RAMÓN LLANES

BLOG DE ARTE Y LITERATURA

viernes, 14 de octubre de 2016

EL ERROR DEL VOTO

 
EL ERROR DEL VOTO


Dadas las circunstancias y vistos los efectos del voto -a veces tan nocivos y tóxicos- sería confortable evitar estas adversas formas de llegar a la democracia, inventar alguna otra manera para elegir a los representantes del pueblo y establecer pautas distintas; ya se ha evidenciado que así no funciona el sistema. Primero por no estar debidamente legislado el protocolo que debe evitar tantas elecciones juntas y segundo para que nuestro voto no sea una ficción, una entelequia parecida a la quimera que adquiere razón de servilismo del votante al votado a quien se destina. El voto es un error porque no atiende la expectativa que provoca, porque deja de tener cualidad desde el momento en que se emite y porque se le pierde el rastro y pasa a propiedad de otros para con él modificar la vida del votante a su descuidado capricho.
El voto es un error, como es un error comprar leche y observar que no te vendieron leche; o adquirir una moto que no fuera una moto; o pertenecer a un club de la teoría nihilista y enterarte que es un club de la teoría contraria. Con el voto también te dan aquello que no es, lo que no te anunciaron en la caja, una mentira que altera el sentido común. Con el voto nuestro, alguien roba, otro alguien se hace importante, otro prevarica, algunos perciben unas pensiones desorbitadamente injustas y otros se pasan la responsabilidad por el olvido. Esos son los resultados del voto nuestro. Para que así no sea habrá que inventarse otra cosa y no seguir igual o peor.

Ramón Llanes. 13 octubre 2016

martes, 11 de octubre de 2016

GUERRAS DE OTOÑO

 



GUERRAS DE OTOÑO


Cada vez que huele a fusil
asoma la muerte por la última rendija de la vida,
es su vicio maldito, su colofón pensado
con entretenimientos y verdad;
los hombres no huelen,
han perdido el olfato de la paz,
sucumbieron a la seducción de los credos,
ahora son líderes de algo miserable,
son inventores de las guerras de otoño
que fueron hechas para salvar a la humanidad
del sueño que desprendían las sonrisas.
Las bestias que incitan al castigo
se persignan antes de ordenar al verdugo,
son hombres de plomo,
pastores divinos desorientados del afecto,
son hombres que adoran a dioses impuros
y evolucionan con ojos desiguales,
con manos tatuadas de asco.
Nadie sabe, nadie aprendió a detectar maldades,
nadie impide que las guerras sean
promocionadas, nadie sabe cuidar
el grito famélico que deja el otoño
en las crisálidas noches de la presunta vida.
Nadie ha reparado en el dolor.


Ramón Llanes. Otoño 2015.

EL PRIMERO DE SETIEMBRE

 
EL PRIMERO DE SETIEMBRE

Envejece tornado en ocre de vicio
el payaso primero de setiembre, guasón,
escondido en brumas de enero, liofilizado y pegajoso;
pudo venir de príncipe o monarca
o solemne o prestidigitador o albañil sin mezclas
pero amanece en aras al descuido, preso de su tedio,
sin pulso, hipotenso de furia, acabado de sol,
pobre de sí mismo, impuntual.
Un enfermo por otro, cambiamos a la clínica
para que en poco se noten las faltas
de uno que se va, de otro que se ajusta a quedarse,
que, al menos, para alguien valiera la vejez
de los días romos, coloreados en gris y hechos
de la peor aventura.
Se ha muerto la madre del lucero de anoche
en el segundo infarto, no era para ella
y suplica pésames una lágrima del guardia del ocaso insulso
más que por pedir, por cotilla.
Se mueren, de este pánfilo primero de setiembre,
los focos y las rendijas, en columnas de miedo.

Ramón Llanes.

LA BANDERA DEL VIENTO

LA BANDERA DEL VIENTO


He llegado a echarle al viento la culpa de todo, de lo que pasó, de lo que pasa y de lo que aún no ha pasado. El viento, tiene, irremisiblemente, en mi memoria, la culpa de todo. Para no cebarme en exceso con él busqué otras opciones con tal de aligerarle la culpa y dejarle gruñiendo en cualquier meridiano al socaire del mar bravío, pero allende mi bondad no encontré causa de salvarle. Me propuse indagar en la historia de los pueblos, convencido de encontrar una sorpresa que me condujera a concederle otra benevolencia pero todos los pueblos le habían quitado el nombre a la “calle del viento” por lo terco que fuera, por lo maltrecho que dejara los campos y las luces, y, desde siglos, ningún pueblo de preciada categoría conserva calle de tal nombre, a su pesar.
Hice mi viaje virtual por los faros del mundo y en todos había dejado el viento su llaga perenne, su plaga de dolor; aún amedrentado, en los picos de las montañas más altas, las crestas se urdían en las huellas de vendavales continuos, imprevisibles y devastadores. En mi viaje, floté las viejas aguas marinas que circundan la tierra hermosa donde habito y el mástil más alto de los barcos varados por la nostalgia llevaban indemne en su memoria la bandera del viento y, desde entonces, me produce respeto todo trajín de aire a quien solo atrevo recriminar su indolencia.


Ramón Llanes. (SECUENCIAS DEL MÁS ADENTRO)

domingo, 9 de octubre de 2016

CONSUMIDORES DE SUEÑOS


CONSUMIDORES DE SUEÑOS
 

                Aún a estas alturas de la vida, con la longitud extrema, la altitud infinita, la medida larga y los recuerdos acumulados, existen razonables dudas sobre la exacta determinación de dos conceptos que persiguen los gráciles eventos del gremio humano; no aparecen definidos los parámetros que identifican con nitidez realidad y fantasía. Los ensayos sobre estos dos conceptos aportan innumerables conclusiones que no vienen al caso porque de cierto el mundo se mueve apaciblemente entre ambos sin desmerecer al primero ni acoger al segundo o viceversa.

                Por este lateral de enero, con frío al trapo y abrigo al uso, se cuelan los cuentos con sus cargas ruidosas de fantasía, se preservan sueños ingenuos, miradas únicas, abrazos íntimos y emociones vestidas de ropaje mágico para solventar  acaso que es invierno o quizá que la historia inmortalizara modos de realzar la vida. De ahí la proliferación de invenciones amables que inyectan ese mínimo de estrés optimizado que produce favores de sonrisas, otorga animosidad para continuar la senda y enseña una expectativa que confirma la complicidad en el reparto de las actitudes benignas. Es así: realidad y fantasía hechas desde la conspiración de los deseos formando ese consumismo de sueños que tan celosamente conservan los tiempos sin apenas defecto y con la virtuosidad de la sorpresa.

                De hecho vinieron seres a poner prendas en la ilusión y regalos en el alma y de hecho el giro del globo olvidó magia en otros lugares; el capricho de la extravagancia en la distribución de los sueños suele traer olvidanzas y descuidos. Y de aquellos que duermen en la loa de una realidad desahogada dependen los contratos solidarios para aquellos otros que la sueñan. Se echa en falta aún mucha realidad para extender la fantasía o acaso a la viceversa.

 
                Ramón Llanes.

POEMAS MATINALES


POEMAS MATINALES.

 

Me apetece
disfrazarme de tarde,
esperarte con mirada de ocaso,
decirte que aún no es carnaval,
hablarte para que me reconozcas,
regalarte el libro de estrellas
que siempre esperabas,
ponerle una joya de agua a los besos,
vestirte de compañera luna
y asustar a la máscara del universo
con canciones.
 
Ramón Llanes.