RAMÓN LLANES

BLOG DE ARTE Y LITERATURA

domingo, 20 de marzo de 2016

PROSTITUCIÓN

 
PROSTITUCIÓN.



Entre la vida y el recuerdo me debato,
en bruno fanal conspiro, rumio,
migro de desdén a nimbo, asevero lastres,
desafino el rumbo, a trepar, si tocan.
A lucir de blanco la trena larga, el paraíso
incompleto, el roncar a mundo que al salivar
se animan. Es el primer clarín, el azote.
En la vida se apagan los fierros
y nadie asoma un músculo al dogal
que las hojas destrozan, dicen, los recuerdos
y los perniles en dosel se orean.
La vida es un recuerdo sin manías
que desmerece de manes y acebuches,
una reliquia sin futuro
oliendo a pasto de almiar
y rosa de papel queriendo suplicio.
La vida no es más por desesperanza.
El recuerdo inventa la memoria,
el salmo hierve, la razón se quiebra
en el susto procaz de la nostalgia
y todo y nada son recuerdos
y menos cuatro, la vida;
impera el probo deber
de atar futuros, en la encía, en el caneco,
en las acacias del otoño
que se dejan callar, para seguir naciendo.


Ramón Llanes. 26-1-99.

sábado, 19 de marzo de 2016

EL CANSANCIO Y SUS LIMITACIONES

 
El cansancio y sus limitaciones
A propósito de la excursión
de siempre con el niño Daniel.


A mitad de la cuesta asoma siempre el primer síntoma de cansancio y la meta parece infinita; arrecia el aire, las piernas son de trigo, la mar no se otea, el niño ha perdido su esperanza y se sienta sin mirar las retamas que punzan a todas partes su amarillo. Pero el niño dijo, ¡vámonos! antes que todos los demás, o mejor, cuando aún los demás seguíamos cansados como viejos.
Quedan diez pasos, apenas unos riscos que sortear, los brezos que se saltan sin esfuerzo y un jaral tintineando su humildad en la solana. El niño juega a subir y corre más que el viento, los hombres -nosotros, por más señas-, solo nos preocupamos de respirar creyendo que la supervivencia es menos que eso. Nadie habla de abrir la mochila, nadie sabe definir ese regio horizonte que estábamos buscando y que por fin se nos disuelve delante de los ojos, nadie habla, todos descansamos excepto el valiente niño que apenas llega a alcanzar los cuatro años.
Ya en la cima deseada, con el cansancio dormido y la piel abyecta y estirada, la mirada es nuestra gloria. Allí están los campos rojos, las montañas grises; allá se esconden las migajas de tiempo, los sobresaltos y la libertad. En eso pensábamos hasta que el niño gritó que tenía hambre y recurrimos a la mochila, disfrutando de un lugar un poco más cerca del infinito de cuantos nosotros ocupamos a diario.
El cansancio limitó nuestras fuerzas, nos agujereó los músculos, nos irritó la sangre y nos apresó el estímulo pero nos parió un paisaje que siempre habíamos soñado.


RAMÓN LLANES. 25.11.12.

COSAS DE NIÑOS

 




COSAS DE NIÑOS

Dedicado a Calañas,
tierra de mi estirpe,
y alma mía.



¿Dónde está la fuente, madre?,
¿dónde la niña galana?,
¿dónde los hombres cansados
con sueños en la mirada?.
¿A dónde van los señores
con la grupera y la jaca?,
¿de dónde vienen las voces
que se oyen, tan lejanas?,
¿dónde están los empedrados
de la cuesta de la plaza?,
¿por qué se miran los novios
con las manos enlazadas?,
¿por qué la muerte se avisa
con un toque de campana?,
¿por qué dicen que es eterno
el Morante, que me encanta?.

