SE ME OLVIDÓ RESTAR Se me olvidó
restar, ¡qué anomalía!, no quité las
flores que adornaban mi arriate, no quise enmudecer
las palabras de los niños que gritaban en el patio, no resté las
huellas pisadas de seres que nos habitaron, no conté la
culpa de los locos al romper las farolas, no hice
desaparecer el reloj de mi infancia; se me olvidó
restar y aprendí a
sumar las horas más vividas, a sumarle tiempo
amable a los enfermos, a sumarle
bondad a los malvados, a sumar amor a los amantes, aprendí a sumar
caudales a los pobres, aprendí a sumar
complicidad con los libros olvidados, me volví majara
y me puse a sumarle versos a las restas. Ramón Llanes.
23.02.2026
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