NADIE QUIERE SER ALCALDE
Hablaron las
urnas y alegraron a todos, no importaba el resultado, simplemente con no saber
analizarlo quedaba resuelto el asunto para los “vencidos”; ellos montaron la
trifurca, crearon enemigos, soltaron lo peor del lenguaje sin comprender que
luego se verían las caras para alianzas de intereses y partidos. Ahora toca
subir al sillón de mando y por lo oído, visto y escuchado nadie quiere ser
alcalde, todos se matan por huir como si la vara fuera de acebuche. Vuelven a
montar milongas porque no son capaces de resolver las cosas sencillas que dicen
las urnas, aquello del ganador y el perdedor.
¡Qué extraño
animal es el humano, que es capaz de llegar a quebrantar ética, dignidad y
honor solo por ocupar un cargo!.
Nosotros los vemos desde la barrera y nos reímos, parecen niños golpeándose sin
sentido por ser el primero en la fila y nos avergonzamos de haberlos elegido,
así es siempre pero volveremos a hacerlo a pesar de que nos están volviendo
agresivos, mal hablados, avaros, corruptos, locos. ¡Qué extraños animales son los humanos!, ¿o no son humanos?.
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