RAMÓN LLANES

BLOG DE ARTE Y LITERATURA

domingo, 30 de agosto de 2026

PREGUNTAS SIN RESPUESTA

 PREGUNTAS SIN RESPUESTAS

Preguntaron a un avaro por la codicia,
a un poeta por los versos, a un payaso por la risa,
a un sacerdote preguntaron por dios,
a una prostituta por el amor, a un juez por la verdad,
a un astronauta por las estrellas, a un niño por los juegos.
El avaro no conocía la risa, el payaso no sabía de versos,
el sacerdote ignoraba la verdad, el juez no entendía el amor,
la prostituta se cansó de la codicia,
el astronauta había olvidado jugar,
el poeta nunca escribió de dios,
el niño quería alcanzar una estrella.
Consiguió el tiempo
que se recitara la codicia en versos endecasílabos,
que dios echara a reír en cada ocaso,
que durmiera amorosamente el avaro,
que el poeta jugara con estrellas, que el payaso fuera de verdad,
que la prostituta y el sacerdote soñaran juntos,
que el juez se hiciera niño, que el niño se hiciera dios.
Y el tiempo se hizo tan grande como la pregunta
y tan natural como la respuesta.
Ramón Llanes.
(De POETAS DE GUARDIA)

EXPRESIONES EMOCIONALES DE EL ANDÉVALO. INFLUENCIAS DE FANDANGO, GUITARRA Y JUERGA.

 EXPRESIONES EMOCIONALES DE EL ANDÉVALO.

(Capítulo 6º)
C.- LA INFLUENCIA DEL FANDANGO, LA GUITARRA Y LA JUERGA.
No puede entenderse un Andévalo sin cante. El cante es la expresión que ha consolidado a la tierra con una fortaleza gratamente sutil hasta convertirse en una de sus referencias definitivas, desde tiempos antiguos. No precisamente se han dado estrellas gloriosas de esta disciplina porque ha sido el pueblo quien ha ido marcando las pautas de la interpretación. El fandango es el cante propio, aquí, en estos pagos, está la madre y aquí nacieron los estilos y los prohombres y mujeres que le han dado realce. El fandango prestigia indudablemente a esta comarca y también el fandango sale prestigiado por la genialidad interpretativa del pueblo. Raro será quien no se atreva a canturrear un fandango. He visto muchas veces hombres dormíos en la mesa en días de juergas, bastante borrachos y despertar al sonido de una guitarra lanzando al aire un fandango perfectamente entonado, eso es Andévalo, ese es el misterio que aquí vive y que nadie ha sabido explicar. Un aficionado cualquiera de aquí sabe entonar un fandango mejor que el más genuino de los cantaores profesionales, nadie de fuera es capaz de captar el “dejillo” andevaleño. Alosno es un arsenal de sabiduría interpretativa y creacional, Paymogo le pone al fandango una manera diferente y preciosista, La Puebla tiene fandango en cada taberna, Castillejos también supo beber de la fuente madre y ha tenido siempre intérpretes de postín, Villablanca y San Silvestre se prodigan con bastante honor, El Granado y Sanlúcar materializan su expresión en muchos ratos de fiesta, San Bartolomé le cuida, Valverde le concede una melodía distinta y se engrandece, Calañas le pone un toque musical sacado del tiempo, Riotinto, Nerva, El Campillo y Berrocal le dan un uso menor pero le arriscan las entrañas, Santa Bárbara se atreve a crearlo, Cabezas Rubias le pone espuelas y lo canta desde arriba, Tharsis y La Zarza lo administraron desde lo más jondo, Las Cruces le pone su dulzura, en Sotiel se canta con Coronada, Herrerías mantiene su culto. El Andévalo y el fandango son memorias juntas, inseparables.
La guitarra, no como simple instrumento de acompañamiento del cante sino como elemento que siempre ha provocado un encuentro, una reunión, una convivencia. No se concibe en El Andévalo un rato sin sonanta, siempre aparece, siempre alegra, siempre impone el deber del silencio. La admiración de todas las generaciones por nuestra singular “cavaera” sigue viva en permanencia constante y en evolución emocional. Alosno suele celebrar en verano un encuentro de guitarras que recorren las calles tocando fandangos y sevillanas bíblicas y se reúnen más de cien cada año. Es increíble vivir esos momentos de predominio y protagonismo de la guitarra como un credo, como un elemento sentimental que abre puertas, anima juergas y arregla malentendidos.
RLlanes.



sábado, 29 de agosto de 2026

EXPRESIONES EMOCIONALES DE EL ANDÉVALO. CAPÍTULO 5º

 EXPRESIONES EMOCIONALES DE EL ANDÉVALO.

