RAMÓN LLANES

BLOG DE ARTE Y LITERATURA

martes, 8 de febrero de 2022

SIN OLVIDARTE

 SIN OLVIDARTE

 

 

         Este aire mañanero trenza los tímpanos cuando silba en las estrías de los árboles y forma un remolino de perturbación lánguido, las cosas se mueven desde un escaparate que corre desapercibido, ¿oyes?; no eres consciente del recuerdo, pasa por aquí la vida sin olvidarte.

         Son graznidos de la emulsión mundana o socorros solicitados al vacío, la mueca de un conflicto armado que desespera a los hombres de mejor voluntad; el terremoto del hambre asola los miedos porque nadie supera el envite; aumenta demasiado la pobreza y se confirma el desaliento, la pared aguanta lo justo, no más; un cataclismo de soberbia se entrena a diario en la liturgia del poder mientras pasa por aquí la vida sin olvidarte.

         Nieva incomprensión aún en verano, suena la tormenta, rompen los fríos esta conformidad aún en verano, tiembla el pulso del cirujano, se quema el campo por descuido; se invierte la carga de la prueba y condenan al inocente, aún en verano, pierde un menor la inocencia por la culpa de un mayor malvado, mientras pasa por aquí la vida sin olvidarte.

         Ya no queda tiempo para rezos ni pasión para otra aventura, los sueños tienen un límite en la almohada y se rompen las siglas del sentimiento por la canción constante de la distancia; queda humo en la atmósfera, no se curan las ovejas, no madura la lealtad y es otoño en cualquier alma, mientras pasa por mí la vida sin olvidarte.

 

 

 

         Ramón Llanes 

QUÉ AVENTURA

 ¡QUÉ AVENTURA!

 

 

 

            No te resulta difícil entender la sugestión emocional de la aventura, no te has perdido en los márgenes, has llegado al primer afecto; quizá estés en la alegoría de tu tiempo alegrando tus músculos o compaginando salud con metafísica pura, quizá nos encontremos en el primer escalón del entusiasmo. Nos vimos emparejando palabras al tropel, tú escribías de la noche y te salió un alba pálido con agujeros en los colores primeros de aquella amanecida de excelencia.

            Has oído la primera canción, -otra vez-, porque te trae un recuerdo inaudito y te acerca a una nostalgia buscada, has puesto los sentimientos desbrozados en el cubil de tu ensoñación, te has vuelto romántico, has pensado descubrir qué se esconde detrás de tu insomnio, qué rara cuerda te ata a la melancolía y cuántos son los mundos que quieres admitir en tu voluntad. Y esta ha sido tu apasionante aventura de hoy, lo ínfimo de pensar en tí, lo grande de acercarte a tí, lo extraordinario de cobijarte en tus vericuetos de hombre y en tu verdad intacta. Y te ha quedado tiempo para otra aventura. Has pensado que lo hecho ya tuvo su alma y te empujas al próximo trazo, ese que despertará la pasión en la aventura del vivir.

            Habrás pensado en  los clásicos, te irás en el rastreo del conocimiento acercando a los poetas que nos enseñaron a comprender las caricias y a recitarlas, te irás a la virtuosidad de los dioses que engrandecieron la mitología y escribirás tu odisea, tu eneida nueva, escribirás del pronóstico que sabes y de las cárceles que te indignaron; te irás sabiendo que cada instante es una aventura y que te empeñas en construirlas a tu único placer, aunque nadie la entienda, aunque se difumine en la próxima luz, te irás al cómputo versificado de tí mismo a rellenar endecasílabos con los sueños y entablar amistad íntima con la diversidad de las pasiones, siempre tus pasiones, tus pasiones de aventuras pequeñas que se fortalecen en el diseño y se magnifican en la escena.

            Qué aventura más sabia que saberte, encontrarás en las silentes líneas del pensamiento y qué te hará germinar más corpulencia amorosa para tu forja humana. Es la aventura, me dices, la glosa frenética que te conduce a los momentos útiles de tu espiritualidad y tus sensualidades, es la aventura una clave que te conmina a digerir el alimento del alma. Has premiado mi tarde de recreo con tus agallas de aventura, sin apenas moverte del alba encontrado, ¡qué aventura!.

