Los míos y yo
necesitábamos tener miedo
de la agitación insana,
desposeídos de lo hecho
en tantas vidas,
nos dejaron sépticos
casi nos acostumbraron a trampear
con huesos
y desvirtuar los productos del alma.
Desde entonces
andamos en el miedo
sometidos a un control irracional,
no se lavan las manos
antes del abrazo
ni respetan los silencios,
se saben, sin embargo, todas las letanías.
Ramón Llanes. (De ASOMOS DEL MIEDO)
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