RAMÓN LLANES

BLOG DE ARTE Y LITERATURA

jueves, 3 de octubre de 2024

LA PAZ CERCA DEL AGUA


 LA PAZ CERCA DEL AGUA

Yo no soy quién para exigir la Paz,
no me han hecho responsable de los números,
pertenezco a las trincheras que se mueren de hambre,
a los pájaros que se ahogan con el agua al cuello
y a los alimentos podridos del mercado.
Mi voz no se oye en las antenas
ni suena en las campanas de la media noche,
mis padres murieron con énfasis en la conciencia
habiendo sido delicadamente humanos,
ya no me queda otro remedio
que volver a la mar, como hoy,
y restregarle a la espuma mis dolencias,
regresar luego a casa con las manos mojadas
de compromiso y seguir soñando
con un mundo mejor
pero no soy quién para exigir la Paz.

Ramón Llanes

LA PAZ TIENE PENSAMIENTOS

 LA PAZ TIENE PENSAMIENTOS.

Aquel día revisaron los bajos del tren por un posible atentado en una estación muy frecuentada mientras diez jóvenes se contaban aventuras antes de partir. Explotó el tren y los muchachos continuaron su viaje en un infinito de eternidad y con ellos casi dos centenares de personas.
Aquel día se rompieron de la Paz todas las letras.
Otro día llegó el director del mundo a ajustar cuentas y el culpable de todas las muertes no tuvo argumentos para defenderse y fue la Paz quien le condenó a ser odiado siempre.
Desde entonces todos recuerdan su nombre.
Ramón Llanes

LA VOZ ETERNA

 LA VOZ ETERNA

No has adivinado dónde se me encuentra.
Mi voz presente, mi clima, mi nostalgia,
te llevarán a mi,
mientras se hunden los lodos
puedes hundirte conmigo
en pan o hambre,
en ligereza de la huída,
en libertad del abrazo.
Te llamo con voz de presente
al nuestro muérdago de ondulados sitios,
con voz de presente
que es de gritos y deseos.

Ramón Llanes. (MEMORIA DEL PRÓDIGO)

miércoles, 2 de octubre de 2024

ODA ÍNTIMA AL CAMPO

 ODA ÍNTIMA AL CAMPO


Déjame ocuparte el espacio dócil
que cubre tu conciencia
porque de ti nace la rosa,
déjame volarte un rato de ocaso
en la lontananza del estío
porque de ti sueña la tierra,
déjame estrenarte las pisadas
que te sostienen la piel
porque tuyas son las huellas,
déjame que ande tus viñedos
en complacencia mística
porque de ti se hace ebrio el vino,
déjame cuidarte los barrancos
que te bañan las melancolías
porque tuyas son la sed y la tristeza,
déjame buscarte un hueco en la sombra
del olmo que preside tu puerta
porque tuyos los olores y los abismos,
déjame que me quede contigo
sembrado en esta luz que ciega
porque tuya es la soledad de las piedras,
déjame amarte con pasiones
de hombre y rito de verdades
porque por ti amanece y llueve,
déjame en las manos un trozo
de tu efigie eterna de campo
porque tú eres el dios de los pobres.


Ramón Llanes.

POR UN OLVIDO

 33.- por un olvido

Lo peor de todo ha de ser
que se me acaben las pilas de la pasión
o las pilas del tiempo
o las pilas de los pies
o la batería del pensamiento.
O ha de ser peor, mucho peor,
que no me despierte
por olvido.
Ramón Llanes. (De FÁBULA DEL VACÍO).

DE MENTIRAS

 32.- de mentiras

Aquí no empieza mi sentido del infierno,
me engañaron en la primera lección,
pusieron a dios por testigo
de una verdad que no fue,
y están tan crédulos y felices
sonrientes en el retrato
que el mundo les hace
para no perderlos de vista
por el peligro que enseñan
y por la soberbia que imponen.

Ramón Llanes. (De FÁBULA DEL VACÍO)

martes, 1 de octubre de 2024

OTOÑO, OCTUBRE, HUELVA.

 OTOÑO, OCTUBRE, HUELVA


Se queda el sol en este tramo, baldea los jopos del estío, le riega a modo de calor sensaciones de permanencia, del mustio al verde se acostumbraron los ocres del labrado, la siesta es un deseo que no se olvida y sueltan los lares un escozor de resplandores impropios de este fulgir. Dicen los hombres de sembrar la parte invernal de la huerta en un intento banal porque el tiempo no acompaña las lindezas de las hojas largas de coliflores y lechugas.
En el zaguán de casa huele a eucalipto nuevo, en la encimera huele a guiso hecho, en la alcoba huele a octubre, en la vida huele a Huelva y así hasta un requiebro de olores constantes fijados en la infinitud de la sierra y pactados en las orillas románticas, adonde aún los pies mojan caricias; y en la estribación primera, donde allá culmina el fausto vergel de mina, los rizos de la tarde quieta determinan un Andévalo de cuños agrestes, tierras pintadas y olor a vieja encina y buscada soledad.
La madre de otoño conserva su ternura de octubre, protege de ventoleras la aridez, cuida los hondones y empieza a criar criaturas de setas y humedales en los cauces que la tierra dedica a tales manjares. Y así siempre, no solo ahora que la fuerza del sol se ha librado de límites, no solo ahora que se alivian los terrones, es así siempre, porque es la donación de Huelva al entretenimiento de sus seres adorables a quienes la naturaleza obliga la protección expresa. Y no deja de ser otoño aunque no se nublen los ocasos y aunque no grazne la tormenta. Y no deja de ser octubre aunque suba un poco la pringue a los ojos del jaral. Y por eso es más Huelva, amada cuenca de encuentros ancestrales y habitables sitios de estancia y creación. Huelva en una exaltación de empatías y credos.
Ramón Llanes