CRECEMOS
Andamos de servilleta en servilleta creyéndonos crecer hasta que las sombras nos advierten que solo crecen ellas y que nosotros somos aun semillas de parvulario asomadas al revés; caminamos por detrás de la puerta, tenemos la arritmia del vértigo por adelantar a las nubes y no poseemos el don de calcular las distancias ni los horizontes. Nos acostamos con la idea perversa de tener la conciencia tranquila cuando han fenecido a nuestras espaldas los sueños de otros seres y cuando la discordia asola nuestro zaguán más preciado que es la tierra. Descrecemos a pasos agigantados sin tener la osadía de pensar “por culpa de quién”.
Ramón Llanes.
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