HEDONISMO.
En una avenida golosa de paz y colores, anoche, sonaron mil tonos de sevillanas porque el tiempo concede compás en esta fecha para este acontecimiento. También anoche en la misma avenida golosa de paz y colores, las paredes soportaban los carteles que anunciando los perfiles de los candidatos a las próximas elecciones. En la misma avenida golosa de paz y colores se percibían las fragancias de la primavera en un esplendor espiritual y exuberante. Y fue allí mismo, avenida de paz y colores, donde la amistad se me abrazó hasta ocupar completo el sentimiento.
Anoche, sin ir más lejos, tuve a mano un compendio de sensualidad. Mi vista, mi olfato, mi tacto, mi oído y mi gusto se hicieron presentes en una avenida golosa de paz y colores. Por si algo pudiera faltar pensé en el amor que nos tenemos y , como si estuvieras a mi lado, compartímos el beso, mientras el candidato del partido TAL, nos miraba sonriente pidiéndonos un voto a cambio de todo.
Nada fue necesario inventar, todo estaba allí, conspirando en la realidad de las sensualidades para que un hombre y una mujer se engancharan en el pensamiento a través de los sentidos. Nada fue obligatorio inventar y aún ahora, el hombre del cartel sigue mirándonos, mantenemos el gusto del jamón, recordamos los olores de las flores del parque, el abrazo del amigo y nuestro compartimento personal vuelven a solicitarnos un beso en aquella avenida golosa de paz y colores.
Ramón Llanes
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