MAR ESCONDIDO
Un trozo de agua y una línea de universo
formas de tu rostro azul
venido a más en las solanas del estío
y cambiante en los ocasos.
Te admiramos la paciencia
en el dolido curso al que asistes
para aprender de hombres,
asomas intrépido por el balcón
oscuro de la oscura tierra y desde allí
te fraguas la melancolía que necesitas,
como una vieja garganta voceas en monosílabos
no entendibles y como un pregón
es tu ritual de agrados. Mar escondido
en la retina convexa de unos ojos.

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