RAMÓN LLANES

BLOG DE ARTE Y LITERATURA

lunes, 12 de agosto de 2013

EL DESEADO TIEMPO DE LAS SOMBRAS.



El deseado tiempo de las sombras.


El pálpito roto de un hombre,
el sueño desliado de un hombre,
desde la suerte de no vivir
gozan la llamada. La vida ha creado
la muerte.
Acá es casi sombra
cuando es de luz el llanto.

Y se caen las palabras
en los caprichos.


RAMÓN LLANES 

OTOÑO (de MEMORIA DEL PRÓDIGO)



OTOÑO


Me cuenta el recuerdo
que llovía anoche mientras nos olvidábamos,
que llovía sin dañar la silueta
del estío, aún presente; llovía por obligación.
La tormenta en su crecida
me rompió el sueño
y de rayos, de tantos rayos, los árboles
parecían sombras blancas,
las nubes jabón de aceite
y las hormigas plaga de citrato.
En do mayor sonaba el recuerdo
alejándose sin preguntar
el dolor dejado,
los cristales rotos, la espera sin luz
y el contorno del labio seco,
sonaba el recuerdo
como suenan las cosas
a la costumbre del retal de un beso
perdido en el insomnio
de la primera noche de otoño,
cuando me contó el recuerdo
que te abrazaba.




Ramón Llanes. Julio/07.

DEL FANDANGO AL VINO


DEL FANDANGO AL VINO.

A mi buen amigo Juan Manuel Baquero
que tiene en Jerez sus testimonios.



Es, por aquí, setiembre alto y pastizales,
sombrar de ejidos, besana muerta y tropas de sesteo,
agazpachado el gesto, es, por aquí, aún, el lustre del estío.
Es, por allá, rumias de espejos en vides
de bodegas, el sol como llegando a casa,
es diaconado de brillo un solo tiempo
para apresar la uva, uno solo para adorarla
en botas de duelas de tránsito.
Y acá la lezna en el sermón
y allá la copa en la liturgia
y acá fandango, salitre y brea,
y allá solera y corcel, vendimia y rumbo
y acá solana de cuadrilla, sonanta y espera
y allá los bailes y los estilos
y acá por doquier los pasos de la noria
y allá quien busca la guitarra
y acá quien la requiere.
Y allá, tú, con tu apariencia, contigo, con ser
como te basta de capitán y sereno,
con lados de feria en las “jechumbres “,
con todo por hacer y todo hecho,
con dos retoños,dos,
con mil recuerdos en la biblia de tu almacén de viento,
con el grito en la fe y el sacho en Osma.
Y acá, no más que nosotros,
oyéndote en el descompás de la distancia
válidos para estericar los dones,
acristalados y ahítos al devocionario de querer,
de quererte, con estirpe y ropa, con dote , con estrenos,
hipotecados a una eternidad por tí, por vosotros,
umbráculos de paces que nos llegan
y amor que se precisa.
Aprisa ya, nosotros los de acá nos deshacemos
en bruces de arrumacos y calostros,
un juanmanuel y antonia nos pintamos
en los atardeceres sin tulipa de las cabezas altas
de los oteros nuestros, tan amados.
De acá, aguamiel y choches,
meloja y algarroba, van en misivas de requiebros.
De allá, basta con un tú abigotado y enhiesto
apasionado y noble,
y una tú, morenilla de tormenta,
y los dos, en zambra de encontrar,
la transmisión de un beso.

RAMÓN LLANES en setiembre del 98.

THARSIS, DESPUÉS DE LA MINA


THARSIS, DESPUÉS DE LA MINA.


Ha pasado el tiempo con la prisa del deseo por las atalayas grises que digieren los paisajes de la mina, pasaron las tragedias que impusieron cortedad en el horizonte productivo desde la incapacidad del oro a la ineficacia del cobre, vencieron los sistemas que establecían parámetros económicos, se colmó el aire de un silencio oscuro, pálido y sin risas; se instaló, también con el tiempo, el olvido. Después de la mina, Tharsis anda, respira, vive y ama; dejó de ser propenso a la misericordia, la lástima o la limosna, se valió de habilidades, mañas, experiencias y empezó a reconstruirse desde el principio, con una apuesta inequívoca por la ambición.
Los siglos que tanto hablaron de estas minas volverán a pronunciar su nombre cuando sepan que los habitantes perdidos en ascuas de subsidios experimentan avances en conductas de progreso, que no se doblegaron con la insolencia de tanta masacre, que se recuperan de las heridas y vuelven a ser protagonistas de una historia leal.
Sus signos de desarrollo son también cuenta positiva de la heredad, del calibre y la génesis de cada hombre de mina capaz de soportar inaguantables sensaciones. Ahora es más pueblo, más ámbito abierto, mejor escenario para la convivencia, la vida y la cultura. Ahora está sumido en glorias y esperanzas. Mi pueblo lleva con dignidad su andadura de futuro.


RAMÓN LLANES. 

EL VIAJERO

EL VIAJERO.





