RAMÓN LLANES

BLOG DE ARTE Y LITERATURA

jueves, 17 de octubre de 2024

RETAHÍLAS

 RETAHÍLAS.

Alguien se mece en la guita de lo imposible, aún; otro asumió la idea de la playa en un fin de semana caluroso, el conductor derrapó en una curva tonta, el pueblo celebraba el pregón que daría paso a sus fiestas de romería, la gata parió detrás del cobertizo cuatro preciosos gatos blancos, en la tele comentan la programación de otra guerra, dos novios se besan en el portal, un cernícalo anda metido en menesteres de nidos, la tarde del sábado invita al paseo, el paraíso tiende a ser cada vez más un sueño para los presos.
Si te asomas al pozo y gritas un nombre de mujer, te lo devuelve; no es el pozo, es solo el eco; el dolor es la reliquia de los débiles, ha subido el precio de la gasolina, dos vecinas se insultaron por un perro, hay dos enamorados más en este mundo de insatisfechos (Ana y Pedro que se han conocido en el autobús), el sol no cambia de postura y calienta, alguien se aferra a su cultura de internauta y no suelta prenda, se fue el automático de la lavadora y son doscientos más en los gastos de este mes, los partidos políticos ya tienen preparado su ajuar para la boda electoral, al equipo que perdió le faltan buenos defensas, la crisis del chocolate tiene preocupados a los niños, un pedal pertenece a una bicicleta, las mujeres han dejado de vestirse con pieles porque no hace frío, el voto que ahora se lleva se escribe con b, los mosquitos han jurado no venir al estío, las curanderas solo cobran la voluntad, está de moda perder peso, los niños guardan todavía un arsenal de caramelos de los Reyes Magos.
Ramón Llanes

miércoles, 16 de octubre de 2024

SOBRE LA BALSA EN VALDELAMUSA

 

SOBRE LA BALSA EN VALDELAMUSA

 

Sigo con interés este conflicto que inventan para deshacer una parte bella del paraíso Valdelamusa colocando malestar a modo de balsa para residuos mineros. No procede, no es lícito  crear riesgos para los seres humanos que hacen allí sus vidas, las autoridades no podrán conceder permisos para perjudicar la salud de los ciudadanos. Existen muchas contradicciones en este asunto y para tener una opinión cierta léase con detenimiento el amplio informe que Ángel Romero viene publicando en esta red y así conseguirá formarse un pensamiento crítico más veraz y sobre todo más social. El miedo no puede con todo, la empresa no va a cerrar, los obreros no serán despedidos, todas las soterradas amenazas son estrategias empleadas para conseguir lo proyectado quizá con una alta dosis de demagogia política jugando a las “mentirijillas”. Ahora no, a estas alturas de la civilización no hay marcha atrás para reivindicar el mayor de los derechos que es el derecho a la vida limpia y sana. Pongamos para el diálogo todas las opciones sin enemistar empleo y bienestar.

 

                Ramón Llanes. 17.10.24

COMO UN ADIÓS

 COMO UN ADIÓS

Se apagó la vela inapagable,
el hilo se partió en dos pedazos,
uno de orgullo otro de turbación;
a nadie se mandarán disculpas por desoír el amor,
nadie pecó por culpable,
nadie por agobio, nadie por desatento.
Un trozo de pretensiones se muere
falto de opulencia;
nadie echará de menos que algo faltó de ternura
y mucho sobró de dolor;
nadie dará cuentas al alma de su agonía,
a nadie juzgarán por consentirse tanto al olvido
y el mundo cursará motivaciones y órdenes
como si nada se hubiera roto desde la luna.
Ramón Llanes

ANTES DE ESCRIBIR

 ANTES  DE  ESCRIBIR

 

 

La motivación del escritor está en el aura interno de la prueba cotidiana, en los caldos donde se cuecen las insignificancias de un cualquier día que no  se ha vestido para ser novio, cumpleaños, efemérides o domingo; a esos días sin señal roja, sin número especial. Se crea la idea, un palpo, la vuelta de consolidación, las respuestas y el resultado. De hoy, por ejemplo, antes de escribir, quien motiva es la rabia, siempre tiene la rabia presencia en este sustrato de tierra tan en vilo; la rabia, digo, porque surge punzante la leve agonía de obligar a superar obstáculos imprevistos.

Dígase bomba para no decir agua, tráguese la página mediatizada del diario más aliado, compruebe que a nada de menos nos venden respirar, póngase a la cola para solicitar seguir sobreviviendo en estado puro de ética, llévese las manos a la cabeza si solo le cae un casquillo roto de una guerra torpe. Y pregúntese luego, para su motivación en el escrito de antes de escribir, por qué no juzgan a quienes se hinchan o hincharon de poder dejando desastre en el reguero de la humanidad. Así, dedicará la tarde a otra cosa.