Y tú, ¿por qué lloras, madre
cuando ves la Coronada?.
Dime, madre, ¿tú que sabes
de la mina, que se acaba?,
¿qué sabes de “los adentros”
que solo conoce el alma?,
¿qué sabes, madre, del miedo
que por las noches te abrasa?,
¿dónde guardas la alegría
que nunca asoma a tu cara?.

-Tantas preguntas me haces,
mi niño, que me emborrachan;
la fuente está adormecida
entre los sueños del agua
y delante de la Virgen
señorea la galana.
Los hombres no están cansados,
esperan a la esperanza.
Esos señores que miras,
con la grupera y la jaca,
son los jinetes del tiempo
que galopan por el alba
y van haciendo caminos
por las sendas solitarias.
¿Tú no ves las calles viejas
con las esquinas más blancas
y las vidas de la historia
en sus paredes grabadas?.
Allí los novios se cuentan
sensaciones y se hablan
y se besan escondidos
del pudor de las miradas.

Así es el amor, mi niño,
preludio de fuego y lágrima;
y por eso se entretienen
con las manos enlazadas.

La campana de la Iglesia
hace temblar la templanza
pero a gloria también toca
y a rosario de plegaria.
Es tan eterno el Morante
como el frío y la mañana
y es eterno centinela
de la vida de Calañas.

Ya sabes los que yo siento
al llegar la Coronada
¿por qué me preguntas, hijo?,
las emociones se callan.
La mina nunca se agota,
de tarde en tarde se para
por razones que no entiendo,
nadie sabe lo que pasa.
Cuando tú seas mayor
verás cómo se levanta
y podrás dejar en ella
el sudor de tus entrañas.

Los “adentros” son “adentros,
cosas que viven guardadas,
motivos de la existencia
que te consuelan el alma.
Y cuando me viene el miedo
y me perturba la calma
con una sonrisa tuya
ya me siento consolada.
Tú eres, hijo, la alegría
de todas mis esperanzas.
Las vocecillas que suenan
son el eco que dejaran
los niños, que como tú,
hacen preguntas tan raras.




R. Llanes. 1.07.1992.


CIERTO OLOR A MARISMA

 
CIERTO OLOR A MARISMA


Eternamente marisma, piélagos, humedales, lodazal y equilibristas del fango . Marisma en plena comunión con eriales de estopa, angosta paz irritada a fuego y satisfecha por especies en reproducción anunciadora, consuelo del sobresalto en cualquier pulmón que mira a Huelva, allá por las bacutas despiertas y los ánades, y no más que las funciones oficiales deshaciendo libertades. Marisma con encías de odieles y tintos unidos en la misma respiración, cuando a propósito la mar les estorba y les requiere.

Cierto olor a enjambre de olillas desquebrajadas por la parsimonia del hedor que agota. La vida en la marisma comprada cada día a precio de escondite, sufre miocardios de estrés y suele moverse y revivir por no irse.Tiene poco espíritu el agua, no se afeita con brochas de espuma, calla, presume una soledad de vaivenes a los ritmos luctuosos de dictadoras mareas, tan lejanas. Fuerte olor a marisma agallando en los témpanos agoreros de abundancia. Olor a brea suelta y a pócimas de sal, olor a costumbre, a fresco, a citrato de niñez empuñado en los ojos rizados y verdes del tiempo bruto tan sordo a la eslora, tan rácano al espacio.

Huelva no equivocó el paisaje, se confió a la suerte de los pretéritos y nació apática, agradecida y suficiente; ganó remos y compró gentes; sufragó las comodidades y las luces hasta que se llenó con la misma vida que proporcionaba los humedales para erguirse en todas las orillas.

