RAMÓN LLANES

BLOG DE ARTE Y LITERATURA

martes, 7 de febrero de 2023

FLORES EN EL LUPANAR

 FLORES EN EL LUPANAR

 

 

         Llegaban flores todos los días, las flores traían un olor fuerte a distancia y a deseos, una carta escrita con cuido expresaba el amor en apenas diez palabras encerradas en un secreto. Y todos los días el lupanar olía a flores rojas, olía a mensaje de complicidad y a melodía de pasión; se vestía de silencios y de sonrisas, como se visten los prados, se recogían los saldos desordenados de la noche, se hacían números esperando las horas y se atardecía con ansias.

         La vida en el lupanar no era cortejo en su esencia discreta ni era burdel en su escalofrío, el tiempo se alimentaba de caricias, no existía la soledad ni los compromisos, nunca llegaron a devolverse las flores ni a ocultarse los besos. Ellas reinaban celosas, deshacían truenos y escándalos, miraban los ojos y los cuerpos, sin ser amantes, sin prohibición, con el descaro de la ternura; reinaban en los hombres y en sus pensamientos hasta revolverles de placer todos los tránsitos antes nunca vividos.

         Y los hombres salían siendo dioses de un olimpo de estetas, desahuciados de las lacras que la vida de afuera les dejaran en los labios y en las cicatrices; los hombres se desfiguraban del miedo, renacían, gritaban, lloraban en otros brazos la osadía de su desnudez y acababan implorando aquella verdad como única, en ellos nunca habida. El lupanar fue la parte de gloria que los solitarios encontraron y la quietud del abrazo que desearon.

         La noche del treinta cerraron las luces intermitentes del lupanar porque los odios protestaron contra sus prácticas. Desde entonces la vida es tal simulacro como antes, los hombres dejaron de circundar aquellos amores y el tiempo se encargó de apagar los deseos. Las estadísticas oficiales no han publicado si se mantuvo en aquel ámbito idéntico grado de felicidad entre los habitantes solitarios pero sí publicaron que todos los días llegaban flores rojas a la puerta cerrada del lupanar.

 

 

 

         Ramón Llanes 

ESTE LIBRO

 


ESTE LIBRO

 

He leído este libro y me ha interesado su distendida manera de contar su propia historia que a la vez es una parte extravagante de la nuestra, una especie de contrahistoria o entrevelada historia; su vida azarosa, nómada y dinámica nos lleva a entender a los diplomáticos en el sentido que Fernando lo humaniza; tiene resortes de un humor acertado, es un buen escritor, ha recorrido el mundo de arriba abajo y viceversa -eso lo utiliza con sabiduría-  y sabe que quería explicar así su vida con suerte.

 

Ramón Llanes. 7.2.23

lunes, 6 de febrero de 2023

SER ENFERMO

 

SER ENFERMO

 

Resulta adecuado y útil ser enfermo por un día con la obligación de visitar un hospital y un quirófano, observar el movimiento de las personas que hacen allí su vida e intentan cuidar y salvar la ajena, oler esa extrañeza no existente en lo cotidiano, conversar con esos pequeños dioses humanos y volver a casa restablecido. Lo hice, fui atendido de una afección leve en el Hospital Vázquez Díaz de Huelva, y me sentí muy importante, me atendieron como si fuera una intervención única, me trataron con un respeto preciso y con una amabilidad distinta; para tan poca cosa comprobé cómo siete sanitarios especialistas me convirtieron el rato de estancia -solo acaso veinte minutos- en un lugar cálido y afable. Me fui casi con ganas de haberme quedado y me traje al mundo un sabor a paz necesaria y un agradecimiento grande por todo lo recibido. Y pensé en ellos en mi brindis de mediodía.

 

                Ramón Llanes. Huelva 7.02.2023.

A VECES, LA VIDA

 

A VECES, LA VIDA.

