RAMÓN LLANES

BLOG DE ARTE Y LITERATURA

miércoles, 6 de junio de 2018

AZUL HUELVA. (JA. Mancheño)



Mancheño Jiménez, José Antonio
Huelva.




AZUL HUELVA


Y al desvelarse el mar…Azul Huelva.
Como un viejo tocón
que juega a verde oliva.
La que sala la luz
y se comulga,
entre bostezos malvas.
La que abre sus entrañas
de  amapolas y vetas .
Aquella de las garzas reales
y episcopales bueyes.
Esa que no enmudecerá
aunque ensombren su voz.  
Porque siempre fue trino.


De la Antología HUELVA ES VERSO.

lunes, 4 de junio de 2018

CAÑAVERAL DE LEÓN. (Juanjo Luna).



Luna García, Juan José.
Cañaveral de León



CAÑAVERAL DE LEÓN
A todos los Cañeteros

De la provincia de Huelva
señores, la misma sierra,
para el que aún no lo sepa,
se encuentra esta bella tierra
llenita de gente buena.
A faldas de la Morena
se recuesta un pueblecito,
echo de cal y de arena
sueña con ser el vecino
de la costa más choquera.
Cañaveral es su nombre
De León es su apellido,
y antes que el tiempo lo borre
como un valiente chiquillo
por las fronteras corre.
Que no eres tú Cañetero,
si a la fuente no te has caido 
al querer beber primero,
o al correr muy distraido
por su escalonado pleno.
Laguna que nos refresca,
y por la calleja el agua
a las huertas alimenta,
eres de este pueblo el alma
y toda su infancia eterna.
Cañetero soy, señores,
y ese es mi mayor orgullo,
terreno de mansos leones,
donde alegre me zambullo
con mis amigos mejores.


De la Antología HUELVA ES VESO

EL DENTISTA


EL DENTISTA.


Simulaba leer la revista del corazón de la mesilla de la sala de espera pero permanecía atento a cualquier desvelo del personal y controlaba las maniobras naturales que se sucedían en la consulta. Dos semanas antes se jugó la vida en un sangriento safari en África trayéndose como recuerdo un rasguño de leona y no pocas heridas en manos y cuerpo, previo pago de una cantidad suculenta como precio de su puesto en la citada cacería. Sus trofeos siempre se contaban en prensa por la importancia del personaje: jefe del departamento equis, del ministerio equis, en contacto directo con el equis ministro de turno. Y gozaba de su ganada fama de valiente con una pasmosa vanidad. Solo bastaba una simple pregunta por la cicatriz del pómulo para soltar una retahíla de historias con fusil y machete que dejaba sin aliento a la concurrencia. Larga y detallada, hasta el más mínimo matiz, recobraba grandiosidad en sus palabras.
Aquel día, bien acompañado, doctor eminente, cita para las seis, puntual y miedoso asomó su curiosidad a los devaneos amorosos de la famosa de turno para distraerse del suplicio que le esperaba y ni eso le pudo saciar las ansias de dolor que trajo a las seis menos veinte a la consulta del dentista. Repasaría también su dilatada vida de fornido en el frente de Gandesa, sus misiones secretísimas en combate, su escondida amante desde los treinta y dos años, su imperturbable carácter en sus negociaciones con los sindicalistas. Un hombre hecho al valor, criado en las adversidades y proclive al rechazo de toda amargura. Eso mismo le había llevado a ocupar el cargo.
Ahora era distinto, no tenía razón para demostrar valías ni para ganarse merecimientos ante sus superiores. Eran solo él y un dentista bajito con bigote y cara de buena persona. La enfermera le invita amablemente a entrar y con la misma parsimonia de un condenado a muerte ocupó el sillón del martirio no sin antes atraer la atención del doctor fijándose en una lámina que en la pared representaba un acoso de perros a jabalíes en plena furia de ambos, quizá para dar a entender su aprecio a la violencia y su indiferencia ante el ritual que se estaba preparando. Se sentó y lo demás queda en un olvido de archivo.
Su próxima aventura africana, cuatro días después del incidente del dentista, se desarrolló en las mismas condiciones de codicia y agresividad altamente conocidas en estos menesteres y volvieron a casa los trofeos conseguidos para poblar más las chimeneas del palacete pero la muela dichosa ocupaba su lugar en la delicada dentadura doliendo constantemente con toda rabia hasta que al señor equis del ministerio equis y valiente de postín se le ocurriera perder los miedos frente al dentista.


