RAMÓN LLANES

BLOG DE ARTE Y LITERATURA

viernes, 28 de junio de 2013

HABLANDO DEL MAR, APROXIMADAMENTE


HABLANDO DEL MAR, APROXIMADAMENTE.


Mar de brazos extendidos y ardientes, sitio de oleaje, un campo azul que domina las mareas del tiempo, nos entretiene, se enfurece, se adorna de esa luz indigesta del sur y se mete en los rincones románticos del misterio. Somos el mar o una orilla más o la consecuencia viva de un pañuelo de agua sin picos ni pespuntes; con la sufrida paciencia de saber estar, la mar se desconoce, la mar constituye la soberanía de la inmensidad, se ha colocado en la encimera, con más compañía que soledades.
De nuevo, su contemplación. El humano agnóstico de miedos, se asoma, en estío a ruborizar las paredes blancas y el azulario, hasta el dolor. Mirar la mar ensombrecerse puede definir la actitud, se hacen los pensamientos en los claros oscuros bemoles de la atardecida y es noche intensa cuando el pensamiento está acabado, definido en la mente.
En un arrebato de caprichos la locura llega a romper el mar. Y el mar nunca se rompe, siempre es la música la que le mantiene inverosimilmente egregio y veraz, con su prontitud de vidas, con su inquebrantable persistencia. Solo un halo de luna lo vacía para volver a llenarlo. Como el mar, la sobrecogedora luminosidad, el sínfín de los movimientos. Como un mar despierto, el deshilachado arrullo de los vientos, la ternura sin destino. Como el mar, el propósito de aproximación del hombre.
Que hoy es una página la mar que mira las playas amarillas del redondel de la ofuscación; escribir en ella de la constelación Vida, de la nocturnidad, del fugaz remo que se engulle el agua, de los ocasos calientes. Escribir, cómo no, de todo el sustrato de inspiración, del arrope que nunca niega. Como el mar, no cualquier recuerdo de otra latitud, no cualquier adjetivo. Como el mar, el horizonte sin alcance, la esperanza.


Ramón Llanes. 27.6.2013. publicado en huelvabuenasnoticias.com

martes, 25 de junio de 2013

DON NADIE


DON NADIE

Muerto pero mío, encerrado, tímido, loco; perdió los papeles del paro, acarició la escalera, volvió a sus sueños y desapareció luego de haber comprado pastillas para el olvido.
De pronto durmió tres noches en la soledad de la ausencia, calle arriba, sin cansancio ni futuro. Ahora piensa que ha llegado a ser un importante Don Nadie en el suburbio de los miedos y canta que se ama, muerto pero mío; su decencia le impidió deshacerse de presente y tiempo. Su educación, depurada y técnica, como una obra de Velázquez, le aprisiona en ámbitos de bienestar que tal vez tuviera en vidas anteriores; es un genio de la falacia, un trincón honesto con tripas de algodón que no acusan los golpes de la calle, es un bufón de los credos pero sigue con su cartel de don nadie colgado en los ojos.
Si hubiera elegido ser cartero, aún estarían las cartas en el buzón, sin entregar, sin abrir, solo observadas y vistas por él; si hubiera sido payaso contaría las verdades de sus semejantes y las mentiras suyas; si hubiera aprendido a leer sería un inculto con certificado de primaria; si se hubiera dedicado apasionadamente a la política habría llegado a lo más alto, sería senador, portavoz, presidente de varias comisiones, llevaría su nombre una plaza del pueblo y se jactaría en los foros más íntimos de cobrar dietas dobles y tener cinco amantes. Pero eligió vivir y se ha quedado en carcelero de sí mismo, más don nadie.
Ni a dormir que se pusiera le respetaran las moscas; ni para romper un plato han de llamarle al brete. Está , pero es opaco, inocuo, pusilánime, aire.
Ni le envidian ni envidia; ni le buscan ni le aprecian ni le echan de menos. No le vieron en la segunda instancia rellenando la página del placer, se quedó en los renglones de saber sonreír y a eso se apega, fanático. Acaso usted le viera en la tarde semipálida del jueves, esbozando palabrerías repetidas, anunciar que había decidido ser galán en un documental sobre El Serengueti; no existe otra constancia de su marcha salvo un grafitis en rojo a la puerta del último lugar que fuera su paradero, donde imprime “muerto pero mío”, con una firma que dice “don nadie”, y olvido.
El público se ha desentendido de su existencia, - en el transcurso de su sueño-, claro.

