RAMÓN LLANES
BLOG DE ARTE Y LITERATURA
domingo, 15 de abril de 2012
sábado, 14 de abril de 2012
DIARIO DE NAVEGANTE. SONETO
CAMBIOS
Al cambiarnos presente por pasado,
educación por vana indiferencia,
calamidad por calmas y paciencia,
realidad por un sueño deseado.
Al cambiarnos tres libros por un dado,
cambiar una pasión por la demencia,
la soledad cambiarla por creencias,
toda la luz cambiarla por un palo
haremos el agua en sólido estado,
la razón en un ratón convertida,
la paz en un molde derribado.
Nos quedará conciencia pervertida,
ansias por conseguir lo no ganado
y un dolor tan procaz como una herida.
RAMÓN LLANES 13.4.2012
CADENA SER.
Al cambiarnos presente por pasado,
educación por vana indiferencia,
calamidad por calmas y paciencia,
realidad por un sueño deseado.
Al cambiarnos tres libros por un dado,
cambiar una pasión por la demencia,
la soledad cambiarla por creencias,
toda la luz cambiarla por un palo
haremos el agua en sólido estado,
la razón en un ratón convertida,
la paz en un molde derribado.
Nos quedará conciencia pervertida,
ansias por conseguir lo no ganado
y un dolor tan procaz como una herida.
RAMÓN LLANES 13.4.2012
CADENA SER.
domingo, 8 de abril de 2012
DIARIO DE NAVEGANTE. THARSIS-ABRIL
TARDE DEL SÁBADO EN THARSIS
Supimos leer la urdimbre de la tarde, nos requería. El tiempo estaba en el color espeso de la mina, burbujeando aún la inclemencia anterior como en una queja, el tiempo tuvo para nosotros esa nostalgia que parece paciencia y nos dejó culminarnos en su aire con el tacón inconsciente del asfalto y la promiscuidad del deseo haciendo fuerzas por conocer aquella pampa tan rota, supurando olvido.
Fraguó el envite, nos metimos en la piel de la piedra, a mirarla, hasta deshojarle pizcas de misterios; uno y otro filón, se comunican -les dije- el agua está tan profunda como fiel y ya no es agua, es ácido de hierro y azufre; la apariencia es de olvido, la esperanza es alegría. Algún tiempo nuevo llegará a rescatar la mina de este granero perdido y volverá la realidad de otro tiempo soñado.
Los pasos de Luis se contaban con sorpresas, la luz de la tarde contaminaba de calidez nuestra ansiedad; por ser sábado, dicen, de gloria, caminábamos bajo el palio imaginario de esta espontánea felicidad, no buscada. A María Fernanda acaso hasta se le olvidó fumar cuando se nos presentó el pueblo en sosiego, apacible y quieto. Fue como tomar otro deseo y volver a hacer las maletas, vinieron ahora Carlos y Javi a estrenarse como andariegos de estos lares de piedra; un manto de lajas nos hacía la senda, nos empedraba los ojos para seguir hacia lugares dormidos. El andar nos bordeaba aquel inmenso socavón, Javi preguntó su hondura, Carlos suponía escondrijos en las bocas de galerías que asoman las paredes lapidarias de las cortas; Filón Norte, Sierra Bullones, Filón Centro, los pinares nuevos, el agua invadiendo el recuerdo, la luz toda de golpe, el encanto de nuestra mutua compañía, los halagos que hicimos al paisaje, algunas nombradías para Blanca y Ali, aquel encuentro con la mesa y bancos de piedra a propósito para merienda o partida de cartas, el color original de la tierra, la sabiduría de los hombres que la viven y de quienes visitan el ámbito; la cuesta última, la recogido de libros, el abrazo de despedida, la profusión de afectos...la tarde del sábado como un llamador a estas complacencias de nosotros, humanos por más señas y locos por seguir queriéndonos.
Ramón Llanes
Tharsis 8 abril 2012.
Supimos leer la urdimbre de la tarde, nos requería. El tiempo estaba en el color espeso de la mina, burbujeando aún la inclemencia anterior como en una queja, el tiempo tuvo para nosotros esa nostalgia que parece paciencia y nos dejó culminarnos en su aire con el tacón inconsciente del asfalto y la promiscuidad del deseo haciendo fuerzas por conocer aquella pampa tan rota, supurando olvido.