Ramón Llanes

HABLAMOS DE TI

HABLAMOS DE TI.
(A Juan Ramón Jiménez)


Hablamos entre nosotros de ti
cada vez que hacemos un verso, cada vez;
cada aire de paz que buscamos
lleva la insignia de tu nombre, 
por aquí las cosas te recuerdan,
los ojos vienen a entenderte,
la luz es tuya.
Cada vez que hablamos de ti
nos llenamos de Paz
las entrañas de la boca.



Ramón Llanes.

ERES, PUNTA UMBRÍA



Lozano Pérez, Manuela
Villanueva del Ariscal y Punta Umbría.


ERES, PUNTA UMBRÍA


…Y me enamoré de ti.
¡! Oh mujer flamenca que caminas desnuda en la bajamar!!
y danzas descalza en la blanca espuma que duerme la orilla.
Eres niña de rocío claro que acaricia el alba,
gaviota surcando alegre entre los azules del cielo y la mar,
caracola susurrando nanas en las madrugadas.
Eres adolescente salpicando besos rojos de amapolas,
ocasos dorados donde cuelgan lunas sobre el horizonte
brisa de fandangos que al son de unas palmas arrastran las olas.
Eres novia enamorada que viste de verde en las primaveras
y pintas tus labios con sabor a enebro y flor de romero,
es tu escote duna morena de jara y de sal.
Eres madre que acurruca al viento llantos marineros 
mantones de redes que arropan quejidos rotos de aguardiente,
cofre de marismas donde vas guardando todos los anhelos.
Eres tú la esencia de vida y del alma, pueblo de salinas
que arrulla la bruma sobre las barcazas en el muelle viejo,
la luz que ilumina y adorna los pinos bajo lienzo negro…
Eres, Punta Umbría, la tierra de amor que envuelve mis sueños.


De la Antología HUELVA ES VERSO.

viernes, 1 de junio de 2018

GEMIDOS

 
GEMIDOS


Gime sin preguntar al dios enfermizo
las consecuencias, gime
sin prestar la lágrima...

o acumularla para el próximo
perdón, has de gemir por nosotros
en la escalera, por nosotros
ensalzados en melancolía.
Gime por mí,
llora por enésima vez
hasta el cansancio
y lloren los abriles nombrados,
las pausas, los autistas, la gleba
que huye del arado,
lloren quienes creen en la nostalgia
sin fe ni dogmas.
Lloremos nosotros
que hemos recorrido el universo
deseándonos
sin conseguirlo.



Ramón Llanes. (VERSOS DE BITÁCORA)

EL RÍO QUE NOS QUEDA. (Pepa López Ríos).


López Ríos, Pepa.
La Nava.

EL RIO QUE NOS QUEDA

Presas, azudes y lievas 
acequias en regadíos,
albercas y manantiales,
arroyos, de un mismo río.
Múrtigas, tú, que alimentas
estas tierras de cultivo,
sorteando dificultades
de rocas en tu camino,
con pretiles destrozados…
¿Saldrá de tu valle un grito?
Con tu fuerza trituraste
aceitunas en molinos,
y abatanaste la lana
golpeando los tejidos.
Tú, que atraviesas la Sierra,
llevando el protagonismo
en la historia de sus pueblos,
regándoles el destino.
La cultura de las huertas
se pierde entre los oficios,
y hasta el cobre de la tierra
se nos quedó ya, dormido.
Desde el puente medieval,
con La Nava por testigo,
me acerco yo a tu caudal
muy lejos del localismo,
para que lleves al mar
la voz del pueblo encendido,
que exige trabajo, en paz,
¡con drenaje enfurecido!
Cuídate al desembocar,
traducir también, sus mimos.

De la Antología HUELVA ES VERSO.