Esta ciudad, rica en palpitaciones, es umbral para sortear islotes y meteoros; acoge, recibe, entretiene y colecciona a advenedizos como entrega maternal que obligara el apego a la marisma. Es nuestra opción primigenia, el valor calado que nos presenta diferentes a fenicios antecesores, romanos, árabes y tartessos; ya somos ribereños de marismas de Huelva, de tez sólida, mirada abierta (como la mar) y actitudes ganadas a las convivencias. Es la Huelva nueva, ya brotada, ya esparcida en las colonias mismas de la hospitalidad para que quien se marche salga llorando. Esa es motivación de orgullo; que Huelva siga oliendo a marisma, siga estableciendo pautas de diferenciación con quienes nos conquistaron. Ahora vale.
.
Ramón Llanes.

jueves, 17 de marzo de 2016

VEN A HUELVA


Mejor ahora, para presumir de paisaje, para invitar. Las bellezas no están lejos que a esta tierra, (a veces –dicen– apática, –nunca indolente–), rodean laderas, extremos y mar abierto con una exégesis de especialidad estética que la hacen seductora e irresistible hasta el mismísimo tuétano. Y luego del manjar natural que en la acera sur se resume en pinar, orilla, agua salada, espejismo y playa, por la Campiña se divisa la fantasía de los pueblos, con églogas de tiempos, con sonoridad de valores, con dólmenes, campos, viñedos y suculencia de amparos; subiendo van asomando las minas, esas cortas inmensas que están allí templando el bienestar de los hombres y poniendo las mitologías del sustento en su sitio. Y en la más altura huele a jamón, a encinar, a leña y devociones.
La provincia enseña sus dones sin esquivar los tesoros ni ocultar la nobleza del reinado de los seres humanos que se prenden a la tierra como la más expresiva dotación de excelencia que ella guarda para todos los momentos, sea Sierra, Andévalo, Costa o Condado, que en cada cortina y emblema la costumbre es hospitalidad y agrado.
Es privilegio vivirla uno tras otro todos los calendarios que anuncian los solsticios pero es más privilegio ser hacedor de ella, protagonista del esplendor, de su compostura y de los contrastes que la encumbran. Volvieron quienes lo saben, estuvieron atentos a su evolución quienes sestearon en las adormileras de cualquier edad y se quedaron quienes comprendieron su eficacia para la sanación o equilibrio del espíritu.
Más que nunca, ahora, que la luz es envolvente y mística; ahora que nadie puede tergiversar los planos mágicos de esta tierra inusual, ahora es cuando también invitamos: ven a Huelva; ven y no extrañaremos tu presencia; ven ahora que estamos casi todos y verás cómo son aquí las miradas, los crepúsculos y los abrazos.



 

RAMÓN LLANES. (SECUENCIAS DEL MÁS ADENTRO)
26.6.14

DE MUJER


TODO CUANTO HAS DADO


Ayer, hoy mismo, mañana, todos los días presentan razones para un buen recuerdo o para un brindis por seres a quienes la dote de la vida nos asignó para cuidarnos. La madre es la gran diosa de estas virtudes o la virtud por excelencia o la culminación de la entrega. Ningún tiempo es limitado, ninguna tarea acaba; existe un infinito en cada fondo de cada cajón y una creencia indestructible en cada caricia.
Cuándo será tiempo de pronunciar todos los nombres, de volcar en ellas los halagos; cuándo será tiempo de agradecerles su entrega; a cuánto tiempo de ahora permitirán los oráculos una dedicación de verdad y pleitesía por las madres que han quebrado el dolor y han podido con la miseria, solo a base de la sola pretensión de la dádiva constante hasta ganarle todos los pulsos a las inclemencias, a las circunstancias y a los inconvenientes. ¡Cuánto derroche, cuánta ternura!.
Seríamos de barro si olvidáramos, estaríamos hechos de un metal nunca fabricado por ellas. Es la primera indignidad.
No tiene el calendario para hoy fecha del día de la madre pero se me acercó este pensamiento porque la grande madre mía cumplió más honores que años y se me vinieron a la memoria muchos de sus desvelos por mí.


 

 Ramón Llanes. (SECUENCIAS DEL MÁS ADENTRO)
4.4.14