RAMÓN LLANES

BLOG DE ARTE Y LITERATURA

martes, 26 de mayo de 2026

HABLANDO SOLO

 HABLANDO SOLO

 

 

             Se ha estirado tanto el “informatismo” que casi hasta para hablar solo es obligado indicar la contraseña, índice inequívoco de la esclavitud a la tecnología obligada y consecuencia de una  dependencia atroz a este tipo de apetecibles formas de comunicarnos. Pretendía meterme en el cajón de los ritos para saber cómo ponerle acierto en recibir amigos en casa, ofrecerles lo mejor del hogar, del calor, del trato y que se sintieran de la mejor manera posible, que tuvieran la libertad para bostezar a gusto, probar la lírica de nuestra convivencia y ponerle un encanto fresco y distinto a las creencias nuestras, eso pretendía.

            El sol de la calle me hizo un hueco que mi sombra acarició un instante y la cabeza siguió moviendo fichas de la mesa: los cubiertos en su lado, las servilletas  nuevas, un vino escogido, el paisaje desde el balcón; dándole vueltas y hablando conmigo de la incidencia de estos amigos en la armonía nuestra, de cómo hemos mantenido una amistad durante muchos años sin apenas proporcionarles un desatino, de cómo hemos quemado juntos etapas preciosas y nos hemos transmitido el afecto en cada ocasión. Hablaba durante la soledad de la tarde, de frente a la suculencia de un año recién estrenado, con las manos en los bolsillos y el corazón atento a atender para que nada pudiera olvidarse en esta prodigiosa liturgia de recibir en casa a buenos amigos.

            Ni apenas los ruidos se metían a distraer el pensamiento que hurgaba apasionado en los pormenores del encuentro y desembalaba conversaciones como un niño busca detrás del papel su regalo de reyes. Tanto énfasis pusiera el subconsciente que la longitud entre el deseo y la realidad se perdió paso a paso en la avenida de las flores y ocultó en la mente la causa preparada hasta morderla con un gancho de olvido y perder la orientación y el destino en un opaco despiste de la grieta del intelecto solo sostenida por el sentimiento del agrado. Entonces hablaba de otras cosas triviales en nula relación con el contexto esencial de la pretensión primera. Habían pasado los árboles que señalizaban la entrada a la vida pensada y con la extrañeza del paisaje comprendí la pérdida de órbita aunque no el porqué de la misma. Volviendo atrás recuperé la misión de la llegada de los amigos con toda naturalidad y me sentí bien.

 

 

 

            Ramón Llanes

CITA CON EL SOL

 CITA CON EL SOL

Se me viene la imagen golosa del sol cuando hace su entrada en la escena de nuestro pequeño universo, impregna tierra y sombras de un contorno distinto y a su hora desaparece por la llanura del mar sin más conocimiento que el de su origen. Barre y peina la insólita cúpula, se entretiene en los bajos, acude a los ojos y a las dolencias, restablece el don de gozarlo como un privilegio que otorga la sabia naturaleza. A solas llega, a solas se va, sin el ruido, la locura o la inquietud. Y vuelve en el mañana con más seguridad; así es aquí; nos cita, le citamos, comparece, nos alivia, se va por su puerta grande.
Conté los días sin sol hasta hoy, en este año, solo fue UNO en nuestra tierra, en esta más cercana que andamos y permitimos que nos soporte. Solo un día sin sol parece poco pero también conté que aquel día le echamos de menos, tan de menos como que el aire parecía otro, más insulso, más húmedo, menos afable. Presumo de mi cita con el sol, presumo de este espacio lugar que la suerte me dio para vivir donde me deleitan sus rayos y otras veleidades.
Y presumo de saber que seguiré bajo su luz sin fecha de caducidad, sin preocuparme por encender o apagar, sin remedio. Es así aquí, siempre.
Ramón Llanes.
foto: Ana María Cáliz.

LO QUE PESA EL HAMBRE

 LO QUE PESA EL HAMBRE.

