RAMÓN LLANES

BLOG DE ARTE Y LITERATURA

miércoles, 16 de octubre de 2024

ANTES DE ESCRIBIR

 ANTES  DE  ESCRIBIR

 

 

La motivación del escritor está en el aura interno de la prueba cotidiana, en los caldos donde se cuecen las insignificancias de un cualquier día que no  se ha vestido para ser novio, cumpleaños, efemérides o domingo; a esos días sin señal roja, sin número especial. Se crea la idea, un palpo, la vuelta de consolidación, las respuestas y el resultado. De hoy, por ejemplo, antes de escribir, quien motiva es la rabia, siempre tiene la rabia presencia en este sustrato de tierra tan en vilo; la rabia, digo, porque surge punzante la leve agonía de obligar a superar obstáculos imprevistos.

Dígase bomba para no decir agua, tráguese la página mediatizada del diario más aliado, compruebe que a nada de menos nos venden respirar, póngase a la cola para solicitar seguir sobreviviendo en estado puro de ética, llévese las manos a la cabeza si solo le cae un casquillo roto de una guerra torpe. Y pregúntese luego, para su motivación en el escrito de antes de escribir, por qué no juzgan a quienes se hinchan o hincharon de poder dejando desastre en el reguero de la humanidad. Así, dedicará la tarde a otra cosa.

 

 

Ramón Llanes. 

martes, 15 de octubre de 2024

EL PLACER DE NO VIVIR A LA MODA

 EL PLACER DE NO VIVIR A LA MODA

 

                La sociedad nos obliga a vivir ajustados a las modas porque son las estrategias del capital para un desenvolvimiento mayor de sus estructuras para el valor añadido de los productos que se convierten en un beneficio más sustancioso para quienes dominan los sistemas, este tipo de sistemas de venta, compra, financiación, comisión, etc. Y casi no tenemos otro remedio que aceptar la imposición modal si queremos huir de ser señalados en términos peyorativos por los demás. Claro que las modas son solo de vestimentas nunca de ideas, de conciencia, de actitud, nunca de verdad o sentimiento.

                Vivir en contra de esta demagogia,  -no aceptar los flujos que imperan para la forma de las solapas, el color del pelo, el ancho de los pantalones y otras menudencias- supone quizá un quebranto a la norma, una especie de discordancia con los cánones pero produce un estímulo en la dignidad que pocos entienden. Los placeres del ser humano son infinitos, el placer de vivir fuera de los contextos que las modas obligan contiene la doble emoción de la rebeldía que proviene de una personalidad más versátil sin que deba considerarse como radicalización. Con las ideas, el compromiso, la solidaridad, el deber y la pasión sí nos debemos a los tiempos.

 

                Ramón Llanes

EL HUMOR NOS SALVA DE LA REALIDAD

 EL HUMOR NOS SALVA DE LA REALIDAD

 

 

            La realidad goza de salud, no se debilita con el paso del tiempo, nos tiene absortos e inclinados a sus caprichos, se asoma siempre con crueldad amarga, persiste en la ignominia y acarrea perversión al trance de nuestro vivir. La naturaleza humana es sin duda más sabia que la realidad y sostiene siempre a mano el antídoto del sentido del humor para tener una carcajada dispuesta y mofarse de ella y quitarle prestigio; todo es serio, todo rígido, todo impoluto; gastamos media vida en aprender a entender la realidad y sus consecuencias nos embargan las pasiones pero muchas veces nos reímos de nosotros y le buscamos mofa a tanta “serietud”, le echamos un pulso de relajación y convidamos al mundo a burlarse de sus estructuras.

            Al final de cualquier jornada o incluso al final de la propia vida nos olvidaremos de las hipotecas que conseguimos pagar, de los bienes que tuvimos, del dolor, de las desesperanzas, del tabaco, de las carencias y  solo recordaremos con agrado los momentos de risas; se nos vendrán a la memoria -en la última etapa de la conciencia- los ratos compartidos con humor. Ese será el legado a disfrutar, lo demás quedará en un olvido rancio sin posibilidad de otra vigencia. El buen humor es la delicia más cercana del alma.

 

            Ramón Llanes. 

EL CANSANCIO

 El cansancio

 

 

 

         A mitad de la cuesta asoma siempre el primer síntoma de cansancio y la meta parece infinita; arrecia el aire, las piernas son de trigo, la mar no se otea, el niño ha perdido su esperanza y se sienta sin mirar las retamas que punzan a todas partes su amarillo. Pero el niño dijo, ¡vámonos! antes que todos los demás, o mejor, cuando aún los demás seguíamos cansados como viejos.

