RAMÓN LLANES

BLOG DE ARTE Y LITERATURA

jueves, 15 de diciembre de 2022

RESPUESTAS

 RESPUESTAS

 

 

         Ha venido el emisario a traer la encuesta, a preguntar por la vida, a ocuparse de nosotros, a llevarse una respuesta en el cuaderno para sus apuntes. Ha querido preguntar por el timbre roto, por la pared caída, por el silencio, y nadie ha consentido emitir una respuesta. Preguntó por las horas de descanso, por los hijos que están inscritos en el libro de familia, por la estufa apagada, por el tendedero, y callaron los asistentes como si se tratara de una trampa contra ellos. Quiso preguntar por el salario de cada mes, por la hipoteca vencida, por los papeles del coche, por la ansiedad de los niños, por el desorden en la casa, por la limpieza de los cristales, por la religión que profesan, por los ídolos que tienen, por los sueños despiertos de cada día, y no fue capaz de hacerlo. Preguntó por la trivialidad en forma de test: la dieta mediterránea, la marca del reloj, los años de la abuela, el número favorito, la hora del almuerzo, y cada cual respondió al intruso con las mismas premisas de la encuesta: que de dónde venía, que para quién, que por qué, que cuándo, que su nombre, que su cargo, que su filiación deportiva.

         El emisario era un hombre pequeño que nunca tuvo inquietudes ni aspiró a puesto de responsabilidad, hacía su trabajo, se montaba en su motocicleta, visitaba a su madre todos los días, llevaba afecto al hogar y se bebía de un sorbo la programación nocturna de la tele. No pensaba en ascender ni en tener más hijos ni en buscar una amante ni en escribir un poema, se limitaba a obedecer, sin preguntas y sin respuestas.

         Todos los osados sin respuestas se asoman antes a la argucia para comprender mejor por qué se les tiene en cuenta para conocerlos; todos saben que cuando les preguntan les ofenden, que si responden se desnudan, que si se callan aciertan. Hartos de estar hartos, de furias, de anuncios, de voces, de acosos, hartos de la cosa pública, del amén privado, de la asistencia y del recelo, hartos de sí mismos, los hombres sin respuestas son la asamblea tácita, la mayoría.

 

 

         Ramón Llanes. 

AHORA QUE NADIE ME VE

 

AHORA QUE NADIE ME VE

 

 

            “Es temprano, el mundo está dormido, la Navidad consiguió encender los sueños de altas horas hasta que y se infectó de cansancio la alegría. He salido a la poca luz del alba a esperarla con impaciencia, estoy sola y puedo hacer y deshacer a mi modo; ahora que nadie me ve me apetece hacerle algunos retoques al mundo, a ver cómo me queda.

            Le daré la vuelta, los polos serán el centro de la tierra, las aguas ocuparán los espacios inertes, las montañas serán valles profundos, los valles se llenarán de nieve blanca todos los veranos, la luz se hará dulce todos los días y amielará los campos y las conciencias, pondré al sur toda la vida, reuniré los animales para una fiesta épica en los aledaños del entendimiento. Los hombres se conocerán y sus tiempos serán calmos y apacibles, no existirán la valentía ni el desánimo, acabaré con los odios y las contiendas, será obligatorio respetar los sueños pero se acabarán las utopías por lograr cosas imposibles porque todo será posible; seremos del universo y de las constelaciones, formaremos parte de los ciclos siderales y se limitarán las desesperanzas y las hambrunas hasta desaparecerlas; moldearemos el tiempo a nuestro único antojo, mañana podrá ser también ayer y “nunca” dejará hueco a “siempre”.

            Volcaré la verdad, -una única posición de la verdad- en los pensamientos y en las actitudes, preveré la inacción de la oligarquía, la dictadura, la dogmática y la fe;  se irán de esta esfera los cobardes y los valientes, ni cielo ni invierno limitarán las conductas, ni avaros ni esclavos ni dóciles tendrán sitio resguardado; ampliaré la decencia hasta la satisfacción plena.

            Una cadena de pensamientos recorrerá de lado a lado las inteligencias humanas para dotarlas de los emblemas necesarios, será todo como más nuevo, con adicciones obstinadas por la razón. Y olvidaré concederle estrados y poder a quienes nos faltaron al respeto creando diferencias y aumentando desconsideraciones por nosotros.

            Cubriré así la primera página y prepararé tiempo y esquemas para la próxima vez que se duerma el mundo y se me permita diseñar”. Pensó el hada.