(Capítulo 5º)
B.- APEGO AL ARRAIGO.-
Somos emoción, le tenemos un amor incondicional al terruño –entendido este como el conjunto de sentimientos que lo circundan- y no somos capaces de ausentarnos de sus lados más que lo mínimo. Adoramos la calleja, el olor a humo de pueblo, el ruido del bar de la plaza, la sabiduría del labriego y la rebeldía del minero, somos de partículas de cada uno de los miembros de nuestra comunidad, somos seres creados de otros seres incluso ajenos a los lazos genéticos, pertenecemos a la tierra como fin y nuestra filosofía de vida es comunitaria, no individual, comunitaria y con afectaciones importantes de géneros. Esta no es una cualidad que se presente con frecuencia en otros pueblos. Nuestras tierras son nuestras esperanzas, nuestros vecinos son nuestros aliados, nuestro carácter es nuestro patrimonio y nuestra similitud vital es nuestro premio espiritual. El andevaleño quiere ser como son los suyos, andar como andan los suyos, mirar como miran los suyos, reír como ellos ríen y llorar con ellos cuando haga falta.
El andevaleño no negocia con su origen ni admite imposiciones que le limiten su tiempo para estar en su pueblo; para los que viven en él les supone un gran trago moverse (alguien de El Cerro me contó en una ocasión que llevaba más de 5 años sin ir a Huelva, a pesar de ser joven) y para los que viven fuera son siempre deseosos con ansiedad de buscar huecos que le permitan pasar el máximo tiempo en sus lares. Es la grandeza del arraigo, como si el andevaleño se considerara protector de lo suyo y le fuera imprescindible su aire o como si se sintiera un poco responsable de su evolución y quisiera participar en ella de manera activa o solo con su presencia. Pero en realidad el andevaleño no es que sea parte del territorio, es territorio puro en su amplio contexto de paisaje, costumbre, ambición, miedo, alegría, vida en definitiva. Resumo esta afectación andevaleña con este manifiesto.
Ramón Llanes.



ALMA AMÉRICA

 

ALMA AMÉRICA

 

 

A mi amigo poeta argentino Pedro Jorge Solans

de Villa Carlos Paz que me representa en aquella orilla.

 

 

 

Al imaginarte solo éramos pensamiento o acaso la minúscula soledad de un ideario convertida en un hueco pensante incapaz de revolucionar una placenta y sin embargo nos confirmaron la vida y todo comenzó a cambiar, vinieron a dejarnos en la efemérides más casual, con la mistura ardiente; para ti hicieron de Pampa un ejido nuevo, para mi diseñaron un trozo de tierra herida y suculenta; nos conocimos en un sueño, aquel que tuviste de volver a la génesis y conocer la España profunda y aquel otro mío que con la misma identidad y presagio me animó a recorrer tu llanura de alma América y no desfallecer hasta encontrarte. De ser extraños a querernos pasó un instante, la primera mirada hizo recuerdos sin haberlos vivido , nos pareció que ya estábamos inventados en aquel deseo del interior de la madre, quizá nos configurara la estética por el rango racial que nuestros ojos traían de origen; es cierto que no nos mezcló el destino, nacimos mezclados de intuición y emociones.

Cuando llenaste mi sonrisa con tus palabras te supe más como yo, cuando tu voz dibujó un arco iris con nuestros colores nos entregamos a la profusión del beso y vino la lluvia a mojar aquella esperada verdad. Ya habíamos cubierto mil siglos con la imaginación en tránsitos de inexistencia y desde ahora se nos abría una luz para premiar la conspiración nuestra para décadas venideras, ya éramos de nosotros, pertenecientes al plural y al pronombre, a la saciedad y al futuro, éramos representantes de la fortaleza que la raza ponía en caminos iguales, socios del mestizaje sin desarraigo ni mácula. De ti me nacieron los hombres, de mi te nacieron las mujeres, de ambos enamorados nos nació el sentimiento, de esta justificación de nacencias nos vino la alegría con mil resortes a componer en el predio amado el sentido del amor.

Ni siquiera advertimos que todo pudiera haber sido un sueño querido pero es verdad que el tiempo no estaba esperándonos ni los soldados habían llamado a nuestras puertas, fue sigilo cada disparate y deber cada mirada; conseguimos, por una vez, ser lo pensado; unimos mucho más que la libertad. Dicen que a ti se parecen los hijos en belleza y a mí en rebeldía; decimos que nos ha puesto la vida una linda épica en los dobleces de las manos. No más es la felicidad.


Ramón Llanes. Del libro TE CUENTO

viernes, 28 de agosto de 2026

EXPRESIONES EMOCIONALES DE EL ANDÉVALO. CAPT. 4º.