Ramón Llanes. 20.6.2013. publicado en digitalextremadura.com

sábado, 22 de junio de 2013

LAS COSAS DEL PATIO


LAS COSAS DEL PATIO.


El patio se ha puesto tan hortera que ni los vecinos menos distinguidos acuden a las celebraciones de la comunidad; el jardín tiene ese color mustio que impone el invierno y las viudas del quinto parece que callan en el sueño del letargo. Apenas se oye gritar el niño del segundo que tiene prohibido jugar en la arena porque viene contaminada de excesos de un cloruro dañino que produce picazón y dolor de garganta. Un ególatra que reside por casualidad en el ático, acostumbra a tirar al patio colillas encendidas, produce repulsa e indica que desistirá de su actitud cuando obliguen a bajar la música a la novia del “guiri” que se expande en canciones la mañana completa entretenida en nada mientras acompaña a Rocío Jurado en sus constantes orquestaciones de coplerío.
Lo demás es tan insignificante como que unos trabajan y cobran al final de todos los meses, otros se apuntaron al desempleo y cobran al final de todos los meses, la pensionista del cuarto no quiere oir de la arena prohibida y desea que le suban un poco más para poder seguir llegando al final de todos los meses; los padres del niño, que grita por no poder jugar en la arena, han comenzado también a gritar para que retiren la arena del patio; el ególatra grita solo por escucharse a sí mismo; la novia de las coplas grita desafinadamente y así hasta un interminable alegato de circunstancias que se suceden día sí y noche también en este complejo patio que padece, sufre, vive, disfruta y le pone una extraña salsa a la vida para sentirse orgullosos de tener una casa con un patio muy particular.



Ramón Llanes 20.6.2013. Publicado en huelvabuenasnoticias.com

jueves, 20 de junio de 2013

DIOS ESTÁ EN LA SOMBRA


DIOS ESTÁ EN LA SOMBRA

Dios está en la sombra de una piedra,
de un árbol, de un deseo, de tu cara.
Dios eres tú y la novia y el ocaso y el beso y el pecado
y el arrepentimiento y la voluntad y tu amor.
Dios no tiene miedo ni caballo ni canciones
ni prisas ni amigos ni aire ni te tiene a tí.
Dios no siente ni padece, no llega tarde,
no desespera, no miente,
no se inventa el cansancio, no ama, no te ama.
Dios carece de pasiones, de cosquillas, de frío, de dinero,
de derechos, de zapatos, de impermeable, de tí.
Dios no se asusta de la tormenta
ni de la guerra ni del viento ni de los siglos ni de tu amor.
Dios no se acuesta
y nunca podrá saber
la ternura que tienen tus ojos cuando duermes.


Ramón Llanes.

