AÑOS DESPUÉS PRESENTACIÓN
Antonio pasaba un día por aquí, por
la calle de Enmedio, dirección Casa Colón, porque había vuelto de Madrid
después de haberse dedicado un tiempo largo a defender unos principios
constitucionales relacionados siempre con la república; pasaba por Huelva como
en una época imaginada algún siglo después, quería visitar a su bisnieta
Antonia María Peralto a quien le dio por repasar sus memorias y escribir sobre
su estirpe ya gastada por la vida. Antonio presenta un aspecto alegre y
vivaracho, sabe de todo esto más que todos nosotros juntos, sufrió mucho y se
empeñó en inventar su exilio voluntario en Sevilla pero no conoce a su Antonia
y a pesar de no tener un estado emocional en calma y siendo consciente de su
alteración física, a pesar de no poder ser visto por aquello de la inmortalidad
de los deseos, viene a resolver con ella asuntos de familia.
Antonia se sienta, Diego le extiende
alfombra roja porque es el máximo culpable de poner en la luz una novela
guardada; nosotros, que somos los protagonistas irreales de una historia real,
asistimos como invitados preferidos al acto del nacimiento de un libro, algo
tan singular en este frágil universo de los escombros y los abismos; nos
miramos como si nos conociéramos, parecemos cómplices de la obra porque somos
amigos de Antonia, nos une un afecto común que también es admirativo. Ella está
contenta, no tiene idea de la simetría que formamos, cree que está escribiendo
un lienzo sobre sus padres, cree que está pintando una novela sobre sus
ancestros, cree que esto es el sillón del Ayuntamiento de Madrid donde su
bisabuelo fue concejal en aquella lejanía; cree que rebusca entre los papeles
todos los acontecimientos que le sucedieron, intenta averiguar por qué se vino
a pasar ciertos desencantos económicos en aquellos años; y encuentra el tesoro
que nunca se imaginó encontrar.
Esta noche Antonia dormirá más
tranquila, ha dado un paso importante en la etimología de los suyos; de pronto
vuelve a la sala, a esta, nosotros aun estamos sentados esperando darle otro
aplauso y solicitando su firma en el libro, su bisabuelo Antonio ocupa la
última fila, está en silencio con una media sonrisa en los labios. Antonia cree
que no ha terminado de contar algunos pormenores y continúa hablando de algunos
enredos, de amores, de traición, de engaños; en un descuido vuelve a dormirse
con la paz metida en el alma y piensa o sueña que está en la Sala José Luis
García Palacios para presentar una novela que ha escrito sobre la vida de un
mito que hace tiempo le rondaba por la cabeza y despierta; ahora mira a cada
una de las personas que llenan la sala, a cada una de ellas se dirige con la
mirada intentando que alguien le pregunte por Antonio Peralto, que alguien
desee saber el por qué de su estancia en Huelva, de sus años de docencia y de
algo más pero ella persiste en descubrir secretos familiares guardados; otra
vez de pronto se duerme y se despierta y ya no es Antonia, es Ena, y quiere
contar quién es Ena.
El bisabuelo Antonio viene por la
calle de Enmedio porque ha visto en las redes que una tal Antonia María Peralto
presenta un libro y se interesa tanto que se viste de prisa para llegar a la
calle Botica, le suena de algo el nombre de la escritora ¿puede ser su
descendiente?, ¿puede que todo lo que escribe sea cierto?, ¿necesitará que le
cuente más cosas?, ¿se acordará de mí?. Entra y ocupa el último asiento de la
última fila a sabiendas que debería estar en el primer asiento de la primera
fila porque él es el mito buscado. Y se le abre otra sonrisa y se acerca a su
biznieta Antonia y le pide que le dedique el libro.
Ramón
Llanes. Huelva 2 junio 2026.

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