Si llegas cargado de azul
con mar en las manos, con un trapecio colgado
en el esqueje más alto de tu bondad,
si vienes con la mirada puesta fija en los ojos calmos
a otear nuestro horizonte,
si te acercas para suspenderte con nosotros
en la alegoría de vivir a la forma de nuestra conciencia, no tardes,
seremos la puerta que premie tu llegada
con pan, agasajos y unas sombras.
Rllanes. (Del libro TODOS MIS DÍAS)
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