RAMÓN LLANES

BLOG DE ARTE Y LITERATURA

viernes, 17 de febrero de 2023

UN SÁBADO DE PRIMERA LLUVIA

                    UN SÁBADO DE PRIMERA LLUVIA.
 
 
Sonríe, te haré una foto,
me gustas, ya no quedan mujeres como tú,
así tan pulcra, tan femenina,
tan sobradamente bonita.
Tengo para tí el disparo de tu vida,
éste que te definirá eterna
¿quién podrá borrarla?,
o al menos nadie podrá borrarte de mi memoria.
Siempre estoy con tus gestos en mis manos,
cuando caminas, cuando vendes,
cuando conduces, cuando limpias,
cuando me ves y me huyes,
cuando vuelves la cara por pudor.
Todos los gestos los guardo en la retina
de la cámara oculta que es mi memoria.
Estás detrás del olivo, debajo de los ribetes ocres
con nueve números delante,
con la efímera virtud mía de mirarte
a destajo sin futuro, sin progresión en la mirada,
sin respuesta de cercanía, sin apenas un impulso.
Ayer, camisa a cuadros, primera lluvia,
olor a tierra mojada y aseo en la cornisa.
Los dos en la línea abierta de la comunicación
y solo uno habla y siente
y solo uno se vuelve míope de intentarlo.
Te haré una foto desde mi cárcel
en el color que te apetezca
y para mi colección de memorias.
Sonríe, no hay para mí mujer como tú.
 
 
                                              Ramón Llanes 

jueves, 16 de febrero de 2023

NACIMOS

 
 
NACIMOS
 
 
Nacimos de casta transparente
de subsuelo y árbol, de líquido,
crecimos de pan, de canción, de verso,
de trapío suelto, de aceite los domingos,
de sorpresas y entre bondades,
                                                            nacimos libres
de mordazas y de lujos, abajo nacimos,
no cabíamos en las nubes.
De ahí mis consecuencias, el lápiz, la mirada,
el paisaje, la risa, el traspiés,
la medio llena botella del deseo.
Querrás oír dónde parió mi madre,
en un camastro de valentía,
claro que, entre besos.
 
Ramón Llanes.

EL RETORNO

 
EL RETORNO.
 
Estoy hecho a la melancolía
de tanto cenar tristeza;
convengo perder la tarde o pararla
o devolverla. La noche lastima
cuando no es festín,
cuando todos se dejaron el recuerdo
en la sombra, todos ellos, los buscados,
las ninfas, las ráfagas de aire.
Huele en la mesa a restos de crisantemos
y adquieren un color parduzco
las hortensias, ni se oye la vida.
 
De leyes son aquí, digo en el estrado
inquieto del alma, las alfombras
para desentumecer los tilos que trepan
por los nervios y las escamas. No alcanzo
la hora del retorno, la memoria
me nombra las letanías del pródigo
y me tiende tu nombre sin manos,
sin aviso de llegar. Y se me hace
todo tan alto y se me olvida tanto
la distancia que han usurpado tu linde
las demás pertenencias.
 
Se resume mi equipaje
en  melancolía.
 
Distingo el horizonte solo por la luz
que se difumina entre las sombras,
el extraño fugitivo que huye de huir
se tumba en la carga del destino
y araña las líneas rojas
de un perfume perdido
en la contienda de esperarte.
Ramón Llanes

EL ANDÉN DE LOS NIÑOS

 EL ANDÉN DE LOS NIÑOS

En cada plácido andén
juegan los niños a buscarse
y antes de hundirse la luz o de encenderse la noche
se miran ajustando sus deseos
a la trivialidad de los días,
se agazapan en un abrazo
y se devuelven la sonrisa envuelta
en amistad grande.
Y accede la paz
a restregarse por la explanada
sin apenas una voz alta ni un reproche,
mismo como la naturalidad
del tiempo.

