NOS ESPERA LA PAZ
A pesar de todo la Paz nos espera detrás de la rémora o el conflicto, detrás de cada bulla y cada insulto, la Paz tiene sensibilidad infinita y estará pendiente de acortar el desahogo de unos, la incongruencia de otros y de restaurar los valores perdidos, las incomodidades que nacen de un desahucio y la violencia que se impregna en la sociedad por el ejemplo de quienes no saben aplicar la democracia; la Paz sabe reconducir la soberbia de los estrados y extirpar los modelos injustos que imponen los seres injustos que se precian de impartir la justicia, la Paz posee dones profundos que no han sido aun descubiertos por los rancios gremios que oponen su verdad a la verdad de todos.
La Paz domina los estigmas del paisaje y sabe consolar las tormentas, se mueve fuera del ámbito que odia y observa amorosamente a los humanos, a los árboles, a las cosas y a cada una de las vidas que ejercen temporalidad en esta tribu. Esta Paz, que se fue forjando minuto a minuto y milímetro a milímetro, tan ganada a la oquedad y a las sombras, esta Paz que gime en el dolor, se agacha y se levanta con el latido que emite el universo.
Estamos protegidos por la Paz, es la todopoderosa verdad de las fuerzas naturales y cuando ella venga provista de infinitud nada ni nadie sabrá evitarla. Y entonces entenderemos que todo lo actual sumido en gresca habrá sido un paso imperfecto, y entonces se pacificarán las brisas, sobrarán la altivez y el engaño y con seguridad absoluta andarán sin miedo los trenes de la vida.
Ramón Llanes. 1.11.2026