Fraguó el envite, nos metimos en la piel de la piedra, a mirarla, hasta deshojarle pizcas de misterios; uno y otro filón, se comunican -les dije- el agua está tan profunda como fiel y ya no es agua, es ácido de hierro y azufre; la apariencia es de olvido, la esperanza es alegría. Algún tiempo nuevo llegará a rescatar la mina de este granero perdido y volverá la realidad de otro tiempo soñado.
Los pasos de Luis se contaban con sorpresas, la luz de la tarde contaminaba de calidez nuestra ansiedad; por ser sábado, dicen, de gloria, caminábamos bajo el palio imaginario de esta espontánea felicidad, no buscada. A María Fernanda acaso hasta se le olvidó fumar cuando se nos presentó el pueblo en sosiego, apacible y quieto. Fue como tomar otro deseo y volver a hacer las maletas, vinieron ahora Carlos y Javi a estrenarse como andariegos de estos lares de piedra; un manto de lajas nos hacía la senda, nos empedraba los ojos para seguir hacia lugares dormidos. El andar nos bordeaba aquel inmenso socavón, Javi preguntó su hondura, Carlos suponía escondrijos en las bocas de galerías que asoman las paredes lapidarias de las cortas; Filón Norte, Sierra Bullones, Filón Centro, los pinares nuevos, el agua invadiendo el recuerdo, la luz toda de golpe, el encanto de nuestra mutua compañía, los halagos que hicimos al paisaje, algunas nombradías para Blanca y Ali, aquel encuentro con la mesa y bancos de piedra a propósito para merienda o partida de cartas, el color original de la tierra, la sabiduría de los hombres que la viven y de quienes visitan el ámbito; la cuesta última, la recogido de libros, el abrazo de despedida, la profusión de afectos...la tarde del sábado como un llamador a estas complacencias de nosotros, humanos por más señas y locos por seguir queriéndonos.
Ramón Llanes
Tharsis 8 abril 2012.
jueves, 5 de abril de 2012
DIARIO DE NAVEGANTE. PRIMAVERA
AZAHAR EN EL ASFALTO
Solo que existe un límite también para el asfalto, un límite azul que disimula una estancia cerrada, el límite del diezmo; el sitio está dedicado al vehículo y también el pago, nunca para su custodia, siempre por ocupación del espacio; el propietario abona su cuota y el azul le protege, como si de un manto celestial se tratara, el azul le protege.
Esa zona azul, llamada protectora, está primaveralmente distinguida por naranjos y estos a su vez cuajados de azahar y en castigo a mi olvido de ayer cuando no pagué el diezmo necesario, me sorprendió el agente con su multa de rigor y empeño y el naranjo, ajeno a este proceder pero atento a mí, me puso flores de azahar encima del manto metalizado verde de mi coche, dejándome un mensaje sensual ininteligible para el asfalto.
Ramón Llanes. 5.4.2012.
Solo que existe un límite también para el asfalto, un límite azul que disimula una estancia cerrada, el límite del diezmo; el sitio está dedicado al vehículo y también el pago, nunca para su custodia, siempre por ocupación del espacio; el propietario abona su cuota y el azul le protege, como si de un manto celestial se tratara, el azul le protege.
Esa zona azul, llamada protectora, está primaveralmente distinguida por naranjos y estos a su vez cuajados de azahar y en castigo a mi olvido de ayer cuando no pagué el diezmo necesario, me sorprendió el agente con su multa de rigor y empeño y el naranjo, ajeno a este proceder pero atento a mí, me puso flores de azahar encima del manto metalizado verde de mi coche, dejándome un mensaje sensual ininteligible para el asfalto.
Ramón Llanes. 5.4.2012.
