Podría decirte que te conozco y te persigo y que me pones alegre el alma y te estaría faltando a la verdad; podría recitarte un poema que escribí para ti a la luz de la luna y te estaría mintiendo; podría invitarte a un concierto a la orilla del mar en una madrugada del estío y estaría insinuándote que te quedaras conmigo para siempre; podría demostrarte que sé volar y me creerías un fantasma ajeno a las realidades; podría llevarte la cesta de la compra con unas flores y te asustaría verme; podría esperarte diez horas en una estación sin trenes adonde nunca tuvieras que llegar y te reirías de mi quimera; podría arriesgarme a enamorarte y me rechazarías; en evitación de ello por cuanto de error pudiera cometer mi atrevimiento y desconociendo tu capacidad de tolerancia para reprocharme la actitud o aceptar lo pedido, he de decirte que te invito a querernos y a quedarnos en un lugar que sea nuestra vida desde esta noche, ahora que nada ha pasado y aún somos dos extraños.
Ramón Llanes. (Del libro TE CUENTO)
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