POBRE DE MI
Cuando hicieron en mi espiritual universo el reparto de las emociones con las cuales debía caminar el resto de la vida se olvidaron de inculcarme el sabor del café, el gusto estético por una corrida de toros, la persecución vehemente a la riqueza, el placer que supone la degustación de los alimentos, el disfrute al andar despacio, el aprecio a las matemáticas, a la mecánica, a la hortelanía, al disfraz, a montar en bicicleta, al ajedrez, a seguir una carrera de coches y acaso a otros más delirios comunes que también son ajenos a mis referencias para el bienestar. A cambio me colmaron de utopías, de versos, de menudencias sensuales como lluvias, atardeceres, melancolías, etc. Y con tal mochila he subsanado mis años. ¡Pobre de mí!.
Ramón Llanes. 12.5.26
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