HABLÓ EL CANTE
Aún el tiempo calmo,
casi oliendo a mar de estío,
colores con mantoncillos
de ternura de mujer, la quietud pensativa
hasta que habló el cante
para reinar en la emoción
que mi tierra escucha
a sorbetones de luces perfectas
que hacen de las sombras
arte de sosiegos.
Cantó la voz erguida
de la mujer tan nuestra,
surgió la faz eterna del fandango
añadiendo más vida
y aplaudió convencido el sentimiento.
rllanes
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