RAMÓN LLANES

BLOG DE ARTE Y LITERATURA

jueves, 8 de junio de 2023

BARBERÍA

BARBERÍA


A mi amigo Diego no le gustan los pueblos sin barberías, “parecen vacíos de conversación -.dice-”; y es cierto que en la últimas décadas se han ido cerrando estos “mentideros” donde se presagiaron el humor, la palabrería y las enseñanzas de los primeros modales en compostura juvenil, donde el aprendizaje de barbero cubría las necesidades como oficio que luego sirviera de mucho en la mili o en la emigración. Curioso que hayan proliferado las peluquerías de señoras y mermado las de caballeros pero así es la diversidad que este rango de globalización nos presenta. Que la barbería es más necesaria que la cárcel quizá lo adviertan los tiempos pero ahora, para hablar, no tenemos a mano el dulce encanto de una barbería con un barbero prosaico, entendido y locuaz que nos cuente la vida.



Ramón Llanes

LA PRIMERA SINGLADURA

 LA PRIMERA SINGLADURA

Navegábamos desde la mar abierta hasta las estribaciones que la tierra ofrece, guiados por la luz blanca de una lejanía pareciendo un faro intrépido entre la niebla; antes de la última singladura se nos abrió la margen izquierda y la mar nos descubrió el estuario buscado donde desembocaban dos ríos que llenaban de esteros las orillas, con islas y recodos de agua. El capitán nos alertó de aquel descubrimiento insólito, nos asomamos desde proa al entorno húmedo, solo el rumor del poco viento, el bullir de las gaviotas y la ilusión de la llegada nos despertó de la inquieta somnolencia.
Habíamos arribado a la tierra de tartessos y la pisamos con el máximo respeto, buscando huellas y memorias que de tantas casi no supimos elegir. El lugar tenía el nombre escrito en el paisaje, las aguas acariciaban mansas los juncos pardos, las miradas acosaban el cercano horizonte. Alguien gritó ¡Onuba¡ desde el mástil y todo comenzó a hacerse hasta que decidimos quedarnos al abrigo de la belleza y de los ríos.
Ramón Llanes.

martes, 6 de junio de 2023

MÁS DOLOR

 

MÁS DOLOR
 
Hoy más dolor,
la guerra ha destrozado el agua,
un bombardeo de maldades
rompió el recipiente grande
donde Ucrania guardaba
sus aguas de sustento y vida,
han venido con perversas mañas
a destrozar aun más los sueños
de sobrevivir en el desastre.
¿Podemos evitar la desgracia
siquiera con unos versos?,
mi culpa me empuja a dolerme.
 
 
Ramón Llanes. 7.6.23

HISTORIAS DEL VENTORRO

 HISTORIAS DEL VENTORRO

 

Había una gaita colgada, siempre lo recuerdo, una gaita encima de una foto antigua de la virgen, quizá de finales de cualquier siglo; Alonso lo conservaba todo como lo dejara su padre y antes su abuelo, el ventorro no tenía nombre, solo un eucalipto grande en la puerta, un pozo con brocal de laja, un cubo de zinc, unas “estreores” y un banco de madera de encina, todo eso en una especie de jardíncillo o patio con horno al lado, luego la entrada, un saloncete misericordioso, unas mesas con astillas crónicas, poco más de cuatro sillas de enea, un suelo de tierra y una imagen grande de la Peña con dos velas en una hornacina al fondo a la derecha; acá, a la izquierda, el mostrador y acaso encima dos gaseosas y una botella de vino además del aguardiente; eso era el ventorro, pura efigie del Andévalo profundo, a media legua de la ermita en dirección al sur, hacia los campos bartolinos ya de menos jaral y de terreno más arenoso.

Por allí era obligado el paso de los peregrinos y necesaria la parada, nunca faltaría un gallo para las menudencias del hambre si se terciara echarle humo a la anafe y tueros a la chimenea; Alonso y Sampedro eran justos los propios para remendar el cansancio con sustancias de buen agrado y mucha “alicantina” en la mejoranza de la conversación, para eso estaban allí día y noche, dulcificando la vida y calmando al tiempo, entretenidos en resolver las emociones que se fueran produciendo, como dos ermitaños más a medio camino entre El Cerro del Águila y todo lo demás del horizonte.

Y allí me contó Sampedro que conoció a Alonso un martes de Peña después de haber cumplido sus ritos devocionales con la Madre y dirigirse hacia sus lejanías; allí sentó una noche su disposición, se hizo a la silla y durmió sin dormirse atenta a los cantes de gente de los alrededores que cubrían de tal manera un caminar que a oración también pudiera parecerse. Y fue cómo Sampedro se fijó en la ternura de Alonso, en sus modales y en sus sosiegos y se quiso enamorar de pronto como si lo hubiera estado buscando en todos los sitios; y hubo de encontrarlo en el ventorro una noche aun con olores a súplicas y a mayordomos nuevos, a poco más de media legua del sagrado lugar y que por mor del destino y del amor se quedó con él en la soledad del suelo de tierra y se hizo a la costumbre de alegrar peregrinos y vivir en la plena satisfacción de sentirse otra. Y así llevan como cincuenta o más años, que ni ellos lo saben.

Pasó mucho tiempo y ahora mismo dudo, mi memoria es deficitaria en algunos recuerdos pero lo de la imagen de la Peña en la hornacina no me permito olvidarlo.

 

 

        Ramón Llanes

lunes, 5 de junio de 2023

METACRACIA

 
METACRACIA
 
Han vuelto a venir los “hunos y los hotros”
a invadirnos con urnas de metacrilato
y papelorios blancos,
con sobres de media mentira
y democracia al dos por ciento,
nos sorprendieron durmiendo
e hicieron de nuestras capas
sayos sin coser, alquitrán azul, risas perversas;
celebraron no sé qué con bullas
y alegatos, se miraron el ombligo
y corrieron llenos de orgullo
por haber vencido
y a día de hoy nadie sabe dónde están.
 
 
Ramón Llanes. 6.6.2023.

TODOS HEMOS PERDIDO ALGUNA VEZ

 

TODOS HEMOS PERDIDO ALGUNA VEZ

 

A diario perdemos la opción de acertar en la Primitiva, el Cupón o la Quiniela; con frecuencia perdemos amigos, familiares, sueños, atardeceres, abrazos o miedos; abundan en nuestro ámbito más perdedores que ganadores sin que ello alcance a significar que deba ser el perder un fracaso y el ganar un éxito porque son dos conceptos tan unidos que no tienen límites divergentes ni están condicionados entre si; incluso si la felicidad llega a los ganadores es cuestión efímera e igual sucede para los perdedores. Perder o ganar no es la principal referencia para vivir, nos hace vibrar, nos emociona, nos altera el pulso y luego todo vuelve a su estado de ánimo natural como si tal cosa. No se conocen individuos que por perder o ganar se hayan vuelto más o menos simpáticos, más o menos generosos o más o menos listos. Estos ingredientes van por otro lado, tienen otros códigos, pertenecen a lo sensorial, a la sublimidad, nunca a lo material o a la soberbia.

 

 

                Ramón Llanes. 5.6.23.

jueves, 1 de junio de 2023