RAMÓN LLANES

BLOG DE ARTE Y LITERATURA

martes, 25 de noviembre de 2014

LA CRISIS COMO DICTADURA

LA CRISIS COMO DICTADURA

 
 Los miembros del gobierno han esperado a consolidarse en el poder -solo a base de tiempo, que no de eficiencia- para anudar logotipos publicitarios en cualquiera de sus manifestaciones públicas anunciando “la crisis ha terminado”, en el sentido más amplio y despectivo posible. Tienen su razón, la crisis era aquello, estos son los resultados; ya no estamos en una situación de temporalidad provocada por aspectos ajenos que han incidido de manera negativa en la economía de nuestro país, ya no somos pobreza ocasional, ya hemos superado aquel escalón de lo incierto, de lo extraño, de lo casual; hemos tenido la osadía de alcanzar el nivel normal, la crisis ha terminado y esto que vemos a diario en vulneración de derechos, en deuda pública disparada, en aumento de desempleo, en la diáspora con la emigración, en corrupciones y en la merma continua del estado de bienestar hasta límites agónicos, esto es el resultado obtenido merced a la estrategia llevada a cabo por los gobernantes en general y por el ejecutivo en particular.
 
         Es el efecto crisis como dictadura, empleado en todos los aspectos de la gobernabilidad, empezando desde abajo y quedándose en un término medio muy genuinamente ambiguo para no tener agarre sistémico capaz de pringar a las clases privilegiadas y repercutir tales sobras de nuevo en los sótanos como si de un resumidero se tratara. Esa es la situación: mayor capacidad de ganancia para unos pocos y miseria, sin coste humanitario ni ético, para unos muchos. Nunca ellos se llevaron más, nunca a nosotros nos perteneció menos.
 
         La forma de gobierno que prescinde de una parte del ordenamiento jurídico, esquilmando y anulando derechos en el ejercicio de una determinada autoridad, es una dictadura. Es el estatus que se pretendía alcanzar y a tal meta hemos llegado con todos los pronunciamientos. De no haber sido así no hubiera obtenido el Presidente tantos halagos en la última cumbre del G-20 celebrada recientemente en Australia. Desconocemos las referencias utilizadas por tal grupo para felicitar de manera efusiva -dicen (yo no estuve allí)- a nuestro gobierno y a buen seguro que ninguno de ellos ha estado en España un día cualquiera en una cola cualquiera del paro, seguro que no, hubiera cambiado el halago por reproche.
 
         Hay que asimilar que estamos en una dictadura  y aceptarlo o empezar a destruirles los esquemas, desde la conciencia, la voluntad, la unión y el orden. Y, desde luego, infringirles el mayor castigo en las urnas cuando sea tiempo, que ni así se enterarán.
 
Ramón Llanes.
Publicado en digitalextremadura.com  25.11.2014

viernes, 21 de noviembre de 2014

EN MEMORIA DE CONCHA RODRÍGUEZ YANES

 
Concha se nos ha ido de la vida de Tharsis por la puerta grande, con toda su gloria de afectos en los ojos y con toda la buena voluntad que le puso a su existencia. Hasta en el dolor agregó fortaleza y fue capaz de ponerle su índice de bondad a los momentos febriles y a los más difíciles durante su estancia en la mina. Aquí, complementada por su esposo, sus hijos y familia, agasajada por la vecindad y por todos querida, le tributamos nues...tro respeto.
Concha nos ha puesto las lágrimas en el sentimiento porque ha cumplido con creces su deber de mujer en todas sus facetas humanas. La luz le esperará con los brazos abiertos para acogerla, para tenerla arropada en su misterio de esperanzas. Aquí le pondremos las flores del amor en el adiós que le daremos a modo de seres adscritos a la soledad que ahora nos deja. Y haremos fiesta de unión y emociones cada vez que la recordemos.
Con su corazón deja una huella inseparable de alegrías en ochenta y seis vivencias y nunca se nos volverá olvido su aportación infinita de sensibilidad y coherencia a la sociedad madre a la que perteneciera. En ella ahora depositamos el beso y el abrazo para que la tierra nos la conserve otra eternidad.
 
Ramón Llanes 20.11.2014.

CALCETINES

21 noviembre 2014
Ramón Llanes.
 
A la izquierda del cajón de la mesilla hay un oscuro placer de rebuscos silenciosos, todo parece muerto o perdido en una nada destructible; pasan minutos y días y años y la soledad no se inmuta ni el miedo le inquieta, el trajín está en otros lados de la casa y en otras partes de la alcoba. Cuando la mano solícita toma cuidadosamente la ración de calcetines para la jornada, el ambiente se muestra alegre, pierde su opacidad, se despereza; los bultos toman formas de luz y pierden el color a sombra sostenida. Los calcetines vuelven a la vida, a una vida de abajo, a restregarse por la piel despierta, a calentar las manos de los pies y a preservar de insolencias la humanidad más oportuna del amo.
La tarea requiere movimientos previstos y danza intensa; la calle impone lentitudes y prisas, pisadas y calmas, la calle tiene sus códigos que los calcetines conocen y  se adaptan al tedio y a la armonía con toda dignidad. Antes de cerrados los ojos, la mordida del tiempo conspirará contra aquello entendido como perverso en tal relato, sin corresponder con la docilidad aparente de los ajenos calcetines a tanta treta. Ellos están en su  mundo de complicidad: a no romperse en el trayecto, a permanecer en su altiva humildad y a callar las dudas de dolor durante la querencia.
Salir del cajón de la mesilla pudo ser un débito de la libertad que el amo correspondiera, merced a sus tratos tácitos y a sus atenciones. Luego se verán en el lavado con otras prendas para más amenidad y a la postre regresarán a su hábitat después de dejarse acariciar por la tierna paciencia de la madre y el deber habrá sido menos agónico, salvo que la picadura del uso haya deshilachado las puntas y deje herida y dolor hasta el próximo cosido. Los calcetines observan los modos de las personas con una perspectiva gigante, son ellos los reposaderos del camino y asueto imprescindible para esta supuesta manera de vivir.

publicado en huelvabuenasnoticias.com