RAMÓN LLANES

BLOG DE ARTE Y LITERATURA

domingo, 12 de abril de 2026

HACIENDO CÁBALAS

 

HACIENDO CÁBALAS

 

 

Se entretiene mi pensamiento con cierta frecuencia en hacer cábalas de futuro, en ello se me despista y me enreda o desenreda a su placer debido a la amistad que tiene con la memoria para promocionar algo u olvidarlo todo; es fugaz y extenso, nada por las aguas silenciosas del adentro y conversa con la inexistencia. Ayer se me quedó a media tinta la pluma de la mente y quise saludar en los Montes a alguien pero había olvidado su nombre; nos dimos un abrazo, nos deseamos lo mejor de la convivencia y me vine con el dolor por el extraño olvido. Ya me pasó en verano también cuando al visitar la Exposición de Isabel Romero en El Cerro, no supe pronunciar el nombre de aquella tan amable señora que me recordaba de años atrás. Tardé poco en notar mi pequeño rechazo al tiempo que han ido mermando las neuronas hasta hacerlas casi inútiles. Luego saludé con nombre y apellidos a la mayoría de los presentes, José María me enseñó el Museo Etnográfico, Domingo me ofreció su humor, Alonso y Leo me hablaron de la vida y entonces comprendí que lo anterior pudo haber sido una especie de pérdida temporal de memoria porque antes de volver a casa recordé los nombres de los olvidados y se me hizo la cara una sonrisa.

No me puedo permitir olvidar las cosas importantes ni los lugares donde amé la vida, no me perdonaría olvidarme de folía, fandango, jamuguera, prioste, mayordomía, muñidor, danza, cabestrero, medianas, ermita, San Benito; ni perderme en dudas con respecto a los apellidos de las gentes cerreñas, amigos de buen trato y mejor recuerdo, a este Gento, al amigo Serrano, a Rubio, a Márquez, a Domínguez, a Brito, a Mojeda, o a la estirpe montesina de Valladares, de Benita, de Joaquina, de Alonso, de Sebastián, de Isabelo, de Juan Lorenzo y a la inmensa lista de personas que en momentos de mi vida me hicieron más felices los ratos compartidos.

Y en estas cábalas vivían mis pensamientos cuando percibí la honrosa sensación de recuperar más allá el resorte de la memoria y volver al tiempo de aquel primer Pregón y quedarme allí un instante sambenitero con los de entonces, con quienes fabriqué la pasión eterna por el mundo cerreño y con quienes me enseñaron a guardarlo en otro hueco de la memoria donde nada se olvida. Y allí están ellos, intactos, presentes, ilustres y honorables, como si solo hubieran pasado una risa o un siglo.

 

 

 

Ramón Llanes. Diciembre 2025.

Para la Revista de San Benito. El Cerro de Andévalo.

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