RAMÓN LLANES

BLOG DE ARTE Y LITERATURA

miércoles, 6 de mayo de 2026

ALGO FRESCO

ALGO FRESCO
Acabo de ver la lista que la revista Forbes dedica a los diez hombres más ricos del mundo y se me ha quedado cara de tonto al comprobar que no estoy en ella y no soy capaz de explicarme por qué me han olvidado. Razón primera: estoy de vacaciones y no me han localizado para solicitarme la autorización para hacerlo público; segunda razón: lo han hecho para despistar; tercera razón: no he asistido a las últimas asambleas del club, por exceso de confianza; cuarta razón: llevo años sin ser imputado en delitos de estado; quinta razón: las personas como yo dejan de ser importantes a medida que la edad les sobresalta; sexta razón: mi nombre está escondido en un lugar escondido y nadie lo sabe; última razón: no han podido contar bien todo mi dinero.
Cierto y verdad es que se me ha puesto el cuerpo con un malestar monetario que me hace pensar más de la cuenta y se me han caído los humos que me adoraban. La vida es perra como ella sola y oculta, a veces, sorpresas que fingen la derrota para como un mal menor desembocar en un resurgimiento posterior del éxito con más fortaleza en el bolsillo; será eso.
Y como no estaba en la lista me hice humano hasta irrumpir medio borracho en una tasca de barrio, tomé el taxi de regreso, llegué a casa con un ramos de flores, me besé mil veces con quien amo, me dí cuenta que solo me quedaban cien euros para llegar al treinta y uno y me quedé dormido en el mayo de mi casa siendo tontamente feliz.
Ramón Llanes

HÁLITO Y VERSOS

HÁLITO Y VERSOS
Mi nuevo hálito
en tu vieja alga,
los versos, los inversos, los reversos,
las tristezas, la anorexia,
la gleba, el pupitre,
el sueño que no fue,
la realidad que nunca quiso,
un sol castigando,
mi largo recorrido por el tiempo,
tu eternidad de tiempo recorrida,
hay un rumor que aparece
en las creencias y dormita con nosotros
en un ordenado sueño
que acaso sea el cuaderno escrito
de nuestra menuda osadía.
Ramón Llanes.

lunes, 4 de mayo de 2026

INICIADO MAYO

 INICIADO MAYO

No sería mayo
sin la rabia del hombre,
ni sería mayo
sin la flor en el sueño.
Cada grito de mayo
es el valor de una creencia,
un saludo al tiempo nuevo
que vendrá con las miradas
que solicitan
mejor horizonte.
Nunca será mayo
un tránsito perdido,
siempre será el primer hueco
de la esperanza,
mayo.
Rllanes.

TIEMPO DETENTE

 TIEMPO DETENTE

Y el tiempo paró sus inclemencias y sus solsticios, se deshizo de su gresca, desnudó su parte íntima, gritó como un cualquiera e incluso se odió un rato mientras componía una melodía nueva que inventaba en un pentagrama donde todas las notas respondían al concepto de do-paz, re-paz, mi-paz, fa-paz, sol-paz, la-paz, si-paz y la música sonaba como el agua.
Fue una pócima, se hizo un manjar y la estulticia voló hacia donde fallaba la cobertura y los espacios cubrían su insolencia y no llegaba con el aire el hedor de su imperio. Se había detenido el tiempo al mandato o solicitud, las cosas comenzaron a moverse, pararon las máquinas, los relojes, la enemistad, la altivez, las guerras; y el tiempo boceó con la sonoridad del viento la melodía que los hombres nunca supieron tocar y la vida se descompuso hasta doler.
No había soñado, el tiempo quedó inútil por la capacidad general de los adeptos al cambio, se modificaron las asignaciones de los poderes, se culparon a los verdugos y los mismos hombres que lo detuvieron lo echaron a andar solo con la inercia de la música y comenzó a parecer otro tiempo, otra vida.
Ramón Llanes

domingo, 3 de mayo de 2026

TIEMPO DE DANZA Y FLAUTA

 TIEMPO DE DANZA Y FLAUTA

Dedicado a los devotos de San Benito
en su Romería de Mayo.



