semblante de la novia de ayer simulaba otoño, las hojas amarillas, la pared soleada, el reloj medio dormido, los primeros potajes...todo es otoño, todo es un otoño acalmado que intenta evadir el sofoco del estío.
Es tiempo de sosiego y de encinares, tiempo de miradas y de amoríos, tiempo de premios. Estará en casa el otoño allá tres meses, por el calendario, recordándonos que es preciso dormir para despertar, caer para levantarse, dar para recibir.
Pero el otoño eres tú, sobre todo. Tú que llamas a la puerta con un beso, que hablas con una caricia, que amas con espera, que eternizas la ternura, que recompensas los deseos, que vas del amor al amor sin agonías. Tú eres el otoño, el frágil otoño que aprisiona la vida para recomponerla e inspira un poema de humedad en los labios. Tú eres el otoño lánguido que repasa los recuerdos junto a las primeras yerbas y trasiega por las balsas mojosas de la mejor libertad. Tú eres el otoño, tú que enredas los brazos en la brisa y musitas un “te quiero” que rompe los esquemas. Tú, enamorada, tú eres el cielo del otoño.
Hago por ti, propósitos de otoño, voz cambio y letra invento, como copiando las ganas del otoño para poner los ojos en un papel de celofán, entender la ida, hacerme al agua y volver cuando la primavera soporte el mérito de la nacencia, y mientras otoño a la boca disfrutando de sus sensualidades.
Ramón Llanes



EL DÍA DE LAS PENAS ROTAS

 EL DÍA DE LAS PENAS ROTAS

Aquel día me corté las penas,
me borré mi lástima,
grité en silencio al aullido del cosmos,
resucité más temprano,
antes que el ocaso estuviera puesto
y fueran hacia arriba las olas,
aquel día me dormí
con el ropaje de un llanto
y en la estancia oscura
otros como yo se arropaban sin caricias,
cortaban sus lágrimas
y se burlaban del silencio
antes que volaran de la orilla los ocasos,
aquel día nos conocimos,
al principio nos olimos como perros
y luego nos amamos como locos
y nadie faltó
a celebrar que plebeyos, laicos, románticas,
verduleras, meretrices, monjes
y añadidos de extraña reputación
durmiéramos en la caja donde los vivos
pusieron la condición de ser iguales
al cortarnos apasionadamente las penas.
Ramón Llanes.

GRANADAS EN EL PATIO DEL PINTOR

 

GRANADAS EN EL PATIO DEL PINTOR
 
 
Quién llamó al otoño
a endulzar con arte las granadas?,
quizá solo el pintor
atento
y Lola cuidadosa.
Y llegaron en son
de roja paz
al árbol de paz verde
y pintaron de colores y ternura
los ladrillos viejos del patio.
 
 
Ramón Llanes.
En casa de Lola y Pedro, en Moguer.





HAS DE SABER

 HAS DE SABER

Me atrevo a escribirte
estas heridas sin esparadrapos
porque alguna vez has de saber
cómo me salva
cada día de mi naufragio
cualquier tormenta húmeda,
cualquier dios sin agallas,
cualquier bufón
que me cuenta cosas que no me interesan.
Ellos me salvan.
Quién salvará a Palestina!,
Ramón Llanes

viernes, 23 de octubre de 2026

DE LA PAZ Y DE LA MINA

DE LA PAZ Y DE LA MINA
La parte de nosotros que deambula
en la nostalgia nos pide el clamor
conjunto de la Paz, de la Mina,
de los pozos abiertos,
de las extendidas manos,
del barreno en el aire,
del abrazo en el alma;
nos pide un eco distinto
en la galería que evoque la Paz del azufre,
para agarrarnos Mina a la parte de ti que nos quema
las entrañas de nuestra obstruida pasión,
la parte de la Paz que nos inquieta la soberanía
del sentimiento. Hemos perdido toda la parte de la Mina,
toda la Paz en partes, todo entero el deseo;
a mucho de amarlas conseguiremos
alcanzar de la Mina su ajuste,
de la Paz su sistema, de nosotros el regazo,
de la vida
las míticas emociones.
Ramón Llanes.



EL EXTRAÑO VALOR DEL JURAMENTO

EL EXTRAÑO VALOR DEL JURAMENTO
El ser humano huye del juramento porque sabe del compromiso ético que conlleva y de sus consecuencias negativas en su fuero interno y en su dignidad; en ocasiones, sin embargo, es preceptivo jurar y se hace -pensamos- sin rigor, a la ligera, como si fuera parte del protocolo que el cargo impone, como la corbata o la hora; y con el transcurso del tiempo se ha convertido en una liturgia banal. ¿Qué pensará un recién nombrado senador, delegado, presidente, parlamentario o alcalde cuando pone su mano encima de la Constitución para jurar su cargo?, ¿será consciente de la importancia de su promesa?, ¿le servirá de algo en su comportamiento público?, ¿será conocedor de sus reglas, de sus motivos y de sus deberes para con sus súbditos en base a ese rito?, ¿lo tendrá en cuenta durante su tiempo al servicio de los demás?, ¿se olvidará de las consignas partidistas que sean contrarias al ordenamiento jurado?; de no ser así, ¿por qué no se instauran métodos de reproche y castigo para los incumplidores?. ¿Es temprano aún para andar con estas cavilaciones?.
Ramón Llanes.

QUÉ SUERTE

QUÉ SUERTE
Qué suerte que a vosotros os tenemos,
qué suerte nuestros pueblos, nuestra gente
y qué suerte sabernos diferentes
en esto de querer y de entendernos.
Ramón Llanes.