Sea quizá el libro de los sueños cumplidos o el lugar del aire donde escribimos nuestra razón de vivir. Sea quizá este viajero un panel de pensamientos puestos en orden después de una travesía plena de vivencias, en tarde de sol y agua, en la escena de lo soñado y lo posible. Sea quizá el relato del mérito de cada cual para obtener los momentos de gloria que se nos reservan en la vida y luego se quedan a vivir en la memoria para siempre. O sea lo que fuere, con tal que así quede expresado en la espuma blanca de un libro blanco que nace con vocación de libertad y pasiones.

Es, ahora, solo nacer. Pero ha de nacer con una palabra para ponerle horas y tiempo con otra palabra y otra y otra hasta llegar a la última página, al último renglón, al último acento que cierre el libro y lo convierta de blanco en sentimiento. Para que otros, después, abran la espita de la curiosidad o el deseo y se adentren en un mundo infinito de sensaciones; y acuerden compartir la iniciativa, el sueño, la razón o la misericordia de quien se explayó en vivencias antes que él. Para que él pueda también dejar su reguero de placeres o desencantos.

Es un libro blanco que comienza en esperanza, para devorarlo en una mañana de arenas blanquecinas con calor en los hombros y felicidad en el alma. Un libro más para vivirlo, para beberlo, para comprenderlo desde la suma de horizonte y cercanía. Un libro blanco es el libro de los libros porque nada se escribe sin intención y todo tiene una cuerda invisible que une la creación de uno con la pena de otro, la aventura de aquel con la rebeldía de este, la burla de muchos con el halago de otros. Así es la función de sesión contínua de vivir y así se pretende que se deje patente en este Viajero de utopías y realidades que hoy se hace mucho más blanco porque ve la luz toda.

Hagámoslo nacer a la palabra, al verso hecho mar, al hombre hecho poema, a la mujer hecha ternura. El todo de la luz quedará representado en este cuaderno de campo para los viajeros que saben pisar con devoción y afecto esta tierra nuestra que tanto inspira.





Huelva. 31.5.07

viernes, 9 de agosto de 2013

RELATO DE LAS HORAS


RELATO DE LAS HORAS


Ha oscurecido y las horas siguen sonando en el campanario del tiempo, sin libertad para desbocarse, dormirse más tarde o levantarse nunca. Se han recogido todos: las almácigas, los enebros, el lubrican, la solana, los ojos del puente, todos se han recogido para no ofender a la noche, todos, menos el tiempo. La armonía de las horas presienten siempre lo mismo, las mismas oscuridades o la misma claridad, sin cambio, sin revés, sin una pizca de sobresalto.
El tiempo no se fortalece por la mucha luz, las horas no caminan más lentas por el cansancio, la vida no les importa ni aligerarla ni apelmazarla ni dormirla, es un tren invicto que resume su elegía en la puntualidad, para avisar de las llegadas de las lumbres, para observar objetivamente el comportamiento de los seres, a quienes ni corrige ni increpa ni nutre, solo erosiona. Por su culpa estamos aún en esta trampa, -dirán unos-; por su veleidad disfrutamos de la luz -comentarán los otros-. Siempre sin condolencia, el suspiro es un halago, la tragedia es cómica, la velocidad es lenta; las pautas están ordenadas por la sinrazón del péndulo, tiempo y juez.
No podemos dominar no tenemos el derecho a dominar al tiempo después de estar en posesión de todas las verdades y de haber tenido la capacidad para modificar misterios naturales, luces, espacios y filosofías. Con el cursor del tiempo siempre nos falla el programa, no hemos elegido el enlace adecuado ni se nos admiten sugerencias para mover acaso el columpio a otro lado distinto, tal vez menos ecléctico o más robusto. Será el tiempo nuestro mayor enemigo?, el mayor enemigo de nuestra civilización?.
Figuradamente, como si hiciera la metáfora del día, -ahora que ni es de noche ni amanece ni está lloviendo- engaño al tiempo con un puñado de recuerdos. Yo sé de dónde vienen, dónde estaban, cómo ocurrieron, cómo los he guardado; el tiempo no tiene memoria, no sabe si la tormenta es un bostezo o una algarabía; no sabe quién ordena el despertar de los pájaros, no sabe más que el instante, luego es pasado, sin aprendizaje sin empleo.



RAMÓN LLANES. 6.8.2013. Publicado en huelvabuenasnoticias.com

jueves, 8 de agosto de 2013

CALLE DEL OLVIDO (de MEMORIA DEL PRÓDIGO)


CALLE DEL OLVIDO

Hoy, las autoridades por fin,
han puesto nombre a la calle rota
donde solo viven los obreros,
donde juegan el pozo con la sed,
el perro con la gata, los gritos con el silencio.
Le han puesto calle del olvido
y aplaudieron al pisarla el alcalde
por vez primera.
Luego invitaron a refresco y hambre,
se marcharon en largos coches negros
con bocinas huecas
y hablaron de otra cosa, las autoridades,
de otra cosa distinta de los obreros
y de la calle rota
y de las promesas de siempre.
Nadie miró,
los obreros siguieron llorando
con el olvido.

RAMÓN LLANES