RAMÓN LLANES

BLOG DE ARTE Y LITERATURA

martes, 25 de junio de 2024

LA CALOR

LA CALOR

Dulcemente amanece y nada con el sopor se inquieta, se acerca el sol, baja hasta la tierra para poseerla y a los humanos más próximos los atrapa; es la calor que viene de lejos y de las sombras, pone cara de no romper un plato, tiene la habilidad de ser potente y terca, amaga y trastorna pero alegra, funciona quizá con el impulso de los deseos; estuvimos esperándola mucho rato, que el viento llegó con agudeza y anduvo moviéndonos los sentidos; ahora es la calor, es su tiempo, aligera el paisaje y el ropaje, malgasta las luces y las prendas, nos obliga a vivir de una manera más libre y desenfadada. Hoy barrunto que llega provista de quimeras la calor de la vida.

Ramón Llanes.

lunes, 24 de junio de 2024

ADELFA

ADELFA


Siempre pinta la adelfa el barranco y le echa un esplendor humilde de rojo pasión, blanco pálido o rosa reverente, sin faltar, sin queja por la más o menos lluvia, sin un reproche a la charca ni una sumisión al paisaje; viene y se queda un rato efímero de largura mientras adorna extrañamente el verdor del campo y le hace más distinguido. Es de relieve la importancia de la adelfa para el sostenimiento ornamental de la tierra y a los humanos nos alimenta la lírica y nos lleva a otros extremos de belleza pero la adelfa posee la hoja más venenosa y los animales ni la comen ni la adoran ni la odian, se limitan a respetar su presencia en el humedal hasta entenderla, como una cómplice más del sistema.



Ramón Llanes.




TUS OJOS Y EL MAR


 

MÁS

MÁS

La disposición genética natural de los seres vivos es la supervivencia, esta se convierte en la primordial esencia, se complementa con matices, enredos, parsimonias o deleites, los humanos pretenden el dominio, los animales la destreza, las plantas la germinación. Es el orden establecido, nada menos de esta línea ni más de la otra, estamos equiparados a vivir pero como un arrojo continuo de coraje y un examen en cada segundo. Vamos, venimos, tenemos luchas, poseemos bienes, nos dormimos, nos matamos, queremos ser independientes unas veces y sumisos otras veces, lloramos o reímos según la conveniencia, aprendemos a ser más grandes, más ricos, más guapos, más soberbios; tomamos los trenes de dos en dos, hemos perdido la noción del camino, un día menos es un día perdido, una moneda más es un día ganado. La supervivencia tiene esos extraños rasgos capaces de alimentar o desnutrir, de nacer o de aniquilar, de sufrir o de ordenar, es la estrategia montada. Unos desean marcharse y otros buscan vida, el control es un mando inocuo sin moldes o una caricatura sin rostro. La aspiración propiamente humana ni con todo se conforma. En esto estaba pensando mientras despertaba.

Ramón Llanes.

sábado, 22 de junio de 2024

FANDANGO. EL CIELO


 

LA ORDEN PARA EL SOLDADO


 

SOLDADO

SOLDADO

El soldado distrae su mirada
en la estepa desierta, solo huellas
de sueños reflejan la respiración
y colman el presente.
Hace miedo, hay miedo en la arena
por expresa voluntad del recuerdo
no perdido. Huellas que no conducen
a futuro, huellas casi inapreciables
para los buitres de la memoria.
A la vista de la tarde el deseo
de estar acariciado en unas manos
sobrado de tiempo hasta la perplejidad.
Suena el dolor, la excitación se desprende
del gesto, se pierde en el páramo.
Nadie posible acerca la palabra
y el soldado desmiente a la soledad
con balas de fogueo
hasta hundirse en un abismo
y decidir perderse
en la excusa del poema.

Ramón Llanes.