El hambre pesa, produce dolor, crea rabia e impotencia, hiere. Nos despertamos sabiendo que mucha gente la padece, nos dormimos con el mismo sentir. Hacemos lo mínimo: pensarlo. No estamos dispuestos a saber qué podemos aportar.
Hoy me ha llorado alguien por miedo a morir, ayer también alguien me pidió ayuda para comer. Siempre me persigue el hambre de los demás, como a ti, como a todos. Pero somos capaces de apagar la tele y dormir con la conciencia limpia. La conciencia no pesa ni duele.
No sé por qué te cuento todo esto si es posible que también tú tengas hoy hambre de algo, aunque sea de amor. Perdona, no pretendía ser insolente.
Ramón Llanes.

lunes, 25 de mayo de 2026

ÁRBOLES

 ÁRBOLES

Leía hace poco en una revista que se calcula pueden existir en España unos cinco mil millones de árboles. Es una cifra alta pero insuficiente para las necesidades del equilibrio en el ecosistema; es sin embargo halagüeño el dato, no somos de los países más escasos en arboleda, ello indica que la fiebre devastadora no ha podido devaluar de manera alarmante ese equilibrio que nos permite sobrevivir con garantías al menos algún tiempo. Al hilo de este comentario leí que la erosión también influye en la eliminación de los árboles y que sería imprescindible que cada español sembrara trescientos sesenta y cinco árboles al año para continuar con la perpetuación de la especie. Y leí más, leí que al ritmo actual de eliminación de árboles a consecuencia de talas incontroladas, fuegos, urbanizaciones etc, a menos de una década nos quedaríamos casi con la mitad de ellos.
Leí también, por seguir pulsando el ánimo de mi curiosidad, que la función de un árbol en el ecosistema es más importante que una alcantarilla, más que una planta de reciclaje de residuos, más que un camino, más que una estrella. Leí que de los árboles depende nuestra existencia y muy mucho nuestro bienestar en salud. Esto lo escribí hace 20 años y hoy leí que ahora tenemos 7000 millones de árboles que aun son insuficientes. De tanto leer sobre los árboles reflexioné que, visto el panorama, era preferible cerrar la revista y ponerme a sembrarlos.
Ramón Llanes



domingo, 24 de mayo de 2026

ESOS DESFAVORECIDOS QUE NOS RODEAN

ESOS DESFAVORECIDOS QUE NOS RODEAN
Son cada vez más, salen a nuestro paso, nos piden algo para comer, tienen causas justificadas para estar desfavorecidos, saben que les olvidamos al caer la noche, han desaprendido a soñar, nos parecen de cartón cuando el día les alumbra el camastro -que no la vida-, nunca se pierden porque nos necesitan, no son bandoleros, delincuentes, malvados, corruptos, tienen caras, andan, miran, sonríen, quieren amar.
La imaginación no ha llegado a dotarles de espacio merecido -solo por el hecho de ser humanos- para un techo con mantas, con ducha caliente y comida digna; la imaginación no ha sido capaz de pensar más en ellos que en el presupuesto militar, que en armamento, que en gastos superfluos de política ingrata, no hay recursos económicos para ellos, nadie imagina soluciones con bondad y nosotros les prestamos mínimas atenciones porque no son nuestro problema. Acaso se nos debería caer cada día un poco de vergüenza en el sentido común, hasta entenderlo.
Ramón Llanes.

A PUNTO DE EXIGIR

A PUNTO DE EXIGIR



Maneras de demócratas empecinados en la limpieza de las etnias, consideraciones que radicalizan los efectos del concepto “corrupción”, formas, formas, formas mirando del papel solo el color de la tinta, solo observando del hombre el botón caído de la chaqueta, magnificando extrasensorialmente las conductas hasta intentar dormir una noche siquiera en el aposento de la perfección imposible, es el caso.

Mañana -de seguir la pauta marcada-, tocará comprobar si tal mintió alguna vez, si se coló en el cine, si besó a alguien sin tener relación sentimental, si faltó alguna vez a clase por engañar al padre, si se chupó los dedos siendo mayor, si se sigue comiendo las uñas, si bebe a escondidas, si le condonan la cuota del gimnasio por su cargo, si le invitan en el restaurante, si vive exento de dignidades...Y los demás -también versátiles en la picardía- cursarán estudios para exigir, para saber cómo derribar al tal o al cual en la contienda inventada desde la fabulación, con el solo ánimo de molestar. Así hasta que nada sea paz.


Ramón Llanes

sábado, 23 de mayo de 2026

ERAS TÚ EL DEL TAMBOR?

ERAS TÚ EL DEL TAMBOR?
Me pareciste; a lo lejos del espejismo, con las señas indudables de la noche, te dije que te vi tocando un tambor a primeras horas del alba en ese lugar por nosotros conocido y me dijiste que sí, que eras tú, para seguir la broma, y me pediste el sombrero que un día te prometiera y te lo puse y no te pareció propio para tu aspecto y me lo traje de vuelta, puesto, como siempre, y me ruborizó tu amable halago y solo fue imaginado el inicio porque ni yo te ví ni tú has tocado el tambor en tu vida pero nos reímos y en eso nos cundió ese rato del mediodía, amigo Paco, los testigos presentes pueden confirmarlo.
Ramón Llanes