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IMPORTANDO ILUSIONES
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Esos estados que apuestan por la organización de las inmigraciones incitan al humanismo porque detrás de cada ser que abandona su tierra, en el contexto de una desesperación salvaje, solo ven la posibilidad de una decisiva importación de ilusiones, mientras los sectores más arcaicos vislumbran delincuencia, terror y mezclas étnicas no admitidas por suponer la denigración de la especie y la pérdida del dominio sobre razas que consideran inferiores. Esos estados de corte conservador o ultraconservador diseñan políticas de invasión, colonización y destrucción a través de métodos inciviles rechazados en los principios éticos y jurídicos de todas las naciones que conforman las organizaciones internacionales de los derechos humanos.
Basta con mirar el mundo y con detenerse y analizar las posiciones de poder para saber quiénes están en un bando y quiénes en una orilla; no es complejo advertirlo, no es preciso hacer un master en geopolítica para entenderlo, todos gozamos de ciertas capacidades mentales para alcanzar una conclusión medianamente acertada. Mírense las actitudes belicistas e imperialistas de gobiernos de EE.UU, de Rusia, de Israel; el acercamiento a estas por parte de Argentina, Italia, Hungría y otro largo etcétera de países gobernados por partidos cuya característica es la destrucción de lo solidario y la aversión patológica hacia los pobres. Los crímenes al día contra lesa Humanidad, los genocidios, la vulneración perversa de la filosofía democrática y la hostilidad generalizada son sopas cotidianas en las mesas de esta tribu universal que nos tocó habitar.
Por otro lado mírense México, Brasil, España, Suecia, Islandia, Finlandia, Canadá, Nueva Zelanda, China y otros más de gran relieve que se posicionan en la creación de una metodología capaz de tender lazos colaborativos con los países menos desarrollados y más desfavorecidos y promocionar la alianza del humanismo para obtener, como bien propone China, conseguir un mundo mejor y más igualitario desde la participación global de todos. Esta idea es ahora mismo la de mayor importancia política, el germen de la universalización del bienestar donde no tengan cabida criterios de sectarismos, de prioridad nacional o de fronteras carcelarias. Parecerá una utopía de alguien que escribe de imposibles en una tarde tibia de agosto o puede parecer un programa “buenista” contra natura pero está asentado su diseño en consideraciones y fundamentos de suficiente valor como para atenderlo y prestarle la atención debida si acaso queremos salir de este folclore de bombas y estas incertidumbres constantes que nos oferta el sistema actual donde los más poderosos tienen una voz de mando persecutoria y malvada.
Comprender la inmigración es comprender la vida y saber de futuro; los pájaros emigran, el viento se mueve sin previo aviso y sin necesidad de ser escoltado en las fronteras, los sentimientos no pueden ser maniatados y pertenecer solo a una determinada fórmula de enlace, el capitalismo ya se ha adelantado para que el dinero tenga cauces abiertos de movilidad internacional sin reparos, una especie de inmigración/emigración fuertemente impuesta, la tristeza y la alegría son rasgos comunes de todos los pueblos y compartir seres humanos supone el enriquecimiento en cultura y emociones entre los habitantes acogidos y los acogedores; intercambiar modos, costumbres, lenguaje, amores, sensibilidades y actitudes jamás podrán ser lacras para las sociedades receptoras hasta el punto de incluir en programas electorales su repulsa hechos con cábalas funestas más que con previsión humana. Probemos a importar ilusiones, no es una locura.
Sin embargo nos alienta que los posicionamientos de China con respecto a la coordinación general de las naciones para el logro propuesto estén muy bien gestionados y puedan acercarnos para el próximo lustro a la aceptación de estos principios por todo el mundo. Y a China nadie la pondrá en duda, allí se cuece y se inventa el progreso, aquello tiene tintes de haber alcanzado la utopía. Y si acaso no me cree porque usted tenga una consigna partidista contraria a todo esto porque esté de acuerdo con lecciones conservadoras, acomódese, piense esta tarde más que otros días, invoque a sus espíritus o a sus dioses y emita una conclusión fuera de odio, hostilidad o rencor, verá como le sale un sistema muy similar al expuesto. Y si no fuera usted el caso del convencido léase un poema cualquiera, tal vez algo de Lorca y luego me cuenta.
Ramón Llanes. 20 agosto 2026.
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