 

Dice Assaf que le da miedo la vida, así lleva tiempo sin decidirse a la aventura de la travesía. Los amigos le insisten desesperadamente, el barco saldrá el próximo sábado cuando colabore la marea y haya bonanza en la mar, saldrá el sábado sobre el ocaso; con sobradas ilusiones, los consejos de las madres, la incertidumbre del viaje y del destino, los jóvenes se harán a esta extraña contienda con los sueños.

En la tarde del sábado acudió Assaf al puerto, nadie le esperaba, en un rato largo se hizo la noche y quedó con rasgos de tristeza en el alma por haber perdido la ocasión, los amigos debieron marcharse. Volvió a casa, deshizo el hatillo de fantasía, se borró de los ojos los horizontes por conocer, lloró mirándose las manos y se dejó dormir, acaso arrepentido por haberse negado a sondear el futuro.

Durante largo tiempo nadie habló de la vida en la casa, todos callaron sin poder comprender a Assaf que había renunciado a vivir una libertad distinta. Solo les consoló un abrazo común a la hora del desayuno, los padres volvieron a sonreír con la esperanza de un nuevo intento pero Assaf le seguía teniendo miedo a la vida.

Ramón Llanes.

jueves, 2 de febrero de 2023

EL PASADO LUNES


 

 

 

 

EL PASADO LUNES.

 

 

Fíjate que el día presentó credenciales a la locura de quienes se ambientan con el tiempo; el sol abierto, una miscelánea de colores nuevos inventados tras la lluvia, miles de paisajes, muchos paisajes, ganas de salir, de bebernos la mañana, de robarla, de descifrarla. Y los tres hicimos de la suerte del día una panorámica inmensa de sueños, compartir sería poco, mejor vivir, mucho mejor meterse. Y anduvimos estaciones arriba y abajo abriendo objetivos, midiendo la luz, buscando vértices, hablando de ángulos, intercambiando ópticas; vías muertas de raíles torcidos, que dejaran de ser paralelos, socavones y alturas, frisos naturales en las paredes de las minas, el ruido del silencio en la cara y la excitación en los sentidos por tanta excelencia.

Nos fijamos que el paisaje del lunes pasado estaba engrandecido por la luz y por las sombras, que las puertas no existían en el paisaje, que allí estaban los arcos, la yerba incipiente, el rastrojo quemado, el azufre entre piedras, la nitidez de las nubes. Fíjate que incluso nos subimos a la cola de no sé cuántas nubes para captar desde allí la foto que no sé si conseguimos fuera como estaba en el pensamiento. Fíjate que suspirábamos por un placer sin coste, sin entender que existiera la belleza en tantas toneladas, sin entender por qué todas las gentes del mundo no estaban allí, con nosotros, en aquel momento.

Los tres nos hundimos en la mañana para contar, para revivirla, para traerla a un papel cuché tipo mate, para entretenerla a partir de entonces en nuestras complicidades, para sostenerla en un aire de libertad, con nubes y, sobre todo para volver a amarla.

Fíjate que ni siquiera hablamos de fútbol ni de política ni de libertad.

 

 

 

 

                                                         Ramón Llanes

VENDAVAL


 VENDAVAL
 
Es el viento la única rebeldía viva,
el asustante primero de las miserias,
el recolector de hojas,
el impulsor que al aire obliga;
para esta turbia crisálida
tan rota en tantos miles de pedazos inútiles
invocamos al vendaval de febrero
que venga,
que haga de nosotros
algo distinto de cuanto somos ahora
y arrase con el humo de las guerras,
aunque se lleve también
viejas esperanzas, consuelos y cerezas,
aunque nos olvide la llovizna.
 
 
Ramón Llanes 

OCHO.

 
Ocho.-
 
Quieren salvarnos
de la ternura,
poner de muros los límites
de nuestra alegría,
quieren cambiarnos el andar
por la torpeza,
no hay centímetro
de violencia sin llenar
en el diario, suman conflictos
con números inyectados
de ardor patrio,
dormimos en el miedo menor
como adictos a los cálculos
de los vacíos
que justifican con avisos
de un estado agónico
y pestilente.
Ramón Llanes. (De ASOMOS DEL MIEDO)