RAMÓN LLANES

BLOG DE ARTE Y LITERATURA

lunes, 21 de septiembre de 2026

RETAHÍLA DEL TIEMPO

 

RETAHÍLA DEL TIEMPO

 

 

Dedicado a quienes nos entienden

y a quienes siempre trataron de entendernos.

 

 

La primavera persigue los páramos secos para alimentarlos, quizá de sol, acaso de lluvia, siempre de luz; que el tiempo se venga encima del costal, que apremie y al recién llegado le produzca vergüenza, que al solsticio le grite la nube un sin par de voces necesarias. Cuando arrecia la furia del verano se divisa un horizonte de uvas soñando toneles para septiembre, que aún quedan en las solanas aires a quienes asediar, el campo se resiste a marcharse a otra estación pero ha llegado su tiempo, su caducidad.

Ahora renacen todos los suspiros, manda este grácil compromiso con la vida  de quienes andamos gozando de ella por miles de razones; la naturaleza ayuda a nuestra adaptación, es detallista, nos pone praderas, arroyos, témpanos, nos inculca sabiduría y satisfacción. He aquí que nosotros, en el poste derecho de esta retahíla, somos esa media naranja del tiempo, la deseada suerte que precisa la soledad para la mejor concordia.

Todo es de esperar, se espera la germinación, la somnolencia, la parva; se esperan los potros para oírlos nacer; se espera que se alarguen las tardes y se suceden los buenos pensamientos como desconociendo que la verdad puede reinar en cualquier mundo. Nosotros esperamos este, este mismo nuestro de sombreros, alegorías, nostalgias y esperanzas. No sabemos si en otros se alimentarán los sueños con estas insignificancias pero es el sentimiento el calefactor que orienta y desenvuelve la armonía, nuestra armonía.

Me dirán que también amanece en los elíseos, es las Hespérides o en Ítaca, me dirán también que la boreal del norte es espectáculo de culto, que las cascadas, me dirán, forman una aproximación a mucha belleza pero yo sigo enredado en esta estética del tiempo, promocionando mi retahíla de felicidades y me conformo con saber esperar y luego secarme una lágrima, de ahí que me apegue tanto y tanto a este fuego que la tierra protectora en la que habito, me oferta.

Para esta primavera no tenía organizado otros proyectos.

 

 

Ramón Llanes.

EL PÁJARO

 EL PÁJARO

A juzgar por la afluencia de mañanas muy cálidas
y tardecillas cómodas,
estos días son un verano tardío,
será por eso que un pájaro se quedó ayer en mi jardín
ligeramente herido
quizá buscando un refugio a su imposibilidad de vuelo
o será que viniera a verme
cómo en cuidar las flores
y acariciar la madera me amo la vida;
lo tuve en las manos
y solo pude averiguarle el color, sus pintas más claras,
el pico largo, sus patas con dedos finos
y acaso su incierta identidad de zorzal perdido.
Me miró y sé que me sintió tierno
porque cerraba los ojos cuando le rozaba el plumaje
y lo noté aliviado, sin hablar nos dijimos cosillas,
“de dónde, por qué, cómo estás”,
menudencias que resultarán inútiles
entre un hombre y un pájaro
pero que a los dos nos acercó las ternuras.
Al poco se me murió
y me dejó una extraña tristeza
por no encontrar que una bandada de zorzales
viniera piando a despedirle.
Ramón Llanes.



JULEPE

 

JULEPE

 

Nuestro patrimonio lingüístico nos permite acercarnos a casi todas las formas que necesitamos para entendernos y comprendernos, hemos bebido de muchas e importantes fuentes que nos han formado en el habla. Hoy traigo esta curiosa palabra JULEPE que está por ahí escondida en nuestro diccionario sin hacer ruido pero que se utiliza para ciertos momentos que ahora describo. Proviene del árabe-hispano. ǧulláb,  y este del persa gol āb 'agua de rosas'. Tiene muchas derivaciones porque en efecto es una poción de aguas destiladas, jarabes y otras materias medicinales así como un juego de naipes,  un esfuerzo o trabajo excesivo de alguien, un golpe, una tunda, una paliza. También es reprimenda, castigo, susto, miedo (de uso en Sudamérica). Dar julepe a alguien es meterle prisa, dejarlo sin baza, hacerle trabajar en exceso, imponerle larga tarea fatigosa, etc.

