NOS QUEDARÁ LA NORIA
Dijo el abuelo: - no romped la noria- y sonrieron con ironía pensando en la insulsa reprobación de un hombre viejo con cierta demencia senil que se oponía a la implantación de tuberías de vidrio de acero para sustituir a la vieja noria y a todas sus lievas; no entendió que había llegado el progreso al campo y que con este método se sacaría más agua en menos tiempo y se mejorarían los cultivos; con lágrimas siguió aconsejando: no romped la noria. Y rompieron la noria y el corazón del abuelo.
Ramón Llanes.
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