RAMÓN LLANES

BLOG DE ARTE Y LITERATURA

martes, 17 de marzo de 2026

EL DESPERTADOR

 EL DESPERTADOR

Observar con ternura el despertador puede ser una cursilería o un desvelo porque su materia induce al rechazo y su canto al dolor. Antes de él se extiende un manto oscuro que queda plasmado en plácidas dormidas con susurros y silencios donde la noche inventa miles de sensaciones que los sonidos intrépidos de la máquina exacta de relojería vienen a romper de un golpe seco e infame que a su vez divide el placer en dos mitades, la una enternecedora, la otra tóxica. El día comienza sin alterar su ritmo, las campanas obscenas del despertador mandan en el único sentimiento vivo del ser en ese instante y le ordena se prepare para la batalla.
En el despertar del sábado los tiempos juegan de otra manera, no existe premura que corresponda atender, las ventanas cerraron su luz a la estancia, los proyectos se fueron durmiendo en el calor perezoso de la noche, las bridas de la puerta están forradas con acanto pero en tan sabroso dormir, -por las razones que nadie sabe-, el despertador vuelve a sonar con la misma voluntad, a la misma hora y se inventa el mismo canto de siempre para organizar el día, sin conocer que el sábado se cambian las costumbres y advirtiendo que alguien se olvidó de ponerle mordaza a la campanilla del indomable despertador.

ADOLESCENCIA

 ADOLESCENCIA

En el balcón, un instante
nos quedamos los dos solos.
Desde la dulce mañana
de aquel día, éramos novios.
El paisaje soñoliento
dormía sus vagos tonos
bajo el cielo gris y rosa
del crepúsculo de otoño.
Le dije que iba a besarla;
bajó, serena, los ojos
y me ofreció sus mejillas
como quien pierde un tesoro.
Caían las hojas muertas
en el jardín silencioso
y en el aire erraba aún
un perfume de heliotropos.
No se atrevía a mirarme;
le dije que éramos novios
…y las lágrimas rodaron
de sus ojos melancólicos.

BAJO EL IMPERIO AZUL DE LA CORBATA

 BAJO EL IMPERIO AZUL DE LA CORBATA.

Nos solemos distinguir por los signos de nuestros comportamientos, incluyendo las formas de vestir, el corte de pelo, la marca del coche, etc. Somos parte de ese ritual que a la larga nos condiciona de manera positiva o negativa según se mire, entramos de lleno en la sociedad con esas costumbres ya adquiridas y nos sometemos a ellas aunque en épocas anteriores presentáramos actitudes más rebeldes.
Sin duda, los signos externos de comportamiento nos tildan; hay una tacha social hacia algunos estereotipos y nosotros nos acoplamos al traje que más nos apetece o nos apuntamos a la lista deseada. La elección de nuestro slogan también nos identifica pero seguimos mirando atardeceres en cualquier caso.

HAGAMOS LA GUERRA

 HAGAMOS LA GUERRA

No son buenos tiempos para la paz, hagamos la guerra; pongamos grilletes en las esquinas, despropósitos en el afecto, veneno en los besos, insolencia en el trato, estupidez en las relaciones; pongamos aguarrás en el vino, intolerancia en los modos, bronca en las tertulias, gritos en los silencios, maldad en las miradas; pongamos odio en el aire, pongamos ineficacia en las tareas, pongamos sombras malditas en la luz, pongamos engaños en el negocio, pongamos tristeza en el amor. Pongamos envidias y sustos y bullas y zancadillas y desprecios, pongamos, en este mundo nuestro, todo aquello que conduzca a tributar honor a la guerra o pongamos políticos que estén enmarcados en el belicismo y démosles poder, más poder, mucho poder, para que puedan, a su antojo, declarar la guerra a los pobres, a los homosexuales, a los artistas, a los inmigrantes, a los enfermos, a los macarras, a los médicos, a los universitarios, a los cultos, a los filósofos; prestemos nuestra conciencia para que con ella fortifiquen los saldos, custodien los tanques, compren bombas y acechen de manera continua a otros seres, aunque no sean enemigos, aunque nunca fueran enemigos; vendámosles la libertad para que inventen naufragios, desapariciones y muertes; hagamos que sean exactamente nuestra pasión y entreguémosles nuestra verdad para que limpien el mundo de seres contrarios a sus pensamientos y para que nos consigan un cielo azul eterno para nosotros y una tierra espléndida, falaz y suntuosa para ellos. Hagamos la guerra que les interesa y miremos nosotros a todos los lados distintos de donde se deslizan las bombas; dejemos que lloren quienes no son de nuestra cuerda y que se destrocen de miseria y se mueran despiadados por esta civilización sensata donde no tienen cabida los sueños ni las utopías ni la paz.
Sigamos sin desmenuzar la lealtad aprendida y sin prestarles la palabra para que la usen y aspiren a estar en perfecta complicidad y consonancia con los seres que componemos esta linda huerta de frescas ideas de concordia donde no se crían ni crecen las venganzas ni los verdugos ni los odios ni los fusiles. Sigamos jugando a soldaditos entrando en sus campos de batalla y en sus aviones de combate, sigamos aplaudiendo los telediarios que anuncian embestidas, sigamos votando discordias y armas hasta que quede el suelo en un imperecedero dolor, sigamos ignorando las consecuencias pretendidas de la paz y estaremos haciendo la guerra.
Ramón Llanes

