UN RATO DE VIDA
Ayer fue un sábado tristemente anormal porque en mayo no están anunciadas tantas tormentas, fue un día anormal; ayer también se hicieron ratos de vida a modo de premios de convivencia, eso tan fácil de agarrar una guitarra y tocarla como amándola o eso tan amable de recibir en la casa de Romería de nuestro tiempo la visita de un amigo Alonso, cerreño desde siempre, -con Leo en su alma- para ponernos miel de cante en el entarimado suelo de nuestra estancia. Nos alegró el rato, nos alegramos con su voz, nos cubrimos de sonrisas y abrazos cuando todo afuera pareciera insulso y gris por el imperio de la lluvia. Y el “marismeño” nos dibujó un arcoiris en las emociones y en el paisaje.
Ramón Llanes. 10.5.2026

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