LOS DERECHOS DE LA
CALLE
Me ha tocado vivir varias veces
la vida, tengo de señales el alma llena; ahora pongo la memoria en la
notoriedad de la calle para el alcance de nuestros derechos, todos los derechos
se consiguieron en la calle, no tuvimos otro escenario mejor para disentir ni
lugar más perfecto para presentar la amplia rebeldía que asoló nuestro sentido
ético de configurar la existencia. Siempre fue la calle un lugar de alianzas,
de complicidad, de compromisos, de correr, de insistir y de implicaciones; por
nombrar logros: la jornada laboral, el derecho al descanso, los convenios, el
derecho a las Autonomías, todos los derechos de la democracia, la sanidad, la
Paz, el matrimonio igualitario, la vida. Los derechos los buscábamos en la
calle o los inventábamos y una vez conseguidos en una esquina o en una plaza
seguíamos a por los siguientes; y todos esos derechos ganados en la calle son
universales y ahora forman parte como bienes jurídicos protegibles y patrimonio
de la humanidad con afectación a todos los seres humanos, incluso para quienes
nunca pisaron los adoquines ni sufrieron el dolor de las porras de los grises,
incluso para quienes ponían obstáculos para que las rebeldías fracasaran.
La calle siempre fue nuestra
aliada y solo nos falló una vez y nos costó muchas vidas, aquellas miles de
manifestaciones contra la guerra de Irak nos falló la calle, pudieron más las
malvadas mentiras de los poderosos, nos falló la calle y el mundo perdió la conciencia
pero nunca más volvió a suceder, jamás sucederá de nuevo.
Ramón
Llanes. 1 octubre 2026.
