EXPRESIONES EMOCIONALES DE EL ANDÉVALO.
Desde la óptica tratada con esa perspectiva más poética que antropológica referimos y asentamos a modo de conclusión que este lugar pequeño en el mundo llamado Andévalo contiene una multitud de elementos productores de emociones que a la vez le configuran con esa versatilidad y distinción que hemos expuesto. Apuntamos que El Andévalo es una emoción o son a la vez un millón de emociones juntas.
Quizá por estar ahora en Huelva permítanme ofrecer a esta tierra mi homenaje personal con un brindis de afecto emotivo por el acomodo y la hospitalidad que siempre puso al servicio del bienestar de los andevaleños que por una u otra causa tuvimos que asentarnos aquí. Si El Andévalo es nuestra madre Huelva es nuestra abuela, tan mimosa y tan amable. Con honor la respetamos y la queremos.
Aunque podrá ser tema para ampliar más esta reflexión no puedo cerrar esta página sin llenarla de poesía, el sentimiento andevaleño que los seres humanos del hábitat han ido formulando en el tiempo.
De Vanesa Navarro Calero de Nerva.
Me enamoraste con tu sangre rebelde,
con tu lucha valiente,
con tus rojos atardeceres
y me convertiste en tu guardiana, para siempre.
Me enamoraste de tu libertad,
de esa Villa que hoy se muere,
de esa Peña donde te entregué mi lealtad
y te robé los besos que pintaron en tu rostro,
tus ilustres nervenses.
Que yo me muero de celos
y que mi alma por ti enloquece
cuando te bailo en mis desvelos
cuando defiendo lo que mereces.
Que si no es por nuestro amor
¡Ay, Nerva!
Qué canalla eres.
No me sacio con tu arte,
no me canso de tu piel,
me embriagas con tu sangre, verde y roja, tan roja, a la vez,
que si no es por nuestro amor
¡Ay, Nerva!
¿Cómo sobreviviré?