martes, 18 de junio de 2013

DE LO SENTIDO


ARENA PISADA


Estarás con los ojos puestos en el único horizonte que te deja la mar, lejano, inalcanzable, como los deseos, como los sueños; pero tendrás los pies acariciados de arena húmeda, en la ola que no se cansa de mojarte, en el trazo de la brisa. O tendrás las manos troquelando una figura surgida de tu entusiasmo, pero habrás conocido cómo se toca una piel imperfecta. O tendrás el pensamiento pendiente de un espasmo que alerte la consigna de un tiempo que nace para no perderse. O estarás en el pico más alto de una nube sin agua esperando un resultado de descanso, pero sabrás que de la nube se cae, a veces. O irás a las cumbres, a los roquedos, a las correntías, a pactar con tu conciencia, pero la luz la llevarás en los morrales, inquieta y avispada.
Andarás campos, cornisas, planicies, hasta que todo aquello parezca libertad, donde el grito tenga siempre la respuesta del eco y sea impúdico volver. Allá, donde estén los materiales del universo, arena pisada, luz soberbia, deseos corrientes, la vista alargará la tarde y la tarde se dejará querer si se abraza; mientras, los huracanes dejados pasarán a la moda antigua, a la despensa.
Alguien tocará tu espalda anunciando el regreso y desde entonces lo cotidiano te será mediocre e insulso, pero no habrás olvidado la complicidad con la arena, con tu tiempo, contigo.

RAMÓN LLANES

DE LO PENSADO, DE LO ESCRITO.


CAMBIOS


Al cambiarnos presente por pasado,
educación por vana indiferencia,
calamidad por calmas y paciencia,
realidad por un sueño deseado.

Al cambiarnos tres libros por un dado,
cambiar una pasión por la demencia,
la soledad cambiarla por creencias,
toda la luz cambiarla por un palo

haremos el agua en sólido estado,
la razón en un ratón convertida,
y la paz en un molde derribado.

Nos quedará conciencia pervertida,
ansias por conseguir lo no ganado
y un dolor tan procaz como una herida.


Ramón Llanes
emitido en Cadena SER.

lunes, 17 de junio de 2013

ASUNTOS PROPIOS


HISTORIAS DE OTROS

Si cae la tarde se muestra un ocaso que aparece de una genialidad. Nosotros estuvimos presentes en el último milagro de los colores pero fuimos a repetir los lugares en un semicírculo de ironía, la luz no se apaga, se enciende otra. El general ascendió desde la reserva, se le agrandó el sueldo, le llegaron más medallas, limpió los sables, había quedado un hueco vacío en aquel ocaso de jerarquías y le tocó permitirse doblemente una misión a continuar acariciándose el bigote con más galones; un experimento no guerrero pero sublime para él, acostumbrado a tanta pérdida de tiempo y ninguna actividad.
Con cierta sutilidad, indeciso y ambicioso, acabó su discurso en el ateneo, proponiendo a los asistentes, -próceres de adicción- remediar la mendicidad con tapones de papel que ocultaran para el gremio de turistas las caras y harapos de cuantos ensucian el paisaje por su cualidad como ciudadanos de menos diez que convierten en vida cualquier alcantarilla y molestan el tránsito habitual. Aplaudieron y nadie culpó de ello al tal imbécil, culparon a la palabra. También fue un aparente ocaso, se habló de aquello que alentó la fusta del tiempo.
Dónde estarán ahora los miembros de la Asociación del Crepúsculo Roto, que, como excelentes católicos apostólicos, pulsan cada mañana el botón del “quitar” y denuncian a los bichos vivientes que operan en la versatilidad de sobrevivir a base de desvivirse en cada rato de hambre. El flujo del recorte ha dejado de ser una metáfora y ahora la metáfora es excepción. Estos caníbales del Crepúsculo Roto se alimentan de desgracias ajenas y visten con la piel de los muertos. Otro milagro generado por el ocaso de los derechos, como bien jurídico próximo a extinguir. “Era imprescindible hacerlo, nos estaban desacreditando”, dijo el jefe.
Yo no he venido a maldecir, mi ocaso me requiere lírica constante; en mi atardecer de cada día tampoco hago pronósticos, vivo en esta comunidad que se amedrenta y subsiste y va a continuar gozando de los ocasos y buscándolos a cualquier precio, a pesar de la niebla.


Ramón Llanes. 16.6.2013. publicado en digitalextremadura.com