 

 

            Ramón Llanes

lunes, 7 de febrero de 2022

CIGUEÑAS

  

 

CIGUEÑAS.

 

 

Ya no se van las cigüeñas en otoño para volver al campanario por San Blas, se quedan mudas en el confort de las primeras horas del invierno soportando el templo frío y las peinadas acacias chorreando hojillas por los suelos. Qué les habrá inducido a permanecer, quién hostigaría antaño la presencia para que emigraran a cúpulas más templadas. Qué pensarán ahora las cigüeñas, que a tanto les notamos, que a tanto les percibimos, envueltas, a veces, solo por el pararrayos torcido, por la espadaña descalada, por el rumor.

Las cigüeñas son de nosotros en el aire y en los charcos, nacen y se reproducen a cuenta de nuestra inagotable naturaleza y viven a pulso de equilibrista en la continuación de la altura a la que nunca llegamos y nos ayudan a mirar hacia arriba; y nos observan y sueñan que somos suyos, y nos redimen de la distracción en las homilías de mayo y en los egregios libros que las nombran. Las cigüeñas han montado su guardia y su cuartel en esta esquina del sur por temor a la pérdida de la alta alcoba, sudan y se mecen entre ramas secas y, al igual anuncian que erramos o caemos. Por eso son del tiempo nuestro las cigüeñas, solapadas y contrarias a los remolinos y al espasmo.

Están contemplando cementos y céspedes y solo vinieron a procrear, a dominar naturalmente el medio al que se deben  y después una más allá que no pasará de una mirada traviesa, una mancha blanca en la puerta de la iglesia, un levantar alas y muchas dormidas a pie cojito, sin tambalear ni cimbrearse a costa del de la depresión o el mal humor.

Cuando se vayan otra vez las cigüeñas en otoño y los campanarios se duerman de aburridos a nadie despertará la campana y a solo esquila de luto tocará en los ocasos. Líricamente el tejado necesita a la cigüeña como ella al tejado, emocionalmente también se atraen, nada les impide seguir acompañándose pero nunca descifra el lugar escogido, será su único misterio. Mas la cigüeña colabora en el equilibrio de la naturaleza nuestra, a veces en exceso, y agota de ratoncillos y roedores los poblados estercoleros que se prodigan. Quizá por ayudar, permanecen atentas a la función de equilibrar y nadie lo agradece.

Otra vez que se vayan las cigüeñas en otoño, dejará de ser otoño, o las estaciones se habrán prolongado, como dicen, y los campos tendrán paciencia para más crianzas y sonará una melodía de ausencias de blanco y negro, de zancudos y picos largos y los púlpitos sobrarán de mudez y los crepúsculos serán de color rojo amarillo sin figura ni elegancia.

Para cuando otra vez se vayan las cigüeñas nos gustará no vivirlo aunque el tiempo nos haya favorecido en madurez y los campanarios altos y los arbotantes se conviertan en canción de musa y en equilibristas de los ocasos.

 

 

 

 

                                                    Ramón Llanes. 

jueves, 3 de febrero de 2022

RETAHÍLAS

 

RETAHÍLAS.

Alguien se mece en la guita de lo imposible, ; otro asume la idea de la playa en un fin de semana caluroso, el conductor derrapa en una curva tonta, el pueblo celebra el pregón? que dará paso a sus fiestas de romería, la gata parió detrás del cobertizo cuatro preciosos gatos blancos, en la tele comentan la programación? de otra guerra, dos novios se besan en el portal, un cernícalo anda metido en menesteres de nidos, la tarde del sábado invita al paseo, la huída tiende a ser cada vez más un sueño para los presos.