DIARIO DE NAVEGANTE. REBELDÍA
DE CÓMO SER IMBÉCIL SIN DARSE CUENTA
No resultó, hermano lobo; la predisposición de la manada acabó en contienda, como aquellas de antes; contienda no en verso, no me refiero a la ironía en gemidos que se utilizara en los traslados de la cultura para enrojecer al enemigo listo o tal vez al pícaro guasón, me refiero a la contienda inútil, al vocerío y a la violencia gremial, un insulto constante a las formas de vivir que quedaron impuestas en la disciplina del bosque cuando éramos lobos de orden, cuando la unidad de conductas presidía los largos debates y aprendían los lobeznos a estar y corregirse. Ahora no es así, hermano lobo, ha cambiado el molde, más por vicio que por costumbre. Ahora todos los machos pretenden dominar y todas las hembras son rebeldes; para colmo se han dividido las castas en comunas ideológicas con la idea de crear compartimentos estancos en zonas de poder con el fin de alterar todo aquello que sea propuesto por otra de las comunas, minimizándolo, poniéndole trabas; solo, hermano lobo -y te lo cuento con todo mi doloroso pudor- para evitar al máximo el trabajo cotidiano: la caza, la defensa, las labores de la cueva, etc.
Fíjate, hermano lobo, que asola nuestro ámbito un duro temporal que aniquila poco a poco el bienestar logrado en la estepa; el aprendizaje de los lobos menores se ha reducido, las madres lobas han perdido capacidad resolutiva y fuerza libertaria en las solanas frías, los lobos maduros huyen de responsabilidades, duermen y descansan un día tras otro esperando que esa comuna ideológica les alimente; es todo un desorden; en la comuna 22 han expulsado a cuatro familias de lobos por negarse a la ayuda del soporte de la cueva, han sido desahuciados y viven ahora en la intemperie del bosque, sin protección ni defensa. La comuna que ostenta el poder ha creado comisión de sabios para soportar juntos estos difíciles momentos que nos aplastan la existencia. Esta comuna ha propuesto disminuir el alimento diario con una distribución distinta de la anterior para evitar la muerte de algunos individuos de las manadas pero las comunas que no poseen el poder han organizado violentas protestas contra estas medidas, se han negado a cazar durante varias jornadas, han caído las cuevas, no han permitido que otros cazaran, han atacado a los que no compartían con ellos esta causa. Te digo, hermano lobo, que en nada conocerías a nuestra sociedad en la estepa, es una selva perdida en la inconsciencia, la maldad y el deshonor; nada queda de nuestras utopías, nada de nuestros planes de bienestar, de nuestra lucha por conseguir mejoras. Ahora todo lo que hace la comuna dominante lo intentan destrozar las demás comunas. No me lo explico.
No tengo mejores cosas que contarte, hermano lobo, que hasta le han robado a la loba más joven el último cachorro nacido en la manada, hasta esto ocurre. Yo intento huir, me pierdo en mi trabajo de observar pero esta sociedad se ha convertido en imbécil, ahora que todos habrían de avanzar para el mismo destino, se desvanecen por destruir el proyecto de los otros, y todo, todo para conseguir mandar en la manada, dominar todas las comunas y privilegiar a los lobos más cercanos.
Se equivocan, hermano lobo, juegan a ser imbéciles sin darse cuenta.
Ramón Llanes. 4.4.2012.
No resultó, hermano lobo; la predisposición de la manada acabó en contienda, como aquellas de antes; contienda no en verso, no me refiero a la ironía en gemidos que se utilizara en los traslados de la cultura para enrojecer al enemigo listo o tal vez al pícaro guasón, me refiero a la contienda inútil, al vocerío y a la violencia gremial, un insulto constante a las formas de vivir que quedaron impuestas en la disciplina del bosque cuando éramos lobos de orden, cuando la unidad de conductas presidía los largos debates y aprendían los lobeznos a estar y corregirse. Ahora no es así, hermano lobo, ha cambiado el molde, más por vicio que por costumbre. Ahora todos los machos pretenden dominar y todas las hembras son rebeldes; para colmo se han dividido las castas en comunas ideológicas con la idea de crear compartimentos estancos en zonas de poder con el fin de alterar todo aquello que sea propuesto por otra de las comunas, minimizándolo, poniéndole trabas; solo, hermano lobo -y te lo cuento con todo mi doloroso pudor- para evitar al máximo el trabajo cotidiano: la caza, la defensa, las labores de la cueva, etc.
