RAMÓN LLANES

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lunes, 14 de septiembre de 2026

ANDÉVALO PROFUNDO. CAPÍTULO 2º. MORFOLOGÍA HUMANA


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ANDÉVALO PROFUNDO.
Capítulo 2º.
2.- Morfología humana
Al igual que el tiempo ha hecho de las suyas en la composición orográfica también se nota su huella en los rasgos identitarios de los habitantes de El Andévalo con respecto a su distinción de los demás. Es evidente que los andevaleños se parecen, tienen formas genéticas similares y cualidades físicas que se suelen encontrar de igual forma en uno de Las Cruces con uno de Castillejos, por ejemplo; es verdad que la mezcolanza de etnias autóctonas entre sí como de estas con otras invasoras es cada vez más proclive y ello hace que se vaya observando menos originalidad que antaño pero aún así está definido el patrón general con unos especiales detalles en lo físico que se apartan del perfil de los habitantes de otras zonas. Las características morfológicas de una mujer de Calañas difiere mucho de las de una mujer de Ayamonte y las de un hombre de Paymogo son distantes de las de un hombre de Rociana. A esa diversificación de genealogía nos queremos referir sin que para ello pretendamos ser exclusivamente empíricos u osados, más bien simples observadores de una realidad muy vivida y pateada de cabo a rabo siempre con las lentes de la memoria atentas y con la curiosidad a flor de piel. Morfología humana es parte de las estructuras del cuerpo humano desde los puntos de vista de los aspectos microscópicos y de la formación de los tejidos desde el momento de la concepción, (desarrollo embrionario). Y nosotros, ¿qué tenemos en común?, ¿somos una raza o somos una etnia?, ¿dónde nos encuadramos?. Si tenemos en cuenta que las características de una etnia se basan en:
-el origen común de las personas a través de tradiciones, hábitos, religión, comportamiento y cultura con manejo de unas ideas de lazos que construyen una identidad, ciertamente respondemos al concepto de etnia y nos configuramos como un biotipo encarnado en la pertenencia a una misma especie con las influencias propias de los factores abióticos como geográficos, ambientales, edáficos (suelo) y químicos (composición del agua). Y al mismo tiempo esa presencia del ser humano para la conformación perfecta de la etnia hemos de configurarla además con las características humanas que aparecen como comunes en la etnia como para ser determinantes en su clan identitario.
Esta morfología refiere aspectos como inteligencia, longevidad, demografía, placer, moral, alma colectiva, discriminación, piedad, amor, culto a las deidades, arte, ciencias, evolución, lenguaje, alimentación y domesticación. Y las características físicas como estatura, visión, postura, manos, cejas, cerebro, color de la piel, formas de andar y la evolución física en cabello, huesos y estética en general. El rasgo es una propiedad o peculiaridad distintiva de los seres, pudiendo tratarse de las facciones del rostro para permitir identificar a una persona y distinguirla de otra o los rasgos psicológicos, lingüísticos y conductuales. Los 5 grandes rasgos de la personalidad son: sociabilidad, responsabilidad, apertura, amabilidad y emocionalidad.
Para nuestro asunto –vistos ya los parámetros generales- nos interesa estudiar si las respuestas a estas características nos distinguen de otros seres pertenecientes a etnias distintas y nos condicionan la supervivencia con tal de poder resolver de mejor o peor manera nuestro envite diario con la vida. Se trata de expresar cómo es la existencia y en qué cánones se desenvuelve en esta actualidad del siglo XXI después de los avatares padecidos en los siglos anteriores.
En ello centramos nuestra exposición para el estudio del “andevaleño” como ser individual y de la colectividad que conforman los seres “andevaleños”.
Ramón Llanes.
Foto: Mayordomía de San Benito de El Cerro 2025


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