EN LA CALLE SE GANAN LOS DERECHOS
La calle es el ágora del pensamiento. De las sociedades inconformistas se escriben las historias cuando los resultados que los poderes ofrecen no son considerados útiles o suficientes como para sustentar la vida individual de cada ciudadano; ha sido siempre así, desde los comienzos. La rebeldía es una cualidad humana innata que a veces sufre de consecuencias degradantes desde la crítica de los sectores más involucionistas que vienen a predicar de la connotación violenta de cada acción sin entrar en otras valoraciones. Pero la calle tiene un incalculable valor social en todos sus aspectos.
Lo conseguido procede de la calle y quienes así lo precisan se agarran a su credo para vindicar cuanto se pierde o no se alcanza y la calle siempre responde con generosidad habiéndose construido desde ella los mayores logros, los más significativos ejemplos de metas alcanzadas. El menosprecio hacia este tipo de actitud no responde a cualificación objetiva. Cuando exista otra fórmula de consensos la calle dejará de ser eficaz y todo se arreglará desde la palabra y quizá avanzaremos con la megafonía del entendimiento o simplemente sobrará manifestarse para conseguir la paz social porque los poderes acierten a legislar pensando en los consumidores de lo legislado y nazcan de ello todos los derechos necesarios para configurar dignamente la vida.
Ramón Llanes
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