Fíjate, hermano lobo, que asola nuestro ámbito un duro temporal que aniquila poco a poco el bienestar logrado en la estepa; el aprendizaje de los lobos menores se ha reducido, las madres lobas han perdido capacidad resolutiva y fuerza libertaria en las solanas frías, los lobos maduros huyen de responsabilidades, duermen y descansan un día tras otro esperando que esa comuna ideológica les alimente; es todo un desorden; en la comuna 22 han expulsado a cuatro familias de lobos por negarse a la ayuda del soporte de la cueva, han sido desahuciados y viven ahora en la intemperie del bosque, sin protección ni defensa. La comuna que ostenta el poder ha creado comisión de sabios para soportar juntos estos difíciles momentos que nos aplastan la existencia. Esta comuna ha propuesto disminuir el alimento diario con una distribución distinta de la anterior para evitar la muerte de algunos individuos de las manadas pero las comunas que no poseen el poder han organizado violentas protestas contra estas medidas, se han negado a cazar durante varias jornadas, han caído las cuevas, no han permitido que otros cazaran, han atacado a los que no compartían con ellos esta causa. Te digo, hermano lobo, que en nada conocerías a nuestra sociedad en la estepa, es una selva perdida en la inconsciencia, la maldad y el deshonor; nada queda de nuestras utopías, nada de nuestros planes de bienestar, de nuestra lucha por conseguir mejoras. Ahora todo lo que hace la comuna dominante lo intentan destrozar las demás comunas. No me lo explico.
No tengo mejores cosas que contarte, hermano lobo, que hasta le han robado a la loba más joven el último cachorro nacido en la manada, hasta esto ocurre. Yo intento huir, me pierdo en mi trabajo de observar pero esta sociedad se ha convertido en imbécil, ahora que todos habrían de avanzar para el mismo destino, se desvanecen por destruir el proyecto de los otros, y todo, todo para conseguir mandar en la manada, dominar todas las comunas y privilegiar a los lobos más cercanos.
Se equivocan, hermano lobo, juegan a ser imbéciles sin darse cuenta.
Ramón Llanes. 4.4.2012.
lunes, 2 de abril de 2012
DIARIO DE NAVEGANTE. PENSAMIENTOS
DEL CULTO AL AGUA
¡Oh tristezas!, el aire caído, la marisma seca. Ni vienen las mariposas al otoño ni se van los tiempos de solanas cálidas. Espectáculo es el ocre, ahora que se insinuaba un desmedido culto al agua, y esta ni asoma. Los pasos se pierden por las agencias de la noche, la manada tiene toda la sed, el pastor entiende por naturaleza, ¿qué habrá pasado?, el lobo se comió al invierno, el invierno se come la frescura, cada tarde; el hombre se come el desespero.
Por qué, lluvia, intervienes las modosas horas del recelo si nadie te espera?, por qué, agua, desembarcas donde no están los puertos?, por qué, humedad, humedeces los ojos de quienes no te asolan los sueños?. Id a las ciénagas, al norte de costumbre, que la luz retenga estos miedos de saetas y ponga en su lugar las procesiones de vírgenes y las primicias de costaleros, no es culto al agua lo necesario, que dice el calendario, es tiempo de oración, mirada y recogimiento.
Es verdad que tampoco la lluvia quiera saber de estos misterios.
Ramón Llanes. Tarde del lunes 2.4.2012.
¡Oh tristezas!, el aire caído, la marisma seca. Ni vienen las mariposas al otoño ni se van los tiempos de solanas cálidas. Espectáculo es el ocre, ahora que se insinuaba un desmedido culto al agua, y esta ni asoma. Los pasos se pierden por las agencias de la noche, la manada tiene toda la sed, el pastor entiende por naturaleza, ¿qué habrá pasado?, el lobo se comió al invierno, el invierno se come la frescura, cada tarde; el hombre se come el desespero.
Por qué, lluvia, intervienes las modosas horas del recelo si nadie te espera?, por qué, agua, desembarcas donde no están los puertos?, por qué, humedad, humedeces los ojos de quienes no te asolan los sueños?. Id a las ciénagas, al norte de costumbre, que la luz retenga estos miedos de saetas y ponga en su lugar las procesiones de vírgenes y las primicias de costaleros, no es culto al agua lo necesario, que dice el calendario, es tiempo de oración, mirada y recogimiento.
Es verdad que tampoco la lluvia quiera saber de estos misterios.
Ramón Llanes. Tarde del lunes 2.4.2012.
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