 

 

Ramón Llanes. 

martes, 15 de octubre de 2024

EL PLACER DE NO VIVIR A LA MODA

 EL PLACER DE NO VIVIR A LA MODA

 

                La sociedad nos obliga a vivir ajustados a las modas porque son las estrategias del capital para un desenvolvimiento mayor de sus estructuras para el valor añadido de los productos que se convierten en un beneficio más sustancioso para quienes dominan los sistemas, este tipo de sistemas de venta, compra, financiación, comisión, etc. Y casi no tenemos otro remedio que aceptar la imposición modal si queremos huir de ser señalados en términos peyorativos por los demás. Claro que las modas son solo de vestimentas nunca de ideas, de conciencia, de actitud, nunca de verdad o sentimiento.

                Vivir en contra de esta demagogia,  -no aceptar los flujos que imperan para la forma de las solapas, el color del pelo, el ancho de los pantalones y otras menudencias- supone quizá un quebranto a la norma, una especie de discordancia con los cánones pero produce un estímulo en la dignidad que pocos entienden. Los placeres del ser humano son infinitos, el placer de vivir fuera de los contextos que las modas obligan contiene la doble emoción de la rebeldía que proviene de una personalidad más versátil sin que deba considerarse como radicalización. Con las ideas, el compromiso, la solidaridad, el deber y la pasión sí nos debemos a los tiempos.

 

                Ramón Llanes

EL HUMOR NOS SALVA DE LA REALIDAD

 EL HUMOR NOS SALVA DE LA REALIDAD

 

 

            La realidad goza de salud, no se debilita con el paso del tiempo, nos tiene absortos e inclinados a sus caprichos, se asoma siempre con crueldad amarga, persiste en la ignominia y acarrea perversión al trance de nuestro vivir. La naturaleza humana es sin duda más sabia que la realidad y sostiene siempre a mano el antídoto del sentido del humor para tener una carcajada dispuesta y mofarse de ella y quitarle prestigio; todo es serio, todo rígido, todo impoluto; gastamos media vida en aprender a entender la realidad y sus consecuencias nos embargan las pasiones pero muchas veces nos reímos de nosotros y le buscamos mofa a tanta “serietud”, le echamos un pulso de relajación y convidamos al mundo a burlarse de sus estructuras.

            Al final de cualquier jornada o incluso al final de la propia vida nos olvidaremos de las hipotecas que conseguimos pagar, de los bienes que tuvimos, del dolor, de las desesperanzas, del tabaco, de las carencias y  solo recordaremos con agrado los momentos de risas; se nos vendrán a la memoria -en la última etapa de la conciencia- los ratos compartidos con humor. Ese será el legado a disfrutar, lo demás quedará en un olvido rancio sin posibilidad de otra vigencia. El buen humor es la delicia más cercana del alma.

 

            Ramón Llanes. 

EL CANSANCIO

 El cansancio

 

 

 

         A mitad de la cuesta asoma siempre el primer síntoma de cansancio y la meta parece infinita; arrecia el aire, las piernas son de trigo, la mar no se otea, el niño ha perdido su esperanza y se sienta sin mirar las retamas que punzan a todas partes su amarillo. Pero el niño dijo, ¡vámonos! antes que todos los demás, o mejor, cuando aún los demás seguíamos cansados como viejos.

         Quedan diez pasos, apenas unos riscos que sortear, los brezos que se saltan sin esfuerzo y un jaral tintineando su humildad en la solana. El niño juega a subir y corre más que el viento, los hombres -nosotros, por más señas-, solo nos preocupamos de respirar creyendo que la supervivencia es menos que eso. Nadie habla de abrir la mochila, nadie sabe definir ese regio horizonte que estábamos buscando y que por fin se nos disuelve delante de los ojos, nadie habla, todos descansamos excepto el valiente niño que apenas llega a alcanzar los cuatro años.

         Ya en la cima deseada, con el cansancio dormido y la piel abyecta y estirada, la mirada es nuestra gloria. Allí están los campos rojos, las montañas grises; allá se esconden las migajas de tiempo, los sobresaltos y la libertad. En eso pensábamos hasta que el niño gritó que tenía hambre y recurrimos a la mochila, disfrutando de un lugar un poco más cerca del infinito de cuantos nosotros ocupamos a diario.

         El cansancio limitó nuestras fuerzas, nos agujereó los músculos, nos irritó la sangre y nos apresó el estímulo pero nos parió un paisaje que siempre habíamos soñado.

 

 

         RAMÓN LLANES