UNA RAJA EN EL PANTALÓN
Un leve tirón en el pernil, una raja, de pronto, en el pantalón a la altura de la rodilla, un primer desencanto en mitad de un acto de esos literarios acostumbrados a vivir, una risa opaca mientras alguien recitaba algo interesante y un vuelco a la conformidad al comprender que insigne menudencia acaso no mereciera atención primaria; continuar oyendo las palabras fue lo más lógico y pensar luego que ahora los jóvenes se ponen pantalones rajados fue una invitación a estar a la moda sin necesidad de la edad y una causa para pasear ufano por las corrientes rotas de la vida sin pudor ni vergüenza. Al hacerse la noche la raja parecía un emblema o tal vez el pico suelto de un pañuelo a medio sonar; al llegar a la casa, después de cenar a riendas sueltas en un lugar amable de paso y delicatesen, la prenda ocupó su sitio en el armario para ser cortada a la altura de la rodilla y ofrecerle una segunda oportunidad como pantalón corto. Y el pantalón y nosotros ¡tan contentos!.
Ramón Llanes 19.6.2026
No hay comentarios:
Publicar un comentario