 

 

            Ramón Llanes

martes, 13 de diciembre de 2022

QUÉ SUEÑAN LOS POETAS ANDALUCES DE AHORA

 QUÉ SUEÑAN LOS POETAS ANDALUCES DE AHORA

 

            En digna evocación e invocación a Neruda por un cumplimiento más del tiempo que nos falta, ha primado la consigna de indagar los pasos de los poetas andaluces para verles los espasmos, las pasiones y los merecimientos que se les vuelcan en sueños de almirez de tardes de nimbos y noches escondidas. Y no digáis que agotado su tesoro de asuntos falta enmudeció la lira, que podrá no haber poetas pero siempre habrá poesía ni digáis que el falso plenilunio enmascaró los versos de la plebe lírica que golpeara antaño emociones y conciencias ni acaso digáis que las rimas sobran en la debacle de los sistemas, para decir que los poetas andaluces sueñan palabras de armiño, se columpian en lisonjas de befos y viven; para decir que sueñan los poetas andaluces de ahora con la crecida de la lágrima en el dogal de algunos miedos y para decir que es tiempo aliado de odas y respetado de estrellas.

            El Sur, decid, es el martillo que despierta las soledades con palabras y decid poemas sin enredos en los burdeles y en las fábricas de anhelos, que los poetas siguen inventando usos de sonrisas, que los poetas niegan las existencias de los imposibles y se divierten con pájaros inconcebidos y renglones en blanco. Que todo este orbe está cubierto de nombrados y anónimos poetas, de poetisas que piensan y sienten con la lírica en la piel, de recuerdos de quienes dejaron páginas repletas de ardores y de luces que encendieron predecesores en la metáfora. Decid que no falta un calcetín, una barca, un liquen, una esfera, un cieno, una lluvia, una utopía en los versos que escriben y sueñan los poetas andaluces de ahora; decid atardecer y mirada y estaréis sumando rimas; o decid tiempo y sosiego y estaréis leyendo la constante mensajería escrita de los escribidores del Sur que ponen instantes de enigmas en cada canto.

            No agotó la lira su tesoro ni la voz poética de los hombres y mujeres que anegan de fantasía las laderas sinuosas de esta supuesta realidad, quebró el suspiro; no pudo el silencio con la palabra ni la debilidad con el sustento. Ahí sueñan a tiempo suelto, entre farras de imágenes y lindezas de arrullos los poetas andaluces de ahora que, sin moldes, versifican los poemarios infinitos que descuelgan las horas para sobrellevar con causa la vida.

 

            Ramón Llanes 

lunes, 12 de diciembre de 2022

DE PRONTO

 DE PRONTO.

         Es aún muy de mañana cuando se me abre el apetito de salir al mundo, después de los pasos de noche y madrugada, aún con la mancha de los estigmas del sueño encallada en el inconsciente. Me encuentro con la calle, con las esquinas salientes, con el asfalto negro; me encuentro con el silencio de las personas que caminan sin remedio, con la prisa de algunos; me encuentro, de pronto, con niños despiertos sin compasión que insinúan frescura y futuro.

         De pronto llego al  final del trayecto, también tiene calles, esquinas, vida mañanera. ¿No existen bohemios voluntarios que la habiten?-me pregunto-; solo el suelo mojado me indica que algo estuvo insomne mientras yo dormía. Me arrimo a la encimera alta de esta misión de hoy a donde me traen a diario las obligaciones de supervivencia y de pronto no me parece que haya tocado la vida ni la meta, me parece solo que he conseguido rebasar un obstáculo y apuntarle horas a mi calendario en fase positiva.

         De pronto calculo las incidencias que me esperan y calculo cuánto de sorprendente puede restregarme el día, sin acaso desearlo. Y le pongo un botón de muestra emitiendo la primera sonrisa a quien me esperaba.

 

 

Ramón Llanes

DE LOS MIEDOS Y OTROS SUSTOS

 
DE LOS MIEDOS Y OTROS SUSTOS
 
 
Vine a profanar los miedos.
Esos serafines del sueño
que desgranan la facultad de dormir,
persisten al despertar
y conviven como parásitos
en este armar, desarmar, demoler
y deshacer ficciones que es la lontananza
del hombre solo.
El miedo del solsticio pasado,
del mentor presente,
del venidero tiempo de ventisca,
de todos los miedos que se juntan
en el asco y frenan
la palabra, la añoranza, el deber.
De los miedos acólitos que descreen
salmos, desprecian cereal y lodo,
acusan, disuelven, castigan, orinan
con desprecio en la acacia
sin respetar que duermes
y que eres tú, en viveza
quien lo sufre. A esos miedos
traviesos y leprosos
vengo a ahuyentar del frasco donde
amas. 
 
