APÚNTAME
Me parece no estar aquí, tengo la leve impresión de haberme ido o de haber pasado sin pulso por el agasajo de la memoria; apúntame para esta tarde en el asiento 14 del autobús de la vida que tal vez me haga falta un kilo y medio de realidad, porque las nubes, las metáforas y los vientos me han sacado los colores de la ficción. Parezco una desventura, un mendigo sin papeles, una media hora sin la aguja del minutero. Ay, si yo fui un lector sorpresa en las escaleras de la mina, qué de mi resulta ahora imperceptible, tal vez la barba, el poco pelo, la prisa o mi propia insonorización. Por si acaso aun soy un llamado a la estirpe de los aspirantes a optimistas, apúntame a cualquier colegio donde los niños se limpien los mocos con la manga del chaleco y haya charcos en el patio, apúntame, te devolveré con versos los placeres otorgados. Ahora hablemos de otra cosa, de algo distinto a las noticias del día. No te olvides, apúntame de nuevo en tu amistad.
Ramón Llanes. 11.02.2026
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