Ramón Llanes.

martes, 14 de febrero de 2023

YA QUE HEMOS LLEGADO HASTA AQUÍ

 YA QUE HEMOS LLEGADO HASTA AQUÍ

 

 

         Desconocemos qué número tenemos en la lista del mundo y si pueden premiarnos o ejecutarnos en cualquier momento cuando a alguien mandón se le empine el bigote; incluso desconocemos la relevancia y notoriedad que hemos alcanzado en la tribu o en la estirpe, y por desconocer desconocemos con exactitud nuestro primigenio origen de vida. Así las cosas, en mi discurrir de este día, considero que ya que hemos llegado hasta aquí no es faena ética recoger bártulos, cerrar los ojos y volver a empezar o cruzar la orilla hacia el páramo desierto; y tampoco promocionar la destrucción de lo hecho, salvo perrerías y felonías de nula garantía para el engranaje humanitario que soñamos. Creo que buscando rebeldía en los bolsillos, socavando en la memoria y siguiendo otros modelos de anteriores pobladores, nos deberíamos comprometer  a intentar encalar las paredes del mundo.

         Nadie somos y nadie seremos en la gresca o en la serenidad, en la guerra o en el miedo, pero sí nos entendemos desde el espíritu de la constancia y la limpieza como miembros de la misma colmena. Una vez limpias las paredes del mundo -o al mismo tiempo- tocará acicalarnos y emprender la misión de seguir andando los caminos, un paso, otro paso, un horizonte, un empuje, una solución, un avance. Algo debemos hacer.

         Cuando miremos atrás, estarán solo los árboles, quietos, mirándonos partir, agradeciéndonos la colaboración y quedarán otros ojos con lección y ansiedad que se consentirán con nuestro tajo. No tengo aún la estadística de logros precedentes pero casi lo más loable que me concierne en el halago tiene clara referencia a que pertenezco a alguna célula que me fertilizó los deseos   de búsqueda de una singladura más limpia y menos cómoda que condujera a conseguir algo, -un paso más, una huella, un verso, algo- para mí-para nosotros- o para quienes hereden nuestras  actitudes.

 

         RAMÓN LLANES. 

ALGO PARECIDO A LA ALEGRÍA

 ALGO PARECIDO A LA ALEGRÍA

 

 

         Me contó la vida cuitas y versos. Designé para las cuitas un lugar reservado de mi armario íntimo, busqué para los versos un paso de peatones por el cual divagaran a diario los mendigos, los ácratas y los poetas. Al cabo del tiempo las cuitas, que fueron secretos poco importantes, se fueron a los olvidos, ni me atrevo a precisar cuáles de amor o cuántas de desengaños; la jerga fue similar en ambas confesiones. También con el tiempo los versos adquirieron fortaleza, se hicieron inmensamente comprometidos, se entendieron sus fondos, se captaron sus mensajes y alertaron convivencias y mundos.

         Aquellos muchos versos fueron, son, serán, parte del cuaderno donde un vagabundo guarda sus alegrías y a donde cualquier engreído de turno no osa escudriñar. En este silencio de capacidades, ya a las horas del sentido común que el atardecer le imprime a las cosas, no importa recordar los secretos que me dejara el destino, no perduran, desaparecieron, fueron acaso bolas de añil que azulaban en papel contínuo las páginas blancas; no cumplían, -lo siento- la consigna de admiración de mi íntimo vecindario de recuerdos.

         Desafectado del nudo que dejara cada calamidad en cada brizna de mi apego, la obra encontró cauce solo en la importancia de lo escrito. Los versos pueden ser tristezas inventadas pero inquietaron las conciencias y revolvieron las pócimas escondidas para la salud y la integridad primigenia del ser humano al que han representado por los siglos. En el cuaderno con rayas de alegrías existe un protocolo de ética jamás borrado, su búsqueda no será una sorpresa, su encuentro no será una utopía.

 

 

 

 

         RAMÓN LLANES. 

lunes, 13 de febrero de 2023

CONTIGO

 Contigo.


 Qué delicia saber 
que me tienes guardados los versos de peinarme, 
 que pisas por mí la nieve y los carámbanos, 
qué pasión sentirte siempre a mi compás 
abriendo de par en par la sonrisa 
y aprendiéndome a ocuparme los sueños y las dolencias. 
 Qué sin ti sería el frasco de verdad que me sostiene.


Ramón Llanes