Si te asomas al pozo y gritas un nombre de mujer, te lo devuelve; no es el pozo, es solo el eco; el dolor es la reliquia de los débiles, ha subido el precio de la gasolina, dos vecinas se insultaron por un perro, hay dos enamorados más en este mundo de insatisfechos (Ana y Pedro que se han conocido en el autobús), el sol no cambia de postura y calienta, alguien se aferra a su cultura de internauta y no suelta prenda, se rompió el automático de la lavadora y son doscientos  más en los gastos de este mes, los partidos políticos siempre están preparando su ajuar para las bodas electorales, al equipo de perdedores le faltan buenos defensas, la crisis del chocolate tiene preocupados a los niños, un pedal pertenece a una bicicleta, las mujeres han dejado de vestirse con pieles porque no hace frío, el voto que ahora se lleva se escribe con b, los mosquitos han jurado no venir al estío, las curanderas solo cobran la voluntad, está de moda perder peso, los niños guardan todavía un arsenal de caramelos de los Reyes Magos.

Le habían dicho que molestaba el tubo de escape de su moto y disfrutaba, comió tanto que maldijo al cocinero, los toros huyen por fin de los capotes, todas las gentes van vestidas de verde, se acabaron las bolsas de hielo, los árboles empiezan a dar sombra, la noche ha perdido el miedo, los vecinos de abajo roncan, se ha jubilado el cartero que traía las cartas mejores, mayo no tiene estación? término, alguien mastica un pictolín, los odios eternos se han mirado por vez primera, nadie soporta tanto calor pero se quejaban del frío.

Ya no venden noticias buenas en los telediarios de la noche, la prisa aprieta pero  no ahoga, !qué horror el crimen de los pastores!, la luna avisa que pronto será llena, el pudor interviene en los soldados nunca en el armamento, qué pasión? la tuya haciéndome el amor!, congreso de químicos en la margen derecha de la contaminada ría.

Un cometa errante cae a la tierra por casualidad, las metáforas no se borran, con lápices de colores se pintan fotos de blanco y negro, al ligón? no le salió bien el plan de anoche, hace falta que vuelvan a bajar los intereses?, ha tocado la primitiva en el barrio, ensayan los músicos en el templete, la magia de las flores.

Existen burros, tormentos, asesinatos, amores, felicidades y olvidos en la cuna que alienta el nacimiento, en algunas ciudades de costa anidan los flamencos en tranquilidad, la vida se hace cada vez más organizada, los terremotos son menos frecuentes, no será malo superar el miedo escénico a partir de ahora mismo, la represalia se agudiza por su ausencia, los niños han dejado el patio, la hora de la clase también caduca, los tiempos no producen acidez , un profesor de pelo rizado, el tercer culpable sigue en libertad, solo me quedaba este folio.

 

 

 

                                                            Ramón Llanes. 

MISIONEROS

                                   

                                        

                                     MISIONEROS

 

 

No bastan voluntades crecidas, misericordias eclesiásticas, consejos obispales ni reflexiones continuadas con silicios y oraciones. La lejanía es nebulosa insuperable si las distancias se tratan con falta de respeto y más las consecuencias de la huida.A veces huele a huida, misiones se encuentran en cada barriada, en cualquier portal, en casi todas las casas.¿ A qué cuestiones responde la huida?, ¿ huir de qué y de quiénes?. Son problemas de la propia conciencia que las admite o las rechaza a su puro gusto, contagiadas por un placer de heroicidad inconmensurable , indescriptible. Preguntemos a ellos que dejaron pared y amigos y desafiaron cantos de sirenas con los sobornos de su lindo bienestar en Occidente, preguntemos a quienes les recibieron con llantos y mocos en las perdidas zonas de las miserias adonde el viento se lo piensa para llegar.

