RAMÓN LLANES

BLOG DE ARTE Y LITERATURA

domingo, 7 de junio de 2026

BASTO DE PROSA Y AIRE

ABASTO DE PROSA Y AIRE
En los mismos trechos del viaje, prodigando jirones de azúcar y desesperanza, la soledad emitía inspiraciones a la prosa; la fiel senda, siempre conmovida y aprisionada del viento ábrego, daba para un todo irresistible influido de sur, desde donde cualquier amador, buscador o zahorí de emociones hubiera sucumbido. Y la prosa se hizo alegato, paz, genio, función, grito, caricia y sueño, hasta suponer abasto que supiera garantizar su calidad para ser llevada al aire, en unas ondas de radio, en un papel de prensa, y hacerse común y discutida desde los moldes que marcan la convivencia.
La memoria del pródigo se ha registrado como mimante a los surcos y deblas del sur completo, girando a su alrededor genérico y en su adentro de Andévalo específico, con forja de mieles y pensamientos de sombras. Y esta parte de prosa responde a esa literaria manera de expresión, con la única sabiduría del espacio y la única verdad del tiempo. Nada se ha perdido en el camino, los rasguños y los besos entusiasman por igual, el futuro inmediato a esta bondad viene precedido de vivencias, y será también afable y romántico, como el germen que endulza cada pasaje y horizonte desentrañados en esta retahíla que fueron sueños y se hicieron memoria.
Rllanes

BUENO

BUENO
La definición de la palabra “bueno” refiere aspecto positivo y de utilidad en la general terminología; hasta aquí todo perfecto, pero surge la disfunción sintáctica cuando el uso de ella se excede cuantitativamente para rellenar cualquier quiebra de la memoria, olvido, coletilla o modo inadecuado de entrar en la conversación de manera más segura. Obsérvese cómo cada persona, incluso de altos niveles de educación lingüística, comienza siempre su frase con un “bueno” o un “bueno pues”, que empobrece de manera notable la calidad del lenguaje.
En conversaciones particulares, en discursos, en presentaciones de televisión y radio, en la gran mayoría de nuestras formas de expresión existe un predominio innecesario del “bueno” que denota poco rigor y menos respeto por las correctas formas de comunicarnos a través del signo inequívoco y eficaz de nuestro rico y extenso vocabulario.
Es producto de mi observación y lo traigo a colación en este día para intentar ponerle un halo de cuidado al lenguaje y mejora en su trato.
Ramón Llanes.

sábado, 6 de junio de 2026

EL NADA PERMITIDO

el nada permitido
No está permitido llegar a tu nombre,
observar tu cara, saludar tu sonrisa,
nada está permitido
que alerte tus emociones.
Y nosotros puestos en la espera
sin portal donde apoyar la vista,
sin tierra donde descansar la duda,
hartos de toserle al remordimiento
y caídos en una losa de ansiedad
torcida, nos herimos de miedo cuando pasas.
Ramón Llanes. (De FÁBULA DEL VACÍO)

FANDANGO. ESTE ES MI LUGAR


 

AL ÚLTIMO POETA

al último poeta


Versos de pan y cartón

fumigados y no contagiosos,

dedicados al último poeta

que renuncie a la verdad

y escriba palabras con grasa

y seccione los miedos con una máscara

y se suicide colgándose de una nube

y se convierta en sereno de los ángeles.

Imposibles versos

de vino y sandalias,

dedicados al último poeta

que sepa morirse líricamente

de gusto.


Ramón Llanes. (De FÁBULA DEL VACÍO)

jueves, 4 de junio de 2026

HILANDO VERSOS 1


 

LA LEALTAD DEL GIGANTE

 LA LEALTAD DEL GIGANTE

Wilson habla de sí mismo como si fuera un gigante y a pesar de padecer una incurable enfermedad en los pies que le impide jugar al fútbol presume ante otros niños de entender más que nadie de tácticas, técnicas y estrategias de este deporte, les convence de sus conocimientos con exquisita habilidad y les tiene prometido que un día les demostrará cómo se desenvuelve regateando en un área y cómo sabe marcar goles perfectos.
Cuando en la tarde del jueves fue invitado al salón para jugar al futbolín todos pudieron apreciar su pésimo estado de salud al tener prácticamente que vivir en una silla de ruedas de la que no podía levantarse; allí contó de su imposibilidad de acceder a tratamiento médico porque carecía de la documentación necesaria para legalizar su situación en el país; allí habló, gritó y abrazó con la ansiedad de un niño de quince años falto de todo y acaso se le olvidara advertir que era huérfano de padre y madre, que vivía de la caridad y que dormía entre cartones, pero siguió esgrimiendo su arma de saber de fútbol más que nadie.
Ramón Llanes