LOS DIOSES DE AYALA
Ayala es extrovertido y amable, juega con la vida y se enamora de cualquiera pero ayer afirmó que es un politeísta convencido y desde entonces sus admiradores le mandan flores, versos endecasílabos, libros de cuentos, palomillas y sombreros, porque creen que estos son sus dioses y los disfruta con pasión. Alguien tuvo la idea de regalarle una botella de un brandy de Jerez de una suprema calidad para intentar apartarle de esa costumbre de diosmanía extravagante.
Ayala dejó de existir por un tiempo al cabo del cual apareció vestido de blanco, con una palomilla roja, un libro de cuentos en las manos y un sombrero elegante, advirtiendo que se había convertido al monoteísmo adorativo al brandy de Jerez, -ha sido un flechazo, dijo- que sería su único dios. Y ahora es otro Ayala, mucho más romántico y más natural.
Ramón Llanes.
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