RAMÓN LLANES

BLOG DE ARTE Y LITERATURA

viernes, 9 de enero de 2015

HABLANDO SOLO

9 enero 2015
Ramón Llanes.
 
 Se ha estirado tanto el “informatismo” que casi hasta para hablar solo es obligado indicar la contraseña, índice inequívoco de la esclavitud a la tecnología obligada y consecuencia de una  dependencia atroz a este tipo de apetecibles formas de comunicarnos. Pretendía meterme en el cajón de los ritos para saber cómo ponerle acierto en recibir amigos en casa, ofrecerles lo mejor del hogar, del calor, del trato y que se sintieran de la mejor manera posible, que tuvieran la libertad para bostezar a gusto, probar la lírica de nuestra convivencia y ponerle un encanto fresco y distinto a las creencias nuestras, eso pretendía.
El sol de la calle me hizo un hueco que mi sombra acarició un instante y la cabeza siguió moviendo fichas de la mesa: los cubiertos en su lado, las servilletas  nuevas, un vino escogido, el paisaje desde el balcón; dándole vueltas y hablando conmigo de la incidencia de estos amigos en la armonía nuestra, de cómo hemos mantenido una amistad durante muchos años sin apenas proporcionarles un desatino, de cómo hemos quemado juntos etapas preciosas y nos hemos transmitido el afecto en cada ocasión. Hablaba durante la soledad de la tarde, de frente a la suculencia de un año recién estrenado, con las manos en los bolsillos y el corazón atento a atender para que nada pudiera olvidarse en esta prodigiosa liturgia de recibir en casa a buenos amigos.
Ni apenas los ruidos se metían a distraer el pensamiento que hurgaba apasionado en los pormenores del encuentro y desembalaba conversaciones como un niño busca detrás del papel su regalo de reyes. Tanto énfasis pusiera el subconsciente que la longitud entre el deseo y la realidad se perdió paso a paso en la avenida de las flores y ocultó en la mente la causa preparada hasta morderla con un gancho de olvido y perder la orientación y el destino en un opaco despiste de la grieta del intelecto solo sostenida por el sentimiento del agrado. Entonces hablaba de otras cosas triviales en nula relación con con el contexto esencial de la pretensión primera. Habían pasado los árboles que señalizaban la entrada a la vida pensada y con la extrañeza del paisaje comprendí la pérdida de órbita aunque no el porqué de la misma. Volviendo atrás recuperé la misión de la llegada de los amigos, con toda naturalidad y me sentí bien.

Ramón Llanes en HUELVABUENASNOTICIAS.COM

jueves, 8 de enero de 2015

martes, 6 de enero de 2015

A LA VIDA LLEGUÉ POR UN ATAJO


REGES THARSIS


CONSUMIDORES DE SUEÑOS


Aún a estas alturas de la vida, con la longitud extrema, la altitud infinita, la medida larga y los recuerdos acumulados, existen razonables dudas sobre la exacta determinación de dos conceptos que persiguen los gráciles eventos del gremio humano; no aparecen definidos los parámetros que identifican con nitidez realidad y fantasía. Los ensayos sobre estos dos conceptos aportan innumerables conclusiones que no vienen al caso porque de cierto el mundo se mueve apaciblemente entre ambos sin desmerecer al primero ni acoger al segundo o viceversa.
Por este lateral de enero, con frío al trapo y abrigo al uso, se cuelan los cuentos con sus cargas ruidosas de fantasía, se preservan sueños ingenuos, miradas únicas, abrazos íntimos y emociones vestidas de ropaje mágico para solventar acaso que es invierno o quizá que la historia inmortalizara modos de realzar la vida. De ahí la proliferación de invenciones amables que inyectan ese mínimo de estrés optimizado que produce favores de sonrisas, otorga animosidad para continuar la senda y enseña una expectativa que confirma la complicidad en el reparto de las actitudes benignas. Es así: realidad y fantasía hechas desde la conspiración de los deseos formando ese consumismo de sueños que tan celosamente conservan los tiempos sin apenas defecto y con la virtuosidad de la sorpresa.
De hecho vinieron seres a poner prendas en la ilusión y regalos en el alma y de hecho el giro del globo olvidó magia en otros lugares; el capricho de la extravagancia en la distribución de los sueños suele traer olvidanzas y descuidos. Y de aquellos que duermen en la loa de una realidad desahogada dependen los contratos solidarios para aquellos otros que la sueñan. Se echa en falta aún mucha realidad para extender la fantasía o acaso a la viceversa.
Ramón Llanes en Huelvahoy.com 5.1.2015


viernes, 2 de enero de 2015

ESCRIBIR

2 enero 2015
pluma
Escribir.
Ramón Llanes.
 
 Escribir, de qué; acaso de los tópicos agrados que se incitan en momentos nuevos cuando parece comenzar algo y se advierten propósitos; o acaso escribir de los deseos, de todos los deseos que aparecen de forma virtual en un aledaño del pensamiento, se subyugan, se les pone valor, se les obedece y se cumplen para proferirlo a los colindantes seres que juegan en la misma rayuela; o escribir de la proyección individual que un ciclo nuevo trae al ánimo, escribirle al proyecto perdido, al sueño nunca realizado, al deber de superación personal para alcanzar mejor bula y codearse con más altas nubes; escribir, acaso, de lo necesario en el circo, de lo ideal para sustentar a los leones y para solucionar los acosos y las tropelías de los llamados enemigos de la actividad; o escribir poniéndole pasión al envite depositando fuerza en las formas, atreviéndose a romper la ola próxima o detener la siguiente bala.
La noche del treinta y uno se cerró entre fuegos al aire a modo de celebración y los primeros minutos del día de este año, estrenado en igualdad de condiciones, también fueron objeto de una cierta ambición por lo novedoso y se observa que no pocos son los depositados valores que se le conceden simplemente por ser nuevo y querer entender que nada le vincula al anterior ciclo. El tiempo no se hace solo, son los hombres quienes lo diseñan, lo confirman y lo ejecutan. El calendario tiene una inseparable dependencia de los hombres, ambos se engañan, coinciden o se ayudan.
Escribir no será ponerle trabas al festejo ni mordaza a la alegría; un defecto de la imaginación impulsa a prolongar los sueños y consensuar los parámetros con un eclecticismo pensado. De lo escrito queda su carácter en la huella, los tópicos giros hacia los acontecimientos que dominan la escena se traen a la reflexión; toca escribir de este tiempo expectante, futuro incierto pero aliado, que ha puesto sus credenciales en la vida para que los protagonistas le pongan números o humanidad. Mientras, a rehacer la caminata, echar a andar y calzarse de impulsos, con la generosidad de creer más en nosotros que en el calendario.

Ramón Llanes en HUELVABUENASNOTICIAS.COM

jueves, 1 de enero de 2015