 EXPRESIONES EMOCIONALES DE EL ANDÁVALO

(Capítulo 4º)
A.- DEVOCIÓN Y EMOCIÓN.-
Es indudable que en esa colectividad prestamos un especial apasionamiento por las manifestaciones religiosas que componen la geografía de nuestros credos, el estímulo devocional nos hace enfrascarnos de manera febril en cada rito. Nos embarga la emoción en los salmos, en las tonás romeras, en la liturgia de la preparación del caballo, en la danza que adorna desde mucho tiempo las procesiones, nos llegan a emocionar los cantes que sirven de causa en las celebraciones de las fiestas de la Cruz en todas sus extensiones, somos carne de emoción cuando suena La Esquila por las calles de Riotinto, adoramos las lágrimas que se resbalan por San Juan en Alosno, celebramos con inusitada emoción el baile del Pino o Pirulito, gustamos de calentarnos los recuerdos en las Jachas del ocho de diciembre, conocemos desde la devoción el valor de la piedad, del perdón, del sentimiento del abrazo. Emocionante es el toque pausado de un tamboril en una tarde primaveral, emocionante escuchar la música que en la Diana llama a celebrar el patronazgo, son emocionantes los efluvios en la piel cuando se subasta un banco procesional en Las Cruces, cuando se hace el camino de ida hacia el lugar de la ermita, cuando se grita con alegría a la Madre protectora que viene y va de Sotiel a Calañas, cuando en Berrocal se mitifica el valor de las mulas por la Cruz; es emoción la entrega de la Mayordomía a todos los actos en El Cerro, emociona su día de lucimiento, emociona la convivencia de una procesión a Santa Bárbara en La Zarza-Perrunal, en Santa Bárbara de Casa, en Tharsis, en Herrerías, en San Telmo y en todas las minas, emocionan las salvas de escopeta que los mineros ofrecen en señal de devoción a su patrona; es emocionante comprender la Danza de Los Palos con todos sus ancestrales modos y vivir una noche de Pregón en El Granado, emoción compaginar en Zalamea días de fervor y de asueto, llegar a la altura humana de lo más divino en todas las maneras supone para los seres que sostenemos esta espléndida alegoría de la felicidad una dotación de excelencia en el difícil arte de existir. En la devoción se encarnan gran parte de las emociones.
Ramón Llanes.

jueves, 27 de agosto de 2026

AYER

 AYER

Ayer llevabas el orgullo en las manos
y una rama de tiempo en las manos
y un canasto de satisfacción en las manos
y llevabas una mano en tus manos
y caminabas sin meta
con la seguridad de todas las esperanzas a tu alcance,
como si tú llevaras esperanzas al paisaje.
Ibas completa de razones para repartir,
el sentimiento te había otorgado buenos momentos
y fue tu aliado de paseo y corazón
por el sendero inverosímil
que ayer pisaste sin entender
que todo el universo te observara.
Solo yo era el universo,
planeta escondido con aguijón de luces,
presagios y declaraciones;
yo era, ayer, quien hiciera contigo
la mañana menos gris y quien
diera riendas abiertas a los mejores recuerdos y al futuro.
Ayer no fue como siempre,
estuvimos juntos toda la eternidad
que dura una mirada,
tierra querida.
rllanes.
Foto: Mina del Oro. Tharsis



EL LOCO DEL TEJADO

 EL LOCO DEL TEJADO

Era como triste, insinuaba dejadez, cantaba por las tardes, se dormía en el tejado. Parecía hombre entre las luces que le sombreaban la cara, ya no está en el verdín de la parte norte, su propia historia se le cayó como una grúa en un terremoto, solo una armónica vieja ha dejado en el recuerdo de quienes nunca le amaron.
La pared de enfrente le oía dialogar y aguantaba a sal y pimienta las rutinas del loco, retahílas y sermones, cuando no encíclicas, homilías y lo que tocara de pregón o de protesta. Pero antes que a él cayeron el tejado, esa fue la peor miseria de este relato de un proscrito que jamás tuvo nombre para ser llamado, el loco del tejado y poco más era su identidad. O su identidad fuera su grito, su canto desesperado pero sin desesperanza, su clase de declamación.
Allí no, refieren las crónicas que no allí en el tejado de sus desvaríos sino en la sucursal del banco de la esquina, dejó un saldo apetecible para sobrinos inéditos y monjas desconocidas y al loco le brindan con champán y le hacen misas de ocho y le ríen y rezan para que haya alcanzado la vida eterna; y la pared de enfrente se mofa de los ritos que después de muerto se otorgan al loco. Y nada siquiera para quien se le hiciera cómplice en la queja, cuando vio que le cayeran encima su tejado y enlutara con una lágrima sin pestaña el sol de la pared de enfrente.
Ramón Llanes