lunes, 16 de marzo de 2026

ME CONFORMO

 ME CONFORMO

Me conformo con este lugar,
con esta luz, con mi impaciencia,
con los vosotros pacíficos que andáis el agua
buscando la paz de los humanos para los humanos
despreciados por la paz.
Me conformo con aligerar la tarde
para seguir proponiendo poemas
en la escolanía, el cementerio y los hospitales,
para volver al verso
como quien vuelve a casa para abrazar a la madre,
que inventa con palabras la solución del mundo.
Me conformo contigo que trabajas conmigo,
que juntos creemos en la utopía
de cerrar las puertas a los artefactos que nos hunden,
contigo, que duermes conmigo pensando
en despertar sin sonido de bombas;
me conformo con los seres
que han llegado hoy hasta aquí
para sobresaltarse con nosotros
y apurar otra copa de verdad en esta singladura poética.
Confórmate conmigo
y hagamos que nos crean virtuosos
de la Paz, que no se detienen, que no desfallecen,
que miran la vida con el color de lo posible.
Confórmate conmigo, poeta.
Yo me conformo con este lugar, contigo.

Rllanes.

PARA NOSOTROS

 PARA NOSOTROS

Ha venido a recogernos, el agua.
A templarnos, el aire.
A tenernos, el tiempo.
El mar ha venido en acarreo de olas
con sueñecillos de singladuras
en los arenosos ojos, a mecernos.
Han venido para estar,
estar en lazos con nosotros,
la libertad, el vencejo, los colores
y tu jazmín,
con sed de ti
vinieron las lluvias, el ángulo, la balsa.
El hombre urdido en bruces de creosota
ha venido limpio a tu ventana.
Y el sol, en golosinas, ha venido también
para nosotros.
Ramón Llanes.

DE LO TENIDO, DE LO DEBIDO

 DE LO TENIDO, DE LO DEBIDO

He de hacer el inventario general de vida, he de conocer los amigos que me quedan, los abrazos que debo; he de formatear la lista de los agobios, restaurar los sentimientos -que acaso se dolieron, que acaso se olvidaron-, conspirar en el papel contra todo aquello que desee sea causa de desprendimiento, he de valorar todo cuanto ha merecido formar parte de mi patrimonio y de hacer cuentas de todo aquello que aún falta por cumplir.
Que de lo tenido no se llene el cuaderno de intereses y monedas, que de lo debido no sea grande la página; que de lo tenido sobresalgan los recuerdos, las pasiones, el entusiasmo, la verdad; que de lo debido estén también en el apunte las acciones en contra y una consigna para tener plena insatisfacción y dotación presupuestaria para el desagravio. Que de lo tenido se junten los nombres de quienes pusieron gotas de amor y a quienes tuviera afectados extensamente con la estima. Que de lo debido no vengan a cobrar su parte con la misión de diezmo intrépido y sí con la obligación de exigir.
Que no haya de ser un pulso a la existencia con tal de saldar la cuenta de los desequilibrios, las locuras y las rebeldías; que no sumen más los éxitos que los fracasos, que se escriban en rojo las pérdidas de amistad, valores y pequeñas cosas; que no se haga imposible reconocer errores y figuren los nombres de los momentos de envidia, codicia y arrogancia, no para el castigo y sí para la corrección; que al tener se le otorgue la prueba de la entrega, que al deber se le note la dosis de tolerancia.
Lo tenido fue causa de una constante premura por la complacencia, desde la constancia a la lucha, desde la realidad a lo imposible. Lo tenido no ha perdido vigencia, lo debido no es una asignatura pendiente. El libro quedará escrito, -no emborronado-, en el orden de los sueños, como un listín de memorias que convierta cada renglón en un emocionante canto a la vida.