RAMÓN LLANES

BLOG DE ARTE Y LITERATURA

miércoles, 5 de junio de 2024

PARA QUÉ LA VIDA

                       PARA  QUÉ  LA  VIDA.

 

 

Pudo bastar con una pregunta

para autorizar o declinar la invitación de mi derecho a la vida.

Una simple consulta. El bautismo es menos

y me preguntaron; el matrimonio es menos y me preguntaron;

nadie, para nacer, me tuvo en cuenta,

ni siquiera escrutaron mi voto.

Me dirán que no existía,

pudieron inventar la fórmula, era fácil llegar a mí, llegaron.

Estaba yo con mi eternidad sobrado de todo

y me traen en un compromiso biológico responsabilizando

a mis progenitores. Me rebelo, les presento un llanto

de impotencia, pero ellos sabían que me estaban condenando.

Para qué la vida, cuando me arropaba la inconsciencia,

en una nada de perfección, allá en los infinitos espacios

de la única verdad. Para qué la vida, no les dije, es ahora

mi protesta, ahora cuando le destruyo el sistema. No era

lógico, ya veis, ni consensuado, ni científico.

Un amaño más bien, que por aquello del placer, me dejaba a mí

cero más cero, en un cero continuado de desaciertos.

La vida primero, luego la lucha por supervivir,

luego la miseria al lado, luego la prisión en el medio,

luego la mediatez, los miedos, la falta de eternidad,

y más tarde, sin consulta otra vez, la muerte;

para rematar la insensatez, la muerte,

para desinfectar la vida, la muerte.

Mi muerte para válidos entresijos de la biótica,

mi muerte para experimentos, mi muerte

para estudiar otras vidas. Nunca para preguntarme

la necesidad de acatarla. Te vas y calla, es el mandato.

Me voy, pero no a mi eternidad de perfecciones,

ya no soy perfecto, he pasado por la vida,

un asco más, un desheredado de la consciencia,

un átomo tonto sin utilidad.

Para qué la vida,

para qué más de un favor a la naturaleza,

para qué más que un pulso a la nada,

para qué más de un proceso innecesario.

Para cuanto sea, que no me importa,

que conste mi protesta por no consultarme.

 

 

                                         Ramón Llanes

martes, 4 de junio de 2024

DISTINGOS

 
DISTINGOS
 
Para huir de distingos hice la memoria,
me até con versos las sandalias, con paciencia
el pecho, de urdimbres marqué el dolor
que me recuerda la intolerancia,
nadie a mi alrededor es más que mi sueño,
nada es más pequeño que el mar,
ni las pinzas que aguantan las nubes ni las ráfagas
de los vientos ni las miradas que nos perdieron
ni las voces que nos arden ni las pasiones impresas.
Nada huidizo adrede domina mi garantía,
que de manos de moliendas nuevas,
chubascos, curiosidades, empatías
y grecas de salón
se han formado mis estampas;
que de cobertores de iguales anchos
y alma nodriza son las sedas
en los recortes, que de piel es el amor;
para que cuando visiten mis tripas
me encuentren hombre-mujer-sal-prisa-ventana-edad,
sin preguntarme.
 
Ramón Llanes.
(De la Antología por la Igualdad NO SE VAN A ORDENAR SOLAS LAS COSAS).

COSAS DE NIÑOS

 

COSAS DE NIÑOS

 

Dedicado a Calañas,

tierra de mi estirpe,

y alma mía.

 

 

 

¿Dónde está la fuente, madre?,

¿dónde la niña galana?,

¿dónde los hombres cansados

con sueños en la mirada?.

¿A dónde van los señores

con la grupera y la jaca?,

¿de dónde vienen las voces

que se oyen, tan lejanas?,

¿dónde están los empedrados

de la cuesta de la plaza?,

¿por qué se miran los novios

con las manos enlazadas?,

¿por qué la muerte se avisa

con un toque de campana?,

¿por qué dicen que es eterno

el Morante, que me encanta?.

 

Y tú, ¿por qué lloras, madre

cuando ves la Coronada?.

Dime, madre, ¿tú qué sabes

de la mina, que se acaba?,

¿qué sabes de “los adentros”

que solo conoce el alma?,

¿qué sabes, madre, del miedo

que por las noches te abrasa?,

¿dónde guardas la alegría

que nunca asoma a tu cara?.

 

-Tantas preguntas me haces,

mi niño, que me emborrachan;

la fuente está adormecida

entre los sueños del agua

y delante de la Virgen

señorea la galana.

Los hombres no están cansados,

esperan a la esperanza.

Esos señores que miras,

con la grupera y la jaca,

son los jinetes del tiempo

que galopan por el alba

y van haciendo caminos

por las sendas solitarias.

¿Tú no ves las calles viejas

con las esquinas más blancas

y las vidas de la historia

en sus paredes grabadas?.

Allí los novios se cuentan

sensaciones y se hablan

y se besan escondidos

del pudor de las miradas.

