DE CÓMO ENTENDER A LA PAZ
RAMÓN LLANES
BLOG DE ARTE Y LITERATURA
domingo, 6 de julio de 2025
sábado, 5 de julio de 2025
AGRIDULCE
AGRIDULCE
Ya se retira el sol por la arboleda
con ganas de llegar a mar cerrado
recordando sus sitios reservados
aquí, nosotros, en julio aún montados
contentos por cuanto de sol nos diera
llorosos por pandemias que surgieran
y por tanto dolor más preocupados.
Sea la vida quien ponga en este lado
lo mejor que le quede en la alacena.
Ramón Llanes
viernes, 4 de julio de 2025
CADA DÍA
CADA DÍA
Cada mañana
me desato las manos de mi sueño
me olvido de la noche que se fue
y echo a andar.
Cada tarde
me asomo al atardecer
me pinto en lo ojos sus colores
me bebo toda la nostalgia
y canto un poco.
Cada noche
me siento a la lumbre de mi hogar
me convierto en besos
pienso lo que falta por hacer
y abrazo al sueño.
Ramón Llanes
(Del poemario UN SOPLO DE MI VIDA)
TENER RAZÓN
TENER RAZÓN
No solo en el debate sino en cualquier conversación, discusión o conflicto verbal, aquello de tener razón se ha convertido en un símbolo de la verdad, algo así como que la posesión de la razón acarrea la posesión de la verdad más inmensa, algo así como que el razonamiento conlleva la más íntegra parte de verdad. Ahí se conminan los humanos, a enfrascarse en palabrerías con la sola intención de tener una pizca de razón, eso es importante; y quien pierde la razón parece que embarga su criterio, que desiste de entablar la próxima conversación por miedo a perder la razón.
No deja de ser ambiente inculto y desprovisto de la mínima atención a los respetos por todas las opciones y por todos los contertulios, aunque nunca hayan tenido razón. La verdad es un bien jurídico muy repartido y la razón también, nadie las posee en abundancia, ni siquiera las ideologías o los credos. La verdad también es unipersonal, se hace en uno mismo y en tal modo vive, se reproduce y muere, como los seres vivos. Y la verdad también es engaño, que se usa por otros para producir un mal o para convencer.
En esto de la razón y de la verdad no muestra el intelecto proyección de acierto, sus materiales para la configuración de cada verdad están constreñidos a lo científico, a lo empírico, y desde tales premisas se alcanzan los mayores logros. Entonces la verdad evoluciona con el tiempo, aquello que fue verdad hace cien años ya no lo es o viceversa. Han dejado de tener adeptos las verdades absolutas y salvando a la muerte, se mueven en ambigüedades que no tienen consistencia. Es verdad que vivimos, es verdad que somos parte de un universo, es verdad que podemos amarnos, todo tiene su discusión y sus contrariedades; cada cual emplea la parte de cerebro que mejor le viene en gana o cada cual se ajusta a la norma que más le favorece.
Para hablar de la verdad no es necesario entrar en razones.
Ramón Llanes
miércoles, 2 de julio de 2025
MIRADAS DE AMANTES
MIRADAS DE AMANTES.
Apenas el arcoiris de otoño
se pondrá lazo de luto,
tristeza el carril de cieno,
y una angustia eterna
nublará las miradas
por cada vez
que dejen
de mirarse los amantes.
Ramón Llanes.
EN EL JARDÍN
EN EL JARDÍN
Sus ojos tirando a miel,
la ilusión que ha puesto por espantarte de su vida,
la creencia de haberlo logrado,
un hombre que parece desesperar
en cada momento
con rumbo sorteado y faz de mendigo,
el mundo que se pone siempre al lado sin brillo,
lo que no has encontrado en el jardín,
lo que no encontrarás en la soledad,
la respuesta que precisas,
el golpe de dolor que produce el silencio
o el golpe de silencio que produce el dolor
o las dos cosas en contra del deseo
o todo un hombre
queriendo sanarse con versos.
Rllanes.
martes, 1 de julio de 2025
DIVÁN DEL ESTÍO
DIVÁN DEL ESTÍO
Acostumbrados a este sol imperativo y solemne, a los sofocos de fraguas en cada casa, a las necesidades de sed, solo una combativa persistencia nos salva de la ilícita manera de olvidar cuánto queda por hacer. El calor pasa de largo, no se agrieta no vulnera a la naturaleza; el calor tiene una gracia doliente que nos permite pertenecer a su soberbia con el agobio de su inclemencia y acaso los esquivos del diván y buscadores de sombras no sepan destronar la sinrazón de un fuego tan cercano, que amedrenta a cualquiera, que vuelve las mentes retorcidas y alienta la locura.
Está probado que más que fobia por el calor existe fobia por el frío; el deseo de civilizaciones que viven en otras partes del meridiano por alcanzar acaso la mínima gota de luz, la más solícita paz de un calor que ponga los pulsos ardientes y los cuerpos en un ardor propio de los seres que esperan impulsos naturales para desenvolverse con mejores condiciones en la marea del vivir. Será que nos hace bien esta conveniencia del estío y no me opongo.
Rllanes.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