Ramón Llanes

domingo, 11 de diciembre de 2022

EL TREN DE LAS CEREZAS

 EL TREN DE LAS CEREZAS.

            La niña resolvía la tarde cortando mariquitinas en la mesa ovalada del salón a la luz de una lámpara fluorescente, intensa y cenital que a poco conseguía entortar las líneas trazadas. De ese turbio aburrimiento que la invernada deja en los cristales y en los ánimos, de esa apariencia de existir que los niños inventan para entretener al tiempo; en la dulce comodidad estaba, rendida al entusiasmo de fabricar sus muñecas, cuando el padre anuncia,! nos vamos¡; la niña levanta los ojos brillantes como estrellas y, olvidando la tarea, se pierde en la sorpresa para arreglar lo mucho de ilusión que se precisa para un viaje a cualquier parte.

            En los preparativos incluyó la niña todas las emociones de la aventura. Le esperaba el glorioso tren de las cerezas en el andén de una esperanza. Sería vivir, saber descifrar los horizontes y la distancia, un pueblo, otro pueblo, el río, la agitación del tren, un entorno nuevo y, sobre todo, la otra cara de la vida.

            Antes de la hora de salida se llenaron de gentes los vagones, soldados, mujeres con grandes maletas, un grupo de niños vestidos de uniforme como si fueran de acampada, un cura solitario, un señor con sombrero; la niña observaba los detalles de aquella heterogénea concurrencia y esperaba en la ventanilla de su departamento que la campana diera el toque de partida.

            Echó a andar, paisaje adentro, el tren de las cerezas adelantando los árboles y tragándose la vía, al canto escolar de los niños y al primer sobresalto de aquella niña que dejó un momento su sonrisa al atravesar un túnel.

            Refiere la leyenda del tren, publicada en el cuadernillo de ruta, que nunca tiene destino cierto, que se le conoce como el tren de las cerezas porque sale puntual cada diez de abril del Valle del Jerte en la provincia de Cáceres y que recorre hasta el diez de agosto cada una de las estaciones de todos los pueblos y ciudades de la península. Refiere también que los pasajeros reciben un ramillete de cerezas al final de su destino y suele referir en letra muy pequeña que el tren sólo anda empujado por las sensaciones que, a medida de su marcha, vayan experimentando sus viajeros; eso dice, en letra muy pequeña, la leyenda del tren de las cerezas.

 

            R.Llanes

A MARIO Y CLAUDIA

 A MARIO Y CLAUDIA

 

 

El amor había hecho otra vez diabluras en el espacio por los embrujos de Granada. Se buscan los ojos hasta destinarlos en un beso ceñido, Mario y Encarnación, en el leguaje de una distancia sorprendente han decidido viajar juntos por la vida, amparados, por si acaso, en los pilares de la raíz amada: Puebla de Guzmán para él, Almocita para ella.

Al mismo tiempo en los contornos de sol abierto, luz de saeta y abrigo del río, Antonio y María se interponen en una canción sin fin que dignifican como ceremonia de amor. Son, aquí, Cantillana y Huelva pechos amamantadores y testigos agradecidos de las promesas.

En aquel abril riguroso, torero y señorial trajo un niño su primor llanto de feria, querido juego de faroles y remolinos para ser llamado Mario Ramón Gómez Rivas, a quien ellos, los creadores, besan con la señal de la mejor bienvenida.

Requiebros de bonanza asoman por Sevilla también en la placidez de marzo para recibir a Claudia Ortiz Salido por quien tocan a gloria las campanas de San Benito.

De la felicidad, a veces íntegra, a veces azotada, aprenden los niños las conductas sabias de los padres. Y han de ser flores de campanilla con ribetes de gabacha y bulerías, las premisas que el río ponga en las manos de cada uno. A Claudia por aquí, por los azahares; a Mario por allá, por las tomilleras de El Andévalo. Se encuentran para entretenerse en el amor que se premian en este doce de octubre de 1996, con la humildad pasional que a ambos identifica.

Para que sean tiernamente felices Claudia y Mario, pequeños dioses de la bondad.

 

En su boda 12-10-1996.

Ramón Llanes.