Todos estos significados son sinónimos de esta curiosa palabra que nos ha llegado de otra cultura a modo migratorio y que ha servido para engrosar nuestro ya extenso y bello vocabulario castellano. Ahí queda.

 

 

Ramón Llanes.

domingo, 20 de septiembre de 2026

HOY TE DIRÉ

 HOY TE DIRÉ

Hoy te diré compadre, amigo, colega,
amor, bienvenido, amable,
auténtico, deseable, interno, sensato, imprescindible.
Te diré amiga, madre, tierra,
mecedora, pasión, mina,
consoladora, amada, indiscutible,
fascinante, deseada, auténtica.
Y te diré todo cuanto no te dije,
lo que nunca pudimos completar,
lo que se me quedó en el alma.
Te diré que nos seguimos necesitando,
que no es tarde para seguir siendo complementos,
te diré que nada ha cambiado
nuestro sentido de la libertad para tenernos.
Te diré que hoy no acaba el tiempo que nos debemos,
que hoy empieza el tiempo que nos deseamos.
Hoy te diré que no existe el fracaso para nosotros,
que existe el éxito porque nos sabemos imprescindibles.
Con un beso.
Ramón Llanes



sábado, 19 de septiembre de 2026

HAMBRE

 HAMBRE

Son días de hambre,
nos pasan por los ojos como castigos
anunciando un mañana peor,
en peligro de extinción la costumbre de comer sueños
letras, risas, derechos,
en peligro la vida, la decencia, la locura.
Acaba el día y sigue la dolencia
en las últimas caries de la utopía perdida,
se acercan los buitres a comernos más,
vienen hoy los santos para advertirnos
de la muerte, no significamos un bledo
en la escala del afecto
de quienes ordenan repartir las justicias
de cada tarde.
Solo tu armonía, amor, me cuida la estima.
Ramón Llanes

LA VIÑA DE LA LUNA

 LA VIÑA DE LA LUNA.

(Dedicado a los seres humanos que saben entender la viña)
Poco antes del inicio de la vendimia sufrió padre un inoportuno malestar que fue diagnosticado de infarto impidiendo que pudiera estar como siempre al tanto de las labores que requieren un cuido especial, humano y tierno en las viñas. Había observado con denuedo cómo su preferida Viña de la Luna presentaba una fortaleza inusual y mística, -como aquella primera vez de hace veinticinco años cuando yo naciera- estaba esperanzado en obtener un caldo exquisito dado que las cepas se habían prestado a color deseado de la suculencia y las uvas parecían un arco iris donde el verde destacaba, brillaban las hojas y se degustaba en la fruta un imaginado sabor a vida. Me aconsejó de mil maneras que todo se hiciera de forma artesanal y así lo hice.
El 23 de noviembre –mi cumpleaños- cuando le acerqué a padre la primera gota de mosto para su aprobación aún permanecía dolido en su honor más por su lejanía del tajo que por las dolencias físicas, me esperaba impaciente con su sabia delicadeza deseando que se hubiera cumplido su sueño de luna y la tierra le hubiera obsequiado con el manjar de un vino único. Después de coger el vaso y mirarlo con templanza, lo abrazó para regalarle cuatro lágrimas de emociones, lo probó como saben los hombres probar la vida en un frasco y me susurró con solemnidad: no es vino, eres tú. Y se dejó dormir con una sonrisa en el alma.
Ramón Llanes.

ANDÉVALO PROFUNDO. FINAL. EL CANTE DEDICADO A LA MUJER.