         Quedan diez pasos, apenas unos riscos que sortear, los brezos que se saltan sin esfuerzo y un jaral tintineando su humildad en la solana. El niño juega a subir y corre más que el viento, los hombres -nosotros, por más señas-, solo nos preocupamos de respirar creyendo que la supervivencia es menos que eso. Nadie habla de abrir la mochila, nadie sabe definir ese regio horizonte que estábamos buscando y que por fin se nos disuelve delante de los ojos, nadie habla, todos descansamos excepto el valiente niño que apenas llega a alcanzar los cuatro años.

         Ya en la cima deseada, con el cansancio dormido y la piel abyecta y estirada, la mirada es nuestra gloria. Allí están los campos rojos, las montañas grises; allá se esconden las migajas de tiempo, los sobresaltos y la libertad. En eso pensábamos hasta que el niño gritó que tenía hambre y recurrimos a la mochila, disfrutando de un lugar un poco más cerca del infinito de cuantos nosotros ocupamos a diario.

         El cansancio limitó nuestras fuerzas, nos agujereó los músculos, nos irritó la sangre y nos apresó el estímulo pero nos parió un paisaje que siempre habíamos soñado.

 

 

         RAMÓN LLANES

lunes, 14 de octubre de 2024

EL ATRACTIVO DE LO DESCONOCIDO

 EL ATRACTIVO DE LO DESCONOCIDO

Me imagino encontrándote una mañana de rutina mirándonos casi sin descubrirnos, en la ciudad cualquiera que hubiéramos inventado la noche antes o que el sueño pusiera en nuestra senda; imaginando los pasos rotos del cansancio perdido y buscando ese algo insinuante que la vida se atreve a ocultar para ofrecerlo en el momento justo. A la vuelta nos volvemos a mirar y quedamos en volvernos a mirar muchas veces, en la ciudad sin nombre, adonde acudimos por defecto. Y la ternura que encierra el primer sonrojo y la sonrisa grande empujando las palabras y un suspiro que se escapa y seguir mirándonos sin preguntarnos el nombre ni la procedencia ni la dedicación ni la prisa; sin preguntarnos el deber o el tener, entendiendo que puede surgir el universo desde la nada de los datos.
Hablar de sueños, de ahora, de interioridades, de paisajes, nunca de recuerdos ni de nostalgias; poniendo los dos el alma abierta en trozos nuevos, limpia de arañazos y vanidades, el alma sin corregir ni envolver, un alma sosegada por el resultado incisivo de las miradas. Luego del primer beso apenas sin conocer por qué se formaron las grietas de los labios, apenas sin preguntarnos dónde estaremos juntos la próxima vez. Hablar y sonreír, contarnos todo lo nacido en esa libertad que acaba de comenzar para nosotros. Abandonada toda curiosidad, todo compromiso y toda lucha anterior. Empezar a ser, desde ahora. ¿Posible?.

Ramón Llanes

domingo, 13 de octubre de 2024

GUÍA DE VERDADES

 GUÍA DE VERDADES

 

 

Ya no son ciertos los días ni las noches, la avanzadilla del crepúsculo detrás de la tarde; no son ciertos los nombres de las cosas, los colores del campo, los sabores del pan. Nada es del todo cierto, la verdad absoluta se ahuyenta, se borra  el acento a la  palabra, se quita sitio a la verdad como si el modismo fuere el rechazo al corsé. Entendemos todos del libre pensamiento y se afina el oído al llegarnos calificativos de intelectualidad, grados de exquisitez empleados en la opinión para dominar el foro donde se inculca la arrogancia antes que la propia conversación y va el error con miles de apuntes y discursos. El ahora es un error; todo error, toda razón contiene un debate, largo, muy acalorado, muy vehemente, excesivamente repetitivo. Un debate para necios.

La guía de verdades está en lo que de natural nos queda. Aún así dudamos y a la vez hacemos dudar a otros y les desprendemos de toda teoría acertada y se evita opinar por el temor y otros se acusan de opinar poco y otros se llevan el tiempo de los demás opinando y dudando de las claridades.

Al tiempo que nos cabe asumir que somos los necios del orbe porque aceptamos todos los discursos, todas las opciones y además porque nuestro libre intelecto se permite ponerle otro color a la claridad; el papel y el aire  aguantan de todo, sin una queja por desgracia.

 

 

Ramón Llanes