RAMÓN LLANES

BLOG DE ARTE Y LITERATURA

domingo, 7 de julio de 2024

AHORA


AHORA
Ahora, de pronto, no me importa el miedo
ni la luz que descarga su agonía en el agua
ni morir sintiéndome nacido.
Ahora, de rabia, no me importa el grito
ni haber conspirado en una guerra contra mí
ni ser el destructor de la moneda.
Ahora, de soberbio, no me importa el mundo
ni la última canción que bailé con un beso
ni la ropa que le han puesto a los dioses falseados.
Ahora, de guasa, no me importa el humor
ni el amor que desaparece sin tenerlo
ni ahogarme en la bañera.
Ahora, de avaro, no me importa que no se lea este poema
ni me importa cerrar la puerta para no gastar mi aire
ni salir a buscarte para alegrar mi olvido.
Ahora, de memo, no me importa escribir sin mirarte
ni volverme loco para que me entiendan
ni desear que me traigan una piedra dormida.
Ahora, de poeta, lo único que me importa
es encenderle una sombra a los vencejos.
Rllanes

viernes, 5 de julio de 2024

jueves, 4 de julio de 2024

ESCRIBIR DE TI

 
ESCRIBIR DE TI.
 
Para escribir de ti
no tuve que desembarcar en la orilla,
desde la misma mar,
mirando espumas,
desde la proa,
en ese atardecer que esconde esperas,
no necesité remar adentro
con las manos clavadas en el horizonte,
no quise confiar la memoria al aire,
no mimé, para escribir de ti,
la bruma cansada 
ni el borbotón de colores que trascendían del poema
porque acaso no fuera ni poema;
no atiné, para escribir de ti,
a ponerme nervioso como fuere necesario
por ser la primera vez que lo hacía entre olas,
ni me mareó la fusta del espejo azul,
ni me incliné por debajo para sondear si estuvieras,
aquello que me parecía inconveniente se mostró afable,
como si todo procediere del destino
y los nombres y las palabras brotaran
cuando me puse a escribir de ti.
 
 
Ramón Llanes.

CONFIDENCIAL

 CONFIDENCIAL

 

Escribir requiere adecuar el pulso a la memoria, invertir en arrojo y sacarle al placer su máxima clarividencia. Se hace el preámbulo y se mascan las palabras antes de anotarlas en la pantalla puntual que dispone el sistema; se merodea por la suerte de los adjetivos para que estén dispuestos a la menor inspiración, luego se inicia el grito con la fuerza de un parto, se escogen los artículos y se comparte tiempo con sabiduría un largo rato hasta que la plana quede exquisitamente acabada y logre arrancar al autor una sonrisa de complacencia.

Una vez en el aire las ondas insonoras se encargan de publicitar lo escrito sin tocar un ápice la línea sostenida, el verbo subjuntivo, la coma separadora, el fondo adverso o las esdrújulas acertadas; de letra a letra podrá, quien se empeñe, encontrar su reflejo o su apariencia; de palabra a palabra, con la solución aritmética de la sintaxis, los conceptos expresarán el mundo que el autor planteó, sus teorías sobre la vanidad o sus creencias insólitas sobre la ínsita posibilidad de la muerte. Todo lo escrito convirtió el blanco virtual en un texto vivo, dejó de existir en la memoria y se plasmó en una realidad con cualidad y capacidad para generar pasiones, odios o simplemente pensamientos. Las palabras tienen esa utilidad, están para adormecer, despertar o volar; están para expresar colores, explicar un dolor o maldecir un sueño; la palabra seduce, corrompe y libera.

En la última noche estaban las sombras puestas en la ventana, como imaginando un perfil de teatro, con su figura de luna y sus muchas estrellas, cuando sonó el teclado desde la suavidad del silencio, escribiendo con pausa de ternura una reflexión confidencial sobre cómo se buscan en el otero de la imaginación las sensaciones y sobre cómo siempre ayuda la tenacidad en la tarea, cuando entendió que no salió el texto pretendido sino un pasaje más o menos lógico de cómo es, en general, la vida. Y al poco llegaron las primeras luces empujando a las sombras y quebrando una parte de lo pensado que, curiosamente, también se parecía, en general, a la vida.

 

Ramón Llanes

miércoles, 3 de julio de 2024

EL EMISARIO

EL EMISARIO

Contó el emisario en síntesis
la historia de un desengaño
y gastó todas las palabras.
Contó la insolencia de un olvido
y sobraron todas las palabras,
contó la emoción de un beso
y lloró el emisario
y lloramos, sin palabras,
los dolientes, los besados,
hasta que se inventó
otra vez otro beso
y surgió el emisario
con una sonrisa.

Ramón Llanes.

martes, 2 de julio de 2024

ODA POSIBLE

ODA POSIBLE

Te llamaré tristeza, nunca olvido. Te llamaré, si prefieres,
agua y mar, las dos cosas te serán percibidas. Te ajustaré
a la última vena que aguante el último misterio del vivir.
Yo me llamaré como diga la tierra, como mi madre suspire
o me llamaré con el nombre que los perros dedican al amor.
Te hubiera gustado llamarme, tantas veces, melancolía,
calma y emoción. Ahora importa más el recuerdo. De nombres,
elige, traza un borrón y será el mío. Mi página es frágil
con el beso, dedícame todo el pensamiento y me estarás
honrando y me estarás amando, y pensaré dos veces mi decisión.
Cuando llegué ya estaban los árboles y la mina. Ellos crecieron
conmigo, crecieron los árboles, creció de sobras, la mina.
Nos hicimos socios en el respeto. Acabé siendo razón y piedra,
hoja caduca. A veces estorbo, a veces rey, a veces intrépido
pero formábamos una sociedad perfecta para los debates
y sobrevivimos a pesar del cansancio. Ellos ya estaban
cuando llegué y supongo que no iremos juntos al desierto,
me mandarán de explorador y seguiré siéndoles fiel y alegre
como hasta aquí. Ellos, lo sé, no cerrarán con llave la esperanza.

Rllanes.

lunes, 1 de julio de 2024

POEMA CANSADO

POEMA CANSADO
Soporto por tí un dolor en la nuca,
rabia de distancia en el estuche gris de tu perfume,
cansancio en la maleta de viaje;
el precio es alto para tan poco verte,
cuesta menos subir a la gloria, despedirme
del cráter que puebla mi sueño,
cuesta la misma vida mandarte lilas y memorias.
Ha sonado un clarín de olvido
y lo llevas a fuego en latín y orgullo,
soy mercader y tú me vendes,
una copia exacta del negativo de tu desamor, soy;
escrupuloso me detestas, educado me rehuyes,
me amas golfo y me sobas la caridad
en nanas de gritos que te aquietan, dices.
Vuelvo a reposar la nuca, me dueles tú, en el fondo;
me desvirtúas y de la soledad me aflijo.
Tirito de miedo mientras atosigas
el péndulo romántico de mi cuerpo,
y por tí pierdo la clase de amor de las nueve;
si antes me canso, antes muero
y te libero de pronunciar mi nombre.
Ramón Llanes.