 

Así es el amor, mi niño,

preludio de fuego y lágrima;

y por eso se entretienen

con las manos enlazadas.

 

La campana de la Iglesia

hace temblar la templanza

pero a gloria también toca

y a rosario de plegaria.

Es tan eterno el Morante

como el frío y la mañana

y es eterno centinela

de la vida de Calañas.

 

Ya sabes lo que yo siento

al llegar la Coronada

¿por qué me preguntas, hijo?,

las emociones se callan.

La mina nunca se agota,

de tarde en tarde se para

por razones que no entiendo,

nadie sabe lo que pasa.

Cuando tú seas mayor

verás cómo se levanta

y podrás dejar en ella

el sudor de tus entrañas.

 

Los “adentros” son “adentros,

cosas que viven guardadas,

motivos de la existencia

que te consuelan el alma.

Y cuando me viene el miedo

y me perturba la calma

con una sonrisa tuya

ya me siento consolada.

Tú eres, hijo, la alegría

de todas mis esperanzas.

Las vocecillas que suenan

son el eco que dejaran

los niños, que como tú,

hacen preguntas tan raras.

 

 

Ramón Llanes. 1992.

lunes, 3 de junio de 2024

PESADILLA DE AMOR

 PESADILLA DE AMOR


Por tanto pensarte
al lotero obligo que te piense,
al perro digo que ladre para ti,
al árbol que te arrisque buena sombra,
al coche obligo que te traiga,
a la mar solicito que te mire,
al sereno que te deje soñar,
al panadero indico cómo son los
panes que te gustan,
a tus zapatos que no te cansen,
a tu piel pido que te respire
a  mí me obligo a darte
y no me sobra.


RLLANES

 

AIRES DE ESTÍO

 AIRES DE ESTÍO

Huele el estío a sombra sin cuajo,
a mi casa de julio,
al sombrero escondido,
a hueco de alacena, a patio de noche,
a casi un puente debajo del agua,
a dormitorio atolondrado.
Huele mi estío a boca de gazpacho,
a trenes lejanos, a poca soledad
y a tirantes solitarios en cómodas vestidas
con orilladas luces;
a paso lento huele el estornudo
y a pantalón corto huele la higuera.
A bienvenidas y abrazos, a vencejos altos,
a cierta parecida libertad
y a olvidada llovizna en el paisaje.
Huele el corazón del estío
a poema en la mesa y a caramelo en el bolsillo,
a diezmo de calores,
a camisa abierta, a desnudez, a falta de prisa,
a belleza y a brocal,
huele el estío a mi reino esperado.

Ramón Llanes. 3.6.2024.




domingo, 2 de junio de 2024

CONSIDERACIONES PARA DESPUÉS DE LA DERROTA

 

CONSIDERACIONES PARA DESPUÉS DE LA DERROTA

 

 

         Cuando se nos haya consumido esta idiotez de tedio, malhumor y podredumbre, nos vendrá del interior un insano hedor a impotencia y una luctuosa sensación de no haber deseado vivir, que minará durante muchas de nuestras singladuras la valentía y los pulsos. Cuando seamos célibes de esta subversión canalla y maldecida se nos habrán podrido las esperanzas y habremos olvidado conjugar los verbos de futuro.

         La derrota ya está hecha, está forjada en mantos desiguales de dolor que sin darnos cuenta ha sometido al miedo fatuo todas nuestras gloriosas utopías por las que habíamos perdido tantos sueños; la derrota es un tumulto de miserias venidas a más y acumuladas en nuestro organismo como virus contagioso que apenas deja respirar lo sucinto y apenas impide atarearse en esperar lo que buenamente llegue. Y es preciso preparar una custodia de lo que nos falta por perder, evitar el desgaste total, no transmitir siquiera un desaliento frente a los invasores.

         Nosotros somos dinastía de afligidos pero poseemos el don ubicuo de estar en nuestras desolaciones con el nombre grabado en catarsis e inconformismo. Somos el mejor cuerpo de esta geometría, somos la democracia aprendida y los no gastados por el tiempo. El tren es nuestro, también la facultad de su uso; nos queda dignidad suficiente como para restaurar la evolución en sus comprometidos términos.

         Para después de la derrota consideraremos las metas y fortificaremos los muros que la parca nos agrietó; fustas de libros para el nuevo salvamento; uncias de versos, pliegos de emociones, canciones que hablen de nosotros, hombres que sean nuestros hombres no aquellos débiles que no supieron, no aquellos avaros que no quisieron, no aquellos intrépidos que se dejaron la metralla y se llevaron nuestra certidumbre. No más miserables en nuestras páginas, nosotros sabremos escribirnos el futuro.


Ramón Llanes.

HASTA EL OLVIDO

 HASTA EL OLVIDO

Apasionadamente prisionero
de los mundos,
gemido acaso de los hombres,
prosa de los versos,
falacia del encuentro.
Pondrán un epitafio en la tumba
del agua,
muerta por olvido del mar.

Ramón Llanes. (De Marinverso)