RAMÓN LLANES

BLOG DE ARTE Y LITERATURA

domingo, 11 de diciembre de 2022

EL DÍA MÁS NERVIOSO DE MI VIDA

 EL DÍA MÁS NERVIOSO DE MI VIDA

 

 

            Apenas iniciar la pequeña subida a casa, -cabezo de La Esperanza se llama-, nos restregó Dani con más alegría que dolor y sin venir a cuento, eso de: hoy es el día más nervioso de mi vida. Los abuelos caminábamos a su lado sorprendidos e intentando simular la  risa interna; advertimos que los posibles nervios no deberían causarle mucho incomodo porque no dejaba de hablar de aquello que esperaba para la tarde de un miércoles de setiembre de esos normales donde la única incidencia a destacar era el exceso de calor.

            -Es que esta tarde hacemos una fiesta en casa de mi amigo Samuel y nos llenaremos de cremas y chocolates y pintaremos las paredes y toda la casa, y eso me tiene muy nervioso porque estoy deseando que llegue ese momento.

            Para los abuelos comenzó a ser un día distinto dada la explicación madura de un niño de 7 años que sabía ya de nervios, de compañerismo y de felicidad.

 

 

            Ramón Llanes

viernes, 9 de diciembre de 2022

A MI CAMPO SUR



A MI CAMPO-SUR

Que llueva,
que llueva en mi campo
que le hace falta,
que lleva sin beber
desde hace tanto,
que conoce la sed
y sabe sufrir
hasta el cansancio.
Que llueva,
que llueva bien,
mucho y despacio,
que le sobra polvo
a mi camino
y parece más corto
con el barro.
Que llueva,
que llueva un poco más
y será poco,
que ya no sabe el agua
sus regajos
y está cansado el sol
de singladuras
y está dolido el sol
de calentarlo.


Ramón Llanes. (UN SOPLO DE MI VIDA)

martes, 6 de diciembre de 2022

UN ASUNTO DE SU INTERÉS

UN ASUNTO DE SU INTERÉS



Estaba en lo cierto, la película le involucró perfectamente en la trama hasta entender de buena manera que el ladrón fuera condenado por robar un caballo y le ahorcaran en un árbol alto sin una pizca de justicia donde pudiera explicar su error o su osadía; justificó el conflicto entre dos clanes por venganzas, no se puso a pensar en la importancia del odio en aquel argumento e incluso se sintió bien oyendo la banda sonora de las pistolas como música ambiental del guión; estaba en lo cierto de haberse propuesto evadirse del mundo por un rato y de haberlo conseguido.

Al finalizar la proyección se vino a su vida de hombre pacífico e intentó pasar la página con normalidad, en su sillón de siempre, con sus rituales de familia y su esperada sopa caliente; sonó el teléfono, “es de la comisaría -le comentó su mujer- te llaman por un asunto de tu interés”; antes de tomar el auricular se creyó culpable del robo del caballo y condenado a la horca sin ser juzgado y, sin atender la llamada, perdió el apetito y se llenó de remordimiento.


Ramón Llanes. 

lunes, 5 de diciembre de 2022

CHARCOS

CHARCOS


Ha llovido
y han vuelto los charcos a distinguirse de humedad en la tierra
como si tuvieran una golosa vocación de mar
o de espejos,
y llegan para que los niños chapoteen sus pocas aguas
y se vea en ellos el cielo mirando hacia abajo,
para que por un rato el mar se crea un charco mayor
y ambos se transmitan emociones
de cómo es la vida tierra adentro.
Y contemplarlo se hará útil
para tener exacta conciencia
de la separación entre la realidad y el eco
porque acaso también se le antoje al charco
aparentar un eco místico de lago,
una dosis de nube,
el resultado de la caída de la cesta pantanosa de los suburbios celestes
hasta la urdimbre de tiempo que acá se forja.
O quizá sea solo una estampa efímera.

Ramón Llanes

A RAMÓN LLANES

A RAMÓN LLANES


Hay un poeta altruista

debajo de su sombrero,

meditabundo camina,

soñando, viviendo.

Absorto en la poesía,

un estímulo viajero,

sin salario, ni compensa,

un verdadero maestro.

Infundiendo al ignorante

las maravillas del verso,

del mensaje que describe

y sus matices internos.

Del amor, de la ambición,

del honor y amores ciegos.

Del pecado, del perdón

y de los bellos recuerdos.

Pasea sin agotarse

compartiendo y debatiendo,

de su mundo, de su gente,

de apoyar lo sincero.

La suerte está con nosotros

porque ese poeta austero,

está cerca, cauteloso,

siempre amable, siempre presto.


Luis Rodríguez Salido. 5.12.2022


jueves, 1 de diciembre de 2022

LA MOTOCICLETA

 LA MOTOCICLETA.

 

 

         A la motocicleta le faltaba el espejo retrovisor izquierdo, el giro lo advirtió con la mano sin cerciorarse del adelantamiento de quien le seguía, en el instante mismo ambos coincidieron en un punto y los conductores besaron el suelo de un asfalto con signos de decadencia y deterioro.

         Solo fue un susto. Los cascos salvaron el golpe. Era raso y extraño el lugar, arena en el arcén, árboles lejanos, ni una señal que indicara prohibiciones ni otra que permitiera la doble circulación. Se trataba de una carretera vacía, inactiva y solitaria. Acababa exactamente en aquel lugar, no existía siguiente consigna ni precipicio, se terminaba el asfalto y todo se convertía en maleza.

         De aquellos lugares infinitos de donde parece que el viento da la vuelta y nada ocurre, de donde incluso el tiempo se desposesiona de la prisa, de donde se entreven luces por todas partes, de allí surgió un anhelo. La motocicleta quedó parada a distancia de civilización, los dos chicos se miraron en señal de reproche buscando en cada mirada la culpa del otro mientras el silencio ocupaba una ausencia prolongada de métodos, para hablar bastaba el gesto, para deshacerse de responsabilidad, también. Así lo hicieron, ni una palabra ni siquiera preguntarse los nombres ni siquiera emitir un sonido de dolor o desesperanza. Allí no era lunes, eran todos los días o era cualquier día inconcreto de un verano absurdo. Solo la mirada, el placer de una mirada en su sitio inhóspito, de dos seres encontrados en una caída de motocicleta al tomar una dirección inexistente, donde termina el mundo de lo realizable y comienzan los sueños.

         Por la mirada se dijeron que habían llegado hasta allí, buscándose.

 

 

 

 

Ramón Llanes

VINO EL SILENCIO

 

                                      2.- vino el silencio
 
 
La inocencia formalizó amistad con los recién llegados,
prestó el cuenco de beber,
prestó la gubia de artesanar los modos,
se hicieron los ecos en la estancia
y las paredes ensordecieron su murmullo
de afonía, vino el silencio y se quedó mudo
de tanto manjar. La palabra estaba, a sus anchas,
inquieta y deseante.
El mundo desapareció con un trueno,
solo un susto le invitó a la salida.



Ramón Llanes. De Fábula del vacío