EL ERROR DEL VOTO
Dadas las circunstancias y vistos los efectos del voto -a veces tan nocivos y tóxicos- sería confortable evitar estas adversas formas de llegar a la democracia, inventar alguna otra manera para elegir a los representantes del pueblo y establecer pautas distintas; ya se ha evidenciado que así no funciona el sistema. Primero por no estar debidamente legislado el protocolo que debe evitar tantas elecciones juntas y segundo para que nuestro voto no sea una ficción, una entelequia parecida a la quimera que adquiere razón de servilismo del votante al votado a quien se destina. El voto es un error porque no atiende la expectativa que provoca, porque deja de tener cualidad desde el momento en que se emite y porque se le pierde el rastro y pasa a propiedad de otros para con él modificar la vida del votante a su descuidado capricho.
El voto es un error, como es un error comprar leche y observar que te vendieron café; o adquirir una moto que no funciona; o pertenecer a un club de bailarines y enterarte que es un club de coheteros. Con el voto también te dan aquello que no es, lo que no te anunciaron en la caja, una mentira que altera el sentido común. Con el voto nuestro, alguien roba, otro alguien se hace importante, otro prevarica, algunos perciben unas pensiones desorbitadamente injustas, otros pactan con el diablo social y muchos se pasan la responsabilidad por el olvido. Esos son los resultados del voto nuestro. Para que así no sea habrá que inventarse otra fórmula.
Ramón Llanes.
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