RAMÓN LLANES

BLOG DE ARTE Y LITERATURA

jueves, 2 de junio de 2016

ADVERSARIOS O ENEMIGOS

 
ADVERSARIOS O ENEMIGOS.


No siempre los adversarios son enemigos, más bien casi nunca los adversarios son enemigos entre sí. Adversarios podemos ser todos en cualquier momento de nuestras vidas, ciertamente también podemos ser enemigos, pero es más fácil ser adversarios, no lleva el componente de enemistad, odio o repulsa, como entre enemigos. He vivido lo justo para ver cómo los adversarios en el deporte se abrazan, se intercambian halagos, jamás llegan a los insultos o las descalificaciones, está muy mal visto. En el campo de los negocios también los adversarios se respetan e incluso en muchas ocasiones se alaban. De hecho sus corporaciones sirven para tutelarse mutuamente y para programar estímulos, consignas y horizontes organizadamente. Existe también esta armonía entre escritores, periodistas, arquitectos, médicos, albañiles, etc, pero carecen de ella los políticos y no sé por qué. Es obvio que ellos también forman parte de la misma sociedad, sin embargo son enemigos y bien que lo recalcan y bien que lo cacarean.
Es imposible oír un comentario positivo de un político respecto de otro de distinta formación, es muy habitual oírles en descalificaciones, reproches, insultos. Luego se aprietan la mano como si nada y a nosotros nos da para pensar que una de las dos actitudes es falsa. Si son adversarios no cabe la enemistad, si son enemigos no caben los disimulos ni los abrazos.
Desde nuestra óptica notamos la hipocresía y es un motivo general de rechazo para quienes la ejercen; es mejor comportarse como un enemigo que como un falso adversario A la institución de la vida colectiva hemos de dotarla -ya de una vez- de transparencia, no por agradar sino por ética y por vergüenza. Los demás que pululamos alrededor de esta lámpara no conspiramos unos contra otros. Los insectos que merodean por la oscuridad de la política son la deshonrosa excepción y habrá que corregirlo, es nuestra exigencia.


Ramón Llanes.

ABELARDO

El domingo pasado, día 29 de mayo, Abelardo Rodríguez Mora hubiera cumplido 68 años y me apetece recordarlo para el mundo.


ABELARDO.


Abelardo se quedó en casa con 57 años de vida en un traste de su Marismaire, consolando a quienes le lloraremos; sin extremaunción, a su gusto, perdido y ganado en Sevilla y Huelva, en Punta y en los añiles que a la tarde le pintaba en su forma lírica de expresar la estética más bella “quién pudiera como tú, recién llegado, ver por vez primera esta playa”, se quedó queriendo ser barbilampiño y siendo barbudo constante, contrario al ruído, y al desorden, amante del equinoccio, de las boreales, de los amigos y de las tertulias con altramuces y vinillo peleón, enfundado en negro por el luto de todos los que se fueron, un tributo a su forma de sentir.
Abelardo, me duele decirlo, se ha ido a la muerte con un dolor en su gastado corazón, firmando la premisa de volver, o mejor, de estar siempre, de fumarse su Onuba vieja a paseo, leyendo las caras y los espacios, buscando un transilium de libertad a su modo, con abrazo, para ofrecer su gota de humor enlazada con el silencio extraño que produce la carcajada. Se ha ido Abelardo sin llevarse prenda ajena y dejando paisajes, poesía, cuadros, colores, amigos, amigos, amigos. Hasta así me duele contarlo porque tampoco él creía en la reencarnación, aunque para nosotros resucite en cada atardecer del agua y su marismaire le delate cuando esboce la más tierna sonrisa de un ser inteligente que no pudo agarrarse al pasamanos y se cayó a la eternidad como poeta, como pintor y como hombre. Abelardo se nos ha ido desde septiembre al infinito del alma.



Ramón Llanes. 23.09.05.

miércoles, 1 de junio de 2016

AÚN

 

AÚN.


No has de preocupar tu alma
aún no desconecto los sueños,
aún te llevo en cuenta la colección de relojes,
las plumas de mujer
que tanto gustan en tus manos.
Aún está la vida
poniendo cara azul a los contrastes,
criando merengues,
haciendo melojas,
aún intacto el amor
que no se ha perdido en la locura
de esta tempestad, que no es olvido.
Aún el pensamiento sin lástima ni rencor.
Aún el hombre que te diera
está ardiente por darse,
ardiente por enmarcar tu boca en su boca.
Aún el poeta en estos versos
y en la puerta de tu espera
presenciando el recuerdo con ojos calmos.
Aún el amante con sangre de agujeros
y pasión despierta.
Aún el propósito de todos los hombres
que se crean dentro de este envoltorio de tierra
requieren la gloriosa santidad de tu beso.


Ramón Llanes. 23.02.05.

VERSOS

 
Hay mares para sirenas,
pedestales para santos,
maderas con astillas
suelos para dormir.
Y tú estás en el contrario
hemisferio de mi olvido,
en lugar seguro.

Ramón Llanes.

VENIDA

 
VENIDA.



A la vida llegué por un atajo
despoblado de suerte.
¿Un remedio?: la inspiración,
¿un resultado?: la vida.
Existencia a tres bandas, tirando
cada una sin paciencia,
nacería, no nacido; más bien
a empujones o impulsos,
rescatado de la nada a la fuerza.
No fue un halago, ahora
lo advierto; tampoco un insulto.
Si nunca poseyera conciencia cierta
de la misión
ni apariencia siquiera del desgaste;
era la vida
y había que enfajarse
para la batalla.
Y heme aún en triciclo de la niñez
sorprendido,
solicitando del libro de reclamaciones.

R.Llanes. 16.3.99.

BESTIARIO DE LA AUSENCIA

 
BESTIARIO DE LA AUSENCIA


Desposeído de indultos, la ausencia no calma.
La sangre no dignifica,
no maltrata más la piel que la carencia de palabra,
los lobos aparecen tras la ventana,
todas las noches, todas las ventanas,
todos los días oscuros, los círculos cerrados,
las paredes manchadas de cieno,
perdido el rumbo,
la carga de desespero pesando como una culpa.
Perdidas las ocasiones que reclaman los ojos,
queda todo lo que no se parece a la paz,
lo que se despreciaba, lo inútil es ahora el mejor
plato. Es el bestiario de la ausencia,
que duda si desconectar manos cómplices
o desabrir las puertas de cal y canto
propiedades del amor. Duda si preguntar
o silenciar, atender o borrar,
duda, todo el tiempo hecho efímero,
sin edemas de eternidad alentando.
Muere pálido en consuelo que tanto uniera,
desfallecen elencos de gozos, convertidos
en bestiarios de caprichos que traen
los polizones sordos, las agrestes carencias,
las indeseables miserias.
Mientras, vence el bestiario
la luz huída a los sitios sin premios.

R.Llanes 27-2-07.

SONETO A RAMÓN LLANES

 
A RAMÓN LLANES



“Desaparecer tras haber vivido”,
aparece en los versos que has cantado,
desaparecer tras un trecho andado
no es desaparecer en el olvido.

Desaparecer, ¿por qué y de qué nido
desaparece el ave que ha volado
si ya dejó en el cuenco entrelazado
todo su corazón estremecido?.

Desapareces sí, en las palabras,
te vas en los silencios, en la prisa
y en aquella mirada que te quema.

Pero quedas al fin en lo que labras,
sea un llanto, un verso, una sonrisa,
un amor, unos hijos, un poema.


Manuel Garrido Palacios
Presentación de Secuencias
Huelva 19 febrero 2015.