EL RETORNO
Huele en la mesa a restos de crisantemos
y adquieren un color parduzco
las hortensias, ni se oye la vida.
inquieto del alma, las alfombras
para desentumecer los tilos que trepan
por los nervios y las escamas. No alcanzo
la hora del retorno, la memoria
me nombra las letanías del pródigo
y me tiende tu nombre sin manos,
sin aviso de llegar. Y se me hace
todo tan alto y se me olvida tanto
la distancia que han usurpado tu linde
las demás pertenencias.
Se resume mi equipaje
en melancolía.
Distingo el horizonte solo por la luz
que se difumina entre las sombras,
el extraño fugitivo que huye de huir
se tumba en la carga del destino
y araña las líneas rojas
de un perfume perdido
en la contienda de esperarte.
R.Llanes
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