 

Y ellos plenipotenciarios de la pasión y mecenas de si mismos, con espíritu a prueba de tentaciones, conscientes de las necesidades de la sociedad, se han hecho al gusto de las carencias y se preocupan de gastar tiempo y vida a una dedicación poco rentable. Se ajustarán a la entrega como misión y de ella harán oficio y pensamiento colaborando con el ideal de una filosofía que contiene solo las dos premisas de “ a Dios y al prójimo como a tí mismo” para fundamentar tantas renuncias y que a la vista de los demás sean suficientes y justificativas que si no las críticas se comerían las razones.El valor de la entrega, el otro antes que yo, la colectividad, los desamparados, los desheredados de todas las sociedades, los pobres de corazón y de asistencias, los maltratados, toda esa especie de molestos  para los poderes son protagonistas en la puesta en escena de los ínclitos y arriesgados misioneros.

 

Quedan por esos mundos dando vueltas a las esperanzas y contrarrestando la falta de libertad con un trabajo ímprobo y malentendido, escaso de eco, solo valorable  desde la fe. Quedan, por bien para todos, escondidos por selvas anónimas sin esperar que una mano grande les rescate, sin entender que aquí las cosas tengan tintes tan grotescos e incluso sin plantearse la idoneidad de su misión porque a veces se les lleva culturas que perjudican. Entonces surge la duda sobre el cometido. ¿ Para qué me necesitan?, ¿para qué necesitan lo que les traigo?. Menos mal que  se enganchan a la tierra y a las miserias y destierran moldes de comodidad. En todo caso me quedo y me enriquezco. Tú no eres la misión, son ellos; tú eres el misionero, se te presuponen la valentía, la fuerza, el mensaje y la ejemplaridad, quédate.

 

A ellos,  pastel  de santidad y dulces de ángeles, si tienen. Conseguirán ganar un cielo que es para todos pero habrán epilogado la sangre con una señal de cruz y testimoniado el sentido de un Cristo viñador, hasta enloquecer por llegar a las cosas pequeñas desde la humildad.Cada día será un triunfo nuevo, una meta cubierta, una consigna más. Clérigo , seglar o monja echan bondades por cualquier hemisferio  haciendo un dios solidario de carne de hombre incluso con vanidades y errores de hombre pero con amparo divino.A ellos, con la envidia del no poder llegar, prestamos esta atención provinciana como si de un empuje o apoyo se tratara, como una oración periodística.

 

 

 

 

                                                                             Ramón Llanes        

MORIR ES UN COLOR

 


MORIR ES UN COLOR

 

Cuando a un lector habitual le llega la posibilidad de echarle el gancho a una nueva novela de un autor que admira no se pierde un instante para devorarla y aunque  se ande en mil horizontes con la vista más pendiente que la de un gato en una matanza, se enfrasca en esta nueva propuesta del amigo Mario y se mete hasta las trancas en estas cábalas viviendo en el Vázquez Díaz para saber de ella.

Escribir ahora una acertada crítica es más difícil que escribir la novela porque la narración ya tiene su molde hecho y sobran los pensamientos posteriores pero buscarle otro pie parece irresponsable e irreverente y por ello solo me atrevo a decir que quien lo hizo sabía lo que hacía, que tuvo la necesidad de escribir una historia de amor y dolor y en pocos trazos, empleando el diccionario en su versión menos empalagosa y yendo a cada grano sin remilgos románticos ni estridencias amorfas del sentimiento, lo logró, y que se empeñó en devolvernos -ya hecho- un libro sobre la cotidiana ternura, algo nada esperpéntico ni tenebroso y sin embargo bello. ¡Qué buen hallazgo!.

 

                Ramón Llanes 3.3.22

miércoles, 2 de febrero de 2022

DESEANDO LA PAZ

 
 
DESEANDO LA PAZ
 
He deseado infinitamente la paz
para ellos,
para los padres de un niño perdido en un abismo.
He deseado el sosiego con la premonición rota
y he pensado en vosotros, seres confundidos
en la crispación de un sistema inútil
que no os permite dirimir la verdad ni acariciar
las partes más lúcidas y tiernas del alma.
Os hago cómplices, niños y niñas del mundo,
del deber que todo humano ha de mostrar
por la Paz a pesar de que nos hayan puesto muy difícil
llegar serenamente hasta ella.
 
 
Ramón Llanes