Despiertan en la danza los señores,
de jamugueras visten las señoras,
se hace cielo el templo cada hora,
con el baile se inventan emociones.
Es de mayo el campo. En mil olores
se congregan las vidas que se adoran
cuando suena la flauta seductora
que a folía llama. Los amadores
de esta devota tierra andevaleña
al mayordomo agrupan con su aliento,
para vivir, su devoción empeñan
y es El Cerro un placer perfecto
de danzaores, dulces y cerreñas
que amielan sus andanzas con afecto.
Ramón Llanes



SAN BENITO


 SAN BENITO.

Traigo a colación, en este lunes de mayo, para mi glosario de las emociones, la fiesta de San Benito Abad de El Cerro de Andévalo. Lo traigo porque hoy es el día grande de la Romería, porque allá se juntan una serie de actitudes con una memoria de siglos a las espaldas, siempre haciendo el discurrir de los ritos de igual manera que antaño.
Se dan la mano, en San Benito, lo ancestral y lo devocional, lo costumbrista y lo lírico, la belleza y el arte. Lo de menos son los complementos que la adornan y lo de más es la conservación de la historia tal como se viene escribiendo desde tiempos inmemoriales. En aquel marco sobradamente exquisito, en aquella planicie clara y limpia versan las jamugueras en danzas de folía y poleo, en lucimiento de trajes de otra época que le dan un carácter singular y único. Lo de menos es el número de caballos, lo de menos son los atavíos modernos, lo de menos es la diversión. Reinan los regustos por la tradición, deleites por la estancia, una devoción inequívocamente armoniosa y una protección enorme a su tesoro para evitar contaminaciones de otros festejos. Tal como se hiciera siempre, se hace ahora. Y todo se enmarca en el lindo paraje donde las gentes ejercen su predilección por el agasajo y la hospitalidad.
Todo sencillo y todo grande, todo respetando la configuración de los antepasados como mejor tributo a la costumbre, que allá se hace hasta con la propia vida.
Y aún, a estas alturas, nos acercamos y nos sorprendemos. Unos porque encuentran esa parte del siglo XV incrustada en esta época y se respira un aire sabio, otros porque nunca tuvieron la curiosidad por vivirlo y les parece un descubrimiento nuevo, pero está allá, ya digo, desde el siglo indicado. San Benito, en El Cerro, es de esos lugares a los que nos debe obligar la vida acudir alguna vez. Porque además de todo también es un misterio y merece la pena comprenderlo.
Ramón Llanes

ANTES DE ESCRIBIR

 ANTES DE ESCRIBIR

La motivación del escritor está en el aura interno de la prueba cotidiana, en los caldos donde se cuecen las insignificancias de un cualquier día que no se ha vestido para ser novio, cumpleaños, efemérides o domingo; a esos días sin señal roja, sin número especial. Se crea la idea, un palpo, la vuelta de consolidación, las respuestas y el resultado. De hoy, por ejemplo, antes de escribir, quien motiva es la rabia, siempre tiene la rabia presencia en este sustrato de tierra tan en vilo; la rabia, digo, porque surge punzante la leve agonía de obligar a superar obstáculos imprevistos.
Dígase bomba para no decir agua, tráguese la página mediatizada del diario más aliado, compruebe que a nada de menos nos venden respirar, póngase a la cola para solicitar seguir sobreviviendo en estado puro de ética, llévese las manos a la cabeza si solo le cae un casquillo roto de una guerra torpe. Y pregúntese luego, para su motivación en el escrito de antes de escribir, por qué no juzgan a quienes se hinchan o hincharon de poder dejando desastre en el reguero de la humanidad. Así, dedicará la tarde a otra cosa.
Ramón Llanes.